jueves, 11 de abril de 2019

Las relaciones sociales protegen nuestro cerebro


Los seres humanos somos animales sociales. Todos los avances que hemos conseguido han sido gracias a las relaciones sociales: cultura, civilizaciones, generación de conocimiento… Pero además, las relaciones son una necesidad básica a un nivel mucho menor.


Nuestra personalidad se forja en el seno de relaciones sociales y son un medio para satisfacer objetivos personales. Son una fuente de la que nutrir nuestras necesidades básicas. Necesitamos contacto físico, intimidad y pertenencia al grupo. Eso nos da una seguridad enorme y nos tranquiliza.

El apoyo social es uno de los factores protectores más grandes que existen para todo tipo de alteraciones. En cambio, la falta de relaciones o el aislamiento social están muy relacionados con trastornos y malestar psicológico. Así, las relaciones sociales son tan esenciales para nuestro desarrollo y beneficiosas para nuestro cerebro. Tan beneficiosas que pueden retrasar o minimizar la aparición de deterioro cognitivo. ¿Cómo? A continuación te lo contamos.

Reserva cognitiva

Nuestro cerebro es plástico. Tiene la habilidad de modificarse para funcionar mejor y para adaptarse a nuevas circunstancias. Por ejemplo, al daño cerebral. Muy relacionado con la neuroplasticidad, encontramos el concepto de reserva cognitiva.

La reserva cognitiva es la capacidad que tiene el cerebro para tolerar o retrasar la aparición de síntomas patológicos fruto de la edad o alguna patología, como el Alzheimer. Es decir, a una mayor reserva cognitiva, más tarde o de una forma más paulatina aparecerán estos síntomas.

Costumbres, como realizar actividades u ocupaciones estimulantes, dominar dos o más idiomas, adquirir nuevos conocimientos, hacer deporte y aprovechar el tiempo libre ayudan a mantener nuestro cerebro activo. Así, todas estas actividades han demostrado mejorar nuestra capacidad de reserva cognitiva.

Las relaciones sociales

Tener interacciones sociales y mantener una red activa de amistades ha sido relacionado con numerosos factores de salud. Entre las personas con mayor actividad social, se ha observado un índice más bajo de depresión, de frecuencia de enfermedades, mejor funcionamiento inmunológico o menor riesgo de ataque cardíaco.

Al parecer, cómo las personas se relacionan socialmente puede constituir una forma de enriquecimiento intelectual. Además, tener una rica vida social también nos aporta retos cognitivos mediante la conversación con otros. Por ejemplo, teniendo que atender a qué nos dice el interlocutor y recordar información relevante.

Además, relacionarnos también hace que entremos en conflicto con otras personas, mejorando nuestra capacidad de resolución de problemas. Igualmente, hacer planes, establecer metas comunes o anticipar reacciones de los demás nos da la posibilidad de mejorar las funciones ejecutivas.

“Los buenos amigos son buenos para su salud”.
-Irwin Sarason-

Protegiendo el cerebro

Por un lado, se ha defendido que las relaciones sociales contribuyen al incremento de la reserva cognitiva. Este mecanismo ha sido comprobado por varios estudios. Por ejemplo, Bennet y sus colaboradores encontraron que el tamaño de la red social modulaba la asociación entre la enfermedad de Alzheimer y rendimiento cognitivo. Es decir, se encontró que aun teniendo Alzheimer, las personas con más contactos mostraban menos deterioro.

Por otro lado, las relaciones sociales aportan otros beneficios que pueden proteger, de forma indirecta, nuestro cerebro. El estrés es un arma letal para nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Así, las relaciones nos reconfortan, nos aportan nuevos puntos de vista, nos ofrece apoyo emocional y la posibilidad de hacer planes. De esta manera, son una fuente enorme de recursos para afrontar el estrés. ¿Quién no se ha sentido mejor después de una tarde con amigos?

Igualmente, la cantidad y calidad de relaciones sociales se relaciona con un menor nivel de depresión. A su vez, la depresión también ha sido asociada a un peor rendimiento cognitivo y con riesgo de demencia.

Además de todo lo anterior, las relaciones también nos ayudan a mantener un estilo de vida más activo y saludable. Según un estudio, cuando interactuamos con otros tendemos a adaptarnos a normas sociales y a involucrarnos en actividades más sanas. Como es comprensible, un estilo de vida saludable también es beneficioso para nuestro cerebro y nuestras capacidades cognitivas.

María Vélez

Atrévete a ser feliz.


Dolor emocional, causas y efectos


Contenido 

¿Para qué sirve el dolor?

El dolor tiene una función adaptativa y de supervivencia. Generalmente el dolor lo asociamos a las enfermedades cuando el cuerpo nos informa que: “algo no va bien”.

El hombre le teme a la muerte y al dolor (Barragán, 2008). Podríamos situar el dolor físico; entre nuestros conflictos personales, la salud y la enfermedad porque también existe el dolor emocional.


Entendiendo el circuito del dolor (es signo de alarma, sufrimiento y en sí mismo es una enfermedad), presenta una dinámica integrada en donde las enfermedades pueden provocar un dolor físico (diabetes mellitus, artritis reumatoide, neuropatía diabética, dolor por cáncer, por ejemplo) y el dolor emocional puede provocar enfermedades (trastornos psicosomáticos). Muy probablemente el efecto más importante en el físico y emocional es el deterioro de la calidad de vida de quién lo padece.


El dolor físico y el dolor emocional es captado por el cerebro en las mismas áreas

Investigaciones en el campo de las neurociencias demuestran cómo el dolor emocional es procesado en el cerebro por la misma área que procesa el dolor físico: la corteza cingular anterior, que se encuentra en la corteza prefrontal, la zona en donde se producen funciones más evolucionadas y humanas (Castro, 2013). Un aspecto esencial en el manejo del dolor emocional es: entenderlo, controlarlo y eliminarlo o aliviarlo.

¿Qué es el dolor emocional?

El dolor emocional es toda sensación de padecimiento o sufrimiento generado a nivel psicológico sin que haya algún aspecto físico de por medio.
Algunas características del Dolor emocional

El dolor se presenta en el cuerpo y en la mente y se puede quedar grabado en ambas partes.


El dolor emocional está mediado por la fuente que lo provoca (eventos de vida), por la intensidad que produce (débil, moderado o fuerte) y por el tiempo de duración (de corta o larga duración). Aunque el dolor emocional es también adaptativo, se convierte en un problema cuando se vuelve crónico.

En los casos más extremos cuando el dolor emocional es crónico o muy agudo, podemos pasar de la tristeza, a la depresión y desafortunadamente también al suicidio. Generalmente cuando esto sucede, se presenta en comorbilidad de otros estados alterados de consciencia acompañado incluso de enfermedades físicas y por supuesto de otros problemas sociales.


En el dolor emocional se presenta por las vivencias que tenemos (separación de los amantes o una dificultad con alguien), pero también en la ausencia de ellas (no quedar en la universidad, no ser correspondido en el amor o no ser aceptado en un trabajo). La lista de eventos de vida que nos puede generar dolor emocional es casi ilimitada: divorcio, separación, muerte, encarcelamiento, accidente, heridas de la infancia (rechazo social, injusticia, traición, abandono y humillación).

Causas del dolor emocional


Las causas del dolor emocional son puramente mentales

Epicteto decía: “No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”. Tu cerebro no distingue entre la realidad y lo que tu imaginas, para él es lo mismo.

Cuando suponemos que no podemos hacer nada ante el dolor emocional es justo por la forma en que nuestros paradigmas analizan la realidad. Si sentimos que no podemos hacer nada nos quedamos detenidos, se llama parálisis paradigmática.

De acuerdo al diccionario de las dolencias y enfermedades, cualquier dolor está relacionado con un desequilibrio emocional o mental y asociado a un profundo sentimiento de culpa o pena (Martell, s/f). Se experimenta angustia por haber hecho algo o por no haberlo hecho como un conflicto de la propia ética personal.

