lunes, 18 de febrero de 2019

EL EGO FRÁGIL (QUE TE MANTIENE APARTADO DE TU SER) Por Laura Foletto


Cuando era chica, me sorprendía la capacidad de los mayores para soportar los problemas de la vida. A medida que iba conociéndolos, más me admiraba: gente que había pasado por guerras, que habían tenido pérdidas de todo tipo, mujeres que se habían levantado al amanecer a trabajar con el arado, que habían criado doce hijos en medio de la nada, todos seguían adelante sin aparentes secuelas, llenos de planes y energía.


Yo era de las nuevas generaciones: “pensaba demasiado” y “quería la chancha y los veinte”, como decía mi madre. Era hipersensible y discutía todo. Era parte del advenimiento de una nueva Conciencia, que venía a romper el sistema como estaba para establecer otro distinto. Esa rebeldía y violencia (necesarias en ese momento, no ahora) fueron difíciles y tuve que pagar muchos precios, de los que no me arrepiento, porque a eso vine y me hicieron quién soy.



Pero, siempre me quedaron rondando esas viejas actitudes, que todavía se ven y son parte de una gran cantidad de personas, sobre todo cuando no han despertado a la conciencia. Lo hayan hecho o no, me llama la atención la fragilidad (¿debilidad?) de todos. Es cierto que vivimos en una sociedad llena de nuevos desafíos y exigencias, impensables en el pasado, pero también de comodidades y facilidades como nunca se vieron antes.



En otros tiempos, las personas estaban “blindadas” a lo que sentían y no se planteaban las cosas, eso era lo que había y en general estaba bien. Ahora, muchos desean ser otros y tener otra vida. Las ofertas constantes de la sociedad terminan alienando a la mayoría, que no pueden acceder al consumismo exacerbado ni a los modelos inalcanzables que proponen. La consecuencia es una frustración y vacíos crecientes, ya que se trabaja más que antes pero nunca se llega a lo que se quiere porque la zanahoria siempre está más allá.


No tengo claro si esta es la razón, pero observo que ese ego, que se subió al caballo y se cree Dios, está enervándose frente al peso de los efectos que no previó. Y es todavía más evidente en los que lo “espiritualizaron”. Cualquier referencia a una debilidad o defecto o inseguridad, desata una defensa desmedida. Una muestra de esto es la paulatina “corrección política” que atravesamos y las “grietas” que se suceden en el mundo.



Todos nos sentimos agraviados por cualquier cosa y nos creemos justificados para atacar enseguida. Se suponía que íbamos a respetar las diferencias pero solo las agravamos en un nuevo totalitarismo de lo distinto. Se suponía que íbamos a ser una humanidad pero erigimos el imperio del sectarismo y el individualismo. Una forma fácil de detectarlo es con nosotros mismos (el todo es la suma de las partes): nos ofendemos y agredimos en cuanto nos tocan un punto débil o una opinión o una creencia.



El ego frágil es el nuevo rey. Sería interesante si lo viésemos como un paso necesario del camino hacia de la guía del Ser: tenemos que ponerlo en su lugar para que comprenda que es solo un instrumento. El problema es que, en lugar de bajarlo del pedestal, reeducarlo y hacerlo un recurso potente al servicio del alma, lo defendemos y apañamos. ¡Pobrecitos nosotros!



¿Cómo salir de este círculo vicioso? En principio, dándonos cuenta de que TODO ES EGO. Y no usarlo como justificación: “Es el ego, ¿viste?” y nos quedamos en eso. Salir de la reactividad adquirida no es fácil, se requiere activar la conciencia continuamente para no apegarnos a esos pensamientos, emociones y actitudes que creemos que nos definen. “Yo soy así” es una maldición conformista si se refiere a lo que nos daña, limita, atemoriza, adapta.



Respirar y tomar distancia es un buen recurso para evitar la reacción inmediata. Obviamente, primero tenemos que conocer y aceptar las ideas restrictivas y las emociones carentes, para luego poder transformarlas en otras que exalten la singularidad maravillosa que traemos, guiada por nuestro Ser. Ella no está para servirnos sino para servir a Todo Lo Que Es. Cuando comprendamos esto, dejaremos de defender lo indefendible y seremos Uno con Todo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario