jueves, 23 de noviembre de 2017

A las personas que practican la crítica destructiva, qué les falta por dentro?


¿Qué razón puede existir para que haya personas que continuamente necesitan criticar lo de alrededor para sentirse bien? ¿Cuál puede ser la motivación oculta detrás de la crítica destructiva?
¿Qué falta por dentro que se necesita llenar con lo de fuera? Aquí puede estar la clave de la crítica.

Un estudio realizado por la universidad Wake Forest demostró que las personas que criticaban eran en realidad las más infelices y las que más riesgo de depresión presentaban. Esto se pudo demostrar también con otro estudio reciente: dicho estudio reveló que las experiencias de crítica destructiva, rechazo y humillación se procesan en la misma parte del cerebro encargada de regular la sensación de dolor.
Dándole la vuelta a esta frase podremos darnos cuenta de que quien critica son las personas más insatisfechas con sus vidas. Personas que necesitan “bajar lo de fuera para subir lo de dentro”, personas que no se alegran por los logros de los demás, personas que prefieren poner pegas a proponer soluciones, personas negativas o personas vacías y con baja autoestima.
“Una percepción positiva del resto de las personas indica una satisfacción con nuestra propia vida”. -Dustin Wood-


La baja autoestima es la base de la crítica destructiva

Lo que criticamos de otras personas, dice más de nosotros mismos que de los otros. Cuando hablamos de otros, en realidad proyectamos aspectos nuestros hacia afuera, quienes critican en este caso, proyectan aspectos de su personalidad o de su conducta que no aceptan y no ven en ellos, pero sí en quien tienen en frente.

Por ello las personas sanas y con buena autoestima no realizan críticas continuamente ya que se muestran en calma interiormente. Se conocen y saben qué hay en ellos que no les gusta y por ello lo trabajan con ellos mismos y no solo con los de fuera. Una buena autoestima y una relación sana con uno mismo determina el cómo nos relacionamos con los demás.
¿Qué podemos hacer entonces? Cada vez que veamos algo en otros que nos irrita, que nos disgusta, que nos molesta, deberíamos ver qué parte hay de ello en nosotros, ¿por qué me afecta?, ¿por qué no lo puedo soportar?, ¿por qué no me gusta estar cerca de ello?, quizás esto nos acerque a conocer una nueva parte de nosotros mismos que creíamos desconocida.
“Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa ni aquí ni en ninguna parte”. -Parábola del Oasis-


¿Cómo podemos hacer positiva la crítica?

Antes de criticar deberíamos preguntarnos, ¿va a ayudar en algo mi comentario? Es decir, aporto información, consejo o algo válido para la otra persona, ¿es constructivo o destructivo? Si no voy a sumar, ¿por qué quiero restar? Otra buena pregunta antes de cualquier crítica debería ser, ¿estoy criticando algo del otro o realmente es algo propio que no me gusta de mí? ¿Qué parte no tolero de ese comportamiento en mi conducta? ¿Qué hay en esa crítica que en realidad me pertenece?

Y por último, antes de criticar sería perfecto utilizar la empatía, antes de dar un comentario subjetivo, lo ideal sería pensar primero como el otro, ya que son dos puntos diferentes y dos versiones de la historia que quizás cambien completamente. ¿Qué razón le habrá llevado a actuar así? ¿Qué puedo aportar yo para que eso mejore? ¿En qué medida me afecta o puede afectar mi comentario?
Las críticas cuando nacen de una persona interiormente sana, son críticas que aportan y hacen mejorar. Por el contrario, cuando se hacen desde la rabia, el rencor, la envidia o la infelicidad son se convierten en algo negativo, y a su vez, destructivo.


Autor: Adriana Díez
Fuente: Lamenteesmaravillosa.com

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7 mantras para enfrentar las críticas destructivas sin venirse abajo



Helen Mirren, una de las pocas actrices que han ganado los cuatro premios principales dentro del cine por una sola película, dijo hace poco: “A mis 70 años, si pudiera darle un consejo a una versión más joven de mi misma, sería: usa más a menudo las palabras ‘vete al diablo’”.

