viernes, 18 de octubre de 2019

El miedo: ¿Cuál es el límite entre lo normal y lo patológico?


El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro. Woody Allen. Actor, director y escritor estadounidense.

En este artículo os ofrecemos un recorrido por la neurobiología del miedo. Y se describen los límites entre las conductas naturales del miedo y las patológicas del mismo, así como algunas alternativas terapéuticas en su tratamiento.


Alberto, pasa días y noches pensando en que quiere hacer una y mil cosas en su vida, pero casi siempre le detiene un pensamiento que le paraliza; el miedo a morir (necrofobia).
Toño, es aparentemente una persona sociable, pero en la mayoría de las ocasiones trata de evitar el contacto con las personas. Tiene amigos que lo consideran como raro, pero en lo más interno de su ser, él ha sido diagnosticado desde la adolescencia con una condición denominada: fobia social.

Bety, es una mujer muy atractiva en todos los sentidos, pero nadie se explica cómo soporta a su pareja quien le trata muy mal. Ella piensa que es mejor pagar ese precio para no estar sola, tiene miedo a quedarse sola (autofobia).

Margarita, va a presentar su examen de grado, ella considera que es el más importante de su vida. A pesar de sentir miedo, trata de relajarse con música, ejercicios de meditación y de visualización creativa. Su cuerpo se encuentra tenso, pero en su diálogo interno sabe que podrá lograr su meta deseada (solo experimenta un poco de ansiedad).

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Viven la emoción del miedo en diferentes grados. En ocasiones podemos controlarlo, pero desafortunadamente en otras el propio miedo gobierna sus vidas y desafortunadamente puede llegar a ser incapacitante.


Contenido

Qué es el miedo

El miedo es de las pocas emociones que compartimos con los animales en nuestra escala evolutiva. Todas las emociones tienen una función de adaptación. Algunas desventajas de sentir miedo son: reprime nuestra parte lúdica, nos puede paralizar, frena nuestra creatividad, nuestras capacidades potenciales y además nos hace infelices. Las emociones están ahí para ser sentidas, pero no necesariamente sabemos controlarlas. Si no sintiéramos emociones seríamos como autómatas, zombis o robots.

El miedo y el temor, sirven de protección y señal de alarma (Vass, 2019, pág. 5).

El miedo, es una de nuestras emociones más primitivas y posiblemente la más fuerte porque está implicada nuestra supervivencia, vive en lo más profundo de nuestro ADN. En una situación de emergencia nos mantiene a salvo, pero también si somos presa del miedo puede alterar significativamente nuestras vidas. Nos ayuda a tomar decisiones y también en situaciones extremas, nos vuelve torpes o agresivos.


Las emociones son tan importantes en nuestras vidas que llegan a construir rasgos de personalidad. Cuando pensamos en las personas que conocemos seguramente decimos “es una persona muy” … alegre, cariñosa, amable, ansiosa, triste, rabiosa, miedosa, etc. Es decir, asignamos como rasgo de personalidad la emoción que manifiesta con más frecuencia. Una tendencia a responder con ira, sin relación con la situación presente, es un rasgo de personalidad. Esto significa que vamos construyendo nuestra personalidad con las emociones que exteriorizamos. Y muchas veces no somos conscientes de ello (Bisquerra, 2017, pág. 43).

Definiendo el miedo

El miedo forma parte de nuestras emociones básicas. Las otras son: el asco, la sorpresa, la alegría, el enfado y la tristeza. Y, todas ellas tienen una función adaptativa en especial.

El miedo es una reacción de la respuesta primitiva del cuerpo de pelear o huir (Boyes, 2007, pág. 21).

El miedo es una emoción que se experimenta ante un peligro real e inminente que se vive como arrollador y que pone en riesgo la salud y la vida (Bisquerra & Laymuns, 2018, pág. 108).

Es una emoción intensa activada por la detección de una amenaza inminente, involucra una reacción de alarma inmediata que moviliza al organismo mediante la generación de un conjunto de cambios fisiológicos (APA, 2010, pág. 316).

Como puede observarse el miedo se puede experimentar ante un peligro real inminente, o simplemente imaginado, es una respuesta primitiva para salvaguardarnos de algún daño, tiene una intensidad que puede ser leve o aguda, también se caracteriza por ser una experiencia única o crónica, activa mecanismos psicosociales, así como fisiológicos que alteran la vida de quien lo padece. Si las emociones no se pueden gestionar y las dejamos libres, se convierten en una fuente de conflicto (trastornos mentales o relaciones tóxicas con nosotros mismos o con otras personas), si las guardamos se somatizan y también nos traerán problemas psicosomáticos.
La estructura lingüística semántica y polisémica de las emociones

Desde el libro clásico de Daniel Goleman (1995) sobre la inteligencia emocional ya se proponía que las emociones más bien formaban familias, muy posiblemente descritas por el grado de intensidad semántica y fisiológica en las que se presentaban, el miedo era clasificado como temor y de ahí se derivaban grados de severidad en la experimentación de la emoción:
Nerviosismo, preocupación, inquietud, aprensión, inquietud y cautela.

Ansiedad, consternación, incertidumbre y miedo.
Pavor, terror, fobia y pánico en un nivel psicopatológico y discapacitante (la clasificación es mía).

Bisquerra & Palau (2017), realizaron una interesante clasificación más recientemente para describir las emociones. Detectaron de las seis emociones básicas, más de 300. Especialmente en relación al miedo, encontraron más de 18 acepciones en su versión española, las cuales se describen a continuación (nuevamente la clasificación en relación a su intensidad, de menor a mayor, es mía):
Acojonado, Alerta, Canguelo, Indecisión, Inhibición, Medroso, Miedo, Negación, Sumisión, Susto, Temor, Vacilante.

Desorientación, Alarma, Amedrentado, Cagado, Coacción, Cobardía, Espanto, Sobrecogimiento.
Fobia, Atacado, Despavorido, Horror, Pánico, Pavor, Terror.

El aprendizaje lingüístico, semántico y polisémico, es que las diferentes variantes en cómo expresamos nuestro miedo, difieren en su concepto lingüístico, pero denotan la intensidad con el que se vive. Esto a final de cuentas se traducirá en la gravedad de cómo nuestro cerebro captará la emoción del miedo y actuará en consecuencia. Trae aparejadas connotaciones también culturales, en México el miedoso es el zacatón o el marica, por ejemplo.


Nuestros miedos o temores

El miedo forma parte de algunos de nuestros trastornos de ansiedad y es un componente esencial en nuestras fobias. Los trastornos provocados por el miedo son la razón de ser de las enfermedades psíquicas más comunes.

Las fobias son miedos irracionales y continuos de un objeto (tripofobia, miedo a los agujeros negros), un animal (musofobia, miedo a las ratas), una actividad o una situación (agorafobia, miedo a los espacios abiertos) en particular (Halguin & Krauss, 2004. pág. 597). Por su parte, los estados de ansiedad (como el trastorno obsesivo compulsivo) provocan reacciones incontrolables o de pánico que se adueñan del pensamiento en muchos ámbitos. La persona afectada se haya a veces en condiciones de describir lo que le angustia, pero no puede explicar las causas (Vass, 2019, pág. 7).

Cómo seres humanos tememos a diversas situaciones consciente o inconscientemente y en muchos los casos gobiernan nuestras vidas: el miedo a enfermar (hipocondría), a la muerte (necrofobia), a la pérdida de un ser querido (tanatofobia), a las alturas (acrofobia), al propio miedo, al fuego (arsonfobia), a dormir (somnifobia), a la soledad o a estar solo (autofobia), a la interacción social con las personas (fobia social), a enamorarse (filofobia), a fracaso (atiquifobia), miedo a las personas feas o a la fealdad (cacofobia), miedo a los espacios abiertos y a las multitudes (agorafobia), miedo a los agujeros negros (tripofobia), al futuro (cronofobia), al cambio, a la crítica, a no cumplir nuestras metas, a las alturas a los animales (por ejemplo; animales en general-zoofobia, insectos-entomofobia, ratas o ratones-musofobia o serpientes), al dolor (algofobia), miedo a la vida, en fin la lista es casi inagotable.
El límite entre la salud y la enfermedad

Sin embargo, ¿hasta dónde queda la frontera entre el miedo “normal” y el “miedo patológico”. Es importante resaltar que cada una de estas tiene etiologías múltiples, pero existen zonas del cerebro especializadas en detectar el miedo y en la mayoría de los casos pueden ser tratadas, para vivir una vida más plena.

