sábado, 25 de mayo de 2019

Los cambios se arraigan en tu interior. Por Ashamel Lemagsa.



Amados…

Muchos de nosotros vemos, sentimos y vivimos cómo los cambios llegan, en muchos casos, sin aviso previo, para instalarse, no sé si definitivamente, pues nada es definitivo…



Hace un par de años, algunos escritores o canalizadores nos hablaban de los cambios energéticos, nos contaban que quizás debíamos mudarnos a otros pueblos o sufrir divorcios inesperados, como parte de los cambios energéticos que estábamos viviendo, pero esa etapa ya pasó, pues los cambios, de aquí y ahora, son mucho más profundos…

Son los cambios evolutivos interiores que cada uno de nosotros, debemos realizar.

Son los cambios que no dependen del lugar donde vivimos, no dependen quién está a nuestro lado, ni de los problemas que debemos sortear cada día para seguir remando en esta dimensión de luz y sombras.

Hace tiempo que les hable de las “aguas que se dividían” y que cada uno de nosotros debía trabajar en su interior para ubicarse en el lugar que le correspondía según el nivel vibratorio.

A esta altura de los acontecimientos cada uno de nosotros debemos saber dónde estamos parados, quienes somos realmente y hacia dónde dirigir nuestro enfoque espiritual, más allá de nuestras ideologías espirituales o religiosas, sin juzgar las decisiones de nadie, ni de nosotros mismos, con respeto y libertad absoluta de lo que sentimos por nosotros y los demás.

Todas las historias de conspiraciones, traslados a otros planetas, llegada de recursos “extraordinarios” fueron diluyéndose en ausencias, olvidos o algunas excusas del por qué no se cumplieron…

Nada es definitivo, nada es casual y todo es resultado de nuestras decisiones, de nuestros actos, pensamientos y sentires.

Las realidades de cada uno de nosotros son distintas y no podemos compararlas entre sí.

El trabajo interior debe continuar, centrado ya no más en lo que se supone que somos, sino en lo que sentimos desde nuestro corazón que realmente somos y aquí en este punto tan importante, somos nosotros los únicos responsables de saber cuál es nuestro lugar.

Ni mantras, ni plegarias, ni Maestros, ni Guías, ni Tratados, nos pueden dar las respuestas, que están en nuestro interior… Escuchar la Esencia de Nuestra Divinidad, como fuente de Sabiduría interior, ese es el verdadero sendero evolutivo.

Soltar lo que “dicen” otros, para seguir nuestros propios senderos, guiados por nuestra sabiduría interior.

Ustedes me preguntarán… ¿Cómo llegar a ella? ¿Cómo saber que es ella la que nos guía?... Nuestra Sabiduría interior.

Pues, hace tiempo les expliqué, que primero debíamos atravesar nuestras propias sombras, aceptarlas como propias, para posteriormente iluminarlas con la energía contraria a ellas, por ejemplo, orgullo (sombra) iluminarla con Humildad.

Ese trabajo interior es nuestra responsabilidad absoluta y de nadie más, para llevarlo a cabo no debemos auto justificarnos ni engañarnos a nosotros mismos, ni sentirnos culpables de la existencia de las sombras interiores, simplemente aceptarlas que existen y a partir de ello, iluminarlas desde el amor.

Cuando logramos vernos con nuestras Luces y Sombras, sin culpa, ni resentimientos por nadie ni nada, llegamos a nuestra verdadera Paz Interior, equilibrio del Yin y Yang interno.

Cuando las aguas se calman en paz y alegría, en armonía logramos la conexión con Nuestra Divinidad… El Ser Superior y desde él a la Consciencia Cósmica Universal.

Todo este proceso, lleva tiempo, paciencia y… Mucho Amor!!!

Amor hacia nosotros mismos y hacia toda la creación, pues comprendemos que más allá de los disgustos cotidianos, todo es Creación Divina de Luces y Sombras como nosotros mismos, por ello decimos Somos UNO, pues somos Unidad en la diversidad interior que se refleja en el exterior.

Hoy pregúntate…

Dónde estás parado interiormente????

Quién eres en realidad, más allá del rol que debes ejercer cada día???

Hacía dónde te diriges cuando viajas a tu interior?

Quizás logres comprender que hoy… Los cambios se arraigan en tu interior.

Los Amo!!!

Con Amor Ashamel Lemagsa.



viernes, 24 de mayo de 2019

Cómo superar el miedo: Recomendaciones de un psicólogo


El miedo es una emoción y como tal, no es ni buena ni mala, ni positiva ni negativa.

Esas etiquetas se las hemos puesto nosotros a las emociones, pero no son atributos que correspondan a ellas de manera intrínseca. Las emociones son naturales, son transitorias, y cumplen una función.

La función del miedo es protegernos. Sin el miedo ciertamente sería muy difícil sobrevivir porque “haríamos el loco” demasiado a menudo, poniéndonos en riesgo.

Nuestros ancestros de las cavernas fueron los primeros en sentir miedo, lograron sobrevivir a los múltiples peligros que asaltaban fuera de las cuevas (animales salvajes, tribus hostiles) gracias al miedo.

El problema para el hombre de hoy en día es que el miedo se dispara ante peligros imaginarios, amenazas que no existen. A día de hoy podemos manifestar miedo ante casi cualquier cosa:

Fobias como miedo a volar, miedo a quedarte soltero, miedo a meterse en un ascensor o a las arañas (que no son precisamente un animal salvaje).


Inseguridades: miedo al ridículo, al compromiso, a la intimidad.

Miedos anticipatorios: al fracaso, al rechazo o miedo al miedo (a tener un ataque de pánico).

El origen de estos miedos suele estar en nuestro pasado: una mala vivencia o experiencia traumática. A partir de ella, hemos aprendido (en realidad: mal aprendido) a subestimar nuestros recursos personales frente a un estímulo (el objeto de nuestro miedo) al que sobrevaloramos, dándole un valor negativo mucho más trascendente del que en realidad tiene.

Las manifestaciones de nuestros miedos pueden ser físicas (taquicardia, sudoración, respiración irregular…), mentales (preocupaciones, pensamientos negativos y anticipatorios), y conductuales: evitación, agresión (ira mal canalizada) o compensación (adicciones). Las consecuencias: malestar y perderse algo de la vida que podría ser importante para la persona.


¿La solución? Creo que la mayoría de nosotros hemos oído que los miedos se superan enfrentándolos. Pero no es verdad. O al menos no es una verdad completa. La realidad es más complicada. No es tan fácil como decirle a una persona: “Tienes miedo a hablar con las chicas, ¡bah!, déjate de tonterías y habla con las chicas”. Claro, eso quisiera él o ella.

Pero no puede porque tiene miedo. Y sobre todo: porque le da demasiado valor a su miedo. Demasiado valor negativo a lo que siente cuando, lo que siente, no es bueno ni malo, es una emoción, y es natural.

Dejarse dominar por la emoción es lo innatural, es lo malo o lo que, al menos, está teniendo consecuencias negativas para la persona.