Esta actriz se refería al hecho de que demasiado a menudo le damos una importancia excesiva a las cosas. Nos preocupamos innecesariamente, nos sentimos extraordinariamente mal por las críticas y todo ello nos hace gastar una energía psicológica preciosa.

De hecho, un estudio muy interesante realizado en la Universidad de Groningen reveló que cuando somos víctimas de una crítica, se produce una actividad inusual en las zonas relacionadas con la evaluación social y la expresión y regulación de las emociones negativas, lo cual sugiere que estamos intentando comprender las creencias, percepciones y sentimientos de quien nos critica para comportarnos de manera más flexible y adaptativa. Por desgracia, a veces se nos va la mano, y en el intento de amoldarnos a los demás, nos perdemos a nosotros mismos.

Por eso, uno de los aprendizajes más útiles en la vida consiste en gestionar adecuadamente las críticas, sobre todo los comentarios malintencionados y las opiniones destructivas. Las críticas malsanas suelen tener un impacto psicológico muy negativo, haciendo que perdamos la confianza en nosotros mismos y comencemos a guiarnos demasiado por lo que piensan los demás, en vez de preguntarnos qué queremos y necesitamos.

Tener en mente estos mantras nos puede ayudar a poner las críticas en perspectiva y evitar que nos causen un daño innecesario. 

Mantra #1: “La crítica dice más de quien critica que del criticado”

A menudo las críticas son la expresión de una intolerancia hacia lo que no se comprende o no se quiere aceptar. Las críticas destructivas, que no se realizan con el objetivo de ayudar, en realidad dicen mucho más de la forma de pensar y ser de la persona que critica que del criticado. Por eso, cuando tengas que enfrentarte a críticas ácidas que no te aportan nada, piensa que en realidad esas palabras suelen ser el escudo que usan las personas inseguras y rígidas para protegerse cuando te ven como una amenaza. 

Mantra #2: “Cada quien ve únicamente lo que desea ver”

Todos somos víctimas del sesgo de confirmación, un fenómeno que hace que nos fijemos solamente en los detalles que confirman nuestras ideas o expectativas. Por eso, es muy probable que esa crítica que estás recibiendo sea una visión sesgada de alguien que está intentando reafirmar sus estereotipos, de manera que si tus comportamientos, actitudes y/o palabras no encajan con su visión del mundo, las juzgará.

Mantra #3: “Cada persona tiene perspectivas diferentes”

Un refrán de los nativo americanos decía: “No juzgues a una persona hasta que no has caminado dos lunas con sus zapatos”. Cada quien tiene una historia a sus espaldas y una manera propia de ver el mundo, lo cual significa que muchas personas juzgan desde su posición, sin ponerse en el lugar del otro e intentar comprender sus motivos o historia. Por supuesto, eso no significa que su crítica no tenga valor, a menudo ver el problema desde otro punto de vista nos permite encontrar mejores soluciones, pero cuando se trata de críticas destructivas, debemos tener en mente que cada quien tiene su propia forma de pensar y reaccionar, que no siempre debe coincidir con la nuestra. 

Mantra #4: “Solo puede dañarme aquello a lo que le doy poder”

Las personas no pueden herirnos emocionalmente sin nuestro consentimiento. Eso significa que debemos ser capaces de crear una capa protectora que nos permita defendernos de las críticas destructivas, aprendiendo a no darles más valor del que merecen. La capacidad para separar el oro de la paja y dar a las cosas su justo significado emocional es clave para mantener el equilibrio psicológico a lo largo de la vida. Si te dirigen palabras malintencionadas que pueden dañarte, simplemente no les des demasiada importancia porque si lo haces, les estarás confiriendo el poder para hacer mella en ti.