El dolor emocional se puede asociar a los huesos, tengo un dolor muy profundo, metafóricamente hablando. También asociado a otras condiciones como dolor de espalda, vómito, diarrea, cefaleas, fiebre o mareos. Incluso a problemas sexuales como impotencia, disfunción eréctil o pérdida de libido. Puede provocar problemas con el habla o incluso bloqueo en el movimiento de algunas partes del cuerpo (catatonia rígida o flácida). Cualquier impacto emocional pude incluso estar asociado a una muy lenta recuperación de una enfermedad o a la aparición de ella, como ya lo ha demostrado la psiconeuroendocrinoinmunología.

Sugerencias para el cambio

Gestionar el dolor emocional:

No se puede cambiar lo que no se hace consciente
El daño generalmente viene del exterior al interior y la reparación que hacemos es del interior al exterior.
Las emociones están ahí para ser sentidas. Si las dejamos libres se convierten en violencia, si las callamos se convierten en una enfermedad.

Es importante sentirlas para poder analizar el área o el aspecto que necesitamos arreglar.
Generalmente se requiere hacer un trabajo de duelo y adaptarnos a las nuevas condiciones que dejaron los eventos de vida que dejaron secuelas negativas y dolor.
Una muy buena noticia, es que vivir emociones positivas pueden neutralizar a las emociones negativas.
Es importante aprender de las experiencias, si no podemos hacerlo es necesario recurrir a una ayuda profesional.

Referencias

Barragán A. (2008) Vivir con dolor crónico, Editorial Libros de la Araucaria, Argentina.

Castro M. (2013) Las emociones doloras producen dolor físico y con éste una disminución importante de las capacidades cognitivas y ejecutivas, consultado el 7 de enero del 2015, en red: http://asociacioneducar.com/emociones-dolorosas-dolor-fisico

Martell J. (s/f) El gran diccionario de las dolencias y enfermedades, Ediciones


miércoles, 10 de abril de 2019

7 factores que dañan la relación contigo mismo


Cuesta creer que existan factores que dañen la relación contigo mismo y que seas tú quien se encargue de alimentarlos. Al fin y al cabo, se supone que cada persona busca lo mejor para ella. Pero el ser humano es paradójico y muchas veces incomprensible, por eso en ocasiones actúa de formas que van en contra de su bienestar.


En nuestra vida adulta, la relación más importante es la que tenemos con nosotros. Se supone que hemos alcanzado los suficientes conocimientos y experiencia como para actuar con libre albedrío. Una libertad que en ocasiones usamos, de manera consciente o inconsciente, tomando medidas que dañan la relación contigo mismo.

Nadie cultiva un conflicto interno deliberadamente. Seguramente tú, como la mayoría de las personas, buscas estar bien. Y si estás bien, quieres estar mejor. El problema es que existen mecanismos preconscientes o inconscientes que te lo impiden. De ahí que sea importante reconocer esos factores que dañan la relación contigo mismo. Estos son algunos de ellos.

“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”.
-Thomas Szasz-

1. Dependencia psicológica

La dependencia psicológica es uno de esos factores que dañan la relación contigo mismo. Nace de un sentimiento de minusvalía, consciente o inconsciente. La persona se ve como alguien que necesita un apoyo y protección, sin darse cuenta de que esa necesidad es ficticia y que lo único que hace es restringir, y mucho, su independencia.

En ocasiones, este tipo de sentimientos son el fruto de una crianza restrictiva. La persona nunca se ha visto expuesta a situaciones que pusieran realmente a prueba su capacidad: su entorno la ha sobreprotegido.

2. No vivir en el presente, uno de los factores que daña la relación contigo mismo

No vivir el presente es una suerte de alienación. El hoy es el tiempo en el que se condensa el pasado y el futuro. Todo lo que no es presente existe solamente en nuestra mente, bien sea en forma de recuerdos o bien en forma de vaticinios.

El no poder ubicarte en el aquí y el ahora lesiona la relación que tienes contigo mismo: es una costumbre que llama a la inacción. Como el pasado y el futuro solo habitan en la mente, lo usual es que se abandone la acción y la atención quede secuestrada en la propia dinámica mental.

3. Excesivo sentido del deber

En realidad, todos le ponemos la etiqueta de obligación a muchas más tareas de las que en el fondo tienen esta naturaleza. En muchos casos, ese “tengo que” solo existe en nuestro mundo imaginario. Solo es una opción que hemos elegido nosotros, y que en el fondo no representa ninguna obligación.

Esto daña la relación contigo mismo porque, al aumentar el nivel de exigencia, los refuerzos se volverán más difíciles de conseguir. Será más complicado que sintamos, por ejemplo, que hemos hecho un buen trabajo si sentimos que teníamos la obligación de haberlo encuadernado de una manera determinada, y no ha podido ser.

4. Autoculpabilización

Tiene que ver con asumir responsabilidades que no te corresponden o construir modelos de conducta en los que te exijas más de lo que puedes dar. Obviamente es uno de los factores que dañan la relación contigo mismo, porque terminas siendo un juez implacable de tus actos, e incluso de tus pensamientos y deseos.

Hay muchas cosas en la vida que no podemos llegar a ser, o lograr. Esto no nos hace malos, sino simplemente humanos. No hay necesidad de culparnos por nada. Si cometemos un error, lo reparamos. Luego pasamos la página.

5. Creer en la suerte

La creencia en la suerte, sobrestimar su influencia, también nos vuelve más pasivos. Al mismo tiempo, también nos suele volver más supersticiosos, empleando nuestros recursos en tomar medidas que realmente no están asociadas con el flujo de los acontecimientos.

Que el azar juegue un papel importante no quiere decir que vamos por la vida cumpliendo un destino escrito. Que no podamos elegir las cartas, no significa que estas de terminen el curso de la partida.

6. Tener prejuicios

Los prejuicios son ideas fijas que nos permiten trabajar con realidades sencillas -con pocos matices- que reducen nuestro gasto cognitivo a costa de aumentar el riesgo de equivocarnos. Son generalizaciones, a menudo asumidas sin crítica, ya sea porque vienen de personas de confianza, de poderosas fuentes de influencia o de momentos en los que no contábamos con muchos recursos para analizarlas.

Esas ideas preconcebidas afectan la relación que tienes contigo mismo porque reducen tu perspectiva y te impiden avanzar. También alimentan miedos que son totalmente imaginarios y empobrecen nuestro círculo social.

7. Obsesión por lo justo

La justicia es un bien que todos deseamos. El problema es que se trata de una instancia o dimensión en la que no siempre hay respuestas fáciles. Lo que para alguien es justo, puede que para otros no lo sea. Eso por no hablar de las veces que utilizamos “justo” y “bueno” como sinónimos, cuando no siempre lo son.

Cuando el interés por la justicia se convierte en una obsesión es posible que pasemos a ser jueces de asuntos sobre los que no tenemos competencia. Por otro lado, en un pleito no siempre es posible, cuando los intereses aparecen enfrentados, dar el veredicto más justo para todas las partes.

Todos estos factores dañan la relación contigo mismo y se convierten en obstáculos para alcanzar el bienestar. Lo bueno es que no es tan difícil darle la vuelta a la situación y adoptar perspectivas más constructivas.

Edith Sánchez

Atrévete a ser feliz.


Expulsando a todas las entidades y fuerzas “negativas” del planeta. David Topi.


Seguimos con información sobre el estado de la situación que habíamos iniciado hace ya algunas semanas, explicando la necesidad de expulsar a asimoss y compañía para poder seguir con los pasos y etapas que nos quedan por delante para continuar subiendo de subnivel en las líneas temporales 33 y 42, según donde cada persona esté sintonizada.

A día de hoy, algo menos de un 20% de todos los miembros de las seis principales razas que ya conocemos están fuera del planeta, en el vertedero solar, o han huido de la Tierra hacia sus planetas de origen, especialmente la última que habíamos explicado, que se autodenominan “olslar”, y que, por ser las que menos relación tienen con asimoss, y las últimas en llegar, son las que menos interés tienen en desaparecer tras la batida y expulsión global que sigue en marcha y en pie, y que mantiene a todos los Yo Superiores de todos los seres humanos a la espera de tener al alcance del campo energético de cada uno de nosotros a cualquiera de estos miembros de las principales razas en control.