Y si algo te domina, si te sobrepasa, no puedes enfrentarte a ello, o cuando lo hagas, seguramente perderás, ¡te dará una paliza! Pero esto no quiere decir que no puedas vencer tu miedo. Claro que puedes. Pero antes de hacerlo:
1. Conoce tu miedo

El miedo habla, siente y te llama a la acción (o a la inacción). Registra qué pasa en ti cuando aparece ese miedo: qué te dices, cómo reacciona tu cuerpo, qué haces o dejas de hacer.

Pregúntate también de dónde crees que puede venir tu miedo, y las consecuencias que está teniendo para ti. Entiende tu miedo. Hacerlo te servirá para reducir su impacto negativo porque el conocimiento es poder. Le estarás quitando poder a tu miedo, le restarás fuerza para que deje de dominarte.
2. Habla de tu miedo

Muestra tu vulnerabilidad. Vivimos en una sociedad en la que hay que parecer siempre fuerte, siempre sin miedo. Y no somos así. Las personas tenemos miedos, somos vulnerables. Eso no significa ser cobarde ni débil. De ninguna manera. Eso es ser humano. Y si alguien no lo entiende, es su problema, no el tuyo.

Escoge a personas de tu entorno con las que tengas un vínculo de confianza y que sean comprensivas, y háblales de lo que te da miedo. Servirá para normalizar ese miedo, y seguramente encuentres empatía, un “yo también”, porque todos tenemos miedos.
3. Pide ayuda

No tiene por qué ser solo la de un psicólogo, también un amigo, tu pareja o un familiar. No tienes por qué enfrentar tu miedo solo, busca un cómplice, un socio. Si nos asociamos para trabajar, para salir o para las tareas domésticas, ¿por qué no vas a buscar ayuda en tu proceso de superación del miedo? Es de lo más lógico.

Pedir ayuda, a un profesional y/o a una persona de confianza, no es malo, no es de débiles. Es de personas inteligentes. ¿Tú no la prestarías si una persona importante para ti te pidiera ayuda para superar su miedo?
4. Enfrenta tu miedo

Pero no tienes que hacerlo de golpe. Lo mejor es hacerlo de manera gradual, poquito a poco, paso a paso, desde lo que menos te cuesta e ir avanzando hasta lo que más. Porque así, irás ganando cada vez más confianza. Te irás dando cuenta de que ni tú eras tan pequeño ni tu miedo era tan grande.

Por ejemplo, si tienes miedo a hablar en público: empieza por hablarle al espejo, luego coge a alguien de confianza (ese cómplice que hayas elegido) y ensaya con él, luego haz otro ensayo con un público reducido con el que te sientas más cómodo, después prueba con público desconocido pero haciendo una intervención breve… y así ve avanzando de manera gradual hasta conseguir tu objetivo.


Un último apunte antes de terminar: el miedo nunca desaparece. Nunca. Y no pasa nada, porque no tiene que hacerlo. Aunque hagas todo lo que te he dicho anteriormente: vas a seguir sintiendo miedo. Y no pasa nada. Porque no se trata de dejar de tener miedo, sino de dominar tu miedo.

Como dijo Nelson Mandela: “Valiente no es aquél que no siente miedo, sino el que es capaz de dominarlo”. De eso se trata, de dominar tu miedo, no de dejar de sentir miedo. Por tanto, no esperes a no tener miedo para hacerlo.

Hazlo. Y si tienes miedo, hazlo con miedo.

¡Un abrazo valientes!

Tropezar de nuevo con la misma piedra




A veces te das cuenta de que hay problemas de tu vida que, inexplicablemente, se repiten una y otra vez. Incluso, puede que notes que ocurre lo mismo con otras personas que conoces. La misma piedra te hace tropezar una y otra vez.


“Siempre me encuentro con hombres que me engañan”, dice una amiga tuya. “Nunca consigo un trabajo en el que me valoren”, dice otro. “¿Por qué todos terminan utilizándome”, asegura alguien más.

“La vida es tan buena maestra, que si no aprendiste una lección te la repite”.
-Anónimo-

Al ver esto, a veces terminas pensando que sí, que efectivamente el destino existe y ya está escrito en alguna parte. O que todo forma parte de algún karma por vidas pasadas en las que quien se portó como un rufián, ahora debe pagar las consecuencias. Sin embargo, hay otra explicación para ese eterno volver a lo mismo que quieres evitar…

La compulsión de repetición

La compulsión de repetición se define como ese impulso inconsciente que lleva a las personas a repetir situaciones, hechos, sentimientos, pensamientos y realidades dolorosas.

Esto no parece coherente ¿Por qué alguien querría volver a experimentar algo negativo, si de lo que se trata es precisamente de aprender la lección y no volver a cometer los mismos errores? ¿La vida no se trata justamente de evitar lo que nos causa dolor y buscar lo que nos lleva a la felicidad?

Los animales aprenden con una sola experiencia, los seres humanos no. Un roedor no vuelve a pasar por el camino en donde comprobó que había una trampa, o donde detecta que cayó uno de los suyos.

Un elefante es capaz de guardar en su memoria para siempre el rostro de quien le hizo daño. Si encuentra a ese agresor después de 50 años, lo evadirá o lo atacará.

Pero el ser humano actúa diferente. Puede ser timado mil veces, de la misma manera. O sorprendido 150 veces con las mismas argucias. O ser víctima del mismo agresor eternamente. El ser humano no aprende la lección y tropieza de nuevo con la misma piedra.

Las personas tampoco aprenden de la experiencia de otros. Suponen que en su caso todo será diferente. A veces, incluso, repiten literalmente los errores, problemas y conflictos de los seres amados, sin darse cuenta de ello.

¿Cómo funciona la repetición?

El mecanismo de la compulsión a la repetición funciona así: en la vida del ser humano se produce algún trauma, principalmente durante la infancia. Es tan doloroso, que se saca de la conciencia, se olvida, o se interpreta como algo trivial.

El impacto que deja ese trauma nunca se olvida, sino que se reprime. Permanece latente y vuelve hacerse presente, hasta tanto no se haga consciente.

El problema es que no emerge repetitivamente como un recuerdo. En lugar de recordarlo, lo actúas, lo pones en escena. Creas todo un conjunto de circunstancias para que se repita lo mismo que te traumatizó, con la esperanza inconsciente de que el desenlace sea diferente. Así tropiezas con la misma piedra frustrado y sin saber cómo puedes cambiar esto.

Un ejemplo para ilustrar esto es el caso de Norma : su madre era dura y fría con ella. Mantenía relaciones sexuales por dinero, a escondidas del padre de la chica, y la obligaba a vigilar la puerta de la habitación para que nadie la descubriera.

Años después, esta mujer se casa con un hombre que tiene vínculos con proxenetas y ella misma tiene relaciones sexuales por dinero. Sin embargo, se obsesiona por vigilar a su marido para conocer en detalle sus actuaciones. Adicionalmente, tiene una hija a la que cataloga de insoportable.

De este modo, se ve cómo Norma repite el contenido esencial de aquello que la impactó: la promiscuidad, la distancia entre madre e hija y su papel de vigilante.

El gran efecto de los traumas es precisamente ese: condenan a las víctimas a entrar, una y otra vez, en un círculo vicioso de dolor y sufrimiento.