Mantra #5: “No soy únicamente mis acciones”

Uno de los principales motivos por el que las críticas nos incomodan tanto es porque las asumimos como un ataque a nuestro ego. De hecho, muchas críticas están dirigidas a la persona, no a su comportamiento, por lo que son particularmente dolorosas e injustas. En esos casos, podemos recordar que no somos nuestras acciones, o al menos no nos limitamos a ellas. Nuestras acciones reflejan una parte de nosotros, pero podemos cometer un error y seguir siendo buenas personas, si empre que seamos capaces de enmendarlo o pedir disculpas. Un error no nos define como personas. Por tanto, no hay necesidad de ponerse a la defensiva.

Mantra #6: “Nadie es perfecto”

Nadie es perfecto, ni siquiera la persona que te está criticando, aunque quizá pretenda serlo o asuma una actitud de superioridad. De hecho, en muchos casos esa posición de prepotencia moral es lo que nos hace sentir vergüenza o genera culpabilidad. Es probable que nos hayamos equivocado, pero a todos les ocurre. No pasa nada. No dejes que la persona que te critica te haga sentir inferior o incapaz. Todos somos diferentes y tenemos distintas habilidades y áreas de competencia, no deberíamos sentirnos mal por ello.

En este sentido, un alarmante estudio llevado a cabo en la Universidad de Ontario Occidental reveló un vínculo entre la tendencia al perfeccionismo y a ceder a la presión social y el suicidio. Al entrevistar a familiares y amigos de personas que se habían suicidado, estos psicólogos descubrieron que el 56% sufrían una presión social por ser perfectos. Esto confirma que a veces seguir el consejo de Helen Mirren es una mera cuestión de supervivencia.

Mantra #7: “Los errores son oportunidades de aprendizaje”

Los errores no te convierten en mala persona ni en un “fracasado”, todo lo contrario, te permiten crecer y aprender. A medida que aprendes de los errores del pasado, cometerás menos equivocaciones en el futuro y te convertirás en una persona más sabia. No permitas que una persona que asume una actitud prepotente te haga sentir mal por los errores que has cometido. Lo más importante es cómo te levantas después de la caída.

De hecho, un experimento realizado en la Universidad Estatal de Michigan descubrió que el cerebro de las personas que piensan que la inteligencia es maleable y se puede desarrollar, reacciona de manera diferente ante los errores. Estas personas cometen menos errores la próxima vez porque en su cerebro se produce una mayor activación, que les permite prestar más atención y no equivocarse. 


Fuentes:
Smith, M. M. et. Al. (2017) The perniciousness of perfectionism: A meta-analytic review of the perfectionism–suicide relationship. Journal of Personality; 1-21.
Servaas, M.N. et. Al. (2013) The Effect of Criticism on Functional Brain Connectivity and Associations with Neuroticism. PLoS ONE; 8(7): e69606.
Moser, J, S. et. Al. (2011) Mind your errors: Evidence for a neural mechanism linking growth mind-set to adaptative posterror adjustments. Psychological Science; 22(12): 1484-1489.

CÓMO SE INSTALAN LOS CONFLICTOS EMOCIONALES EN EL CUERPO.


