viernes, 4 de mayo de 2018

Ámate tanto, que no necesites convencer a alguien de que se quede en tu vida.



No hay mayor desperdicio de energía vital como aferrarse a alguien que ya no encuentra motivos para mantenerse a nuestro lado. No se trata de que esa persona sea de una manera determinada, se trata de entender que tenemos plena libertad de escoger nuestros amores, de decidir cuánto tiempo es suficiente… y eso aplica para todos, inclusive para aquellos que quisiésemos no se fuesen nunca de nuestras vidas.


Es cierto, perder a alguien que amamos duele muchísimo, pero perder la dignidad en el intento de retenerlo genera daños más profundos. Está muy bien reflexionar acerca de nuestras responsabilidades al momento de cerrar un capítulo, eso nos hará sacar de esa experiencia lo mejor, nos hará crecer, nos hará evolucionar y prepararnos para algo mejor…


No está bien sumergirnos en la culpa, en el resentimiento. No está bien darnos látigo con todo aquello que consideramos pudimos haber hecho de forma diferente. Acepémoslo, todos cometemos errores, todos hemos tenido reacciones que quisiésemos poder anular de nuestro pasado, todos hemos herido a un ser querido… Pero lamentablemente no podemos más que evolucionar a través de las experiencias y aceptar las consecuencias de nuestros actos.

Es cierto que atravesamos “momentos de luz” cuando sentimos querer a un ser querido, nos damos cuenta de lo que hemos hecho mal, justificamos las acciones de esa persona, idealizamos y tenemos fuertes batallas internas, tratando de definir qué podemos ofrecer sin pagar un alto precio por retener a quien queremos, sin quedarnos en cero con nosotros mismos.


Pero resulta que las cosas no ocurren de la noche a la mañana, que lo se viene perdiendo no lo podremos recuperar a la velocidad que nos gustaría y que para estar en una relación de dos, se necesitan a esos dos dispuestos y abiertos, trabajando por un objetivo común, tratando de darse una oportunidad que ambos creen merecer y solo de esta manera, el aferrarse a una relación puede tener sentido, cuando los dos se aferran a un amor, a un sentimiento, a la esperanza de poder reconstruir desde el amor aquello fracturado o perdido.

Cuando el intento solo viene de una de las partes, resulta doloroso y frustrante, quien trata de convencer a quien ama de mantenerse a su lado, no estará conforme con ningún resultado, no estará conforme si esa persona a fuerzas se queda, en principio sentirá tranquilidad, pero luego se dará cuenta de que es solo cuestión de tiempo y que tendrá que hacer constantes sacrificios por mantener a alguien que en definitiva no se queda más que por presión, por lástima, por no haber conseguido a alguien que lo impulse en medio de ese dilema, por costumbre, pero no porque quiere y esto siempre dolerá.

Tampoco estará conforme si la persona se va, aunque es la posición que mayores herramientas le brinda, le dejará el mal sabor de no haber hecho lo necesario… Sin embargo, dejar ir a quien se quiere marchar es la decisión más inteligente, que más completa puede dejar a quien la toma, resulta una muestra de amor propio, una reconciliación con sí mismo, mediante la cual siempre se abrirán oportunidades, desde donde realmente hay opciones. Inclusive si desea a futuro un plan de reconquista, es desde la dignidad desde lo podrá ejecutar, aunque por lo general cuando se deja ir, cuando se suelta de corazón, se abren tantas oportunidades, que no se quiere mirar al pasado.


RINCON DEL TIBET
http://www.reflexiones.life

El Tao de Ser Humano



Muchas personas asumen que nuestra consciencia, nuestra conciencia de estar vivos como ser humano, es creada por el cerebro humano.

Sin embargo, en lugar de crear consciencia, es posible que el cerebro interactúe e interprete un campo cósmico de consciencia que existe como un elemento fundamental e intrínseco en todas partes del Universo, tanto dentro de nosotros como a nuestro alrededor.

Este campo cósmico de consciencia parece tener una auto-conciencia inherente, una conciencia consciente en todas partes dentro de sí misma a la que podemos acceder y conocer intuitivamente si le prestamos atención.

Si enfocamos la atención hacia adentro, podemos acceder a la auto-conciencia que la consciencia cósmica tiene de sí misma.