De ahí que sea fundamental acceder a la atención psicológica o psicoanalítica en estas dos circunstancias: cuando se ha sufrido un trauma (no importa si pensamos que ya lo superamos de manera silvestre) y cuando hay algo en nuestra vida que se repite dramáticamente y nos lleva siempre a tropezar con la misma piedra. Pero, si eres capaz de ser consciente de que siempre te encuentras con la misma piedra. La próxima vez, si analizar y reflexionas sobre lo que te sucede, sabrás cómo ya no tropezar en ella.

Edith Sánchez

Atrévete a ser feliz.


El poder de la imaginación


La imaginación humana funciona principalmente de la misma manera que el universo. Este artículo trata sobre el poder de la imaginación y cómo puede usarse junto con la razón y la fe para mejorar tu pensamiento y comportamiento.
Tanto la razón como la fe son importantes en nuestra búsqueda de la verdad.

Sin embargo, no pueden responder a todas tus preguntas ni ayudarte a comprender el mundo. No satisfacen adecuadamente tu curiosidad sobre el mundo ni explican todos los misterios. Uno no puede ser únicamente robótico o dogmático en el pensamiento y el comportamiento.

Los seres humanos no pueden depender exclusivamente de la razón, ni de la fe y las emociones para resolver sus problemas o verificar las verdades. Necesitamos un enfoque aún más poderoso, útil y holístico, en el que cada facultad y todo tipo de inteligencia se utilice para elevar nuestro pensamiento a un nivel muy diferente para comprender las verdades del universo y nuestra existencia. En eso, la imaginación también tiene un lugar y su propia importancia. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros tendemos a ignorarlo y no hacemos un esfuerzo adecuado para perfeccionar esta habilidad en particular.
La imaginación es un poder superior, que en muchos sentidos mejora enormemente la capacidad de la mente humana para comprender las verdades y dar sentido a las cosas. Por lo tanto, en lugar de confiar únicamente en la razón y la fe, también deberíamos incorporar el poder de la imaginación en nuestra observación, exploración y análisis de las verdades. Donde los hechos no son claros y las causas no se pueden establecer claramente, debemos usar la imaginación para cerrar las brechas que existen en nuestro conocimiento y comprensión.
Sin lugar a dudas, la imaginación es muy superior a la razón y la fe porque ambos pueden ser sostenidos y mejorados por ella. Incluso para pensar racionalmente se necesita imaginación, mientras que la fe no puede sostenerse sin ella. Además, mientras que la lógica está vinculada a ciertos principios y procesos, la imaginación humana no tiene límites ni límites establecidos. Es un mecanismo no unido y de flujo libre, que se puede estirar de todas las formas posibles y en todas las direcciones sin límites.

En muchos sentidos, el algoritmo que controla nuestra imaginación parece ser una réplica mental del programa que ejecuta el universo mismo. Por lo tanto, el funcionamiento de la mente humana es similar en muchos aspectos a la forma en que funciona el universo. Debido a la imaginación, nuestras mentes tienen la plasticidad y una capacidad ilimitada para ser cualquier cosa y convertirse en cualquier cosa. Debido a nuestra capacidad imaginativa, solamente podemos comprender los misterios del universo o formular las nociones abstractas del principio de Dios.

Al igual que el universo, la mente humana es también un sistema abierto e indeterminado, sin reglas establecidas, donde la realidad puede ser cualquier cosa o convertirse en cualquier cosa, sin límites, excepto aquellos que uno se pone a sí mismo debido al miedo o la ignorancia. Así como existen numerosas posibilidades en el universo, podemos concebir en nuestras mentes infinitas probabilidades y posibilidades.

Por ejemplo, en tu imaginación puedes ser cualquier cosa que quieras ser. Puedes ser un superhombre, que puede volar en el cielo o viajar a planetas distantes o realizar cualquier tarea sobrehumana. En la fracción de segundo, puedes construir en tu imaginación cualquier cosa que desees, incluso universos enteros. Puede crear múltiples realidades o avanzar rápidamente hasta unos pocos millones de años en el futuro o retroceder en el pasado. Sin moverte, puedes viajar en tu mente de un rincón del universo a otro en un breve momento.
Además, todo lo que uno pueda imaginar en la mente puede potencialmente ocurrir en el universo. Puede que no suceda en tu dimensión o espacio y tiempo del universo, donde las leyes de la física o la realidad cuántica pueden ni siquiera ser iguales. Por ejemplo, en la antigüedad la gente imaginaba máquinas voladoras. Hoy es una realidad. En la ciencia ficción actual, encontramos muchas posibilidades científicas con respecto al viaje espacial, el viaje en el tiempo, la curación instantánea, la inteligencia artificial, la vida extraterrestre, los saltos cuánticos y los viajes a través de los agujeros de gusano para llegar a los rincones más alejados del universo. Actualmente, pueden aparecer como productos de la rica imaginación de uno, pero algún día pueden ser realmente posibles.
Sin imaginación, nunca podríamos empatizar con los demás, discernir verdades acerca de ellos o expresar nuestra humanidad y la razón no puede comprender verdades que son imperceptibles para nuestros sentidos o resolver problemas complejos donde las causas no pueden ser claramente discernidas o establecidas. Sin imaginación, no habría sido posible para la humanidad establecer una civilización avanzada o ir más allá del planeta para explorar el espacio y el sistema solar.

La imaginación extiende nuestro alcance mental hacia el mundo objetivo para captar su inmensidad y diversidad, sin sentirse abrumado. Con su ayuda, podemos imaginar el universo infinito en nuestra conciencia limitada y comprender sus dimensiones y misterios. También podemos visualizar mentalmente muchos procesos que sucedieron en el pasado, incluida la evolución de la vida o el progreso de nuestra civilización a través de los milenios.

Es cierto que nuestra imaginación está confinada al reino mental. No es real en el sentido físico porque no podemos manifestarnos fácilmente en el mundo físico o hacer que suceda inmediatamente. Sin embargo, no podemos ignorar su importancia en nuestra supervivencia y en la configuración de nuestro futuro. La imaginación junto con la razón y la fe nos ayudan a prever y creer en resultados razonables de cualquier acción, problema o situación. Nos ayudan a formular hipótesis cuando no tenemos pruebas o conocimientos adecuados o prevemos posibilidades cuando no podemos predecir el futuro. En la resolución de problemas y la toma de decisiones, nos ayudan a encontrar alternativas y analizar diferentes escenarios. También se utilizan ampliamente en el intercambio de ideas, el pensamiento creativo y las invenciones, innovaciones y descubrimientos científicos.

En el campo de la psicología y la salud mental, la imaginación nos ayuda a mejorar nuestro pensamiento y comportamiento. Con la ayuda de técnicas de visualización, podemos reprogramar nuestras mentes, superar hábitos poco saludables y cultivar costumbres saludables. Con su ayuda, podemos inducir estados hipnóticos y profundizar en nuestras mentes subconscientes para encontrar las causas ocultas que son responsables de nuestros problemas de comportamiento, mecanismo de defensa y sufrimiento. También son útiles para prever posibilidades futuras y tomar las medidas necesarias.