La mente y el cuerpo están íntimamente relacionados, es algo que la medicina alternativa y las tradiciones milenarias de todo el mundo lo sabe desde siempre. Pero incluso la medicina ortodoxa, sabe que una úlcera de estómago puede ser producida por estrés, se te puede caer el cabello por la misma razón, etc. Pero no terminan de creer que una diabetes se instala en el cuerpo siguiendo los mismos mecanismos que la úlcera, o un cáncer, o una psoriasis, o un dolor de cabeza.
El que unas pocas cosas si se puedan somatizar y todas las demás no, es el resultado del control que tiene la industria farmacéutica sobre las universidades de medicina, sobre las investigaciones y sobre los profesionales de la salud. No hay que olvidar que una de las industrias más lucrativas del mundo es la farmacéutica. Si la “Nueva Visión” (se conoce hace miles de años en algunas culturas) de las enfermedades se extendiese totalmente, habría que buscar nuevas vías de tratamiento: la psicología y todas aquellas terapias que son afines a ésta, con el consiguiente resultado nefasto para las arcas de las multinacionales farmacéuticas.
Hay que encontrar los conflictos emocionales y resolverlos para que la enfermedad deje de existir espontáneamente al perder su sentido biológico (que lo tiene Siempre).
Por ejemplo; muchos padres y madres con hijos adolescentes han experimentado alguna vez de algún modo:
Son las 4 de la madrugada y tu hijo te ha dicho que regresaría a las 2. Su celular está fuera de servicio y llevas un buen rato preocupado mirando desde la ventana a ver si aparece. De repente se oye el estruendo de un accidente de coche en la calle de al lado (la cual no se ve desde tu ventana), y empieza el trasiego de sirenas de policía y ambulancias. En un momento y debido al miedo de que pudiera ser tu hijo, la fisiología de tu cuerpo se vuelve loca; adrenalina al tope, frecuencia cardíaca y respiratoria por las nubes,etc..
Si a los pocos minutos aparece tu hijo perfectamente, todo habrá quedado en un gran susto del que tu cuerpo tendrá que reponerse (en función de tu sensibilidad), pero si aparece a las 8 de la mañana y está perfectamente, el daño en tu cuerpo será mayor. Y si has tenido la desgracia de que en ese accidente estaba tu hijo, entonces el shock ya es brutal.
Pero el tema no es la estrecha relación Cuerpo-Mente, sino los mecanismos por los cuales los conflictos se instalan en el cuerpo. Y aquí hay que empezar a hablar de qué es un ser humano.
El ser humano es una computadora biológica
Se puede considerar al ser humano como una computadora (porque funcionamos con programas) biológica (porque tenemos un cuerpo biológico). Esta computadora biológica utiliza los 5 sentidos para desenvolverse en nuestra realidad e interactuar con ella.
Tenemos la vista, por ejemplo, que recoge apenas un 0,05% de todo el espectro electromagnético. El tacto, por otra parte nos da una idea que realmente es una fantasía: no existe la materia sólida tal y como la imaginamos. Todo en el universo son campos de fuerza que interactúan, nada se toca con nada Nunca, básicamente porque no existe eso que llamamos materia como tal (todo está compuesto de espacio vacío). Y así con todos los sentidos…
Lo que realmente ocurre es que nuestros sentidos recogen unas señales electroquímicas y electromagnéticas, las llevan por el sistema nervioso al cerebro, y allí hacemos una Interpretación de dichas señales y nos montamos una película concreta.
Hay estudios psicológicos que demuestran que, de la información que recogen nuestros sentidos, añadimos y quitamos cosas para que puedan encajar con nuestras Creencias (programas).