¿Qué sucede entonces con el resto de seres que denominamos genéricamente “entidades negativas”? ¿Están siendo expulsadas? No, de momento no. Sabéis que hay millones de entes no corpóreos, en polaridad negativa, que habitan y ocupan los diferentes niveles energéticos que forman el plano físico, etérico, sustrato astral y bajo mental, como “lugar de residencia”, y, por lo tanto, y de momento, este tipo de entes no están siendo expulsados porque antes hay que sacar del planeta a los que realmente dan las órdenes y gestionan el sistema de vida en la Tierra, y, luego, puesto que son muchos millones, eso requiere de más ayuda que la que tenemos para el proceso de extracción de asimoss, amoss y resto, que son solo unos pocos miles en total.

Por lo tanto, vamos a pedir ayuda para limpiar también el planeta de entes no físicos en polaridad negativa, que estén supeditados a las razas en control, pues una gran parte, o han sido creados por ellos, o han sido traídos de sus planetas de origen para asistirles al control y a la gestión de la humanidad. La limpieza planetaria a esta escala será muy complicada, puedes echar con relativa facilidad a un Anunnaki porque tiene unas ciertas características “físicas”, que, aunque no les veamos, forman parte de su estructura, teniendo órganos internos, “huesos”, teniendo una serie de capas y cuerpos sutiles, teniendo una “solidez” hasta cierto punto, lo que las hace detectables y “cazables”, pero expulsar a entes que son pura energía y que se mueven por todos los campos y estructuras de la Tierra con total rapidez es mucho más difícil y complicado, teniendo en cuenta que muchos de ellos pueden entrar y salir del campo energético del ser humano con tremenda facilidad y pasar de un plano a otro, de una realidad a otra, de un estado energético negativo a otro neutro, etc., antes de ser detectado por cualquiera de nosotros.

Aun así, es importante iniciar el proceso de limpieza de este tipo de seres también, de lo contrario, mientras que sigan estando por doquier, y sigan nutriéndose de las energías del ser humano, además de hacer el trabajo “sucio” para amoss y asimoss que ya no se acercan, en su mayoría, a nosotros, sino que “mandan” a estos “subalternos” a hacer el trabajo de manipular y bajar la vibración, y alterar nuestros sistemas energéticos, y tratar de sembrar tanto caos como puedan en nuestras realidades, nos encontraremos con dificultades para seguir subiendo de frecuencia y vibración hacia los niveles más altos de la línea temporal en la que estemos.

Entonces, ¿quién ejecuta esta limpieza? Nuestros YS no bastan para ello, ya que no tienen acceso a nada que no sea el campo energético de su contrapartida “humana”, por lo tanto, es necesario pedir ayuda a Kumar, al planeta, y a los grupos y fuerzas que le asisten, para que las “fuerzas de la naturaleza” en sus jerarquías más altas sean las que actúen, pues los elementales “de primer nivel”, es decir, de jerarquía inferior, tampoco tienen poder contra ellos. Por lo tanto, esperando que lleguemos a ser bastantes los que solicitemos la ayuda, para que esta sea recibida y aceptada, la petición hacia Kumar pasando por nuestro Yo Superior es la siguiente:


Solicito a mi Yo Superior, que dirija esta petición a Kumar, como logos planetario, para que ponga en marcha los mecanismos de limpieza planetaria a través de las jerarquías, fuerzas y grupos que le asisten, como parte de las fuerzas de la naturaleza y del cuidado del entramado físico y energético de la Tierra, de manera que se expulsen al vertedero del sistema solar a todos los entes, seres y grupos que no posean el código de autorización de Kumar para permanecer en el planeta, y usarlo como su hábitat evolutivo. Solicito que se ponga esta petición en bucle para que todas las fuerzas y seres que puedan ponerse a limpiar y expulsar entes percibidos como negativos por la raza humana, por ser hostiles a ella, por estar supeditadas a las razas en control o por estar trabajando activamente para impedir el avance y proceso evolutivo de la humanidad, sean continuamente expulsadas y extraídas del planeta hasta que no quede ningún ente que no posea autorización para permanecer aquí. Gracias.

¿Qué significa esto de que tenemos que ser bastantes para que la ayuda sea aceptada? Dentro de los parámetros energéticos que rigen la activación o no activación de algunas de las peticiones globales que hemos ido haciendo en los últimos meses, no importa cuanta gente, en número, solicita algo, sino cuanta energía está involucrada en el proceso de solicitarlo, de manera que, si unos pocos miles de personas, los que podáis llegar a leer este blog por ejemplo, solicitamos algún tipo de asistencia y lo hacemos a través de nuestro Yo Superior, la “potencia” combinada de los Yo Superiores que hacen la petición es lo que se tiene en cuanta para determinar si es posible o no, si es factible o no, si es aceptable o no, ejecutar esa petición. Y, ¿cómo miden nuestros Yo Superiores la “potencia” de la petición?. A través de la consciencia de la persona que lo ejecuta, teniendo en cuenta si nosotros hacemos la petición conscientes y focalizados en lo que estamos haciendo y pidiendo, o lo hacemos leyendo algo solo por leerlo y con la televisión de fondo y pensando en otra cosa, simplemente para que nuestro programa “ego” tenga la percepción de “sentirse bien” haciendo “algo” por la humanidad.

En este segundo caso, el YS cuando transmite la petición a Kumar lo hace con una mínima potencia energética que equivale a la energía de la consciencia que la persona puso en el proceso de solicitarlo, mientras que, en el primer caso, el YS transmite la petición a Kumar con mucha más intensidad. Por esta razón, se aceptó cambiar las reglas del juego, por ejemplo, pues Kumar recibió miles de peticiones con alta potencia, debido a que miles de vosotros hicisteis la petición con muchísima intensidad, y eso bastó para que, unos pocos miles de seres humanos, hayan podido cambiar parcialmente el curso de la situación planetaria.

Por otro lado, como habéis visto, la manera de saber si un ente puede quedarse o ha de ser expulsado es a través de una especie de permiso o código energético que Kumar otorga a toda la vida consciente que habita la Tierra. De esta manera, hay quien está aquí y puede usar el planeta con total libertad por pertenecer a las jerarquías y grupos que poseen ese permiso, y hay quien está aquí sin tenerlo. Estos últimos grupos y seres son los que llegaron hace millones de años traídos por asimoss y demás razas, pero que nunca recibieron el “pase” de Kumar, sino que simplemente se apropiaron de parte de las estructuras planetarias como su propio hábitat, y con ello se inició el declive de la armonía y del balance de todo el sistema energético que había regido el planeta hasta ese momento. Con esta petición, hemos pedido que aquellos que no posean este código de autorización sean expulsados.

¿Pueden imitar los códigos? Si, lo pueden hacer tecnológicamente asimoss, amoss y demás, y, por esa razón, podían “pasar desapercibidos” y moverse por todo el planeta con libertad, pues incluían en sus estructuras energéticas códigos de “pase” imitando tecnológicamente a los códigos energéticos otorgados por Kumar a sus “fuerzas de la naturaleza”, es decir, el reino dévico, elementales, y todos los protectores y jerarquías de apoyo a la biosfera y sistema de vida natural.

Pero, por otro lado, una vez asimoss y amoss y los demás vean menguados sus números, tendrán menos posibilidades de interactuar tecnológicamente y de crear entes (pues también los crean ellos) y, a la larga, en un periodo sin determinar, el planeta tiene que verse libre tanto de todos los miembros de las razas en control como de todos los entes “negativos” que les asisten. Esperemos que salga bien esta nueva ofensiva por nuestra parte y veamos a ver que contramedida buscan para frenarla.

Un abrazo,

David Topí

Venganza, por qué no sirve de nada.


La venganza es un plato que se sirve mejor en frío. Esta máxima nos acompaña haciendo que en muchas ocasiones esperemos el momento en que podamos vengarnos de quien nos ha hecho daño o perjudicado. No obstante, esto no tiene mucho sentido. Veamos por qué.
Por qué sentimos deseos de vengarnos

En primer lugar, vamos a ver mejor en qué consiste la venganza. Vamos a profundizar en este término tan común, utilizado e incluso idealizado por muchas personas, ya que creen erróneamente que esta sensación les hará sentirse mejor.