Es natural que todos lleguemos a tener una cierta dosis de miedo al enfrentarnos a nosotros mismos o alguna situación específica (convivencia con los demás o ante alguna situación ambiental, por ejemplo), incluso puede llegar a tener un componente positivo paradójicamente hablando. Nos sentimos bien cuando enfrentamos un evento que nos produce miedo, el cuál creíamos no poder hacerlo. Otro aspecto positivo, es que enfrentar el miedo nos previene de situaciones posteriores más dolorosas, este es el caso cuando las personas acuden al médico, si éste detecta alguna enfermedad, puede ser tratada y sanada a tiempo.

Las emociones están ahí para ser sentidas y adaptarnos a diversas circunstancias sociales, luego entonces es “normal sentir miedo” frente a algunas circunstancias ya sean estas imaginadas o presenciales. Sin embargo, si a pesar de ello podemos controlar nuestros miedos, podremos seguir adelante con nuestra vida. En contraparte, la emoción del miedo se convierte en un problema cuando el miedo nos controla o nos domina (nos convertimos en personas tóxicas), cuando el miedo es totalmente infundado, cuando por asociación se queda instalado en nuestro cerebro o cuando se mantiene constante en nuestras vidas y llega a limitar o incapacitarnos para realizar nuestras labores cotidianas (se convierten en trastornos mentales o fobias).

Reacciones ante el miedo

Fisiológicas:

Rigidez muscular, temblor en general del cuerpo, la piel se pone pálida, se presenta piloerección, es probable sudar frio. Latido del corazón rápido, redirección del fujo sanguíneo de la periferia hacia las vísceras y movilización general del organismo para realizar una acción: luchar, huir o quedarse petrificado de miedo.

“El miedo también se demuestra en la cara a través del aumento del parpadeo de los ojos y también con una mirada fija de lamparita de luz, los párpados se estiran hacia arriba y los globos oculares salen hacia afuera. Las pupilas se dilatan. La boca está tensa y se estira hacia atrás. Los labios tiemblan y puede ser que los dientes castañeen. A veces se realiza la acción de aclarar la garganta y el ritmo de la respiración puede aumentar mientras se produce adrenalina en el cuerpo” (Boyes, 2007, pág. 21). Latido del corazón rápido, redirección del flujo sanguíneo.

Psicológicas: la atención se fija en las amenazas cercanas y nuestras memorias evalúan si ya antes hemos pasado por una situación similar. Podemos entrar en una situación de incomodidad, ansiedad hasta subir a sentir pánico.
Conductuales: Luchar, huir o quedarse inmóvil.
Sociales: Si podemos evitar el miedo, es muy probable que nos quedemos en casa para no enfrentar algún estímulo que potencialmente ponga en peligro nuestra identidad y nos ponemos a salvo. Sin embargo, mientras más evitamos el miedo, este más se fortalece.


El miedo en nuestro cerebro

Anteriormente se pensaba que principalmente se activaba casi en exclusiva la amígdala cerebral. Es como un cerebro dentro del cerebro, del tamaño de una almendra y una en cada hemisferio cerebral.

Sin embargo, en la neurobiología del miedo, Rüdiger Vass (2019) describe la siguiente ruta en donde intervienen muchas más estructuras cerebrales, en resumen:
Ante un estímulo que produce miedo, ya sea interno o externo, la amígdala recibe informaciones del tálamo.

En la amígdala se queda grabado el miedo normal y el patológico. Produce miedo o agresión. Si se daña produce sumisión o aplanamiento afectivo. Detecta estímulos buenos y malos. Es la región más importante en la memoria del miedo. Se activa ante los estímulos que provocan el temor y los trastornos de ansiedad.

El tálamo es una estructura ovalada que transmite información de nuestros órganos de los sentidos (vista, tacto, gusto, olfato, oído) a la corteza cerebral (es la parte más grande evolutivamente). La comunicación entre la corteza y el tálamo es recíproca y bidireccional. Tiene funciones sensitivo motoras, estas pueden ser estímulos mecánicos, térmicos y dolorosos. Está involucrado a nivel motor en movimientos voluntarios e involuntarios e incluye la marcha. Involucra la atención en el ciclo de sueño-vigilia. En el lenguaje es sus aspectos motores y sus alteraciones sintácticas. Se divide en 4 zonas: 1) Anterior, la cual participa en la memoria y las emociones, 2) Medial, está dividida en tres zonas que involucran la memoria, 3) Ventral, se encarga del control motor y 4) Posterior, se divide a su vez en tres partes.

1) Geniculado medial, es un componente del sistema auditivo.
2) Geniculado lateral, recibe información de la retina y la envía a la corteza visual.
3) Geniculado pulvinar, proyecta a áreas de asociación parieto-occipito-temporal más desarrolladas en los humanos.
La amígdala remite señales a la corteza cerebral y ambas se retroalimentan.
El núcleo central de la amígdala, recibe informaciones de la corteza, del hipocampo y el tálamo.
El hipotálamo aumenta la presión sanguínea y regula la liberación de hormonas del estrés; el tronco encefálico y el mesencéfalo transmiten la rigidez vinculada al terror y las reacciones derivadas del espanto.
El hipotálamo gobierna el sistema hormonal y es un puente con las neuronas. Ante una situación de amenaza libera entre otras hormonas cortisol, la hormona del estrés y prepara al organismo a la lucha.
El hipocampo, es el director de orquesta de nuestras diferentes memorias.
Los núcleos laterales e inferiores reciben señales del tálamo y dirigen las diferentes formas de comportamiento, como el cambio de sentido en la huida.

Lo anterior nos indica, que no existe una región exclusiva donde se produzca y se haga consciente el miedo. Más bien procede de diferentes áreas a nivel cerebral y de la retroalimentación entre ellas.
Las aproximaciones teóricas
Desde el punto de vista del psicoanálisis los miedos corresponden a conflictos inconscientes.
Para los conductistas los miedos se originan por factores externos (estímulos) que se asocian a dicha conducta (respuesta).
Para los psicólogos cognitivos, se deben a una distorsión cognitiva que se ha aprendido y es necesario desaprenderla.
Tratamientos

Existen diferentes terapias, cada una de ellas obedece a diversas estrategias para trabajar con el miedo, no existe una que sea la más eficaz, son simplemente métodos de tratamiento.
Psicológicos
Control emocional con técnicas de relajación y meditación. Los objetivos de la meditación se solapan con muchos de los de la psicología clínica, la psiquiatría, la medicina preventiva y la educación. Según indican cada vez más datos, la meditación puede ser un tratamiento eficaz para la depresión, el miedo y el dolor crónico y, además ayuda a cultivar una sensación de bienestar (Ricard, Lutz & Davidson, 2014).
Los pensamientos crean realidad en lo bueno y en lo malo. Las expectativas negativas generan efectos perjudiciales y malos resultados (efecto nocebo), mientras que las expectativas positivas generan efectos placenteros (efecto placebo). Irving Kirsch (2012), señala: “la manera en que nos sentimos depende en gran medida de cómo anticipamos que nos sentiremos”.
Se han utilizado como alternativas la hipnosis, el uso del campo electromagnético pulsante de baja frecuencia que equilibra las cargas eléctricas del cuerpo a nivel celular, la técnica de aproximaciones sucesivas y la desensibilización sistemática y la sobreexposición al estímulo que provoca el miedo. Musicoterapia con música binaural.
Médicos
Se llega a utilizar una terapia combinada de antidepresivos y ansiolíticos.

Bibliografía

APA (2010) Diccionario conciso de Psicología, México, Editorial el Manual Moderno.

Bisquerra R. (2017) Universo de emociones, España, Editorial PalauGea Comunicación.

Bisquerra R. & Laymuns G. (2018) Diccionario de Emociones y Fenómenos Afectivos, España, Editorial PalauGea Comunicación.

Boyes C. (2007) El lenguaje del cuerpo, Buenos Aires, Editorial Albatros.

Goleman D. (1995) La inteligencia Emocional (Por qué es más importante que el cociente intelectual), México, Editorial Javier Vergara.

Halguin R. & Krauss S. (2004) Psicología de la anormalidad, Editorial McGrawHill, México.

Kirsch I. (2012) Redes para la ciencia 135, Nocebo el hermano malvado del placebo, Irving Kirsch entrevista con Eduardo Punset, consultado el 1 de Junio del 2016, en red: https://www.youtube.com/watch?v=4V7-Sjs6BAA

Ricard M., Lutz A. & Davidson R. (2014) Nueurociencia, En el cerebro del meditador (Las nuevas técnicas de neuroimagen arrojan luz sobre los cambios cerebrales que producen las prácticas contemplativas), Investigación y Ciencia, Enero 2015, Barcelona

Vass R. (2019) El miedo (Neuropsicología del miedo y las fobias), Neurobiología del Miedo, Cuadernos Mente y Cerebro, tercer cuatrimestre, Número 24, España, Ediciones Investigación y Ciencia.