Por ejemplo, si alguien nos cae mal y nos dice algo, aunque sea algo totalmente correcto o neutro, cogemos esa información y la pasamos por nuestros filtros (prejuicios) e interpretamos algo totalmente diferente del mensaje inicial, algo que nos reafirma en nuestras creencias sobre esa persona. Y así vamos por la vida, ajustando toda la información que recibimos en base a nuestras creencias (programas) en el fondo inconsciente.
Intentemos describir que es un ser humano atendiendo a sus estructuras, desde las más densas hasta las más sutiles:
Cuerpo Físico.
Es la parte más densa del ser humano; lo que conocemos como cuerpo material. Aquí están los huesos, músculos, vísceras, glándulas endocrinas, sistema nervioso, sistema circulatorio, ligamentos, cabello, etc.
Cuerpo Energético.
Es una parte del ser humano mucho menos densa que la parte material. Es un entramado de circuitos (meridianos de acupuntura, nadis) por el que circula la energía que se conoce como chi, ki, prana, etc. Según las culturas. Esta energía es la que da vitalidad a su contraparte material y además mantiene unida la materia al hacer de molde de ésta.
El cuerpo energético sobresale unos pocos centímetros del cuerpo físico y lo interpenetra de manera que toda parte orgánica material tiene una contraparte energética que lo anima y lo conforma, ocupando el mismo espacio.
Si a una persona le quitan la vesícula biliar por problemas de salud a nivel digestivo, su contraparte energética podría seguir activa de manera que podría empezar a padecer los típicos dolores de cabeza por una mal función energética de ese órgano que energéticamente aún permanece en el cuerpo. Algo parecido a cuando seguimos sintiendo el dolor de una extremidad amputada, fenómeno conocido como dolor del miembro fantasma.
Cuerpo Emocional.
Es un cuerpo más sutil (menos denso) que el cuerpo energético. Espacialmente hablando, se extiende mucho más allá del cuerpo energético y ya no tiene un contorno fiel al cuerpo físico, sino que es ovoide. Al igual que el cuerpo energético, también interpenetra a los 2 anteriores llegando hasta la última célula del cuerpo físico. En este cuerpo se gestiona la energía emocional.
Cuerpo Mental.
Es un cuerpo todavía más sutil que el cuerpo emocional. Se extiende más allá del límite del cuerpo emocional y su forma es también ovoide. Al igual que los anteriores, también interpenetra a los demás cuerpos. Este cuerpo gestiona la energía mental: ideas, pensamientos, creencias, etc.
Cuerpo Espiritual.
Este cuerpo es un conglomerado de varios otros cuerpos cada vez más sutiles y más expandidos (hasta el infinito), que por resumir y por la dificultad de la mente humana para conceptuarlos, lo llamamos cuerpo espiritual. Digo infinito porque llegaría hasta un punto en el que todas las cosas de la creación serían una misma cosa. Las energías que se gestionan en este cuerpo, son las más sutiles que puede haber.
En resumen un ser humano, al igual que todas las demás cosas que existen, en su parte más sutil forma parte estructural de un Campo totipotencial no manifestado. En la medida que pasa de la no manifestación a la manifestación, se empieza a desplegar una infinita gama de energías cada vez más densas, hasta llegar al cuerpo físico que todos conocemos.
El conjunto de todos estos cuerpos sutiles (radiación electromagnética de diferentes grados frecuenciales) que envuelven al cuerpo físico es lo que conocemos como Aura. Incluso en laboratorio se puede comprobar la existencia de campos electromagnéticos que rodean al cuerpo físico a 3 metros de distancia como es el caso del campo electromagnético cardíaco.
Todos estos diferentes cuerpos se intercomunican entre sí, los cuales producen Centros Energéticos (hay 7 principales situados en la columna vertebral y muchos más secundarios y menores) donde confluyen las diversas energías que nos conforman, y acaban comandando las glándulas más importantes del cuerpo físico y los plexos nerviosos cercanos.