La imaginación es invaluable en la toma de decisiones, la resolución creativa de problemas, la planificación y el manejo de la incertidumbre y la ambigüedad. En psicología y espiritualidad, la imaginación y las técnicas de visualización se utilizan con frecuencia para reforzar comportamientos y actitudes positivas, así como para debilitar el comportamiento negativo y los patrones de pensamiento habituales, además de usarlos para inducir estados alterados de conciencia para discernir las causas ocultas de patrones anormales de comportamiento. .

Conclusión

En la búsqueda de la verdad, en la resolución de problemas y en el trato con personas y situaciones y para mejorar tu vida, conocimiento y sabiduría y buscar la realización, puedes confiar en estas tres facultades. Puede usar la razón para analizar tu comportamiento, tomar decisiones correctas y elegir valores, principios y metas adecuadas. En situaciones difíciles y en medio de la ambigüedad e incertidumbre, o donde la razón y el análisis no le dan respuestas claras, puede depender de la fe para perseverar en tus acciones o creer en ti mismo, en tus valores y principios o en un poder superior.

Vivimos en un mundo indeterminado donde cada ser viviente es un trabajo en progreso y la vida es una suma de posibilidades y probabilidades. Es una palabra en la que nadie puede estar seguro de lograr nada. Sin embargo, incluso en medio del caos, la confusión y la incertidumbre, siempre puede estimar las posibilidades y probabilidades de que algo suceda o no suceda, y actúe en consecuencia. Es donde tenemos la esperanza de hacer las cosas posibles y ser eficaces para alcanzar nuestras metas.

Combina el poder de la imaginación con los de la razón y la fe para multiplicar el poder de tu mente y tu inteligencia. Usa tu imaginación para prever posibilidades y probabilidades. Con la ayuda de la razón, establece tus objetivos y diseña estrategias y planes inteligentes para aumentar la posibilidad de alcanzarlos. A medida que implementas tus planes y persigues tus metas, persevera en tu esfuerzo, usa la fe para fortalecer tu determinación y convicción, para que tengas éxito en tus esfuerzos y aumentes las posibilidades de crear el futuro que deseas.

Uno puede entender la importancia de la imaginación por el hecho de que las técnicas de visualización se utilizan tanto en psicología como en espiritualidad para programar la mente y superar problemas de comportamiento o reforzar nuevos comportamientos. También en el futuro, ciertamente jugará un papel importante en áreas como el desarrollo de la Inteligencia Artificial o la mecánica cuántica.

Por Jayaram V
Fuente: Hinduwebsite.com
https://www.diapordiamesupero.com

jueves, 23 de mayo de 2019

Cuéntame si valió la pena todo lo que te preocupaste ayer…



Cuando decimos ayer, nos referimos a una ventana de tiempo asociada al pasado, que no necesariamente debe corresponder con el día de ayer… Aunque también aplica.

Nuestras preocupaciones se pueden volver una reacción natural ante cualquier situación que debamos afrontar, incluso aquellas que solo afrontaremos en nuestras mentes, porque jamás ocurrirán.

Ciertamente una actitud relajada ante la vida y sus procesos, no es lo más natural de ver en la conducta humana. Tenemos facilidad para generar dramas anticipándonos al futuro de manera fatalista, imaginando los peores resultados posibles. Por si no fuese suficiente muchas veces escudamos esa actitud en nuestro afán por tener todos los potenciales escenarios cubiertos, mostrándonos como seres previsivos, responsables y planificados.


Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto? – Facundo Cabral


Sin embargo, lo que hacemos al preocuparnos es que nos desconectamos de nuestro bienestar natural y comenzamos a enfocarnos en cosas que no nos hacen sentir cómodos y lo peor del caso es que creamos en nuestras mentes terribles situaciones, que como buenos creadores, muy probablemente terminemos manifestando en nuestras vidas.

Luego, nos robamos la paz del presente, podemos interferir de forma indeseada en la creación de nuestro futuro y no aportamos nada positivo al preocuparnos… ¿Puedes recordar cuándo fue la última vez que te preocupaste seriamente por algo y el peor escenario solo existió en tu mente?

De seguro algo ubicarás en tus recuerdos y quizás puedas darme la razón en que: Preocuparse solo es un desgaste de energía y una pérdida de tiempo.

Puede parecer difícil simplemente esperar el mejor resultado posible, sin tener que pasearnos mentalmente por las múltiples opciones que difieren de lo que nos gustaría que ocurriese. Pero te aseguro que es nuestra mejor opción.



No ganas nada al preocuparte, ni siquiera puedes evitar que algo ocurra porque ya te lo hayas imaginado, en todo caso si puedes predisponer a tu mente para recibirlo… Todo lo que evitamos lo atraemos, todo q lo que nos resistimos, lo atraemos, todo en lo que nos enfocamos, lo atraemos… Luego, ¿vamos a seguir alimentando opciones que no deseamos en nuestras mentes?

Aprendamos a mirar hacia el futuro confiados en que la vida está a nuestro favor y que siempre podemos sacar el mayor provecho a lo que ocurra con una buena actitud. Aprendamos a respetar nuestra calma, a disfrutarla, a promoverla, sin necesidad de robárnosla con ideas perturbadoras, que son reflejo de nuestros miedos… Sustituyamos esos miedos por fe, fe en nosotros, fe en la vida y sus procesos, fe en la inteligencia divina que siempre nos llevará a puertos seguros, aun cuando nuestra consciencia no esté lista para entenderlo.

Las situaciones complicadas pueden estar a la orden del día, pero será nuestra actitud la que marcará la diferencia.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet




Nadie pierde por dar amor, pierde quien no sabe recibirlo


La pirámide de la nutrición emocional

La culpa traumática, un fenómeno paradójico


Nadie pierde por dar amor, porque ofrecerlo con sinceridad, con pasión y delicado afecto nos dignifica como personas. En cambio, quien no sabe recibirlo ni cuidar ese inmenso regalo es quien pierde de verdad. Por ello recuerda, nunca te arrepientas de haber amado y haber perdido, porque lo peor es no saber amar.

Afortunadamente la neurociencia va ofreciéndonos día tras día reveladoras informaciones que nos explican por qué actuamos como actuamos en esto del amor. Lo primero que conviene recordar es que el cerebro humano no está preparado para la pérdida, nos supera, nos inmoviliza y nos enclaustra durante un tiempo en el palacio del sufrimiento.


«El amor no tiene cura, pero es la cura de todos los males»

-Leonard Cohen-

Estamos programados genéticamente para conectar entre nosotros y para construir lazos emocionales con los que sentirnos seguros, con los que edificar un proyecto. Es así como hemos sobrevivido como especie, «conectando», de ahí que una pérdida, una separación e incluso un simple malentendido haga que salte al instante la señal de alarma en nuestro cerebro.

Ahora bien, otro aspecto complejo sobre el tema de las relaciones afectivas es el modo en el que afrontamos dicha separación, dicha ruptura. Desde un punto neurológico cabe decir que empiezan a liberarse al instante las hormonas del estrés, conformando en muchos casos lo que se conoce como «el corazón roto«. Sin embargo, desde un punto emocional y psicológico, lo que sienten muchas personas es otro tipo de realidad.