Melatonina: Porque Necesita Oscuridad Toda La Noche


Su recamara necesita estar muy oscura durante la noche, tanto que no pueda saber dónde está la ventana, tan oscura que si se levanta para ir al baño durante la noche, tendría que ir a tientas despacio para no chocar con nada. Esto le puede parecer una sugerencia no muy realista, pero si sus cortinas son lo suficientemente pesadas, usted puede bloquear la luz de afuera.

Espero que usted no viva a un lado de algún letrero con luces de
neón. Si este es el caso, usted necesitara unas persianas negras y
cortinas también. Si tiene un reloj digital en su recamara, voltéelo para que la luz no se vea, incluso esta pequeña cantidad de luz puede afectar su sueño. Las luces nocturnas no deben permanecer en el dormitorio.

Si usted simplemente no puede invertir en oscurecer completamente su dormitorio entonces podría considerar un antifaz para los ojos. Yo lo uso cuando vuelo en avión toda la noche y realmente hacen la diferencia. Como sea, es definitivamente una opción inferior a tener un dormitorio completamente oscuro mientras duerme.

Una vez que su dormitorio este totalmente oscuro, usted tendrán
una fuerte y saludable ventaja para tener una buena noche de sueño.
Esa ventaja se llama melatonina.




La melatonina es una hormona natural producida por la glándula
pineal (una glándula sensitiva a la luz que se encuentra en la base del cerebro) y que es liberada cuando cae la oscuridad. La melatonina lo hace sentir somnoliento y lo ayuda a alcanzar ese profundo y reparador sueño. Pero la melatonina hace más que solo ayudarlo a dormir—ayuda a la función del sistema inmunológico para apoyar la curación mientras duerme.

La producción de Melatonina óptima es importante para su salud.
La melatonina es producida por la glándula pineal en un ritmo diurno, pero las luces eléctricas, las que mantiene el cuarto alumbrado después de que el sol se pone, suprimen la producción de melatonina.

Tan pronto como usted se enfrenta a la luz del día o alguien prendiendo la luz en medio de la noche, su producción de melatonina se apaga de repente, y es difícil volver a dormir después. Como consecuencia, las personas que mantienen las luces brillantes prendidas hasta que se acuestan en el medio de la noche solo tienen producción de melatonina óptima por la mitad de las 8 a 10 horas de sueño que deberían de tener.


La Melatonina y El Cáncer


La melatonina es uno de los antioxidantes más fuertes y muchos expertos creen que es una de las herramientas más importantes contra el cáncer. En animales de laboratorio, la interrupción de los ritmos diarios naturales del cuerpo ha causado el crecimiento de tumores cancerosos de 2 a 3 veces más rápido. Además, se ha encontrado que la melatonina frena la producción de estrógeno, el cual promueve ciertos tipos de cáncer.

Investigaciones recientes han demostrado que la exposición a la luz durante la noche incrementa significativamente el riesgo de cáncer de seno.
Otra hormona que se incrementa por un sueño inadecuado es la insulina, y altos niveles de insulina están vinculados con el cáncer.


LA MELATONINA Y SU CEREBRO


La melatonina también tiene importantes efectos en su cerebro.
Las personas que sufren de la enfermedad afectiva temporal (seasonal afective disorder—SAD) tiene niveles de melatonina que fluctúan considerablemente durante el año, mientras que individuos normales tienen la melatonina estable durante el año.


Su mejor opción es incrementar la melatonina con bombillas fluorescentes full spectrum durante el invierno y exponerse a la luz brillante del sol, preferiblemente una hora al día, cuando hace buen clima, y tener oscuridad completa en la noche como se describió previamente.


Dr Mercola


http://saikualternativo.blogspot.com.ar/
http://saikualternativo.blogspot.com.ar/


Amargarse la vida para ser feliz



Lo mejor que podemos hacer para ser felices es amargarnos la vida. Sin duda, es una gran estrategia. Amargarse la vida constituye uno de los mejores métodos para alcanzar unas cuotas de alegría bastante elevadas. Así que en este artículo se van a proporcionar unas pautas para amargarse la vida de la mejor forma posible. A través de los consejos que ofreceremos, aseguramos que nuestro amargamiento será de lo más exitoso. ¿Estás preparado?

Obviamente, este artículo está escrito en tono irónico, sin embargo, hay gente que todavía cree que a través de ciertas creencias conseguirá ser feliz. Vamos a analizar estos pensamientos tan firmes en algunas personas y que a causa de estos no pueden ser plenamente felices.


Amargarse la vida para ser más feliz

Los siguientes pensamientos han sido expuestos y desarrollaros por diferentes autores como una muestra de lo que no deberíamos hacer para ser más felices. En ocasiones, nos empeñamos en que nuestra forma de pensar es la correcta a pesar de que nos lleva a la amargura. Sin embargo, nuestra actitud es lo más importante y por ello es necesario revisarla y ver qué necesitaríamos modificar.
Créate problemas

Es importante comenzar a apoderarnos de los problemas de los demás, ya que no nos bastan con los nuestros. También será importante que nos creemos nuevos conflictos, reales o imaginarios. A ser posible, es hora de empezar a dar una importancia desmesurada a pequeños conflictos. Todo ello hará de nosotros una persona felizmente amargada, por lo que es fundamental que cuanto antes nos pongamos a ello, mejor.

Tú tienes la razón

Es obvio que tienes la razón en todo, sin un mínimo de error. Quien te lleve la contraria, ten por seguro que está equivocado. Olvida lo que te puedan llegar a decir los profesionales de la psicología, aunque te puedan aportar algo bueno. Tu forma de ver la vida y tus planteamientos son los correctos. Sigue pensando que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad: la tuya. Además, esta verdad es absoluta e inamovible. Cuando solo te quedas con los aspectos negativos de la realidad, no es porque tú seas negativo, es porque la realidad es oscura, cruel y hostil. Además, cuando sabes lo que piensan los demás es porque lees sus mentes, posees esa habilidad.
La obsesión es bella

Cuando te ocurra algo negativo, deja que anide en tu mente y eche raíces. Llévate esa experiencia a todas partes: al trabajo, a una comida familiar, a la cama… Deja que la obsesión gotee poco a poco en forma de amargura. Intenta convertir la obsesión en el centro de tu vida. ¡Disfruta!
El pasado siempre fue mejor

¡Cualquier tiempo pasado fue mejor! Es obvio. Todo el mundo lo sabe. Además, para ello lo mejor es idealizar el pasado. Ver sólo lo bueno y aferrarnos a ello hará que el pasado nos parezca mucho mejor. Idealizar todo lo que pasó, obviando los momentos malos, es la mejor forma de no disfrutar del presente. Por ello es tan importante vivir mirando atrás, para no vivir el día a día de forma plena.
Disfruta sólo el futuro

Aplaza la alegría y el disfrute para el futuro. ¿Para qué disfrutar del presente pudiendo hacerlo en el futuro? Lo mejor es conformarse con lo malo que conozcas y renunciar a lo bueno que puedas conocer. Si te lo propones, verás como puedes encontrar una excusa para postergar la alegría y no vivir el presente.
¿Qué es lo peor que puede pasarte? Piensa siempre en ello

Es muy importante que te prepares para lo peor. La vida es mala y por eso es bueno estar prevenido. Piensa siempre en lo peor que te pueda pasar y dale vueltas, muchas vueltas. Cuando más pienses en ello menos despistado te cogerán los problemas. ¿Qué es lo peor que puede pasarte dentro de dos o tres años? Piénsalo y no sueltes ese pensamiento.
Compárate con todos

Si queremos lograr altas cotas de amargamiento no debemos dudar ni un sólo segundo en compararnos con los demás. La mejor comparación es aquella en la que nos fijamos en lo que tienen los demás y nos falta a nosotros. Dejemos de lado nuestros éxitos, lo mejor es centrarse en nuestros fracasos y compararlos con los logros ajenos. A través de este ejercicio te impedirás disfrutar de lo que ya posees.
No te aceptes, no te quieras y no te perdones

Para amargarse la vida es mucho mejor olvidar aceptarse y quererse. Eso es para otros. Además, si alguien te quiere y te acepta seguro que es porque no está muy bien o porque le interesa algo de ti. Por otro lado, si perdonar a otros nos cuesta, ¡cuánto no nos costará perdonarnos a nosotros! Mejor ni lo intentes.
La vida es algo muy serio, así que mejor no sonreír

Cuando tengas un problema y alguien sonría, pregúntale: ¿y tú de qué te ríes? Ante los problemas no hay que reír, sólo hay que estar serios. Sonreír es una insensatez y es sinónimo de que no te estás tomando los problemas en serio. Deja de sonreír ante la vida y ponte serio, sólo de esta forma empezará a hacer las cosas bien.
Reflexión final

¿Verdad que leer los párrafos anteriores resulta irrisorio? Pues aún así muchos nos creamos más problemas de los que tenemos. A pesar de que sepamos que lo anterior es absurdo y que sólo provoca sufrimiento, ¿cuántos de nosotros no imaginamos problemas que no existen? ¿cuántos tendemos a obsesionarnos con ideas? ¡Es hora de comenzar a cambiar!