De esta manera, un pensamiento de traición puede alterar la fisiología de una manera muy precisa cambiando instantáneamente a través de alguna glándula la bioquímica del cuerpo. Una emoción como el miedo puede provocar otro tipo de respuesta fisiológica muy precisa y diferente a la anterior, etc.
Además hay otros elementos como los nadis y los meridianos de acupuntura que conducen ciertos tipos de energías (las más densas) necesarias para el funcionamiento correcto de la células. También se sabe que en el cuerpo humano hay sustancias que actúan como semiconductores y superconductores, de manera que todo el cuerpo está a tiempo real “informado” de todo lo que pasa en cualquier punto del mismo.
De la misma manera que los diferentes virus y bacterias que tenemos en el cuerpo (cuando todo está en equilibrio) se ubican por resonancia en sitios muy precisos y no en otros, los conflictos que tenemos a nivel mental y emocional, que afectan al cuerpo físico de una forma superselectiva atendiendo al tipo de conflicto que se tiene. Además Siempre atendiendo a una lógica de adaptación y evolución: el sentido biológico.
Básicamente se trata de que un conflicto que a nivel mental o emocional no lo podemos gestionar adecuadamente y para nosotros es un problema importante, nuestra biología activa programas inconscientes como solución biológica a aquello que está en la mente o en el cuerpo emocional.
Por ejemplo, tenemos 50 años y nos despiden de la empresa. Si dada nuestra configuración (es totalmente subjetivo e inconsciente) nos obsesiona la idea de cómo voy a mantener a mi familia y a mí mismo, el cuerpo, como solución biológica podría hacer crecer las células del hígado y de esa manera tener la capacidad de aprovechar mejor los alimentos que tomemos.
A más células hepáticas, mas producción de bilis y de otras sustancias imprescindibles para hacer la digestión. Así, en caso de carencia, el cuerpo ya está preparado para aprovechar al máximo los pocos alimentos de los que dispongamos. Este tipo de conflicto mental (energía mental), va interactuando a través (relacionado con el funcionamiento del páncreas, bazo, Higado, estómago, vesícula biliar) de las energías más densas hasta afectar a la circulación energética más densa y alterar la correcta función de las glándulas asociadas.
Si el nivel del conflicto es pequeño, la respuesta del organismo es menor, y si el nivel de estrés es terriblemente intenso en nosotros, podríamos llegar a generar un cáncer hepático muy agresivo. O sea, ante un mismo conflicto, según el nivel conflictual, el cuerpo responde con diferentes grados de solución biológica.
Por ejemplo: Tengo un marido con el que conscientemente quiero tener hijos, pero que inconscientemente no (porque vengo configurada con unos programas familiares inconscientes heredados que me lo impiden). Mi cuerpo, podría solucionar esa fricción entre el consciente y el inconsciente (El inconsciente siempre gana) generando un mioma. De esa manera, el útero que ya está ocupado por el mioma, no permite que se den las circunstancias fisiológicas que favorezcan la fecundación y la gestación.
Realmente, todo aquello a lo que llamamos enfermedad, es una solución que toma el cuerpo físico ante algo que sucede en nuestro inconsciente. De manera que cuando nos sucede algo en el cuerpo, mientras tomamos otro tipo de medidas paliativas, deberíamos preguntarnos Para qué mi cuerpo ha tomado esa resolución. Quizás así podríamos llegar al origen de lo que nos pasa y ponerle solución.
Si conseguimos hacer cambios a nivel inconsciente de manera que, lo que antes era un conflicto para nosotros ya no lo sea, la enfermedad (solución biológica) deja de tener sentido y desaparece sola.