La venganza es una forma de castigo que es aplicada por una persona que ha sido dañada física o psicológicamente. Se trata de un modo de perjudicar a alguien que nos ha hecho sentir dolor, sobre todo si sentimos que esta nos ha traicionado de algún modo.


En este caso, la persona siente el deseo de dirigir dicha venganza hacia el individuo que le ha prodigado tal daño. Lo más habitual es que se intente perjudicarle de alguna forma que, de un modo u otro, acabe por relacionar con nosotros de forma que acabemos sintiendo que hemos saldado una deuda pendiente.

Dicho así, la venganza puede parece algo completamente aceptable, normal y hasta comprensible. No obstante, si seguimos profundizando en el concepto nos daremos cuenta de un matiz: al planear una venganza estamos insistiendo y poniendo nuestra energía en esa persona que nos ha hecho daño.

Estamos permitiendo que esa persona que nos ha dañado siga controlando una parte de nuestra vida y de nuestra mente. Mientras planeamos o pensamos en cómo hacerle daño, estamos poniendo nuestros pensamientos en ella y dejando que continúe afectándonos su acción pasada.

Por otro lado, además, cabe la posibilidad de que mientras nosotros nos esforzamos por hacer daño a esa persona, esta siga su camino sin tenernos en cuenta. De este modo logramos acentuar aun más el daño que nos ha hecho, pues estamos poniendo nuestro bienestar mental en las manos de alguien a quien no importamos lo más mínimo.

Esto repercute de forma directa en una merma de nuestra autoestima. Esto es, el autoconcepto y respeto que sentimos hacia nosotros mismos, lo cual es lo más importante para sentirnos a gusto y alcanzar felicidad y paz mental.

También es importante señalar que, según los estudios al respecto, las personas más proclives a desarrollar comportamientos de venganza son aquellas con unapersonalidad sádica. Es decir, aquellas que son propensas a disfrutar con el sufrimiento ajeno.
Ponernos en paz con nosotros mismos, la clave para superar el dolor

Esta es la clave de que la venganza no sea positiva para la persona que la aplica. La razón es muy simple: seguimos anclados en lo que nos hizo, en ese daño que sentimos a través de esa persona y envenenándonos al ver cómo esta sigue su vida.

En lugar de esto sería mucho más sano a nivel mental continuar con nuestro camino. Para ello lo ideal es centrarnos en recuperarnos de este daño y trabajar en nosotros mismos a nivel interno para ponernos en paz.

Pero, ¿cómo poner remedio a estos deseos de venganza y quedarnos tranquilos? Esto requiere de un proceso largo de introspección y trabajo con uno mismo. Lo primero que deberíamos hacer es transmitir y comunicar a la persona que nos ha hecho daño cómo nos hemos sentido y hacerle ver cómo reprobamos su actitud.

Si esta persona no nos hace bien en nuestra vida, es mejor apartarla de ella. Si, por el contrario, es alguien a quien valoramos, entonces es mejor aclarar aquello que nos ha hecho daño y perdonar.

No obstante, y como decíamos, más allá de la relación con esta persona está la relación que tenemos con nosotros mismos. Para ello debemos tener claro (y dejárselo a las personas que nos rodean) cuáles son nuestros límites y qué situaciones no estamos dispuestos a soportar ni a perdonar.

Aquí entra en juego la asertividad, que no es más que saber decir no cuando alguien intenta aprovecharse de nosotros y saber defender nuestros derechos y deseos. Haciendo un buen trabajo en nosotros mismos, no necesitaremos vengarnos de nadie incluso en el caso de que nos haya hecho un importante daño.

Debemos ser conscientes de que no podemos controlar cómo actúen los demás, pero sí de cómo sus conductas nos afecten. Al fin y al cabo, somos responsables de nosotros mismos y es a nosotros a quienes tenemos que rendir cuentas.

En definitiva, la venganza provoca un sentimiento negativo que no nos aporta nada positivo ni nos deja avanzar de ninguna forma. Ni en el momento de desearla, ni una vez esta se consuma, no sentiremos más que una falsa sensación de placer momentáneo que no es más que un autoengaño. Así que es mejor olvidarse de ella y centrarse en uno mismo.


Son muy pocos los que encuentran la compañía consigo mismos


Mantenemos de forma equívoca la creencia de que no tener compañía en la vida es algo terrorífico. Hay pocas cosas que nos inspiren tanta tristeza y compasión como contemplar a alguien “en soledad”.

De hecho, parece que desde la más tierna infancia esto nos resulta chocante, pero lo cierto es que de niños sabíamos apreciar esos ratos con la única compañía de uno mismo.

Reflejamos unas maravillosas palabras de Teresa de Calcuta que tienen una fuerza enorme y que nos llevan, precisamente, a reflexionar sobre esta cuestión:

“Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran.
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz.
Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable.
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.
Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior.
Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el porqué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.”

El miedo a la soledad

Hay personas que no saben, no quieren o no conocen la posibilidad de no tener pareja o de caminar solas por la vida, por lo que se asustan ante la gente que prefiere caminar sola. En verdad, la necesidad y el miedo a estar solo se huele, se palpa.

No entienden que la compañía de uno mismo enseña a discernir lo que uno quiere y lo que no en su vida, así como a respetarte y defenderte. Esto favorece que el amor llegue de una forma extraordinariamente diferente que el que llega cuando uno no se cultiva a sí mismo, pues el amor aparece de una forma tan fuerte como el amor propio.

Así, las personas que aman por necesidad se esclavizan a sí mismas obligándose a mantener relaciones que están intoxicadas desde el principio. Tristemente esta necesidad abunda, es un virus que nos amenaza de forma permanente, creando dependencias absolutamente letales para el amor propio.

Saber disfrutar de la compañía de uno mismo

Es por esto que encontrar la compañía en uno mismo es un maravilloso tesoro. No se trata de pensar que somos autosuficientes en todos los aspectos porque, aunque en realidad solo nos necesitamos a nosotros mismos para respirar, el aspecto socioemocional es verdaderamente importante para mantenernos cuerdos.

Lo que sí podemos decir es que no necesitamos a nadie, pero sí que preferimos ciertas compañías que sintonicen con nuestro interior, aunque haya personas que no lo entiendan. Este asunto de la independencia emocional lo podemos resumir en una simple frase: es mucho mejor que te necesiten porque te quieran y no te quieran porque te necesiten.

La soledad elegida es grandiosa porque te ayuda a conocerte a ti mismo, a valorarte y a confiar en ti como burbuja de protección. No es necesario no tener pareja para elegir la soledad, puedes tener una vida relacional totalmente plena, pero necesitar reservarte unos minutos al día o a la semana para ti.

Se trata de gozar de momentos de intimidad más que de soledad. Y no solo es una opción, sino que resulta verdaderamente recomendable para todo el mundo.

¿Soledad elegida o soledad obligada?

Frecuentemente nos equivocamos pensando que la soledad elegida y la soledad obligada son lo mismo, siendo la dureza de la última la que identificamos con facilidad.

La soledad obligada, en la que añoras y te sientes aislado ante tu dolor, es un arma que despedaza al ser humano. Además, cuando estamos inmersos en este tipo de soledad, erramos buscando mostrar indiferencia pensando que eso nos protegerá y enmascarará nuestra desolación, pero con ella solo conseguimos destruir nuestro amor.

Sin embargo esto no pasa cuando la soledad es elegida, cuando necesitamos que ella nos aconseje y nos ayude a encontrar esa parte de nosotros mismos que hemos perdido.

Acompañarse a uno mismo y disfrutar de esos momentos de intimidad personal nos ayuda a pensar y a ejercitar nuestra mente.

Pasamos media vida pretendiendo ser y hacer a los demás felices, creándonos una obligación constante de satisfacer lo que los demás demandan sin pensar en nuestro mundo interno. La soledad elegida o autonomía es la experiencia más cercana a la libertad que podemos experimentar, gozando y eliminando la carga de nuestras obligaciones aunque solo sea por unas horas.

Sin duda, a pesar de lo que la sociedad nos dice, acompañarnos a nosotros mismos es algo extraordinariamente deseable y, desde luego, la única vía para alcanzar el equilibrio interior.