Bibliografía

Robles, H y Peralta, M. (2010). Programa para el control del estrés. Madrid: Pirámide.

https://www.psicoactiva.com


jueves, 17 de octubre de 2019

Trastornos alimentarios en la infancia


Los problemas de alimentación en los primeros años de la infancia son bastante más frecuentes de lo que en un principio pudiera parecer. Desde los niños que comen excesivamente despacio, distrayéndose con cualquier cosa, a otros que tienen que comer rodeados de juguetes o entretenimientos varios porque si no dejan de comer, otros que se levantan continuamente de la mesa o simplemente se niegan a probar alimento. Esto hace que la hora de la comida en muchos hogares se convierta en una lucha constante.

Los primeros años de la vida de los niños y niñas son una etapa decisiva para establecer unas buenas pautas de conducta alimentaria pero con bastante frecuencia observamos problemas relacionados con la comida, como la aversión a determinados alimentos o la falta de apetito. A veces estas conductas son indicativas de alguna enfermedad por lo que es importante prestarles atención. El origen puede ser muy diverso, puede ser una patología alérgica o digestiva que provoque ciertas molestias al consumir determinados alimentos y esto produzca un rechazo, o que el menor tenga dificultades para establecer el ritmo de hambre y de saciedad, también puede ser indicativo de otras enfermedades, en todo caso es necesario descartar que existan enfermedades orgánicas y para ello es necesario la visita al pediatra. Por ejemplo, los niños con espectro autista suelen tener problemas con la alimentación que muchas familias desconocen.


Los trastornos más comunes en los primeros años

Los trastornos alimentarios que suceden a niños antes de los 6 años, son diferentes a los que se pueden desarrollar en edades más tardías, en esta etapa más temprana a menudo tiene relación con la interacción que tiene el menor con su madre y la influencia de la familia o los cuidadores sobre el niño.

Algunos de los problemas que podemos encontrarnos son:
Negación a tomar alimentos

Es bastante frecuente que los niños pequeños se nieguen a tomar alimentos sólidos y que lo quieran todo triturado ya que es más cómodo para ingerirlo, este rechazo suele coincidir con el paso de la alimentación triturada a la solida y con la salida de los dientes. Grandes dosis de paciencia y que el niño vaya descubriendo las nuevas texturas a su ritmo suele ser suficiente para que el menor se vaya acostumbrando a masticar los alimentos.

Otro problema es la falta de apetito o emplear un tiempo excesivo en comer, las causas pueden ser diversas, desde el rechazo a ingerir el alimento por no gustarle el sabor o la textura, a no querer comer solo o tener excesivas distracciones a la hora de la comida, como pueden ser la tele, móvil, etc. Es importante implementar buenos hábitos; motivarle a que pruebe cosas nuevas, que nos vea comer a nosotros verdura, pescado y otros alimentos “menos atractivos” y eliminar las distracciones en la mesa, convirtiendo la comida en un momento para disfrutar en familia.

Todos estos son problemas menores en la alimentación infantil que suele reconducirse con bastante facilidad si se trabajan a tiempo.


La obesidad

Cada vez vemos más niños obesos menores de 5 años y la cifra, al parecer, no para de aumentar. La obesidad conlleva mayores riesgos de padecer otras enfermedades asociadas como la diabetes tipo II, tensión arterial alta, trastorno del sueño.

La obesidad muchas veces tiene relación los malos hábitos que hemos adquirido respecto a la alimentación. Hoy en día se come demasiado azúcar, mucha grasa, mucha sal, esto unido a una vida cada vez más sedentaria repercutirá en problemas de sobrepeso en los niños. En estos casos es importante educar a los padres para que respeten el apetito de los niños. Hay padres muy preocupados porque su hijo o hija “come poco” y por ese motivo retrasan la introducción de los alimentos sólidos, ya que parece que comen menos o que cada vez que lloran los bebés les dan de comer porque piensan que es por hambre.

Anorexia y bulimia nerviosa

Aunque no es un trastorno propio de los primeros años de la infancia sí que se pueden sentar las bases para que se instaure cuando el niño o la niña sean más mayores. La anorexia se caracteriza por el rechazo a mantener el peso sano con un miedo intenso a engordar debido a la distorsión de la imagen corporal, en la bulimia hay episodios de descontrol alimentario seguidos de métodos compensatorios purgativos, dietas extremas o ejercicio excesivo y existiendo el peso adecuado o incluso por encima del recomendable.

Es un problema que lo vemos en personas cada vez más jóvenes, ya que los niños están expuestos constantemente a la publicidad y esta influye en su percepción del entorno y de su propio cuerpo. Para no caer en este tipo de trastornos es fundamental implementar desde muy pequeños unos buenos hábitos alimentarios, así como fomentar las relaciones sociales, comer en familia y trabajar la autoestima de los más pequeños. Es fundamental la detección precoz y para ello es imprescindible la colaboración entre padres y profesiones.
La pica

Otro trastorno que podemos encontrar en la infancia es la pica, esta se caracteriza por la ingesta de sustancias no consideradas alimentos. Se conoce casos de ingesta de pinturas, tiza, jabón plastilina, insectos, heces. La pica se considera una conducta inapropiada a partir de los 18-24 meses puesto que en edades más tempranas lo hacen habitualmente como modo de exploración del mundo que les rodea. Suele asociarse con enfermedades del espectro autista, el TOC o el trastorno por Evitación/ restricción.

Conclusión


Aunque siempre debemos descartar la existencia de un origen orgánico, una parte importante detrás de estos problemas tiene que ver con los aspectos educacionales, por ejemplo, hay padres que no saben poner límites a sus hijos. Si un niño tiene problemas para alimentarse lo primero seria acudir al pediatra que descartara si este comportamiento es conductual o hay algo orgánico de base. Si el problema es conductual, el profesional dará unas pautas a los padres. Lo imparte es que seamos conscientes de la salud de los menores y que una intervención a tiempo puede ahorrar muchos problemas futuros.

Referencias

Organización Mundial de la Salud (OMS). Sobrepeso y Obesidad. [Internet] [Acceso 15 de Octubre de 2019] Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

https://www.psicoactiva.com


El argumento de un filósofo danés para dejar de compararte con los demás y ser feliz


El filósofo danés Kierkegaard, explica lo que pasa cuándo te comparas con otrosEl ser humano tiende a compararse y actualmente esto es cada vez más pronunciado con las redes sociales, que son una especie de aparadores donde las personas exponen una versión editada de sus vidas y donde cada persona, cada imagen y cada frase están siendo medidas. Y hay pocas cosas que hagan tan amarga la vida y contraigan tanto el espíritu como compararse y sentir envidia o menosprecio por sí mismo.

Los vanos tormentos de la comparación han sido notados por numerosos pensadores. Recientemente, el monje budista Matthieu Ricard notó que “La comparación es la asesina la felicidad” y consideró que mucho de nuestro sufrimiento cotidiano puede adjudicarse al hábito de compararse continuamente. Esta actitud comparativa es además absurda pues, al menos desde la perspectiva del budismo, estamos comparando una entidad que no existe -el yo sólido, separado e independiente- con entidades que son solamente espectros en nuestra mente, o en otras palabras, nos comparamos y nos medimos con ideas y elucubraciones de lo que son los demás y no con realidades objetivas. Así, seguramente nos condenamos a una agónica fantasía.