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

RESILIENCIA: 10 FRASES DE FRIDA KAHLO QUE TE INSPIRARÁN EN MOMENTOS DIFÍCILES


La mujer de los bordados llenos de colores, las flores en la cabeza y el pincel atrevido, también es un ejemplo de resiliencia. Frida Kahlo amaba el arte y encontró en ella un refugio ante un cuerpo atenazado por el dolor y una mente demasiado adelantada para su época.
La pintora mexicana no solo se convirtió en uno de los grandes exponentes del arte de su país sino que su vida nos puede servir de inspiración en los momentos más difíciles. Se sometió a más de 32 operaciones y, aún así, hizo acopio de fuerza para seguir adelante. Su alma no corrió mejor suerte ya que mantuvo durante muchos años un amor casi enfermizo y volátil que le causó profundas heridas emocionales.
En la actualidad, Frida Kahlo sigue siendo ejemplo de inteligencia y carácter, de pasión y orgullo, de trabajo incansable y resistencia, fue una persona que no permitió que la encasillaran y que supo vivir intensamente, a despecho de las circunstancias. Por eso, su forma de pensar y comprender la vida, puede servirnos de apoyo en esos momentos en los cuales las fuerzas nos abandonan y vemos todo gris a nuestro alrededor.
Cuando el dolor conduce a la resiliencia
1. Pies para qué os quiero, si tengo alas para volar.
Frida Kahlo sufrió un accidente de tráfico que fracturó su columna vertebral en tres partes, la clavícula y el hueso púbico, además de varias costillas. Se vio obligada a guardar cama, usar corsés de yeso y moverse en silla de ruedas durante varias fases de su vida. Sin embargo, encontró la fuerza y la motivación que necesitaba en la pintura. Frida Kahlo sabía que cuando una ventana se cierra, otras se pueden abrir, incluso cuando la adversidad adquiere los tintes más negros. La pintora decidió refugiarse en la esperanza, en lo que tenía, más que lamentarse por lo que había perdido.
2. Amurallar el propio sufrimiento, es arriesgarte a que te devore desde el interior.
Frida Kahlo era una mujer fuerte pero no guardaba sus sentimientos, al contrario, los vertía sobre las personas o los expresaba a través de su obra. De hecho, en más de una ocasión dijo que dibujaba su vida, que en sus lienzos expresaba lo que sentía. La pintora sabía que cuando se intenta reprimir la rabia o el sufrimiento, este termina devorándonos desde el interior. Por eso, siempre es conveniente hallar una forma constructiva para canalizar nuestras emociones.
3. Al final del día, podemos aguantar mucho más de lo que pensamos.
Solemos subvalorar nuestra resistencia, nuestra capacidad para hacerle frente a los problemas. De hecho, un estudio realizado después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York desveló que pasado un mes, el 7,5% de la población sufría estrés postraumático. No obstante, seis meses más tarde solo el 0,6% mantenía los síntomas, lo cual significa que la mayoría de las personas pasó por un proceso de recuperación natural. Por eso, cuando estamos atravesando momentos difíciles, es importante confiar en nuestra fortaleza y en nuestra capacidad para afrontar con éxito la adversidad. Confiar en que podremos salir de esa situación es fundamental para mantener la esperanza y seguir luchando.
4. Nada es absoluto. Todo cambia, todo se mueve, todo gira, todo vuela y desaparece.
Cuando estamos sufriendo, tenemos la tendencia a pensar que esa sensación durará por siempre, que ese dolor jamás desaparecerá. Sin embargo, en realidad la vida está en constante cambio, por lo que las situaciones que estamos viviendo hoy, no serán permanentes sino que darán paso a otras vivencias. Ser conscientes de que la vida implica un cambio constante no solo nos permite lidiar mejor con el sufrimiento sino que también nos facilita practicar el desapego y aceptar con mayor ecuanimidad los cambios.
5. Cada “tic-tac” es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es solo saberla vivir.
No solemos valorar el tiempo pero en realidad, es nuestra posesión más valiosa. Cada segundo que pasa forma parte del pasado, se convierte en algo que no podemos cambiar. Por eso, es fundamental aprender a vivir plenamente el presente, ser conscientes de que cada paso que damos, nos puede alejar o acercar a nuestras metas. No dejes que la vida pase mientras haces otros planes porque en un abrir y cerrar de ojos, estarás en la recta final, lamentando todo lo que no hiciste.
6. Lo que no me mata, me alimenta.
Cada error, cada caída, cada fracaso, es simplemente una enseñanza. De nada vale lamentarse sobre la leche derramada y adoptar el papel de víctimas, en su lugar, debemos aprender la lección y seguir adelante. Sin embargo, no se trata simplemente de recomponer los pedazos rotos sino de mezclarlos de una manera diferente para crear algo nuevo, que nos permita crecer como personas. El dolor y los errores nunca son bienvenidos pero, como parte de la vida, tienen su objetivo y son grandes maestros.
7. Donde no puedas amar, no te demores.
Amar las personas y amar lo que haces, esas son las claves de la felicidad. Sin embargo, a menudo lo olvidamos y pasamos demasiado tiempo de nuestras vidas dedicados a cosas que no nos hacen felices ni nos apasionan, o seguimos ligados a personas simplemente por la costumbre. Frida Kahlo, una mujer que vivió de manera particularmente intensa, sabía muy bien de qué hablaba, por eso afirmaba que en las cosas que no valen la pena, es mejor no detenerse demasiado tiempo porque si nos descuidamos, pueden llegar a succionar toda nuestra vida.
8. No creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr.
La pintora se refería a su relación amorosa con Diego Rivera, y a las múltiples infidelidades de este. Con esta frase nos desvela una gran sabiduría y madurez, cualidades que son difíciles de poner en práctica cuando amamos. De hecho, puntualiza la necesidad de aceptar a las personas que amamos tal y como son, sin pretender cambiarlas. El verdadero amor no es aquel que intenta cambiar al otro sino el que se entrega e incluso llega a apreciar los defectos, entendiéndolos como peculiaridades que hacen única a la otra persona.
9. La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior.
Lo esencial es invisible a los ojos. Por eso, es importante cultivar nuestro interior, aprender a relacionarnos y desarrollar en nosotros aquellas cualidades que nos gustaría encontrar en los demás. Las posesiones son efímeras, de la misma forma que la belleza, lo verdaderamente importante son nuestros valores y sentimientos.
10. Escoge una persona que te mire como si quizás fueras magia.
Es importante elegir bien a las personas que tenemos a nuestro lado, sobre todo a nuestra pareja porque las relaciones tóxicas pueden dar al traste con la seguridad y la autoconfianza. Una mentira repetida mil veces puede llegar a convertirse en una verdad por lo que es fundamental que quienes estén a nuestro lado nos hagan sentir especial y confíen en nuestras capacidades.
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Liberarse de ciertas cosas no es egoísmo, es amor propio.