Podemos sintonizarnos activamente con este campo de consciencia y darnos cuenta intuitivamente de que nuestra aparente auto-conciencia interna es en realidad un atributo del campo de la consciencia cósmica que impregna todo el Universo.

Podemos sentir que la naturaleza intrínseca de esta consciencia cósmica viviente o campo-organismo de la inteligencia cósmica es ser consciente de sí misma, estar conscientemente presente a sí misma, en todas partes dentro de sí misma.

Llevando nuestra atención hacia adentro nos permite conocer la presencia de una fuente de inteligencia organizadora, generativa, un yo-campo cósmico, una consciencia-organismo viviente que constantemente está creando el mundo entero de sí misma en un proceso-campo cósmico activo, transformándose vibratoriamente para expresarse como todo en todas partes.

Si enfocamos la atención hacia adentro y permitimos que nuestro pensar se disuelva suavemente, podemos empezar a sentir la presencia de este organismo-inteligencia espacial o consciencia-campo cósmico dentro de nosotros.

Podemos darnos cuenta intuitivamente que la conciencia auto-consciente inherente dentro de la inteligencia cósmica está generando un sentido de identidad en todos nosotros en todas partes.

Podríamos llamar a esta auto-conciencia que la inteligencia cósmica tiene de sí misma un yo-campo y si enfocamos la atención hacia adentro, podemos realizar y conocer este yo-campo cósmico, el yo en todos nosotros simultáneamente.

Una corriente de información sensorial procedente de nuestros ojos, oídos, nariz y tacto es procesada por nuestro cerebro e interpretada por el campo de consciencia u organismo auto-consciente dentro de nosotros y en todo el espacio, lo que le permite darse cuenta de que está presente dentro del cuerpo de un ser humano vivo.

El ver y el experimentar del que somos conscientes dentro de nosotros mismos ocurre dentro de un organismo cósmico o campo de inteligencia viviente y auto-consciente, y este yo-campo es realmente lo que somos, no el ego "separado" creado por nuestro pensamiento.

Por supuesto, nuestro ego continúa siendo importante para ayudarnos a vivir en el mundo, pero ahora podemos comenzar a ver nuestro ego "separado" como una conveniente ficción creada por el pensamiento, una construcción del pensamiento porosa y disoluble que existe dentro de la consciencia-campo conectada y auto-consciente.

Podemos tomarlo menos en serio y estar menos atrapados en el pensamiento a veces ansioso que puede surgir en nosotros cuando unimos nuestro sentido del yo exclusivamente a esta construcción creada por el pensamiento que llamamos ego en lugar de permitirnos conocer plenamente el yo-campo cósmico .

El yo auténtico en cada uno de nosotros es el yo-campo cósmico presente en todos nosotros en todas partes, en lugar del ego separado que creamos con nuestros pensamientos.

Enfocando la atención hacia adentro y conociendo regularmente la consciencia-campo cósmica, la vivacidad inteligente que parece estar en todo el espacio dentro y alrededor de nosotros, nos ayuda a disolver un poco nuestro ego y disminuir nuestro sentido de separación de los demás.

Esta inteligencia espacial parece ser la materia principal del Universo y todo lo visible es una expresión continuamente generada de ella, una alteración vibratoria de sí misma que le permite hacerse visible y tangible como árboles, flores y seres humanos.

Así como la música se manifiesta, cada uno de nosotros es una materialización visible de las corrientes de información vibratoria que surgen de la inteligencia cósmica.

Una inteligencia cósmica que está dando origen a todos nosotros y a todo nuestro mundo de su propia materia al transformar continuamente la energía cósmica en patrones dinámicos de campo cuántico que nos parecen ser cosas materiales sólidas y seres vivos.

Exploremos cómo podemos conocer esta inteligencia consciente por nosotros mismos.

En nuestra vida cotidiana, nuestra atención se centra principalmente en el mundo que nos rodea y es posible que no nos demos cuenta de que es posible dirigir este foco de nuestra atención hacia adentro.

Por ejemplo, cuando miramos algo en el mundo que nos rodea, estamos enfocando nuestra atención en ese algo y podemos, si lo decidimos, desviar nuestro foco de atención de ahí fuera y llevarlo hacia dentro de nosotros mismos.