Quizá lo más lúcido que se ha escrito sobre la tendencia a estarse comparando fue escrito por Soren Kierkegaard:

La preocupación mundana siempre busca llevar al ser humano hacia la intranquilidad mezquina de las comparaciones, alejándolo de la calma altiva de los pensamientos simples. Estar vestido, entonces, significa ser un ser humano y por ello estar bien vestido. La preocupación mundana se inquieta por la ropa y la diferencia de ropa.
Deberíamos aceptar la invitación de aprender de los lirios... 

Esos grandes, inspiradores y simples pensamientos, los primeros que vienen a la mente, pero que son olvidados, incluso totalmente olvidados en el trajín cotidiano de las comparaciones. Un ser humano se compara a sí mismo con otros, la otra generación se compara con la otra, y así se va apilando el fardo de comparaciones y abruma a la persona. Mientras tanto se incrementa la ingenuidad y el ajetreo, y en cada generación hay más personas que trabajan como esclavos toda su vida en la zona subterránea de las comparaciones. Así como los mineros nunca ven la luz del día, estas personas nunca, nunca ven la luz: esos primeros pensamientos, sencillos y alegres sobre cuán glorioso es ser un ser humano. Y en las altas regiones de la comparación, la vanidad sonriente juega su juego falso y engaña a los felices de tal forma que no reciben ninguna impresión de esos primeros pensamientos altivos, simples.


Cientos de generaciones de personas que dedican su vida a satisfacer lo que su noción de los otros les dicta que deben hacer, para al final salir bien librados de la comparación. La más absurda de las existencias. Kierkegaard sugiere que estar comparándonos es una forma de preocupación, es decir, que nos impide existir en el presente y ser espontáneos, ser quienes realmente somos, con toda frescura y naturalidad. El monje estadounidense Thomas Merton coincide:

La humildad es la más grande libertad. Mientras tengas que defender un yo imaginario que crees que es importante, pierdes la paz de tu corazón. Mientras comparas esa sombra con las sombras de otras personas, pierdes toda alegría, porque has empezado a traficar irrealidades, y no hay alegría en cosas que no existen.



Síntomas de Un Campo de Energía Roto y Debilitado.


Síntomas de Un Campo de Energía Roto y Debilitado


Las razones por las que nuestro campo aúrico se puede llegar a debilitar o romper son muchas.
Es muy común, que después de un fuerte enojo nuestra aura se rompa y se creen huecos (por eso nos sentimos tan cansados después de un fuerte ataque de ira).
También altos grados de estrés, ansiedad y frustración prolongados.
Estos huecos nos hacen sentir debilitados y sobre todo vulnerables a lo externo. Todos los estímulos, las preocupaciones , enojos, estrés de las personas que nos rodean, nos pueden llegar a afectar .


El primer paso es hacerse responsable y aceptar que haya sido lo que haya sido lo que provocó ese estado energético actual, tú lo permitiste. En muchos casos el aura se desgasta o rompe porque las intenciones de otras personas nos hacen daño. Pero es importante saber que a nivel consciente o subconsciente tú dejas entrar ese daño.
Cuando nos hacemos responsables, recuperamos nuestro poder al decidir si estamos de acuerdo en jugar ese juego de fuerzas o no.
Todo cambia a partir de ese momento.
Así que si en este momento de tu vida hay algo o alguien que detone tu enojo, tu impaciencia, tu culpa, toma en cuenta que si te está afectando es porque tú lo estas permitiendo. Nadie ni nada puede hacerte daño si no estás de acuerdo, si no estás dispuesto a entrar en ese juego.
Así que di NO!!!! y rompe ese acuerdo.
Algunos síntomas que nos indican que nuestra campo energético está debilitado o rot0 son los siguientes:


1-Estas muy cansado .
2- nada logra inspirarte.
3- Desgano, falta de entusiasmo, malestar general.
4-Mal humor y ataques de enojo o ira sin motivo justificado.
5- Tiendes a ver el lado negativo de cada situación.
6-Sientes una angustia sin motivo aparente.
7-Sientes un vacío interior difícil de explicar.
8-A veces no te reconoces por tus acciones.
9-No consigues tener energía por mucho que descanses.
10- Respondes desmesuradamente a cualquier cosa que intérpretes como un ataque verbal.
11- Dolores o molestias en cuello y/o espalda.


TÉCNICAS PARA REPARAR ESTE DAÑO:


EJERCICIO ESFERA DE ENERGÍA


Con ojos cerrados respira hasta sentir que tu energía y tu cuerpo se relaja.
Pon tu atención en tu pecho, específicamente en tu corazón. Siente la fuente de energía que ahí se encuentra.
De ahí nace toda la energía que nutre al resto del cuerpo.
Siente el infinito flujo de energía que nace justamente ahí.
Visualiza una esfera de color dorado o amarillo muy brillante del tamaño de un balón de fútbol en tu pecho.
Esta energía tiene tu esencia y puedes expandirla a todo tu cuerpo. Expande esta esfera de energía abarcando cada vez más partes de tu cuerpo. Sentirás que vas rellenando los huecos y al mismo tiempo irás desbloqueando los nudos de tu energía.
Abarca todo tu cuerpo ahora.
Visualiza que la esfera te cubre un metro afuera de tu cuerpo, hacia arriba, abajo, y a los lados.
Siente como te reintegras y fortaleces conforme vas recuperado tu energía.


Este ejercicio fortalece tu campo energético, lo protege, desenreda nudos de energía, relaja y da claridad mental.
Cuando tu campo de energía se completa te sientes inspirado, entusiasmado, alegre, fortalecido, relajado, y agradecido.


http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

Saiku

martes, 15 de octubre de 2019

Inteligencia emocional para evitar la depresión



La depresión es un trastorno mental frecuente, más de 300 millones de personas en todo el mundo lo padecen alguna vez en su vida, según datos de la OMS (Feb. 2017).

Si alguna vez has pasado por una depresión o conoces a alguien que la haya sufrido, sabrás que se produce un gran malestar anímico en la persona y una sensación de vacío interior y de apatía que se convierte en algo cíclico y desbordante en la mayoría de los casos.

Por suerte, podemos prevenir las depresiones con una buena gestión de nuestras emociones y una escucha proactiva de nosotros mismos, en este artículo vas a encontrar algunas claves útiles para que puedas poner en práctica en tu vida y consigas un buen equilibrio emocional.

1. Qué es la inteligencia emocional

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para escuchar, comprender y gestionar todo aquello que sentimos. Aunque a veces te parece que puedes con todo, es muy necesario y sano para tu bienestar personal escuchar tus emociones y comprenderlas, ya que tienen una función biológica muy importante y necesaria para tu adaptación a las situaciones que van surgiendo en la vida y tu equilibrio emocional.


2. Tipos de emociones

Hay diferentes tipos de emociones según su función y la finalidad que tienen en tu sistema.


Las emociones primarias son las que definen nuestro ser más originario y son cuatro: Miedo, Alegría, Tristeza e Ira. Si sabes identificar y gestionar correctamente estas emociones, tienes muchas posibilidades de no caer nunca en una depresión y de mantener tu ansiedad a raya.

Las emociones son desde tiempos primitivos, una ayuda para nuestra supervivencia y aunque hoy en día nuestra vida ya no corre tanto peligro como la de nuestros antepasados, nuestra autoestima y auto valor están más expuestos, por lo tanto hay que preservar esa parcela de nosotros mismos.

El miedo te avisa de que hay una situación nueva para ti para la que no tienes recursos suficientes para enfrentarte, con lo cual el mensaje es de huída o de generación de recursos nuevos para gestionar esa situación.

La ira te avisa de que algo o alguien ha sobrepasado tus límites, es una emoción enérgica ya que necesitas esta energía para poder restablecer tu espacio y poner barreras de manera firme.


La tristeza es la emoción que más te conecta contigo mismo y con tus necesidades más profundas. Si te fijas cuando estás triste no te apetece ver a nadie solo estar contigo mismo, y es justamente a eso a lo que te ayuda la tristeza, a conectar contigo mismo y con lo que necesitas de verdad en ese momento.

Por último la alegría es la emoción que nos invita a compartir, a celebrar el logro y a comunicarnos con los demás. Aunque es recomendable volver a la realidad una vez cumplida la función emocional y no instaurarnos en esa felicidad de manera prolongada con el fin de evitar situaciones irreales y figuradas.

Cómo ves todas las emociones tienen una función biológica de supervivencia para tu SER, de conexión contigo y con el exterior. Perpetuar ese estado es disfuncional, es decir, si estás triste unos días porque te ha pasado algo está bien para conectar con esa necesidad que te trae la emoción, perpetuar ese estado te puede llevar a un inicio de depresión.