No solo experimentan el dolor por la falta del ser amado. Sienten una pérdida de energía, de aliento vital. Es como si todo el amor dado, todas las esperanzas y afectos dedicados a esa persona se hubieran ido también, dejándolos vacíos, yermos, marchitos…

Entonces… ¿cómo volver a amar de nuevo si lo único que habita en nuestro interior es el polvo de un mal recuerdo? Es necesario que afrontemos estos momentos de otro modo. Te hablamos de ello a continuación.


Dar amor o evitar amar de nuevo

Todos nosotros somos un delicado y caótico compendio de historias pasadas, de emociones vividas, de amarguras soterradas y miedoscamuflados. Cuando se inicia una nueva relación nadie lo hace enviando previamente todas sus experiencias pasadas a la papelera de reciclaje.Nadie empieza de «0». Todo está ahí, y el modo en que hayamos gestionado nuestro pasado hará que vivamos un presente afectivo y emocional con mayor madurez, con mayor plenitud.


«Es mejor haber amado y perdido
que nunca haber amado en absoluto»

-Alfred Lord Tennyson-

Ahora bien, el hecho de haber vivido en piel propia una amarga traición o, sencillamente, percibir que el amor se ha apagado en el corazón de nuestra pareja cambia mucho el modo en que vemos las cosas. Dar amor con intensidad durante una época determinada, para después quedarnos vacíos y enclaustrados en la habitación de los recuerdos y las ilusiones perdidas, cambia muchas veces la arquitectura de nuestra personalidad.

No falta quien se vuelve desconfiado, e incluso quien desarrolla poco a poco la gélida y férrea coraza del aislamiento donde interiorizar el clásico mantra de «mejor no amar para no sufrir«. Sin embargo, es necesario derribar una idea básica en estos procesos de lenta «autodestrucción».

Nunca debemos arrepentirnos de haber amado, de habernos arriesgado a un todo o nada por esa persona. Son esos actos los que nos dignifican, los que nos hacen ser humanos y maravillosos a la vez. Vivir es amar y amar es dar sentido a nuestras vidas a través de todas las cosas que hacemos: nuestro trabajo, nuestras aficiones, nuestras relaciones personales y afectivas…

Si renunciamos a amar o nos arrepentimos por haberlo ofrecido, renunciamos también a la parte más hermosa de nosotros mismos.
Sanar el amor perdido

Según un estudio llevado a cabo en la University College London, existen ciertas diferencias entre hombres y mujeres a la hora de afrontar una ruptura afectiva. La respuesta emocional parece ser muy distinta. Las mujeres sienten mucho más el impacto de la separación, sin embargo es común que se repongan antes que los hombres.

Ellos, por su parte, suelen aparentar estar bien, se visten con la máscara de la fortaleza refugiándose en sus ocupaciones y responsabilidades. Sin embargo, no siempre logran superar esa ruptura o tardan años en hacerlo. ¿La razón? El sexo femenino suele disponer de mejores habilidades para gestionar su mundo emocional. Facilitar el desahogo, buscar apoyo y afrontar lo ocurrido desde una perspectiva donde se halla el perdón y la actitud de pasar página suele hacer las cosas más fáciles.

Sea como sea, y más allá de los géneros o del motivo que haya originado esa ruptura, quedan claras algunas cosas que es necesario inocular en nuestro corazón a modo de vacuna. Ningún fracaso emocional debe vetarnos nuestra oportunidad de ser felices de nuevo. Digamos «no» a ser esclavos del pasado y eternos cautivos del sufrimiento.


Otro aspecto que es bueno recordar es que amar no es sinónimo de sufrir. No alimentemos esperanzas o alarguemos el «chicle» de una relación que de antemano tiene fecha de caducidad. Una retirada a tiempo salva corazones y un adiós valiente cierra una puerta para abrir otra, esa donde el amor se conjuga siempre con la palabra FELICIDAD.


LA SINCRONICIDAD DEL CUERPO


Nuestro cuerpo actúa de manera sincrónica todo el tiempo. Cuando hay alguna perturbación, por pequeña que sea, éste reacciona en su totalidad.El cuerpo realiza cerca de un millón de tareas para recuperar el nivel normal de azúcar, y ésa es sólo una de las funciones que ocurren simultáneamente.

Nada de esto podría ocurrir sin una comunicación no circunscrita, sin que la información se correlacionara a una velocidad mayor a la de la luz, fuera de los limites de la física común. Se ha dicho que está comunicación no circunscrita se establece por la resonancia de la actividad eléctrica del corazón. La energía se transmite por todo el cuerpo. De este modo, el corazón es el oscilador principal del cuerpo, dueño de un campo electromagnético propio. El corazón genera un campo de resonancia que provoca que cada célula del cuerpo esté inmersa con las demás, por lo que todas están sintonizadas sincrónicamente.

Las células que están dentro del mismo campo de resonancia bailan al mismo son. Las investigaciones muestran que cuando pensamos creativamente, nos sentimos tranquilos o estamos enamorados, estas emociones generan un campo electromagnético coherente que se transmite al resto del cuerpo. También crean un campo de resonancia en el que cada célula del cuerpo se acopla a las demás. Cada una sabe qué están haciendo las demás porque en realidad todas hacen lo
mismo, aunque expresen eficientemente sus funciones específicas: las células estomacales elaboran ácido clorhídrico, las células inmunológicas generan anticuerpos, las células pancreáticas producen insulina, etcétera.
En un cuerpo saludable, esta sincronicidad manifiesta una regulación perfecta. Las personas saludables están firmemente atrapadas en estos ritmos. Cuando hay una enfermedad es porque uno de ellos se perturbó. El estrés es lo que produce más trastornos. Si estamos estresados o nos sentimos hostiles, perdemos el equilibrio del cuerpo. El estrés interrumpe la conexión no circunscrita con todo lo demás. Cuando experimentamos un malestar (mal-estar) es porque alguna parte de nuestro cuerpo está empezando a constreñirse, porque se está saliendo del campo de inteligencia no
circunscrita.
Hay muchas emociones que pueden perturbar el campo electromagnético del corazón, pero las que se han documentado con más precisión son la ira y la hostilidad. Una vez que se interrumpe la sincronización, el cuerpo actúa de manera desintegrada. El sistema inmunológico se inhibe, y esto acarrea problemas como mayor susceptibilidad al cáncer, las infecciones y el envejecimiento acelerado. Este efecto es tan marcado que los animales pueden percibirlo. Un perro ladrará y actuará con fiereza en presencia de una persona que alberga hostilidad. A dondequiera que vayamos,
transmitimos lo que somos en este nivel íntimo.
Nuestro cuerpo tiene en ochenta por ciento la misma composición química que el océano, y sigue influido por la fuerza de las mareas. Todos estos ritmos, diurnos, lunares y estacionales están sincronizados entre sí. Hay ritmos que están dentro de otros, y estos a su vez están dentro de otros.
Todos estos toques de tambor resuenan alrededor y dentro de nosotros. No somos ajenos al proceso; somos parte de él, palpitamos con el latido del Universo. La inteligencia no circunscrita está dentro y alrededor de nosotros. Es espíritu, el potencial a partir del cual surge todo. Es la base de nuestro ser; carece de dimensiones, volumen, energía y masa, y no ocupa espacio. Tampoco existe en el tiempo.
Todas las experiencias son proyecciones localizadas de esta realidad no circunscrita, la cual es un potencial singular, única Aquí todo es uno e inseparable. En este nivel más profundo de realidad eres esta inteligencia no circunscrita, un ser universal que se observa a través de un sistema nervioso humano. Así como el prisma divide un rayo de luz en los colores del espectro, la inteligencia no circunscrita, al observarse a sí misma, separa una realidad única en una multitud de apariencias.
Piensa que el Universo es un organismo único y enorme. Su vastedad es una realidad de la percepción. Aunque veas un gran estadio de fútbol con miles de personas dentro, el fenómeno real es un pequeño impulso eléctrico de tu cerebro que tú, el ser no circunscrito, interpretas como juego de fútbol. El Yoga Vasishta, un antiguo texto védico, afirma: «El mundo es como una gran ciudad reflejada en un espejo». Del mismo modo, el Universo es un enorme reflejo de ti en tu conciencia.
Es, en pocas palabras, el alma de todas las cosas