Raquel Aldana

Atrévete a ser feliz.


martes, 9 de abril de 2019

Filosofía activa…Cuando se aplica en lo cotidiano. Por Ashamel Lemagsa



Amados…



Filosofía…

“Conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo…” 

Fuente: Internet. 



Entonces…

Las reflexiones sobre la esencia, sus aspectos exteriores e interiores de todas las cosas naturales, tanto del Ser Humano como del universo, son las que nos conducen a crear filosofía.



Todos nosotros, en su conjunto, algunos más que otros, construimos nuestra vida ejerciendo la capacidad innata para reflexionar sobre los hechos naturales, sus causas y consecuencias, por lo tanto, todos hacemos filosofía, en cierta manera, con distintos grados de comprensión sobre de la realidad cotidiana y según nuestro despertar de consciencia.

Cuando reflexionamos sobre cualquier situación, buscado el origen de la misma, su evolución o desarrollo y cómo afecta o afectó su entorno estamos realizando un análisis de la cuestión, pero el enfoque que le daremos a las conclusiones finales, si las hay, serán según nuestro despertar de consciencia.

Por ejemplo…

Cuando analizamos un error que cometimos en el trabajo y que a causa de ese error nuestro jefe, nos realizó una advertencia, por las consecuencias del mismo, podremos “filosofar” desde distintos enfoques…



*Si decimos… La culpa la tiene el que me entregó las planillas fuera de orden.

Está respondiendo el ego!



*Si decimos… Me entregaron las planillas fuera de orden y yo no realicé el ordenamiento previo para evitar un posible error al consignar correctamente la información.

Respondemos desde el Alma despierta.



En el primer caso, no se asume la parte nuestra responsabilidad en el error, se busca un culpable, pues nos perdemos entre la peleas con el “otro” y nuestro orgullo lastimado.

Buscamos las explicaciones, sobre el causal de nuestro error, ubicadas afuera de nosotros, no logramos asumir la parte que nos toca del error.



En el segundo ejemplo logramos una comprensión más amplia de la situación, se reparten responsabilidades y nosotros aceptamos la parte que nos toca.



Hacer filosofía actica en lo cotidiano es sentir y ver cada situación con una visión amplia, analizando todos los actores que participaron, incluido nosotros.



Es lograr reflexionar sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de cada hecho que se vive, tratando de no dejar “hilos” sueltos.



Aunque la realidad nos duela el Alma o se nos parta el corazón, la verdad siempre se impone, más allá si la aceptemos o no.



Hacer Filosofía Activa es sentir la esencia de todo y en esa misma esencia estamos incluidos nosotros y la vida toda.

No podemos separarnos de la realidad que vivimos y afirmar que la responsabilidad es de los otros, y nula para nosotros, pues aunque seamos espectadores de los acontecimientos que vivimos, somos responsables de haberlos compartido como participantes pasivos.



Debemos reconocer que todos hacemos Filosofía Activa, según el despertar de consciencia individual, es por ello que, a veces, se realizan juicios de valor según las apariencias exteriores, sin tener en cuenta la esencia misma de los hechos.

Muchos son los que actúan sin medir las consecuencias de sus actos, dejando rienda suelta a sus pasiones, creando una realidad dolorosa tanto para el creador, como a todos aquellos que de cierta manera están conectados.



Filosofía Activa…

Es vivir la vida sintiendo la esencia de todo y en esa esencia se descubre el origen y las consecuencias de las situaciones, sin dejar de lado nuestros sentires más profundos, siendo fieles a ellos, es decir, como continuar con situaciones que nos lastiman y no nos permiten avanzar en la vida, por el “que dirán” o por “miedo a los cambios”.



Cuando hacemos Filosofía Activa, la reflexión es amplia, independiente de la opinión ajena, responsable, flexible, amorosa y pacífica, donde no se busca “resultados”, se siente los procesos desde el corazón.

Ser libres y soberanos, implica sentir la vida de manera completa, no solo las partes que nos agradan, también aquellas secciones que nos causan dolor. Para sanar esas partes dolorosas, la Filosofía Activa es el primer paso, pues ahondaremos en nuestro interior, liberándonos de pre juicios, juicios y excusas.

Amados…

Somos responsables de nuestra parte, somos responsables pasivos de lo que no podemos cambiar en el otro y debemos aprender a soltar y aceptar.

Filosofía activa es aprender a sentir la vida sin juicios de valor, sin culpas, con amor y responsabilidad en lo que pensamos, sentimos y hacemos cada día y a cada instante.

Los Amo!!!

Con Amor Ashamel Lemagsa.



domingo, 7 de abril de 2019

Decir “sí” cuando quieres decir “no”



Alguien te pide algo y le dices que sí, quizá no de inmediato, pero terminas cediendo, aunque en realidad no quieras hacerlo. Sin embargo, tan pronto como ese “sí” sale de tu boca, algo en tu interior se bloquea. Empiezas a pensar en todo lo que conllevará ese nuevo compromiso o responsabilidad. Quizá recuerdas la última vez que ayudaste a esa persona y que no apreció lo que hiciste por ella. O acuden a tu mente los problemas en el plano personal que representó para ti brindar esa ayuda.


Entonces tu cerebro se pone en marcha para inventar excusas, mientras deseas fervientemente que no sea demasiado tarde para echarte atrás. Pero como ya has dado tu palabra, recapacitas, le echas el freno de mano a las excusas y decides que le ayudarás. Por última vez. Y te vuelcas en ello. De nuevo. Y así una y otra vez.


Si este escenario te resulta familiar y se repite cada vez más en tu vida, hasta el punto de sentirte usado y manipulado, es probable que necesites poner límites. Si no lo haces, terminarás sobrecargado, saturado de tareas y responsabilidades que probablemente no te corresponden y te generan un gran agobio y estrés.


¿Por qué digo si cuando quiero decir no?


- Haces por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti. Si siempre estás dispuesto a ayudar a los demás, incluso cuando esa ayuda representa una carga pesada para ti, es probable que te mueva un profundo sentido del deber. Te muestras dispuesto porque esperas que los demás hagan lo mismo, porque te han enseñado que el autosacrificio es un valor positivo que todos deberíamos poner en práctica. El problema es que muchas personas no estarán dispuestas a hacer lo mismo por ti, y probablemente se aprovecharán de esa bondad.


- Quieres cumplir la palabra dada. Es probable que seas una persona responsable, por lo que una vez que te comprometes con algo, lo llevas a término. Quizá no valoraste con atención lo que suponía esa demanda y te precipitaste en responder, pero como crees que no es lícito cambiar de opinión y retirar la ayuda brindada, sigues adelante, aunque ello suponga un gran sacrificio para ti.


- Temes perder a esa persona. Si siempre dices sí cuando quieres decir no a una persona, es probable que en el fondo te motive el miedo a la pérdida. No estableces límites porque temes que esa persona te rechace o abandone si no cedes a sus demandas o no estás a su disposición. En ese caso, es probable que estés a un paso de sufrir el efecto felpudo.


- No quieres que los demás piensen mal de ti. En algunas ocasiones, es probable que cedas ante las presiones de los demás porque quieres evitar la onda expansiva que podría provocar tu negativa. Por ejemplo, si te niegas a ayudar a un amigo, te preocupa lo que pensarán de ti el resto de tus amigos y si te niegas a ayudar a un familiar, te preocupa la reacción del resto de tu familia.


- Tienes complejo de salvador. En este caso, es probable que sientas una imperiosa necesidad de “salvar”, “cuidar” o “ayudar” a otras personas, incluso a costa de sacrificar tus necesidades. Este comportamiento se sustenta en la creencia de que quienes se entregan a los demás, son mejores. Por tanto, se trata de personas que intentan apuntalar su identidad entregándose a los otros.


- No te valoras lo suficiente. Si dices sí continuamente cuando querrías decir no, anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas, es probable que tengas un problema de autoestima. Si no te valoras lo suficiente, si no valoras tu tiempo y energía, serás más propenso a ceder a las demandas de quienes te rodean ya que consideras que sus necesidades y deseos son más importantes y valiosos que los tuyos.