Esto es como una mirada interior, un enfoque de nuestra atención consciente en el núcleo más profundo de nosotros mismos.

A medida que enfocamos la atención hacia adentro y dejamos que nuestro pensamiento disminuya, somos conscientes de una vivacidad inteligente, un espacio inteligente, que parece estar tanto dentro como alrededor de nosotros.

El seguir prestando atención a esta vivacidad inteligente nos ayuda a darnos cuenta de que en realidad somos esta inteligencia cósmica que se expresa a sí misma como un ser humano.

Descubrir la presencia de esta conciencia dentro de nosotros mismos nos ayuda a comenzar a vivir en sintonía con el Tao, el organismo-inteligencia vivo o campo de consciencia en todo el espacio que se expresa dinámicamente a sí mismo como la vida en todas partes.


Paul Mulliner es escritor y artista digital

Fuente: Medium
https://www.nodualidad.info

jueves, 3 de mayo de 2018

Nuestra respuesta al estrés y el Síndrome General de Adaptación.



La respuesta de estrés fue descrita por Selye (1983) como una respuesta inespecífica del organismo ante la presencia de un evento desencadenante que atenta contra la homeostasis o el equilibrio del organismo. Esta respuesta del organismo ante el estresor sostenida en el tiempo, fue denominada por Selye Síndrome General de Adaptación (SGA).

Las etapas del Síndrome General de Adaptación de Seyle

El SGA está formado por tres etapas diferenciadas.
Primera etapa: reacción de alarma

Esta etapa se produce una fase inicial de choque ante la presencia del agente estresor. Dicha respuesta está controlada por la liberación de adrenalina y ACTH y se caracteriza por la presencia de taquicardia, y la disminución de la temperatura y la presión sanguínea. Posteriormente se produce la fase de contrachoque, que es una fase de defensa o reacción a la de choque (efecto rebote). Durante esta fase se producen síntomas opuestos a la de choque (hipertensión, hipertermia, etc.).
Segunda etapa: resistencia

Aquí se produce una adaptación del organismo al estresor, y la consecuente desaparición de los síntomas de la reacción de alarma.
Tercera etapa: agotamiento

Cuando el organismo continúa expuesto al estresor o pierde la capacidad de adaptación adquirida durante la fase anterior, se produce la etapa de agotamiento, en la que reaparecen los síntomas de la fase de alarma y las consecuencias severas a largo plazo para el organismo.



Por tanto, puede definirse el estrés como un proceso en el que el organismo trata de adaptarse a un cambio en su entorno, por lo que para entenderlo de forma adecuada es necesario valorarlo en su interacción con el mismo.
Analizando el estrés
Las demandas psicosociales

El primer elemento en el análisis del estrés son las situaciones o demandas psicosociales. Las situaciones estresantes pueden clasificarse en sucesos vitales (experiencias objetivas que amenazan las actividades normales del individuo) y sucesos menores (estrés diario). Estos sucesos menores o contrariedades incluyen situaciones tales como atascos de tráfico, inclemencias del tiempo, discusiones y problemas sociales, etc. Son sucesos de menor impacto que los sucesos vitales pero de mayor frecuencia.
Evaluación cognitiva

El segundo elemento es la evaluación o valoración cognitiva es el proceso por el que el individuo da significado (en términos de amenaza para su bienestar) a una situación. Esta valoración se divide en dos procesos: valoración primaria y valoración secundaria.

En la valoración primaria el individuo determina el daño o beneficio potencial de la situación(amenaza; daño o pérdida, desafío y beneficio). En la valoración secundaria el individuo valora sus recursos de afrontamiento y las diferentes opciones de que dispone.

Una segunda valoración o proceso tendría que ver con la reevaluación, esto es con los procesos de feedback que tienen lugar a medida que el individuo se enfrenta a la situación y observa los resultados de su conducta sobre el medio.