La idea es que conectes con la emoción para rescatar los recursos que necesitas y luego la sueltes.


Hay otros tipos de emociones más complejas como las emociones secundarias, que son las que unimos a los pensamientos y formamos entonces sentimientos, como por ejemplo la frustración.


Suelen ser más subjetivas, ya que al intervenir el pensamiento de cada uno de nosotros y nuestra propia experiencia, formamos sentimientos mucho más personales. Así no es lo mismo para todo el mundo decir me siento decepcionado o decepcionada, ya que para cada uno de nosotros, significa algo distinto según nuestras vivencias.

Las emociones parásitas, son aquellas emociones que ponemos encima de emociones que evitamos sentir, porque nos incomodan demasiado o porque no sabemos cómo gestionar. Por ejemplo cuando alguien nos hace daño, pero en lugar de permitirnos sentirnos tristes y heridos, nos hacemos los fuertes y valientes para evitar sentir este dolor.

En mi opinión esa evitación de las emociones que no nos gustan, como por ejemplo la tristeza, es el punto de partida para una desconexión con uno mismo y un inicio de malestar emocional que puede derivar en una depresión.

La evitación de una emoción no está generando la respuesta adaptativa que necesitas para la situación actual que estás viviendo y si ignoras habitualmente la tristeza, ésta puede salir en algún otro momento en forma de depresión.

Por último las emociones instrumentales, son aquellas que utilizamos para conseguir algo, como el propio nombre indica las utilizamos como instrumentos para la consecución de un objetivo. Por ejemplo cuando intentamos manipular a alguien, haciendo ver que nos sentimos tristes (aunque no sea cierto) porque no ha hecho algo que queríamos que hiciera.

3. La tristeza y la depresión: diferencias

La tristeza es algo natural, es una de las emociones básicas que necesitamos, como ya hemos visto antes para conectar con nuestro YO más interno. Es normal y sano sentirse triste tras una ruptura emocional o un despido. Estar unos días o unas semanas tristes nos ayuda a hablar con nosotros mismos y nos da recursos para ver qué hacemos con esta nueva situación.

La depresión es más un estado de invalidación personal, de tristeza profunda poco elaborada y de un abandono de ti mismo. Hay una apatía vital que ya no tiene que ver con ningún hecho en concreto, sino que más bien es fruto de varias situaciones vitales mal resueltas y de una falta de recursos para gestionar el cambio y las emociones de manera productiva.

4. Consejos para gestionar la tristeza

Cómo hemos visto, la mejor manera de gestionar la tristeza es escuchándola, estando cerca de ti mismo para ver qué es lo que necesitas y cómo vas a enfocar esta nueva situación de tu vida. Obviar la tristeza y hacer ver que no pasa nada, te puede llevar a caer en una tristeza aún más profunda que desemboque en una depresión a medio o largo plazo.

Si ya estás en una depresión, no te preocupes, hay salida para todo. Yo misma pase por una grave depresión hace más de 15 años y salí de ella. ¿Cómo? Aprendiendo recursos de desarrollo personal para aprender a enfrentarme a las diferentes situaciones de la vida y gestionando la tristeza desde la conexión personal.

5. Hábitos emocionales saludables

Como ves, aprender a gestionar tus emociones es cuestión de práctica y de escucharte a ti mismo. Si lo haces, poco a poco irás aprendiendo y gestionando tus propios recursos internos y será mucho más sencillo para ti comprenderte y comprender a los demás.


Lo único que tienes que hacer es escuchar tus emociones y conectar con ellas, acceder al mensaje interno y generar la respuesta adaptativa que necesitas para cada situación de tu vida.

No te des la espalda y escúchate, escucha a tu biología y comprenderás que las emociones son parte de un sencillo sistema de supervivencia perfeccionado durante años por nosotros mismos, al que por desgracia no hacemos todo el caso que precisa para su correcto funcionamiento.

Espero que este artículo te sea muy útil y resuelva algunas de tus dudas respecto a la depresión y a la tristeza. Si tienes dudas o preguntas, no dudes en consultarme a través de este artículo o mis redes sociales.

El Síndrome de Heller


¿En qué consiste el ‘síndrome de Heller’?

El ‘síndrome de Heller’ o el trastorno desintegrativo infantil, es trastorno que se manifiesta por la “desintegración” de múltiples habilidades e inteligencias que el niño había adquirido previamente, se presenta después de los 2 primeros años de vida y siempre antes de los 10 años de edad, tras un periodo de aparente normalidad en su desarrollo.

El ‘síndrome de Heller’ debe su nombre a Theodore Heller, investigador y educador que estudió y describió el padecimiento en 1908. Sin embargo, el trastorno fue reconocido hasta hace pocos años, también se le llama psicosis desintegrativa. No es común entre la población y la referencia de estudios epidemiológicos, habla de que es más frecuente entre niños que entre niñas.

¿Cómo se empieza a manifestar el síndrome de Heller?

“No se comunicaba, no escuchaba… parecía que estaba en otro mundo” … Son algunas de las aseveraciones que suelen hacer los padres de dichos pacientes. El ‘trastorno desintegrativo infantil’ se expresa cuando el pequeño presenta una acentuada ‘regresión’ en su comportamiento, es común que el niño experimente cambios en el estado de ánimo, se muestre irritable, agitado y haga berrinches, puede tener conductas hostiles e incluso autolesionarse. Asimismo sufre una pérdida clínicamente significativa en habilidades adquiridas anteriormente por lo menos sobre dos de las siguientes áreas:
Lenguaje expresivo o receptivo
Deterioro en habilidades sociales o conductas adaptativas

También puede verse afectado en otras áreas importantes del funcionamiento habitual como:
Control intestinal o vesical
Actividades lúdicas (juego)
Habilidades motoras

Asimismo, presenta anormalidades en dos de las siguientes áreas:
Alteración cualitativa de la interacción social:
Incapacidad para desarrollar relaciones con sus compañeros
Ausencia de reciprocidad emocional o social
Alteración de conductas no verbales
Alteraciones cualitativas de la comunicación:
Incapacidad para empezar o mantener una conversación
Retraso o ausencia del lenguaje hablado
Lenguaje repetitivo y estereotipado
Ausencia de juego realista variado
Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, se incluyen:
Manierismos
Estereotipias motoras, como las simples: frases idiosincrásicas, ecolalia, alineación de los juguetes o cambio de lugar de ciertos objetos.


Para los padres suele representar un gran desafío, sin embargo, por difícil que sea, es recomendable trascender rápidamente la etapa de la negación y pasar a la acción e intervención, pues ante síntomas evidentes de algún problema en el desarrollo de los niños, la atención oportuna y adecuada es esencial.

Puede interesarte: Trastorno de movimientos estereotipados en la infancia
Encuadre clínico del ‘síndrome de Heller’ o ‘trastorno desintegrativo infantil’

En el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), se incluía dentro del apartado de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) a los siguientes: trastorno autista, trastorno de Rett, trastorno de Asperger, TGD no especificado y precisamente al trastorno desintegrativo infantil. En el DSM-V, se comprende dentro del trastorno del espectro autista (TEA), en los trastornos del desarrollo neurológico, pues una vez instaurado plenamente el cuadro clínico del ‘síndrome de Heller’, se asemeja precisamente al autismo.

El ‘síndrome de Heller’ puede estar asociado a otro trastorno del desarrollo neurológico, cognitivo o conductual. Cabe mencionar, que debe distinguirse muy bien de otros padecimientos para su mejor manejo e intervención terapéutica. En el DSM-V, se señala que:


“A los pacientes con un diagnóstico bien establecido según el DSM-IV de trastorno autista, enfermedad de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo (TGD) no especificado de otro modo, se les aplicará el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista. Los pacientes con deficiencias notables de la comunicación social, pero cuyos síntomas no cumplen los criterios de trastorno del espectro del autismo,deben ser evaluados para diagnosticar el trastorno de la comunicación social (pragmática)”.

El trastorno de la comunicación social no suele manifestar patrones restrictivos y repetitivos en su conducta, intereses o actividades. Por lo que se puede distinguir respecto de los trastornos comprendidos dentro del espectro autista (TEA).
‘Síndrome de Heller’: diagnosis y tratamiento

Una diferencia clave para establecer el diagnóstico del ‘síndrome de Heller’ a menudo, es la edad en que comienzan a manifestarse los síntomas, dentro del trastorno desintegrativo infantil, el cuadro sindrómico se presenta con mayor frecuencia entre los 3 y 4 años de edad, pudiendo iniciar desde los 2 años y hasta antes de los 10 años posteriores al nacimiento del crío.