Los peligros de decir sí cuando quieres decir no


- Resentimiento. Una de las principales consecuencias de no poner límites es que terminarás cediendo a las presiones de los demás y luego, cuando las cosas no salgan bien, te sentirás resentido. Es probable que termines sintiéndote enojado, frustrado y molesto porque te has sometido a una gran presión y quizá ni siquiera has recibido el reconocimiento adecuado.


- Deterioro de la relación. Cuando una persona pide continuamente y tú cedes, se establece un desequilibrio de poder en el que llevas las de perder. No es extraño que estas relaciones terminen resintiéndose o incluso rompiéndose pues es probable que culpes a esa persona de tu insatisfacción y termines descargando sobre ella esas frustraciones. Una situación que podría haberse evitado estableciendo límites sanos desde el inicio.


- Insatisfacción y estrés. Ceder continuamente a las demandas de los demás suele acarrear una gran dosis de estrés. Esos nuevos compromisos y/o responsabilidades añaden una tensión adicional, que terminará generando una profunda insatisfacción personal ya que tus necesidades quedarán insatisfechas. De tanto volcarte en los demás, te olvidarás de ti.


Aprender a decir “no” de manera asertiva


Brené Brown, una trabajadora social que ha pasado una década estudiando la vergüenza, la vulnerabilidad y la compasión realizó un descubrimiento asombroso: las personas más compasivas son también aquellas que más límites establecen. Esto echa por tierra la creencia popular de que las personas compasivas son aquellas que siempre están dispuestas a ayudar y dibuja un perfil psicológico diferente.


Brown afirma que “la sostenibilidad del dar y amar sin caer en el resentimiento y la amargura solo puede provenir de un sentimiento de abundancia personal. Y esa abundancia personal no existirá sin límites.


“Cuando no establecemos límites o no los respetamos, nos sentimos manipulados y usados. Por tanto, atacamos a las personas que consideramos responsables, en lugar de abordar su comportamiento.


“Nos resulta difícil entender que podemos ser compasivos y aceptar a esas personas mientras las responsabilizamos por sus comportamientos”.


En su discurso hay varios puntos importantes que debemos hacer nuestros para aprender a decir “no”:


- Asume que establecer límites no significa ser grosero, agresivo, egoísta o insensible. Establecer límites es, en el fondo, un acto de autocompasión y autodeterminación porque implica ser conscientes de nuestras necesidades y derechos. Debemos entender que el amor y el respeto por los demás comienzan por el amor propio y el respeto propio.


- Ponte límites. Quizá asumes ciertos compromisos y responsabilidades porque no eres consciente de tus límites, crees que puedes con todo, que podrás hacer tu parte y la de los demás, aunque en realidad no es así. Para evitar este "error de cálculo", antes de poner límites a tu relación con los demás, debes poner límites a ti mismo. Esos límites te permitirán evitar comportamientos que te perjudiquen, de manera que no te pases de la raya exigiéndote demasiado. Sé honesto contigo mismo y determina lo que puedes y no puedes hacer, y también aquello que no quieres hacer.

- Sé consciente de tus necesidades. Tienes tanto derecho a satisfacer tus necesidades como los demás, lo cual significa que no debes permitir que dicten lo que puedes hacer con tu tiempo y a qué debes destinar tus energías. Priorizarte no es un pecado. Partiendo de tus necesidades, determina cuánto, cómo, dónde y hasta qué punto puedes ayudar.


- Tómate un tiempo para reflexionar. Para aprender a decir no necesitas dar un paso atrás. Establecer una distancia psicológica te permitirá sopesar los pros y los contras del compromiso que estás a punto de contraer. Por tanto, cuando alguien te pida algo que demanda un gran compromiso, no respondas inmediatamente, dile que necesitas más tiempo para reflexionar sobre el asunto. Así no te tenderás una trampa y, si concluyes que no puedes hacer lo que te piden, no habrás empeñado tu palabra.


- Céntrate en aquello a lo que renuncias. Es muy difícil mantenerse firme en los límites que has establecido cuando una parte de ti piensa que ayudar a esa persona es lo “correcto”, cuando una parte de ti te está diciendo que eres una "mala persona" porque piensas solo en ti mismo. Para contrarrestar este pensamiento necesitas cambiar de foco y centrarte en aquello que tendrás que sacrificar, en las cosas a las que tendrás que renunciar por decir “sí”.


- “Ayudar” no siempre ayuda. Facilitar la vida a los demás no siempre es una ayuda. A veces pensamos que ahorrarle problemas, dificultades y conflictos a los demás es positivo y es lo "adecuado", pero de esta manera también podríamos estar arrebatándoles oportunidades de crecimiento. Al impedir que esa persona se enfrente a los problemas de la vida, también podrías estar impidiéndole desarrollar su resiliencia.

La clave radica en el equilibrio. En ser conscientes de que hay un momento para decir si y otro para decir no. La filósofa Ayn Rand nos recuerda que "el principio de que se debe ayudar a aquellos que se encuentran en una emergencia no puede extenderse al punto de considerar que todos los sufrimientos humanos constituyen una emergencia y convertir el infortunio de algunos en una hipoteca sobre nuestra vida".


Fuente:
Brown, B. (2012) Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead. Nueva York: Gotham.

Rincón de la Psicología.


Aceleración de la construcción del plano físico de la nueva realidad y una nueva raza. Por David Topi.


Si recordáis, habíamos dejado hace unas cuantas semanas la noticia de que el plano físico de la nueva realidad había avanzado otro paso en su octava y proceso de solidificación, avanzando a la nota MI, en esta escala que usamos para poder hacer una especie de seguimiento de cómo está yendo el proceso de finalización de la construcción de la nueva matrix 15,6Hz. Bien, pues seguimos con buenas noticias, pues esta semana ha entrado este proceso ya en la nota FA, saltando satisfactoriamente el “punto de choque” mi-fa, y empezando con fuerza esta siguiente etapa de construcción que sigue a buen ritmo.

De hecho, sigue a tan buen ritmo, que el tiempo de finalización completa del plano 1.1 15,6Hz (es decir, dentro del plano “físico”, el sub-plano más denso de los siete sub-niveles que componen la estructura sólida de la realidad) se ha reducido a unos 15 años lineales según nuestra percepción del tiempo. ¿Qué ha pasado? ¿No llevamos meses diciendo que faltan al menos 20 o 25 años para que esté terminada la “nueva escuela” para aquellos que hayan de ir a cursar el nuevo nivel en esta? Correcto. Pero recordad que también dijimos que las fechas dependen de la intensidad y energía que se imprima a la octava de solidificación del último tramo y estructura “material” 15,6Hz.

Entonces, ¿qué ha pasado? Que Kumar ha intensificado este proceso, a raíz de los últimos acontecimientos con asimoss y resto de razas, para facilitar la salida lo antes posible, mientras se completa la expulsión de los miembros de estos grupos que siguen en proceso de extracción por todo el planeta, pues, ahora si, puesto que están saliendo de los sistemas energéticos de personas donde ya no pueden ocultarse, al no haber permisos para ello y al estar todos los YS en proceso de extraerlos, siguen refugiándose, como habíamos comentado, unos en sus bases y centros operativos y logísticos, y otros escondiéndose en los “recovecos”, vamos a llamarlos así, que existen entre las estructuras del planeta, entre el nivel físico y etérico, entre el etérico y mental, entre realidades adyacentes, etc. Por lo tanto, a fecha de este artículo, aproximadamente un 7% de todos los miembros presentes en la Tierra de asimoss, animiss, amoss, zuls, alomiss y una sexta raza que vamos a presentar hoy también, ya han sido expulsados al vertedero solar.

Explicando los dos niveles principales de poder del planeta

Una de las cosas que posiblemente son menos conocidas dentro de la estructura del sistema de gestión es la organización de los dos primeros círculos de poder. No es complicado, pero para conocer a esta sexta raza de la que no habíamos hablado hasta ahora es importante explicar como funcionan estos dos estratos principales. Como muchos quizás sabéis, la estructura de este sistema de gestión es jerárquica y en círculos de poder, estando en el nivel más alto los asimoss, o Anunnakis sumerios, siendo tres miembros asimoss en cuerpos o avatares “humanos” los que dictan absolutamente todo lo que se desea que suceda en el planeta. Estos tres asimoss en control, reciben órdenes de sus propias jerarquías asimoss que no usan avatares humanos, por lo tanto, también están supeditados y reciben instrucciones de la “realeza” asimoss, por decirlo así.