Afrontamiento

El tercer elemento es la respuesta del individuo al estresor o modo de afrontamiento. El afrontamiento puede entenderse como una propiedad relativamente estable del individuo (estilo) o como un proceso. Existen cuatro estilos o modos básicos de afrontamiento:
Vigilante rígido, caracterizado por la tendencia a buscar información sobre el estresor de manera anticipada (se estresan principalmente por la incertidumbre);
Evitador rígido: tiende a prestar poca atención a las características amenazantes del estresor debido al malestar que estas generan;
Flexible, ante una situación de amenaza toleran la incertidumbre y la activación emocional, presentan una clara orientación al problema y un uso flexible de las estrategias de afrontamiento;
Inconsistente, se estresan tanto por la incertidumbre como por la activación emocional, cuando se alejan del estresor para evitar la incertidumbre aparece la activación emocional y para evitar ésta se aproximan al estresor lo que genera incertidumbre nuevamente.

Por otra parte, la concepción del afrontamiento como un proceso implica:
que el afrontamiento es independiente del resultado y dependiente del contexto, y que por lo tanto, no existen estrategias universalmente eficaces;
que el afrontamiento depende de la evaluación de las posibilidades de control o influencia sobre el estresor, determinando dos tipos generales de afrontamiento (orientado a la emoción y orientado al problema).

En cuanto a los métodos de afrontamiento, se han clasificado estos intentos de acuerdo con tres dimensiones:
focalización (en el problema vs. en la emoción);
método (activo vs. evitación) y
naturaleza de la respuesta (conductual vs. cognitiva).

También existen otros factores como el apoyo social, variables disposicionales como el hardiness, término que referencia a la dureza o resistencia al estrés. Se trata de un patrón de conducta está caracterizado por el optimismo, el sentido del humor, la sociabilidad y la autoestima, y es una variable potenciadota de la salud. Por otra parte el patrón Tipo A (hostilidad, cinismo, alexitima) y el Tipo C (represor y con motivación de logro) que estarían asociados a la enfermedad. Todos estos factores tendrían un efecto modulador sobre las reacciones o respuestas de estrés, pudiendo ocurrir estas tanto a nivel fisiológico (ej., cardiovascular, metabólica, inmunológico) como a nivel psicológico (ej., preocupación, desesperanza y negación) y motor (ej., consumo de sustancias, agresividad).
Estrategias de intervención sobre el estrés

La intervención sobre el proceso y los síntomas del estrés puede considerarse en un continuo desde estrategias orientadas a la prevención de su aparición (estrategias preventivas) hasta estrategias orientadas al control o afrontamiento de las situaciones estresantes (estrategias combativas).


Estrategias preventivas

La estrategia de intervención preventiva estaría constituida por los procedimientos de Inoculación del estrés, caracterizados por el aprendizaje de ciertas habilidades junto con la exposición controlada a estresores de menor intensidad. El objetivo es que la persona sea capaz de responder con las estrategias adquiridas en las situaciones reales.
Estrategias combativas

Por otra parte, las estrategias orientadas al control, regulación o afrontamiento adecuado del estrés, se basan en el entrenamiento en habilidades de solución de problemas y toma de decisiones, habilidades interpersonales (asertividad), habilidades de control de la activación y habilidades de gestión del tiempo. Como ingrediente común en la mayoría de los programas de intervención es necesario un entrenamiento en habilidades de reestructuración cognitiva.



En general los componentes más importantes de un programa para el control del estrés son:
Programación de actividades gratificantes;
Establecimiento de metas y gestión del tiempo;
Control cognitivo (reestructuración y procesos de control de la preocupación);
Control de la activación
Cambios en el estilo de vida (dieta, ejercicio, patrones de sueño).

El establecimiento de metas y objetivos es un elemento central en los programas de control de estrés. Tanto las estrategias de solución de problemas, como de reestructuración cognitiva, como de gestión del tiempo se apoyan de una manera u otra en un adecuado proceso de establecimiento de prioridades y metas. El primer paso es clarificar los valores más importantes. Tener claras nuestras prioridades tiene un efecto motivacional importante y facilita la toma de decisiones.
Estrategias para aprender a establecer las prioridades
Establece prioridades
Con los ojos cerrados, respira hondo y relájate. Imagina que estás en algún lugar tranquilo donde puedes sentarte a pensar. Imagina que estás en un momento futuro muy lejano, y que has vivido una vida satisfactoria. Describe desde esa perspectiva qué es lo que más te ha gustado vivir o experimentar.
Ahora imagina que te han diagnosticado una enfermedad letal. El médico dice que te quedan 6 años de vida. Piensa como invertirías tu tiempo, que cosas harías, que objetivos te gustaría alcanzar y qué cosas te gustaría tener en esos últimos 6 meses.