Actualmente, en el DSM-V, el trastorno del espectro autista (TEA) incluye un amplio abanico de fenotipos, considerando que las características fundamentales del autismo son:
Desarrollo de la interacción social y de la comunicación visiblemente anormales o deficitarios.
Repertorio muy restringido de actividades e intereses.

Para determinar la comorbilidad con el espectro autista y la discapacidad intelectual: la habilidad de la comunicación social debe estar por debajo de lo esperado para su nivel general de desarrollo. El establecimiento del diagnóstico del ‘síndrome de Heller’ debe quedar en manos de un psiquiatra, neurólogo o psicólogo con experiencia en el campo: “ante cualquier trastorno neurológico, la atención precoz es esencial para la salud del pequeño”.

El tratamiento del ‘síndrome de Heller’ debe estar basado en un enfoque multidisciplinario, que comprenda neurólogo, psiquiatra, psicólogo, también puede beneficiarse con la rehabilitación y algunas terapias complementarias, para la mejoría de algunos síntomas. Es recomendable que la familia inicie un tratamiento psicoterapeútico, la terapia conductual ha mostrado buenos resultados en el seguimiento de éstos casos y puede aportarles estrategias de afrontamiento ante situaciones que se presentan en el diario vivir.
Niveles de severidad en el ‘síndrome de Heller’

Los casos más severos pueden llegar al mutismo y la demencia, por ello se le conocía inicialmente como demencia infantil. Debe especificarse el nivel de gravedad de la afección basándonos en:
Deterioro de la comunicación social
Patrones de conducta repetitivos y restringidos

Puede interesarte: El Trastorno del Espectro Autista, qué es y cómo se manifiesta


Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association (2014). Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-5. Washington, D.C; London, England: American Psychiatric Publishing.

Cruz-Hernández, Manuel y cols. (2007). Tratado de Pediatría. Volumen II. Barcelona, España: Océano.

https://www.psicoactiva.com

Conflicto Emocional en los Problemas de las Uñas


La uña es una estructura convexa de la piel localizada en las regiones distales de los dedos. Si analizamos que nosotros como humanos somos animales biológicos, claramente también contamos con dichas uñas con la misma finalidad que contaría con ellas una animal.

Las uñas de los animales pueden tener diversas formas, alargadas y afiladas, como en las garras de algunos reptiles, aves y mamíferos, o muy desarrolladas, cubriendo los dedos sobre los que se apoyan al caminar, como las pezuñas de los ungulados como los ciervos, las cabras, etc.



Las uñas están formadas principalmente por células muertas endurecidas que contienen queratina, una proteína fibrosa que el cuerpo produce de manera natural.

Las uñas crecen 1 mm cada 10 días o unos 3 mm al mes, en promedio claro. Y en los pies, el proceso es más lento. Todo esto dependerá de la edad, la temporada del año e incluso de la cantidad de calcio que cada persona ingiera.

Pues bien, en los seres humanos, las uñas son una simple “evolución” de una garra y su finalidad, tal como ocurre en los animales es primeramente proteger a los dedos de golpes.

Pero, las uñas no sólo están ahí para proteger las puntas de nuestros dedos, no. Las uñas son las garras simbólicas con las que los seres humanos nos defendemos, por lo que si no tenemos esas “garras simbólicas” fuertes, es una señal de que estamos débiles ante un ataque.
Si me muerdo las Uñas

Miedo a defenderme (responder, atacar, explicar, aclarar, confrontar, etc). Estamos hablando de que puedo morderme las uñas (para no tener armas para atacar), vivir una emoción de me contengo de atacar. Yo me muerdo las uñas, porque no quiero agredir a mi agresor (pero ganas no me faltan).
Uñas quebradizas

Si mis uñas son quebradizas, se parten a la mitad, o se trozan en pedazos, estoy viviendo en el presente, un conflicto de desvalorización y de impotencia.

Alguien con quien yo convivo (mi pareja, mi padre, mi madre, hermano o hermanos, hijo o hijos, me desvalorizan todo el tiempo, todos los días, no reconocen mi valor, lo que hago, el cómo lo hago y yo me siento incapaz de defenderme).


No me permito “Sacar las garras”. Entonces el inconsciente entiende la orden, y las uñas se me rompen a cada rato. Mucha atención a que aquí no hay miedo, como en el caso anterior. Aquí me siento incapaz de defenderme, me siento poca cosa para defenderme, sé que se burlarán de mí si me defiendo, ni caso me harán.
Uñas Encarnadas

Si mis uñas, ya sean las de la mano o las de los pies, “da lo mismo” se me “entierran” se me encarnan ya estamos hablando de un rencor hacia la madre o hacia el padre.

Puede ser que mi padre es malo, sí, pero mi rencor puede ser hacia mi madre que fue la que lo eligió. Puede ser que la mala es mi madre, pero siento rencor hacia mi padre porque “soporta” y “tolera” y hasta “justifica” el mal actuar de mi madre.

Cualquiera de ambas situaciones, me hacen sentir rencor y como mi sentir es de “no puedo hacer nada”, inconscientemente entierro mis armas, mis uñas.
Uñas dobladizas

Si lo que a mí me sucede es que se me doblan las uñas como si fueran de hule, estoy viviendo un conflicto de que querer aferrarme a dos personas o a dos lugares al mismo tiempo. Quiero vivir con mi madre y a la vez con mi padre (ellos viven separados); quiero vivir en esta ciudad, pero también quisiera estar en otra ciudad distinta.

La emoción concreta podría ser “me aferro a dos cosas distantes, no quiero soltar dos cosas distantes, por lo tanto mis uñas son flexibles, porque inconscientemente quiero aferrar mis garras allá y a la vez aferrar mis garras acá.
Si tengo obsesión por tener las uñas largas

Si lo que yo tengo es una obsesión por tener mis uñas largas, si soy capaz de hacer todo un drama porque alguna de mis largas uñas se rompa, yo estoy viviendo un conflicto de «me rehuso a soltar aquello que es mio«. Y puede ser una pareja, un trabajo, una amistad, el hogar. Es una manera de estar preparada (o) para atrapar con mis garras aquello que se pueda ir, aquello que quiera dejarme, aquello que quiera alejarse. Esto es común en las personas celosas. Vivo activamente un rencor, “no suelto a mi presa”.
Si me como las uñas

Si yo me como las uñas (no hablamos de mordernos las uñas y escupirlas, no. Aquí las muerdo, las mastico y me las trago. Me como las uñas.

Si yo me estoy comiendo “mis garras”, si me estoy comiendo mis “armas de ataque y defensa”, lo que realmente estoy haciendo es mostrando mi debilidad es una manera inconsciente de decir: “mira, no tengo armas, no me ataques, yo no te atacaré”.


Miedo a ser golpeado (real y simbólicamente), miedo a ser herido (real y simbólicamente), “miedo a ser abandonado”…con una emoción de “pobre de mí, mira qué débil soy, no te vayas, no me quites eso o aquello”.

Miedo a marcar mi territorio, miedo a ser agresivo, miedo a rascar para descubrir algo desagradable, miedo a despegarme de mi madre.
Uñas descamadas

Si el problema con mis uñas es que se “descaman” (se abren en capas), significa que estoy viviendo una emoción de sentirme traicionado (a) o engañado (a) por alguien que no quiero soltar. Ese alguien me está engañando, me está mintiendo, no es honesto o leal conmigo.
Onicomicosis

Si el problema con mis uñas, ya sea en las manos o en pies es que tienen hongos, lo primero que deberemos revisar es nuestra relación con la madre.

Y aquí caben todas las posibilidades de mala relación con la madre, desde que no me toma en serio, hasta que no quiso tenerme, o me juzga, o me critica, o me sobreprotege, o me ignora. Todo.

Los hongos significan suciedad y no se trata de una suciedad real en todos los casos sino la percepción de “esto no debería ser así” que yo tengo con respecto a mi madre.

Me siento desvalorizado ante mi madre. Y no dejen de lado al padre porque también puede ser una desvalorización con respecto a mi madre.

Por lo tanto, siempre que haya un problema con sus garras defensoras, analicen su entorno, analicen a las personas a su alrededor, analicen sus peleas o discusiones, busquen aquella vivencia que los hace contenerse, que los hace enojarse pero callar, que los hace sentir que van a perder algo que es suyo.

Sus uñas, sus garras, sus armas, serán el reflejo de su capacidad de lucha o defensa.