En el segundo nivel de este sistema de control, hay seis miembros, o seis “sillones”, uno para cada raza que está en la Tierra como parte del sistema de gestión planetario: amoss (Dracos), alomiss (mantis), zuls (insectoide), animiss (hormigoides), un asiento para un humano “original” (del que ahora hablaremos) y un “asiento” para una raza con características “caninas”, proveniente de lo que conocemos como Sirio, y que son quienes tuvieron contacto con la tribu de los Dogón, en África, famosa por sus conocimientos astronómicos sobre este sistema estelar. Como esto puede empezar a rallar la ciencia-ficción para algunos y activar programas no deseados que desechen el resto del paquete de datos del artículo, solo diremos que existe una sexta raza o especie que también colabora con asimoss y demás, proveniente de un punto diferente al que provienen todas las otras, y que lleva en nuestro planeta algo menos tiempo que las principales que ya conocemos, habiendo establecido acuerdos con las otras cinco a cambio de poder explotar los recursos del planeta para sus necesidades en origen.

En todo caso, este grupo se denominan así mismos “Olslar”, que, como veis, ya no se parece en nombre a las otras, pues provienen de una constelación diferente. El hecho de que varias de las razas anteriores usen nombres que empiecen por “a”, tiene que ver con que todas ellas conocen su constelación de origen con el nombre de “Amiris”, y de ahí esas autodenominaciones que empiezan de forma similar.

Bien, por lo tanto, en el segundo nivel de “poder” del sistema de gestión de este planeta, existe un “puesto de mando” para estas 5 razas que hemos dicho más los asimoss que se encuentran en el primer círculo. Y hemos dicho que había un “humano original” con un “asiento” en este estrato. ¿Qué significa esto? Significa que, desde la creación del lhumanu por asimoss, uno de los primeros “clanes” que fue puesto en poder para controlar al resto de lhumanus ha retenido, desde entonces, ininterrumpidamente, su “puesto de mando” en el sistema de control, siendo este “personaje”, pues no es humano como tal a nivel de alma y no tiene Yo Superior, pero su cuerpo o avatar es parecido al nuestro, el único representante “terrestre” de los dos primeros círculos de poder “extraterrestres”. Luego, a partir de aquí, ya vienen todos los niveles que más o menos ya conocemos y de los que hemos hablado en alguna ocasión.

Por lo tanto, y con esto cerramos el artículo de hoy, sacamos al descubierto y a la luz de la consciencia a la última raza que faltaba, de las principales, por conocer, y espero que las buenas noticias de que se ha acelerado el proceso de solidificación de la parte “física” de la “nueva Tierra” sea un estupendo colofón al estado de la situación a nivel global. Por otro lado, la eliminación de sus inconscientes colectivos particulares está ya casi completa al 80%, con lo que se ha reducido también sus capacidades “energéticas” y de comunicación si no es por medios tecnológicos.

Por nuestro lado, posiblemente seguiremos con nuestros procesos de sanación y desprogramación en próximos artículos, ahora que tendremos un poco más de tranquilidad mientras se siguen expulsando a asimoss y compañía poco a poco, sabiendo que, en pocos meses, tendrán ya las horas contadas, porque llegará un momento en el que, de una manera o de otra, se expondrán al alcance del campo energético de algún ser humano, y, mientras estén dentro o al alcance de algún ser humano, habrá un Yo Superior atento para extraerlos hacia el vertedero solar.

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Cancelando todos los pactos y acuerdos activos con asimoss y compañía. Por David Topi.



Habíamos dejado el artículo anterior esperando a ver si conseguíamos el permiso para flexibilizar las reglas del juego que permitieran a los niveles más elevados de nosotros mismos tomar parte más activa sin incurrir en riesgo de violar el libre albedrío y los diferentes procesos que rigen el sistema evolutivo de nuestro planeta.

Por muy complejo que parezca, el hecho de que asimoss y compañía jueguen “sucio” y rompan todas esas reglas, no significa que el resto de jugadores lo vayan a hacer para poder contrarrestarles, en el sentido de que hay un cierto “sentido del honor” y de la “respetabilidad” de cómo funcionan los sistemas evolutivos para las diferentes razas, grupos y especies que tratan de avanzar cada una por su camino evolutivo, y por eso, de alguna manera, ni siquiera a nivel del ser que somos, a nivel del Yo Superior, se ha intentado anteriormente, porque tampoco había sido necesario, ejecutar una solicitud de cambio de reglas en el tablero de juego para poder asistir más directamente. Sin embargo, si no lo hubiéramos hecho así, ni siquiera nuestros Yo Superiores hubieran podido asegurar a medio o largo plazo que este salto de nivel no se iba a eternizar (que no frenar o impedir) con tantas trabas y obstáculos.

Por lo tanto, ¿qué ha pasado? Que efectivamente se ha dado permiso por parte de Rawak, como logos solar, a Kumar, como el logos planetario, y por parte de Kumar a todos los YS de entrar activamente a participar en los últimos tramos de esta carrera final hacia la meta que representa la nueva Tierra, la matrix 15,6Hz para la línea 42, empezando, como ya hemos visto, por expulsar activamente a todos los miembros de aquellas razas que siguen haciendo lo imposible por impedirlo.

Entonces ¿cuáles son las nuevas reglas del juego? No han variado en el aspecto de cómo seguiremos avanzando para subir de frecuencia, vibración, de cómo seguiremos desprogramando o sanando nuestros vehículos físicos y energéticos, etc., pero han variado en el sentido de que se le otorga al Yo Superior el mismo grado de libre albedrío que tiene el alma. Es decir, que si el alma podía solicitar “cosas” hacia el ser y este lo podía ejecutar porque venia solicitado por una de las partes autoconscientes del ser humano, ahora el propio Yo Superior de cada persona, según sus lecciones, trama sagrada, aprendizajes y necesidades evolutivas, podrá ejecutar otros procesos, sanaciones, desprogramaciones o todo aquello que considere necesario para poder sortear los bloqueos, ataques u obstáculos que le sean puestos en su contrapartida “terrenal” para impedir su avance, aunque no le haya sido solicitado por la personalidad o por el alma.

¿Significa esto que el YS toma las riendas y releva a la personalidad de la responsabilidad de dirigir el proceso? No, solo significa que cuando sea necesario intervenir porque nos lo estén poniendo difícil, lo podrá hacer aunque la personalidad o el alma no lo pidan, pero no intervendrá para quitarnos, a nivel de personalidad, el trabajo que hemos de hacer con la compresión, consciencia y aprendizaje que esto conlleva. En un primer paso, esto significa que, ahora si, todos los Yo Superiores del planeta están activamente expulsando a todo asimoss, amoss, zuls y demás que se encuentran en los sistemas energéticos de aquellos avatares y personalidades que guían a nivel “humano”.

¿Qué van a hacer entonces las razas en control? Huir de estos sistemas energéticos. ¿A dónde? Buena pregunta, no lo saben ni ellas, están dando tumbos, buscando ponerse lejos del alcance del campo energético de aquellas personas cuyos seres están sacando ya hacia el vertedero solar a todos los entes presentes.

Muy bien, buena noticia hasta ahora, pero ¿se sacan a todos estos entes por defecto? Aún no. Necesitamos dar un paso más, pues, en algunos casos, están aprovechando ciertos permisos y pactos dados por la humanidad en general para acogerse al derecho a no ser expulsados porque, en algún momento, el alma de esa persona, en alguna encarnación, dio permiso para ello, consciente o inconscientemente.

Así que vamos a revocar esos permisos, no hay que darles tregua ni dejar que encuentren soluciones alternativas ni sitios en la Tierra de donde no puedan ser expulsados, que están buscando como hacerlo, incluso saltando entre realidades paralelas para ello, así que hay que actuar rápido y evitar que encuentren escondrijos a donde no lleguemos, de momento.