Sincrodestino.Chopra.

http://saikualternativo.blogspot.com.ar/




miércoles, 22 de mayo de 2019

Cuando la familia no ayuda en momentos difíciles


Cuando la familia no ayuda en momentos difíciles solo cabe una salida, aceptar su decisión. Ahora bien, algo que suele suceder es que además de no prestar apoyo, algunos de esos miembros cercanos tienden a intensificar aún más el sufrimiento emitiendo juicios y críticas. De ese modo, merman aún más nuestros recursos psicológicos a la hora de afrontar esas dificultades personales.

Decía Leon Toltstoi al inicio de Anna Karenina que ‘todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz, es infeliz a su manera’. No hay duda. Ese microuniverso llamado familia que nos viene dado a la fuerza cuando venimos al mundo, siempre presenta unas particularidades propias. Tanto es así que casi nunca hay dos iguales y, en ocasiones, hasta actúan contranatura.

Es decir que lejos de favorecer la seguridad y la felicidad y de nutrir a los suyos en valías, recortan potenciales y originan heridas. Marcas que, además, podemos arrastrar a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Así, si hay algo que como adultos sabemos bien, es que el propio hecho de madurar requiere cortar ese cordón umbilical de la unidad familiar para realizarnos.

Lo hacemos para ejercer nuestra libertad y crear una vida a golpe de decisiones propias, de caminos tomados en solitario y con decisión. Sin embargo, a veces ocurre: caemos y fallamos. Hay momentos en que nos llega la adversidad en alguna de sus formas y, entonces, siempre agradecemos la comprensión y cercanía de los nuestros.

No obstante, hay familias que, en lugar de apoyar, pueden hundirnos más aún. Lo hacen con su desánimo, con la proyección de la culpa, con la infravaloración e incluso con la frialdad emocional.

“El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano”.
-Sófocles-

Cuando la familia no ayuda: el abandono emocional

Suele decirse que las personas somos rehenes de nuestras familias. Lo que vivimos cada día con esos miembros forma parte de nuestro equipaje emocional y psicológico, ya sea para bien o para mal. A veces, ni tener un lugar propio limita esta influencia. Esos padres, esas madres, hermanos o tíos siguen, en muchos casos, teniendo una clara ascendencia sobre nosotros.

De esta manera, es común que muchas personas acudan a terapia psicológica porque arrastran conflictos no resueltos, así como las heridas de unas familias disfuncionales en las que son comunes los reproches, las vulneraciones, las críticas y las desavenencias. Decía Salvador Minuchin, reconocido terapeuta estructural, que las principales responsabilidades de una familia son la tolerancia, el compromiso y el apoyo.

Cuando estas dimensiones fallan, todo se derrumba. Cuando la familia no ayuda, no demuestra comprensión ni empatía hacia alguno de sus miembros, ese microuniverso se quiebra.

En momentos de dificultad más que ayuda, necesitamos sentirnos acompañados

Cuando afrontamos una dificultad, no siempre necesitamos que quienes nos rodean resuelvan nuestros problemas. La adversidad no se resuelve en todos los casos con dinero o con recursos materiales. Tanto es así que el denominador común que impera es el agradecimiento por la compañía.

Un ejemplo, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Manoa, en Hawai, llevado a cabo por el psicólogo Thomas Wills, se demostró algo interesante. El tipo de soporte que más beneficios psicológicos aporta a las personas es el que no se ve. Es decir, valoramos el amor de los nuestros, nos reconforta sentir que se nos valoran, comprenden y amparan.

Es el apego sincero de los nuestros el que más bienestar genera. Por tanto, cuando la familia no ayuda y, además, nos da la espalda dejándonos en ese vacío afectivo y comprensivo, el dolor es muy intenso.

Familias que creen que ayudan, cuando en realidad, hacen lo contrario

En ocasiones, puede darse otro tipo de situación igualmente dañina. Así como hay familias que pueden dejar a los suyos en el abandono, negándoles el apoyo y la cercanía, hay quien sí da el paso y opta por ayudar, pero en realidad lo hace mal. Son quienes despliegan una serie de actuaciones y recursos que tienden a intensificar aún más el sufrimiento.

Algo que debemos saber es que prestar ayuda, en realidad, es un arte que no todos saben desempeñar y, a veces, es mejor no hacer nada que hacerlo de manera equívoca. La efectividad en cuanto a saber qué hacer, qué decir y qué no decir requiere de unas habilidades que no todo el mundo dispone. Y, a veces, en el seno familiar pueden darse situaciones donde uno acabe más hundido por parte de unos padres o hermanos que creen estar haciendo lo mejor.

Entonces en los momentos de necesidad ¿a quién pedimos ayuda?

En nuestra cultura, la familia es poco más que una institución, un icono casi sagrado que todo lo trasciende. Sin embargo, es en este escenario, a menudo sobrevalorado, en el que se originan la mayor parte de los conflictos, desavenencias, decepciones y traumas. Como bien decía Tolstoi el mundo se divide en familias felices e infelices y algunos somos originarios de las primeras y otros de las segundas.

¿Qué podemos hacer entonces cuando nos llega la adversidad? ¿Qué hacer si la familia no ayuda? De algún modo, la experiencia ya nos dice quién sí y quién no. Cada uno trae consigo su recorrido vivido y hay que ser inteligente a la hora de solicitar apoyo. A veces, encontramos ese soporte valioso en otras personas con quienes no compartimos código genético.

Asimismo, conviene recordar un detalle. Siempre será mejor no contar con la ayuda de alguien a contar con una cercanía claramente patológica. En momentos de necesidad y dificultad hay que seguir manteniendo una adecuada claridad de miras para saber sobre qué hombro es mejor recostarnos. Pensemos en ello.

Valeria Sabater

Atrévete a ser feliz.