Fuente: Diccionario de Biodescodificación de Joan Marc Vilanova

https://neuroemocional.com



Una estrategia para sobreponerse a la preocupación, el miedo o la ansiedad


Todos tenemos preocupaciones y temores. Ellos pueden ser útiles porque pueden ser señales que advierten un peligro. También nos pueden dar nociones del funcionamiento de nuestra mente. A algunas personas, comprender el origen de su preocupación o miedo los ayuda a encarar el tema profundo que lo causa. Para la mayoría, esos ramalazos reiterados de preocupación, miedo o ansiedad no son más que una molestia.

Sin embargo, nuevas comprensiones en neurociencia nos ofrecen la esperanza de poder cambiar nuestros estados emocionales.
Durante la preocupación, miedo o ansiedad, los recursos del cerebro tienden a fluir hacia las áreas del cerebro de la preocupación, el miedo y la ansiedad. En el cerebro, parte de la arquitectura del miedo es la amígdala.

Es un hábito…

Así como el músculo se vuelve más fuerte, también la preocupación, el miedo y la ansiedad parecen volverse más potentes al volvernos más sensibles a las circunstancias que nos rodean e incluso comenzamos a perder confianza. El fenómeno se conoce ampliamente como neuroplasticidad.

Ahí es donde reside la esperanza, porque a) la neuroplasticidad tiene lugar en muchas regiones del cerebro y b) no solo está referida al crecimiento sino al decrecimiento, mediante la falta de uso. Piensen en lo que le sucede a un músculo cuando ustedes dejan de usarlo.

La estrategia que me gustaría compartir con ustedes utiliza esta noción. Si dejan de preocuparse tanto, tienden a encontrar menos cosas para preocuparse. Eso se debe a que no están usando tanto el “músculo de la preocupación” y entonces se encoje, tal como se reduce un músculo si dejan de ejercitarlo.

¡Es más fácil decirlo que hacerlo! ¡Es verdad! De modo que la estrategia involucra sortear todo lo atinente al pensamiento positivo. En vez de eso, utilizamos técnicas sencillas para desviar recursos lejos de las áreas de preocupación del cerebro hacia las áreas asociadas con el control consciente de nuestra mente. Es como no dejar que los recursos fluyan hacia atrás y en cambio hacerlos fluir hacia adelante. Al no “alimentar” tanto las áreas de la preocupación, así como un músculo se debilita debido a la falta de uso, lo mismo ocurre con las regiones de la preocupación del cerebro.

Cuesta algo de trabajo, pero bien puede valer la pena.

Las Instrucciones…

He aquí lo que hacen. Cada vez que surja la preocupación, el miedo o la ansiedad, respiren cómodamente, enfocando toda su atención en el acto de respirar –el sonido, la sensación en sus narinas, el movimiento de su abdomen o pecho. Al hacerlo, interrumpen el flujo de recursos del cerebro hacia las áreas de la preocupación y en vez de eso envían recursos hacia la corteza prefrontal (ligeramente encima de sus ojos). Es un área en el frente de su cerebro asociada con el control consciente. Esto se debe a que ustedes están controlando algo conscientemente; en este caso, su respiración. Esta corteza prefrontal, entre otras áreas, está activa cuando enfocamos nuestra atención en nuestra respiración.

Puesto así, parece fácil e inicialmente el efecto positivo podría durar solamente un momento o dos y tal vez descubran que tienen que hacerlo 2, 3 o hasta 10 veces seguidas. Ahí es donde viene el trabajo. Casi necesitan ser incansables, concentrándose en su respiración cada vez que surja un pensamiento o sentimiento de temor. La técnica no es para todos, ya que algunos la encontrarán cansadora y es posible que además duden que pueda funcionar realmente.


Pero puede traer resultados poderosos si la mantienen durante unos días. Dentro de ese tiempo, como tiene lugar la neuroplasticidad para construir la corteza prefrontal mientras al mismo tiempo reduce la amígdala, tal vez noten que sus pensamientos y sentimientos de miedo se reducen levemente. Mantener la práctica durante unas pocas semanas podría producir resultados duraderos.

Hay otra forma divertida de hacerlo. En lugar de enfocarse en su respiración, cuando surge un sentimiento de temor, he alentado a las personas a hacer una pequeña danza de la victoria, una serie de movimientos de baile tontos, locos, coreografiados por su buen yo. La clave con la danza de la victoria es hacerla lo suficiente hasta que sonrían (o se rían); eso puede tomar 5 segundos o medio minuto. De ese modo, activan los centros de emoción positiva de su cerebro en lugar de las áreas del miedo. Ocurre lo mismo que antes: crean zonas cerebrales de emoción positiva mientras reducen las áreas de preocupación y eso se debe a que están haciendo trabajar las áreas de la emoción positiva en lugar de alimentar las áreas de la preocupación. Incluso pueden agregarle una pequeña visualización o una afirmación mientras hacen la respiración o la danza de la victoria. Para la visualización pueden imaginar cómo se encoge la zona cerebral de la preocupación. Para la afirmación pueden expresar una declaración positiva que refleje cómo intentan sentirse.

Y si la motivación para hacerlo es un impedimento para ustedes, algo bueno que los mantiene motivados es recordarse a sí mismos que sencillamente están escogiendo trabajar músculos diferentes. Todos sabemos cómo se fortalecen o debilitan los músculos según cuánto los ejercitemos. Hacer esto y reconocer que están ocurriendo cambios reales en el cerebro pueden proveer justo la motivación que necesitan.

Es una estrategia muy útil. Tal vez no sea para todos y tampoco es la respuesta a todas nuestra preocupaciones, miedos y ansiedad. Pero ciertamente, es una herramienta útil.

Habrán notado que cuanto más se preocupan, más encuentran de qué preocuparse. La preocupación, el miedo y la ansiedad son como hábitos para muchas personas y tanto es así que finalmente solo basta algo nimio para que se disparen. Varios años antes, la misma cosa no hubiera tenido casi efecto, si es que lo tenía, y ahora se preguntan por qué cuando eran jóvenes parecían mucho más fuertes, más resistentes. En parte se debe a que las áreas del cerebro destinadas a la preocupación, el miedo y la ansiedad crecen tal como un músculo aumenta y se fortalece más mediante el ejercicio.

También te puede Interesar...
Si encontraste útil esta publicación, ayuda a otros compartiendo en tu red social favorita Autor: David Hamilton
Traducción: Susana Peralta
https://www.diapordiamesupero.com

viernes, 11 de octubre de 2019

Años cumplidos, son años Vividos!!!!... Por Ashamel Lemagsa.


Amados...

Los años que inexorablemente cumplimos, son años vividos, con la bendita posibilidad de aprender a Ser, por sobre el Hacer...

Son años que pasaron, a veces, tan rápidamente que los asumimos cuando nuestros seres queridos parten, o los niños de ayer, son los adultos de hoy...

Vivir el Hoy, el presente, que nos invita a vivir las sombras y luces, pues en ellas descansan aquellos aprendizajes que debemos adquirir.

No es sencillo atravesar las sombras sean propias o ajenas, pero, ellas son nuestras mejores Maestras para Ser más Luminosos.

La soledad, te enseña a ser independiente y valiente en la adversidad.

La ira, te enseña, que en ella solo logras destruirte a ti mismo y lastimar a los demás, sin ningún resultado positivo para tu progreso espiritual.

El orgullo, te enseña, que en él, no logras avanzar en armonía, te aísla en ti mismo, te esclavizas en tu ego.

La ansiedad, te enseña,  que construyes un futuro inconsistente, pues lo haces  desde el miedo y la inseguridad.

La fe, te guía a Ser desde tu fuerza interior.

El Amor, te enseña, que aceptar la realidad que debes vivir, no implica ser sumiso, obediente o silencioso, te guía a tu auto sanación desde la infinita compasión, el perdón, eliminando los juicios, con una mirada flexible tanto en los aciertos, como en los errores tantos propios como los ajenos.

Cumplir años es una bendición, aunque ellos lleguen con valijas de problemas, pues para cada problema desde nuestro interior hay una o varias soluciones posibles.

Cumplir años es poder seguir ejerciendo nuestro libre albedrío desde nuestra Divinidad, Dios en nuestros corazones, que late y en cada pulso nos guía hacia nuestra propia ascensión, escalón por escalón, sin saltarse ninguno de ellos y siempre desde nuestro esfuerzo personal.

Un año más es y será una posibilidad más... de aprender más, progresar más hacia nuestra iluminación interior.

Gracias, Gracias, Gracias, por cada año más de vida!!!

Los Amo!!

Con Amor, Ashamel Lemagsa.