jueves, 21 de febrero de 2019

Diferencias entre personas introvertidas y altamente sensibles


Las diferencias entre personas introvertidas y altamente sensibles son a menudo muy significativas. Para empezar, tal y como nos señalan los estudios de Elaine Aron, también hay extrovertidos con alta sensibilidad. Así, y aunque ambos perfiles compartan rasgos similares, presentan ciertas sutilezas, matices y singularidades que los hacen únicos y les dotan, a su vez, de un potencial particular.


Ha pasado mucho tiempo desde que Carl Jung introdujera los términos introversión y extraversión en su obra Los tipos psicológicos. Sin embargo, cabe señalar que se siguen cometiendo errores a la hora de interpretar este enfoque relacionado con la personalidad. Un aspecto que debemos tener en cuenta es que estas dos dimensiones no son excluyentes. Es decir, nadie es completamente extrovertido ni introvertido en todos los ámbitos de su vida.

Por otro lado, expertos en el campo de la personalidad, como Jonathan Cheek, de la Universidad de Texas, realizó un estudio en el 2011 para concluir que dentro de la introversión pueden identificarse hasta cuatro tipologías diferentes. Es decir, con ello queremos dejar claro un sencillo aspecto: a menudo, nos dejamos llevar por términos, etiquetas y definiciones que no siempre son precisas.

La personalidad humana y su comprensión es un ámbito tan complejo como apasionante. La ciencia psicológica lleva desde los años 30 intentando asentar sus bases. Así, y desde que Gordon Allport publicara su libro Personality (1936), hemos avanzado bastante en su comprensión. Por ello, es importante comprender alguno de sus matices, como esos aspectos que marcan distancias entre la introversión y la alta sensibilidad.

“Deseo como todos los demás, ser feliz. No obstante, debo serlo a mi manera”.
-Jane Austen-

Las diferencias entre personas introvertidas y altamente sensibles

Es común vincular casi en exclusiva la introversión con la alta sensibilidad. Igual que es habitual pensar a su vez que todos los introvertidos son tímidos y que los extrovertidos necesitan casi a cada instante, la estimulación de los contextos sociales. Asumir estas ideas puede hacer que muchas personas sientan sobre sí mismas el peso de la contradicción.

Tenemos por ejemplo a los extrovertidos sensibles. Este tipo de perfil caracteriza a menudo a muchos activistas, abogados, trabajadores sociales… Son profesionales entregados a los demás que sufren en muchos casos lo que se conoce como desgaste por empatía. Es decir, sienten la necesidad de estar en contacto con las personas, pero no son capaces de poner filtros ante el dolor emocional ajeno.

Entender las diferencias entre personas introvertidas y altamente sensibles nos puede ayudar a comprendernos mejor o a identificar estos perfiles con mayor exactitud.

Los introvertidos

Libros, como El poder de los introvertidos de Susan Cain, nos permiten profundizar de manera detallada en esta personalidad. Así, de muchos datos que nos ofrece en su trabajo, se parecen bastante a las teorías que asentó Hans Jürgen Eysenck en su día. Este psicólogo pionero también en el estudio de la personalidad señaló que la introversión tiene un origen genético.

Es decir, hay un factor biológico. Por ejemplo, se sabe que el cerebro de un introvertido no siempre recibe dopamina cuando interactúa socialmente. Hay un umbral, un límite donde una conversación puede terminar agotando. Un límite donde una fiesta deja de ser divertida para ser asfixiante y sentir el deseo de estar solo.

A su vez, también debemos saber que no todos los introvertidos empatizan de forma intensa con aquellos que les rodean. Hay quien no conecta emocionalmente con quien tiene delante ni tiene interés alguno por hacerlo.
Asimismo, otra diferencia entre personas introvertidas y altamente sensibles, es que en las primeras podemos diferenciar hasta cuatro tipologías:
Introvertidos ansiosos (asociado a problemas de estrés y ansiedad).
La introversión social (evitan determinados contextos sociales por inseguridad personal).
Introversión imaginativa (personas muy introspectivas y soñadoras).
La introversión reservada (perfiles distantes, fríos y analíticos).

Las personas altamente sensibles

Un aspecto que ya hemos señalado sobre al alta sensibilidad es que también aparece en personas extrovertidas. Por tanto, no estamos ante un rasgo “exclusivo” de la introversión. Se trataría más bien de una característica presente en un 20 % de la población, que presentaría a su vez los siguientes factores:

La persona altamente sensible procesa su realidad de otro modo. Así, todo estímulo perceptivo se vive con mayor intensidad.
Las luces, los sonidos, los roces de determinados tipos de ropa en la piel, la temperatura… Todo ello son estímulos que a veces pueden llegar a ser dolorosos.
Aparece por igual en hombres y en mujeres.
Estudios como los llevados a cabo por la doctora Bianca P. Acevedo, del departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro, de la Universidad de California, nos señala lo siguiente:

Las personas altamente sensibles presentan una mayor activación cerebral de las regiones involucradas en la atención, conciencia, empatía e información sensorial.
Sufren en mayor grado las decepciones, el peso de las mentiras ajenas, de las decepciones…
Conectan de forma intensa con las realidades emocionales ajenas.
Aspectos importantes sobre personas introvertidas y altamente sensibles

Llegados a este punto, sabemos ya que hay diferencias entre personas introvertidas y altamente sensibles. Hay matices que sin duda, pueden ayudar a los perfiles extrovertidos e incluso muchos niños con hiperactividad a entender, por ejemplo, por qué se contagian tanto de las emociones ajenas o por qué les cuesta tanto manejar las propias.

En estos casos, el matiz de la alta sensibilidad puede hacer que la vida sea más intensa y hasta complicada. Por otro lado, hay diversos aspectos a considerar.

La introversión se integra en un espectro, uno donde los extremos pueden causarnos serias limitaciones. Nos referimos a los introvertidos ansiosos que batallan a diario con sus miedos, inseguridades y con esa clara dificultad para interaccionar socialmente.
El otro aspecto tiene que ver con la alta sensibilidad. A menudo, este tipo de personalidad puede verse atraída por las personas narcisistas. Mientras uno busca atender al otro, este último se aprovecha de su empatía y sensibilidad para dominarlo y reforzar así su sentido del yo y su necesidad de control.
Como vemos, hay detalles que conviene tener presentes en ambos perfiles (así como en cualquier otro). Trabajemos por tanto en mantener el equilibrio, en conocer nuestro potencial y esas posibles aristas o puntos débiles de nuestra personalidad para garantizar el propio bienestar y la felicidad.

Valeria Sabater

Atrévete a ser feliz.

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