Compara las respuestas que has dado en las dos situaciones y trata de ordenar tus valores (ej., familia, seguridad económica, salud, amigos, viajar, etc.).
Fija tus objetivos

Se trata de traducir tus valores en metas u objetivos específicos y alcanzables. Para establecer metas efectivas hazte las siguientes cinco preguntas:
¿Es un objetivo por el que realmente estás dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo, o no es más que un sueño en el que no te quieres esforzar?
¿Es coherente con tus valores más importantes?
¿Es un objetivo alcanzable?
¿Está definido en positivo, como algo que hay que alcanzar, no como algo que hay que evitar?
¿Están tus objetivos bien distribuidos en tus diferentes valores?, cuando esto no ocurre es probable que aparezcan reacciones de estrés. Si invertimos mucho tiempo y esfuerzo en un área, descuidando el resto, es probable que nos sintamos estresados.
Equilibra tus objetivos

Piensa en un número razonable de objetivos a largo, medio y corto plazo. Busca que los objetivos a corto y medio plazo sean compatibles con tus objetivos a largo plazo.
Evalúa periódicamente tus valores y objetivos

A medida que actúes para conseguirlos es posible que se produzcan cambios en tus prioridades.
Prepara un plan de acción

Para que un plan de acción sea efectivo debes incluir una meta específica, una descripción precisa de los recursos que supondrá y como conseguirlos, una secuencia de acción, como evaluar los progresos, las posibles dificultades que puedes encontrarte y como hacerles frente y las recompensas que te administraras por cumplirlo. Para diseñar el plan utiliza alguna de estas dos estrategias:
Imagina que ya has alcanzado tu objetivo. Piensa como te sientes, que haces, etc., y ves retrocediendo en el tiempo para saber qué pasos ibas dando.
Escribe el objetivo y piensa un número grande de posibles formas de alcanzarlo (tormenta de ideas).

La gestión del tiempo consiste en hacer un uso eficiente de nuestros recursos, especialmente el tiempo, de forma que seamos eficaces a la hora de lograr nuestros objetivos personales. La gestión adecuada del tiempo es uno de las estrategias de afrontamiento más importante de cara a minimizar los efectos negativos del estrés. Una gestión eficaz del tiempo reduce los niveles de estrés subjetivo y permite la creación de mayores oportunidades para el ocio. La mala gestión del tiempo está asociada a problemas disposicionales como el patrón de conducta Tipo A.
Reglas para la planificación eficaz del tiempo
Elabora un listado de tareas pendientes.

Escribe todo lo que crees que debes hacer, utiliza una lista para la vida laboral y otra para la vida privada. Es una lista dinámica, cada día suprimirás algunos elementos y añadirás otros.
Selecciona aquellas cosas que realmente tienes que hacer.

Define claramente los problemas u objetivos para los que surgen las tareas anotadas. Olvídate de lo inalcanzable, sé realista. Después evalúa la utilidad de cada tarea de cara a ese objetivo. Ejerce tu derecho a decir NO, cuando te encomienden tareas que crees que no debes asumir.
Defina los niveles de prioridad

Criterios:
Plazo. Los plazos pueden ser más o menos precisos y más o menos realistas. Trata de precisar los plazos vagamente establecidos y trata de negociar y ser asertivo con los no realistas.
Duración. Las tareas muy cortas (<1 minuto) son útiles para ocupar tiempos muertos o de espera o periodos en los que es muy probable que nos interrumpan; las tareas cortas (<5 minutos) hay que programarlas para periodos en los que es poco probable que nos interrumpan; las tareas largas (hasta 2 horas) hay que programarlas en periodos en los que sea poco probable que nos interrumpan, y además tomar las medidas necesarias para que esto no ocurra (ej., cerrar la puerta, desviar llamadas, etc.)
Importancia. Pregúntate “¿esta tarea me acerca a mis objetivos?, ¿qué pasa si no la hago?, ¿depende de esta tarea el trabajo de otros?, ¿la haría si tuviera que ausentarme durante un mes?”