¿Qué permisos son estos? Desde la creación del lhumanu por asimoss, y al poner bajo su control a toda la recién creada raza humana, mediante engaños, manipulaciones o simplemente por miedo, todos los clanes y tribus de lhumanus originales fueron dando poco a poco permisos y aceptando la sumisión a los “dioses” de antaño, grabando “a fuego” estos permisos en el IC y creando un permiso “global” que ha permitido a estas razas saltarse o jugar en el filo de las leyes evolutivas sin recibir las consecuencias por ello. Al cancelar estos permisos, que haremos pidiendo a todos los Yo Superiores del planeta que lo hagan, pues ahora solo con que nosotros se lo pidamos a los nuestros, y lo comuniquen entre todos, al tener grados de libre albedrío suficiente para ejecutar, lo harán, y podremos evitar que un ser se encuentre en la tesitura de no poder echar a un Zul, mantis o reptoide de algún ser humano porque la misma alma del ser humano a la que está acoplado dio permiso para ello hace 10, 3000 o 200.000 años. Por lo tanto, con esta cancelación, tendremos a decenas de millones de Yo Superiores ya libres de restricciones para poder actuar firmemente y directamente.

Esto por otro lado, nos lleva a la siguiente pregunta, ¿qué sucede con los miembros “humanos” del sistema de control que están regidos por estas razas? ¿Les afecta? Esta respuesta es complicada. Muchos de los personajes “en control” que vemos y no vemos, conocidos y los que están entre bambalinas, no poseen alma, al menos no alma humana, y algunos, ni siquiera están enlazados a un Yo Superior, por lo tanto, ahí no hay forma de llegar. Quizás entre más en detalle en este tema en algún otro artículo, pero ahora solo podemos sacar entes de estos grupos de aquellas personas que sean “humanas”, en el sentido de tener un alma “humana” y un Yo Superior conectado a esta, dentro de un vehículo y cuerpo físico y energético “humano”.

Así, vamos con la petición, pues, una sola vez, y nos retiramos, con calma, con tranquilidad, sin enfados, sin ánimos de revancha o venganza y con naturalidad:


Solicito que se cancelen, eliminen y borren todos los permisos, pactos, acuerdos y contratos creados, aceptados, impuestos o sometidos a la humanidad desde su creación, presente en los inconscientes colectivos de todos los niveles del planeta, presente en todas las almas de los seres humanos, en sus registros y memorias védicas y akáshicas, en sus estructuras energéticas, en sus facetas álmicas y espirituales, en sus campos de energía transgeneracionales, en sus linajes y genealogías anteriores a la encarnación en curso, desde el momento en el que el alma nació o fue creada como tal, y a través del espacio y del tiempo, en todas las versiones de mi, en todas mis existencias paralelas y simultáneas, en cualquier momento y situación en los que estos contratos, pactos y acuerdos estén activos o presentes. Solicito que se eliminen los procesos energéticos y octavas que aún siguen activas bajo control de estos acuerdos, de manera que ninguna energía pueda mantenerlos activos. Una vez cancelados y borrados, solicito que se vuelva a ejecutar por todos los Yo Superiores, en todo el planeta, para toda la humanidad, la petición de expulsar y extraer todo tipo de entes y miembros de las razas asimoss, amoss, zuls, animiss, alomiss y resto de aquellos grupos que rigen el sistema de vida en la Tierra, y que sean llevadas sin demora y por el procedimiento de extracción energética, al vertedero del sistema solar, con la ayuda y asistencia de aquellos que apoyan a cada ser humano en cada encarnación. Gracias.

Ahora si, creo que ya vamos a ir tomándoles la delantera y empezar a dirigir nosotros la situación. Veremos como reaccionan y que contramedida intentan aplicar, pero el optimismo es grande y la esperanza crece por momentos. Os animo que a comprobéis todo esto con vuestro Yo Superior, como ya sabéis hacer, y se os inunde del flujo de alegría que discurre en estos momentos por los planos superiores de nuestro planeta. Gracias.

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RELACIONES


Las relaciones son un tema muy complejo. Sus órganos relacionados se desarrollan en el embrión a partir de la cuarta capa embrionaria.

El nivel simbólico lo que hace es agrupar significados, hacer equivalencias de conjunto, con lo que la realidad se va simplificando.

Cuando tenemos problemas de relaciones estamos manifestando una dualidad a otro campo, dentro siempre del mismo arquetipo relacional.

Unas relaciones básicas que conforman nuestra impronta más cercana son básicamente dos.

Papá y Mamá por un lado, es decir, quien hace el papel de Alimento y Sostén o mantenimiento integral que representa a Mamá en nuestro reducido ámbito y el que representa nuestra Protección y Guía en dirección en la parte más externa , Papá.
Nuestra parte interna es una primera extensión del YO, y el nivel primordial de comunicación es determinado por el emocional.
En nuestra parte externa, a ese agrupamiento que es determinado por similitudes o coincidencias de algún tipo, se le llama lenguaje simbólico y es innato y usado por nuestro inconsciente mental.

Equilibrar, sin polarizaciones hacia los extremos es fundamental, para ello un sano intercambio de energías es básico:
Lo que damos y recibimos, que sea de abundancia, emociones positivas, valores, no por escasez, aprovecho la necesidad de otro.
Ese dentro fuera es el YO-TÚ general, también de Papá y Mamá, o de nuestras relaciones. En todas estas líneas tenemos la misma energía básica. Conocerla es tener la posibilidad de reconducirla o controlarla.

La piel es la que separa lo externo de los interno, por eso, muchos conflictos entre Papá y Mamá arquetípicos, se manifiestan en ella, pero también en manos (Papá) y pies (Mamá) son simbólicos.

Cuando somos adultos, estos arquetipos se amplían, y Mamá puede ser un trabajo (que nos alimenta y sostiene simbólicamente) y Papá todas las figuras de autoridad, incluido Dios.

Lo curioso de ésto es que siempre se manifestarán los mismos programas con referencia a los mismos arquetipos, aunque éstos puedan cambiar de apariencia.

Un programa negativo se manifiesta por una pérdida de libertad en la elección, ya que no sabemos mantenernos equilibrados respecto de la experiencia vivida y nuestras respuestas pasan de un extremo a otro, de una extrapolación a otra.

Las manos están relacionadas con lo que pensamos y los pies, lo que sentimos, hacia donde nos dirigimos, son nuestro sostén, por eso las manifestaciones en pies y manos también están relacionados con ellos (Papá-Mamá)

Lo que pensamos, nuestro parloteo y creencias mentales a veces puede ser tan agresivo para nosotros mismos que nuestra emoción queda disminuída y por ende, nuestra vitalidad o motivación vital también. Ésto se puede maifestar en agresividad externa por parte de un arquetipo masculino. pareja, hombre, jefe, autoridad…… No sabemos hasta qué punto nos estamos influyendo de forma limitante y dolorosa porque no tenemos referencias de lo que es…. hasta que se manifiesta fuera.

No es fácil extraer la idea general de la vorágine experiencial para llegar a una conclusión y poder aplicarla para modificar nuestra conducta. Ésa es la verdadera dificultad de la BioTMR y técnicas similares. Dejar de centrarnos en el árbol para mirar al bosque.

BENEFICIOS DEL SILENCIO


Regenera las células del cerebro
En un estudio en 2013, pusieron al cerebro diferentes ruidos y silencio para checar el efecto en el cerebro. Se encontró que con dos horas de silencio en el día, se desarrollan nuevas células en el hipocampo, región del cerebro que se asocia con la memoria, emociones y aprendizaje.


Evalúa la información e interioriza de forma activa
Esto se encontró en un estudio realizado en 2001, aunque el cerebro este “descansando”, está evaluando y reuniendo información externa e interna. Cuando no hay ruido, el cerebro es libre de descubrir su lugar en tu mundo interno y externo.


Alivia estrés y tensión
El cuerpo reacciona a los ruidos aun cuando estamos dormidos. Al estar constantemente el zonas donde el ruido es incontrolable, se elevan las hormonas del estrés. Un estudio en 2002, publicado en Psychology Science, encontró que los niños expuestos al ruido respondieron con estrés, y cuando trataban de ignorar el ruido, también ignoraban información importante a su alrededor (clase, conferencia..). Incluso dos minutos de silencio pueden ser más relajantes que la música de “relajación”. Esto se encontró midiendo la presión arterial y la circulación de sangre en el cerebro.



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