¿Qué es la Ciclotimia?: Síntomas, causas y tratamiento


La mayoría de la gente ha oído hablar de Trastorno Bipolar (o Trastorno Maníaco Depresivo), donde los individuos experimentan ciclos de cambios bruscos del humor con estados de plena euforia y otros de tremenda tristeza (manía y depresión). Pero aquí vamos a hablaros de otro tipo de trastornos que aunque se le parece, no es exactamente lo mismo: la Ciclotimia.


Contenido

¿Qué es la Ciclotimia o Trastorno Ciclotímico?

La Ciclotimia es un trastorno del estado de ánimo que presenta características similares al Trastorno Bipolar, pero en una forma más “suave” en cuanto a sintomatología, aunque tiende a ser más crónica.


Las personas con Trastorno Ciclotímico cuando se encuentran en sus momentos más “bajos”, presentan síntomas como los de una depresión leve, pero no llegan a ser tan severos como los de una depresión mayor. Cuando cambian su estado de ánimo de la tristeza a la euforia, éste no llega a ser tan intenso como en los que se observa en la fase maníaca de los Trastornos Bipolares, por eso se clasifican como “hipomanía”, una forma menos severa de manía. Entre ambos estados de ánimo, es probable que las personas que lo padecen se sientan estables emocionalmente hablando, incluso sienten que es el único momento en que “son ellas mismas”.

Prevalencia del trastorno en la población

La tasa de prevalencia de Ciclotimia en la población general es de entre 0,4% a 1%, y afecta por igual tanto a hombres como mujeres. Sin embargo, las mujeres son más propensas a buscar tratamiento. Mientras inicio de la enfermedad se produce habitualmente durante la adolescencia, su aparición puede ser difícil de identificar. El riesgo de padecer Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, el abuso de sustancias y los trastornos del sueño es elevado entre las personas que sufren Trastorno Ciclotímico.

Por otro lado, parece ser que padecer Ciclotimia puede aumentar la probabilidad de desarrollar el Trastorno Bipolar (las estimaciones varían pero se cree que la probabilidad se encuentra entre el 15% y el 50%).

¿Cuáles son los síntomas de la Ciclotimia?

Los criterios de diagnóstico estándar según la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) establecen que para ser diagnosticados con Ciclotimia, deben cumplir las siguientes características:

Presentar varios períodos con síntomas hipomaníacos que no cumplen los criterios para un episodio único de hipomanía, y múltiples períodos con síntomas depresivos que no cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor, durante al menos dos años (un año para niños y adolescentes)
A lo largo de dos años (uno para niños y adolescentes) los síntomas de hipomanía y depresión han de estar presentes durante al menos la mitad del tiempo, con no más de dos meses consecutivos sin mostrar dichos síntomas.
Los criterios para un episodio depresivo mayor, episodio maníaco o hipomaníaco nunca se han cumplido.

Otros trastornos mentales (por ejemplo, trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, trastorno delirante) se han descartado como factor desencadenante a los síntomas hipomaníacos y depresivos.

Los síntomas hipomaníacos y depresivos no están relacionados con los medicamentos, abuso de sustancias u otras condiciones médicas
Los síntomas hipomaníacos y depresivos originan perturbaciones en la vida social, laboral o de otras áreas funcionales.

Los signos y síntomas depresivos habituales son:

Los sentimientos de tristeza, vacío y desesperanza
Irritabilidad
Ganas de llorar sin motivo
Los trastornos del sueño: dormir mucho más o mucho menos de lo habitual
Inquietud
Los sentimientos de inutilidad y culpa
Fatiga
Problemas de concentración
Pensamientos suicidas
Pérdida de interés en actividades que antes consideraban placenteras
Cambios de peso debido a comer mucho más o mucho menos de lo habitual
Falta de motivación
Deterioro del juicio, la planificación, o habilidades de resolución de problemas
Baja autoestima
Pesimismo
Soledad
Sumisión
Retiro social
Dificultad para el manejo de conflictos
Sentimientos de que la vida carece de significado y propósito

Los signos y síntomas hipomaníacos habituales son:

Estado eufórico con sensación exagerada de bienestar y felicidad
Aumento de la autoestima
Optimismo exagerado
Irritabilidad y agitación
Menor necesidad de dormir
Pensamiento acelerado
Falta de juicio lo que resulta en comportamientos de riesgo
Hablar más de lo habitual
Excesiva actividad física
Fácil distracción
Problemas de concentración
Aumento del deseo de realizar o alcanzar objetivos
Hiperactividad, incapacidad para permanecer sentado
Inestabilidad emocional, reaccionando de forma exagerada a los acontecimientos
Búsqueda de emociones fuertes (por ejemplo en deportes, juegos de azar, etc.)
Impulsividad
Irresponsabilidad

¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo de la ciclotimia?

Como la mayoría de los trastornos de salud mental, la causa exacta de la Ciclotimia es desconocida. Sin embargo, el componente genético de la Ciclotimia parece ser un factor predisponente importante. Tanto para la Ciclotimia, como la Depresión Mayor y el Trastorno Bipolar, una historia familiar con antecedentes indica un mayor riesgo de padecer estas enfermedades. Los estudios de gemelos idénticos sugieren cuando uno de los hermanos padece Ciclotimia, la probabilidad el otro también la padezca es de hasta un 80%, lo cual apunta a un fuerte componente genético en este tipo de trastornos.

Los factores ambientales son también muy importantes a la hora de desarrollar Ciclotimia. Al igual que con el Trastorno Bipolar y la Depresión Mayor, ciertos acontecimientos de la vida pueden aumentar las probabilidades de desarrollar Ciclotimia. Estos factores incluyen acontecimientos como el abuso físico o sexual u otras experiencias traumáticas y los períodos prolongados de estrés.

Tratamiento de la ciclotimia

Una combinación de medicación y psicoterapia parece ser la opción de tratamiento con mejores resultados. El tratamiento es generalmente un proceso crónico, que suelde durar toda la vida, con el objetivo de disminuir los síntomas depresivos y de hipomanía, y cuyo fin es también minimizar el riesgo de desarrollar el Trastorno Bipolar.

En la actualidad, no existen medicamentos conocidos que pueden tratar con eficacia la Ciclotimia, sin embargo, el médico puede prescribir los utilizados habitualmente para tratar el Trastorno Bipolar, cuya función se centra en aliviar los síntomas y reducir la frecuencia de su aparición. Los fármacos recetados incluyen los anticonvulsivos y antipsicóticos atípicos, tales como litio y la quetiapina. Los antidepresivos no se han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la Ciclotimia.

Se necesita más investigación para concluir con éxito los beneficios de la en el tratamiento de la ciclotimia. Sin embargo, algunos de los métodos comunes utilizados para tratar el Trastorno Bipolar también se utilizan en el tratamiento de la Ciclotimia, incluyendo entre otras:

Vivir con Ciclotimia

Menos de la mitad de las personas que viven con Ciclotimia desarrollan el Trastorno Bipolar a lo largo de sus vidas. En la mayoría de casos, la Ciclotimia es un trastorno crónico que suele mantenerse a lo largo de la vida. En otros, la Ciclotimia parece disiparse y desaparece por sí misma a lo largo del tiempo.