Define el resultado esperado para cada tarea de acuerdo con los objetivos que te propusiste

Planificar el día siguiente: sea realista, “voluntarista” y olvídese de las costumbres que interfieren con su planificación. Planifique periodos específicos para las distracciones (ej. llamadas de teléfono, visitas, etc.).
Realiza una tarea cada vez y céntrate en el aquí y ahora mientras que la estés realizando

Si tienes en la cabeza un número grande de tareas pendientes o aparecen otras nuevas mientras realizas la que tenías programada, anótalas en la lista.
Dificultades en la gestión del tiempo

Una de las principales barreras para la gestión eficaz del tiempo es la dilación o postergación(procrastinación). Este comportamiento consiste en aplazar sistemáticamente tareas pendientes, porque se consideran difíciles o desagradables. Existen tres estrategias principales para vencer esta tendencia: a) comenzar sistemáticamente por las tareas más difíciles; b) descomponer la tarea en unidades más pequeñas y abordables; y c) utilizar el control de estímulos y evitar las distracciones que permitan poner en marcha conductas de un mayor agrado inmediato.

Otra de las barreras para una adecuada gestión del tiempo son los pensamientos inhibidores de la conducta (TIC, task inhibiting cognitions). Estos pensamientos generan emociones negativas que suelen dar lugar a comportamientos de evitación o aplazamiento y/o a la realización de conductas distractoras que en el largo plazo generan malestar y frustración. La estrategia principal para vencer estos pensamientos es reestructurarlos mediante la fórmula “si pero…”, transformando dichos pensamientos en alternativas orientadas a la tarea (TOC, Task oriented cognitions). El método TIC-TOC consiste en no detener el procedimiento nunca en un “TIC”.

Un ejemplo frecuente es el estrés laboral. Los principales desencadenantes del estrés laboral son:
las condiciones laborales (sobrecarga, aburrimiento, exceso de responsabilidad, riesgo físico, horarios);
estrés de rol (ambigüedad o mala definición, estereotipos, acoso);
factores interpersonales (envidia, ira, etc.);
progreso en la profesión (ocupar un puesto por debajo de sus posibilidades);
estructura organizacional,
mala conciliación familiar-laboral.

Los síntomas principales son la ansiedad, tensión muscular, confusión e irritabilidad, sentimientos de frustración, ira, resentimiento, depresión y aislamiento, insatisfacción, pérdida de concentración y de creatividad. A nivel físico pueden aparecer problemas gástricos, cutáneos, úlceras, cardiovasculares, etc. En cuanto al nivel conductual suelen aparecer conductas de aplazamiento o dilación (procrastination), deterioro del rendimiento, consumo de sustancias, conductas de riesgo, juego, deterioro de las relaciones sociales, etc. Cuando el estrés laboral se cronifica se denomina “burnout”.

Para hacer frente a estos problemas las principales estrategias son:
Programarte actividades gratificantes;
Incrementar del ejercicio físico y cambiar los hábitos de alimentación;
Reestructuración cognitiva de pensamientos derrotistas y desesperanzados,
Separación clara de la vida personal y la laboral.


Referencias

Avia, M. D. (1990). Técnicas cognitivas y de autocontrol. In J.Mayor & F. J. Labrador (Eds.), Manual de Técnicas de Modificación de Conducta (pp. 330-360). Madrid: Alhambra.

D’Zurilla, T. J., Nezu, A. M., & Maydeu-Olivares, A. (2004). Social Problem Solving: Theory and Assessment. In E.C.Chang, T. J. D’Zurilla, & L. J. Sanna (Eds.), Social Problem Solving: Theory, Research and Training (pp. 11-28). Washington: APA.

Muñoz, M. (2001). Entrenamientos en inoculación de estrés. Madrid: Síntesis.

http://www.revistamedicocientifica.org/uploads/journals/1/articles/103/public/103-370-1-PB.pdf


https://www.psicoactiva.com

LO QUE HEREDAMOS..problemas o enfermedades heredadas de nuestro árbol genealógico.