Cuando me amé de verdad comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre: Autoestima
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es: Autenticidad
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama: Madurez
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es: Respeto
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama: Amor Propio

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es: Simplicidad y Sencillez
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es: Humildad
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado, y preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama: Plenitud
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es: Saber Vivir

Amarse de verdad no es ser egoísta ni abandonar a los demás, sino saber que primero debes ser tú quien piense por ti y quien sienta por ti. Significa conocerte y serte fiel, no faltarte al respeto y alcanzar la plenitud emocional.
El egoísmo es algo así como una pasión desordenada por uno mismo que, en su unión con la desconfianza forman un cóctel mortal. Sin embargo, el amor propio es poder dedicar al espejo miradas sabias y cómplices, sonreírse y llorarse, aceptar el momento y darse permiso para sentir lo que se quiera sentir.
Alguien dijo alguna vez que existe al menos un rincón en el universo en el que con toda seguridad puedes mejorar, ese lugar eres tú mismo. A veces, para conseguirlo, tendrás que dejar ir ciertas cosas, pero es la única manera de que otras mejores se aproximen.
Se hace totalmente necesario decir adiós a los rencores, a los reproches y a las culpas, debemos evitar comprar la felicidad y tenemos que hacer un esfuerzo por construir desde dentro nuestra vida.

El mundo necesita más amor propio y menos autorrechazo
El amor hacia tu persona es el único que estará contigo hasta la muerte, el único que te permitirá amar en plenitud a los demás, ser fiel, perdonar y comprender. Realmente amarse a uno mismo y no hacer daño a los demás es un arte.
No te vale de nada reprocharte ante el espejo, sufrir por tus sentimientos o esperarte que siempre te llegue lo peor. Debes ser rápido, sincero, fuerte, paciente, prudente y valiente contigo mismo.
Recuerda que la falta de amor propio alimenta tus miedos, que no te sirve de nada enfrentarte a ellos, sino que lo que debes hacer es quererte más. Debes aprender a decir “me quiero” antes de decir “te quiero”.
  
RINCON DEL TIBET.

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