Los efectos de la Ciclotimia pueden ser muy perjudiciales para la vida social, familiar, laboral y de pareja. Además, la impulsividad asociada con síntomas hipomaníacos puede llevar a malas decisiones de vida, tanto en temas legales, como financieros. La investigación también ha demostrado que cuando alguien está sufriendo de Trastorno Ciclotímico, es más propenso a abusar de las drogas y el alcohol.

Para disminuir estos efectos negativos de la Ciclotimia, es importante tomar la medicación prescrita por un profesional según sus indicaciones, no tomar alcohol o drogas, y realizar un seguimiento del estado de ánimo para proporcionar información útil al terapeuta acerca de la efectividad del tratamiento, además de dormir lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad.


La Nueva Medicina de la Conciencia



Somos la expresión de distintas energías interrelacionadas que se manifiestan en nuestro cuerpo humano y a su vez en nuestros distintos planos, como son el físico o el espiritual. Sobre cada uno de ellos, hay distintos factores que pueden influir. Por ejemplo en el plano físico puede ser nuestra alimentación, y en el plano espiritual podemos mencionar la forma en que nos relacionamos con nuestras emociones. El contenido que sigue a continuación se refiere a este punto y como ello se manifiesta en nuestra salud física.

Algunos dicen «no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe», pero el pasado está vivo, presente, a veces doloroso, en cada una de nuestras células. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo cómo experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otras lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar; la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno. A ese nivel hay un centro de energía muy importante y nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbo-sacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle «tú eres la mejor parte de mí mismo, cuando asciendes y te revelas eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también». Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida,entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy asítotalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.

La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir, no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita. Realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse «estoy triste porque no me curé el cáncer», eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma; cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, pero el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.



www.davida-red.org

Fuente: www.caminosalser.com

martes, 21 de mayo de 2019

Rechazo social y sus efectos psicológicos


El rechazo social es un tema preocupante tanto por sus repercusiones en el día a día como de cara al futuro. Se trata de un fenómeno cuyas consecuencias están relacionadas con el malestar psicológico y emocional. Aquel que lo sufre puede llegar a sufrir desde ansiedad y estrés hasta la pérdida de identidad. Se puede sufrir en muchos tipos de contexto, tanto escolar, laboral o familiar. El rechazo social tiene un fuerte impacto en quien lo sufre, sobre todo, si es prolongado en el tiempo.

A lo largo del artículo se expondrá en qué consiste la aceptación social para entender su contrario, el rechazo. De esta forma, abriremos un marco contextual para profundizar mejor en el rechazo y sus consecuencias más evidentes y las, quizá, menos visibles. Por último, una pequeña reflexión sobre nuestro papel con aquellos que están en nuestro entorno y que tanto podemos ayudar sin saberlo. ¡Comencemos!


Contenido
Aceptación y rechazo social

¿Qué es el rechazo social? Para profundizar en el concepto qué mejor que empezar por definir qué es la aceptación social. El equipo de Sandra Becerra (2016) describe la aceptación social como la función de agradar y pertenecer a un grupo social como necesidad básica del ser humano. Daniel Goleman (1996) asegura que la aceptación social se puede equiparar al desarrollo de una alta capacidad intelectual. Con esto, el autor, está reflejando que la aceptación social es un factor importante en el desarrollo de cada uno de nosotros.

El rechazo social puede pasar factura a cualquier edad, pero si existe un periodo delicado, ese es la infancia. Morrison y Masten (1991) afirman que la calidad de las relaciones que se dan en la infancia están relacionadas con la estabilidad emocional, la autoestima y la capacidad de relacionarse con los demás. De esta forma, se podría decir que mantener relaciones sociales saludables podría potenciar el desarrollo de la inteligencia interpersonal e intrapersonal.

Howard Gardner define la inteligencia interpersonal como la capacidad de relacionarnos con los demás, de conocer su estado anímico y de empatizar. Por otro lado, la inteligencia intrapersonal se define como la capacidad de conocernos a nosotros mismos y de saber manejar nuestras emociones y pensamientos. Así pues, un desarrollo social sano y estable, puede ayudar a fomentar un correcto desarrollo psicológico (intrapersonal) y social (interpersonal).
Consecuencias psicológicas del rechazo social

El rechazo social puede adoptar diferentes formas y se puede dar en cualquier ámbito. Lo podemos encontrar en la escuela, en el instituto, en el trabajo, incluso dentro del mismo grupo de amigos o familia. Cuando somos pequeños, las consecuencias pueden quedarnos impregnadas e influir a largo plazo. Sin embargo, padecerlo a edades más tardías no deja de ser problemático. El rechazo social puede tener consecuencias psicológicas a cualquier edad.

Como afirma el equipo de Estefanía Estévez (2009), el rechazo social en la época escolar puede manifestarse a través de ansiedad y depresión, sentimientos de soledad y estrés y de una baja percepción de satisfacción con la vida. Sin embargo, estos mismos síntomas puede aparecer a cualquier edad en la que se produzca este tipo de rechazo. Hasta aquí se han detallado síntomas característicos de este fenómeno, pero también existen otros como puede ser la pérdida de identidad, las conductas de riesgo, la evitación social y la dificultad en la toma de decisiones.
Síntomas menos evidentes

Entre las consecuencias del rechazo social también se puede encontrar la pérdida de identidad. ¿Por qué se produce esta pérdida? Existe una lucha a nivel interno y externo. Queremos agradar tanto a los demás que nos olvidamos de nosotros mismos. Al estar pendiente de satisfacer las expectativas ajenas e intentar encajar, dejamos de lado nuestras propias motivaciones y, de esta forma, podemos llegar a la cuestión de: ¿quién soy yo en realidad?

Las conductas de riesgo también se pueden encontrar entre aquellos que sufren rechazo. Algunas personas, con tal de ser aceptadas podrían llevar a cabo algunas conductas que pongan en peligro su integridad física y psicológica. Imaginemos que un grupo tiende a consumir sustancias estupefacientes. De esta forma, algunas personas, con tal de sentirse integradas, se adaptarán al comportamiento del grupo.

La ansiedad, el estrés y la baja autoestima fruto del rechazo, también pueden traer como consecuencia la evitación social. El individuo intentará evitar cualquier situación en la que puede sentirse expuesto por miedo a ser ridiculizado o rechazado. Por otro lado, también se aprecia dificultades para tomar decisiones. El rechazo social implica, entre otras cosas, dar la espalda a ideas que haya podido tener el individuo y, de esta forma, se ha creado tanta inseguridad en él que se verá incapaz de tomar decisiones en un futuro por miedo al fracaso.
Conclusión

La infelicidad es otro de los síntomas de aquellos que sufren rechazo social. Como se ha podido ver a lo largo del artículo, sufrir rechazo social no es agradable para quien lo padece. Las consecuencias psicológicas pueden ser varias. Cabe destacar que varía dependiendo del individuo. A veces pueden darse algunas más, a veces algunas menos. De lo que no cabe duda, es que se trata de una experiencia negativa para quien lo vive. Así pues, si acompañamos todo lo expuesto a un estado de infelicidad casi permanente, la vida del rechazado puede volverse un calvario.