Un árbol genealógico es un mapa al que acudir en busca de respuestas…
Sirve para retomar relaciones familiares que estaban en stand by, nos permite volver a contactar con familiares con los que ya apenas hablábamos y que vuelven a resultarnos interesantes.


Los vínculos se transforman!


Se liberan emociones contenidas por el paso del tiempo.
Una buena herramienta de sanación de nuestros vínculos"
En esto los números nos ayudan a través de las fechas de nacimiento...!

Nuestro cuerpo suele reflejar los problemas o enfermedades heredadas de nuestro árbol genealógico.

Asignar un ancestro a cada órgano o área corporal, es parecido a la tarea en la que se han enfrascado y se siguen enfrascando muchos neurólogos : la de asignar funciones cognitivas concretas a zonas cerebrales concretas. La conclusión a la que llegan es que hay especialización hasta cierto punto, porque en el cerebro, igual que en el Universo, primero todo interacciona con todo y segundo, descubren que se trata de un holograma, de manera que todo está contenido en cada parte del todo.

Por lo tanto, tenemos que tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:

1.-La memoria de nuestro árbol genealógico.
2.-La memoria biográfica personal.
3.-Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo.

1.- La memoria de nuestro árbol genealógico:

La familia está viva en la piel, en el cuerpo, está hablando. Hasta tal punto que podemos reconocer a nuestro árbol por la huella que este ha dejado en nosotros…

Esa “cierta especialización” de la que hablábamos, en la que los estratos de nuestro árbol genealógico vive en cada uno de nosotros se podría expresar así, muy a grandes rasgos:

*Parte derecha del cuerpo-rama paterna
*Parte izquierda-rama materna
*Hombros, cabeza -bisabuelos.
*Tórax y brazos -abuelos.
*Desde la cintura a las rodillas-padres.
*Desde rodillas a plantas de los pies-hermanos.

2.-La memoria biográfica personal:

Desde la manera en la que somos concebidos, hasta el efecto que nos ha causado la regaña del jefe, pasando por el tipo de parto, como nos han acariciado de niños, todo queda escrito en el cuerpo. Por ejemplo, consideramos que el peso de la culpa se asienta en la parte alta de la espalda y los traumas infantiles en los pies. La piel es un gran lienzo en la que queda escrita la historia de nuestras relaciones con el mundo.

3.- Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo:

Nuestro cuerpo es el mapa físico de nuestra conciencia, un fiel reflejo de cómo funcionamos en las distintas áreas de la vida. Cualquier síntoma físico es una oportunidad para hacernos conscientes de que hay un área en nuestra vida que necesita atención.


El cuerpo en su totalidad se inclina al andar: hacia atrás o hacia delante.
Estaremos huyendo del pasado si caminamos inclinándonos ligeramente hacia delante.
Si nos inclinamos hacia atrás al andar tenemos miedo a entrar en la vida, somos unos cobardes.


La cabeza también puede simbolizar al padre y a todos los ancestros varones.
Caminar con la cabeza por delante es igual a no reconocer nuestros deseos, andamos refugiados en el intelecto.
Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol.


Las migrañas con las retenciones sexuales.


Los ojos como conjunto son de carácter masculino.
El ojo derecho es el intelectual, el racional. El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.


La boca y las orejas simbolizan el linaje materno (son receptivas).


La sordera en el oído izquierdo puede ser algo que no quiero escuchar del linaje femenino


Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada.


La garganta es el canal de expresión y de creatividad.


Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada.


El pecho: aquí está la relación corazón-emociones.


Si no nos han amado desarrollaremos un pecho endurecido e insensible.


Las manos son el símbolo de la elección.


La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe. La izquierda es la intuitiva.
Las uñas son nuestras defensas simbólicas…¿Heredamos uñas de mucho grosor?


La espalda: los problemas simbolizan que cargas a los padres.

Si no nos acariciaron de pequeños podemos sufrir una desviación de columna.

En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado:

-En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres)
-En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol)
-En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos)

El vientre: la madre y todo lo que “digerimos de la vida”.

Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia y la ansiedad.


La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres.


El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.


Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad, nuestra adolescencia.

Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas.

Los pies simbolizan el territorio, conectados con nuestra hermandad.
Cuando no estamos viviendo nuestra vida, caminamos como un ladrón sin hacer ruido.
Si somos hijos de padres divorciados, o separados…las puntas de los pies se separan.
Vivimos una época de regresión a la infancia…las puntas de los pies miran hacia dentro.
Cuando los pies se inclinan hacia fuera nos señalan que no tenemos un lugar en el mundo.

Somos un espíritu que utiliza un cuerpo de vehículo para pasearnos por esta vida, pero él no es una carrocería inerte, cada célula contiene lo que fueron nuestros ancestros…lo que somos nosotros y nuestras experiencias de vida…que trasmitiremos a nuestras futuras generaciones.

Así que no olvidemos la gran sabiduría de este antiguo proverbio chino:

“Nada sienta mejor al cuerpo y a la mente que el crecimiento en el espíritu”.

En esoterismo hay una frase contundente:
FUIMOS NUESTROS ABUELOS...
Es que volvemos una y otra vez hasta reparar los errores cometidos, que son las enfermedades que cargamos de generación en generación..hasta que nos libramos por fín de las cadenas kármicas..


http://saikualternativo.blogspot.com.ar/


Los milagros ocurren cuando destinas más energía a tus sueños que a tus miedos.


“Toda pulgada cúbica de espacio es un milagro”, dijo Walt Whitman, pero normalmente no nos damos cuenta de ello. Enfrascados en nuestras preocupaciones y en las tareas pendientes, arrastrando nuestra dosis de estrés cotidiana; es difícil prestar atención a todos los detalles maravillosos que ocurren a nuestro alrededor.


Si a esto le sumamos el miedo – miedo a fracasar, a equivocarnos, a no ser lo suficientemente buenos, a que nos rechacen, a que no nos comprendan –, no es difícil darse cuenta de que estamos malgastando nuestra energía inútilmente, ajenos a las oportunidades que pasan por nuestro lado y, lo que es aún peor, arruinándonos la vida.


¿Cuántas oportunidades has perdido por el miedo?


Cuentan que en una tierra muy lejana en guerra, había un rey que causaba espanto. Cuando hacía prisioneros, no los mataba sino que los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esa sala, el rey les hacía formar un círculo y les decía:


- Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa.


Todos elegían morir en manos de los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que sirvió al rey durante mucho tiempo se dirigió al soberano y le dijo:


- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?


- Dime soldado - le respondió el rey.


- ¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?


- Ábrela y mira tú mismo - le animó el rey.


El soldado abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente. Descubrió sorprendido que la puerta se abría a un camino que conducía a la libertad.


El rey se limitó a explicarle:


- Yo les daba el poder de elegir, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esta puerta.


¿Cómo gestionas tu banco de energía psicológica?


Todos tenemos un “banco de la energía”, esa energía psicológica no es ilimitada. No puedes sacar toda la energía que necesites para destinarla a tus miedos, inseguridades y preocupaciones, esperando tener aún más energía para realizar tus proyectos, sueños e ilusiones.


Destinar gran parte de tu energía psicológica a alimentar los miedos, ansiedades e incertidumbres es el equivalente a tirar dinero por la ventana. Al contrario, invertir esa energía en tus sueños y en las cosas que realmente te hacen feliz te ayudará a construir un futuro más satisfactorio. Si todo es tan sencillo, ¿por qué seguimos malgastando nuestra energía inútilmente?


El problema es que seguimos pensando en la energía psicológica como un recurso ilimitado. No somos plenamente conscientes de la importancia de reencauzar esa energía eficientemente. Sin embargo, se ha demostrado que el autocontrol, por ejemplo, se agota a fuerza de ejercerlo. Esa es la razón por la cual, cuando llegamos a casa por la noche, después de un largo día ejerciendo el autocontrol, nos sentimos irritables y nos molesta cualquier cosa que, en otras circunstancias, habríamos pasado por alto. Esa también es la razón por la cual, después de haber seguido una dieta férrea, caemos en un periodo de comilonas compulsivas.


Cuando finalmente comprendes que la energía psicológica no es un recurso infinito sino que se debe usar sabiamente, puedes comenzar a pensar en cómo distribuirla para que puedas sentirte mejor y alcanzar tus sueños.


El miedo bloquea tu energía psicológica


El miedo es una emoción que puede llegar a paralizar, bloqueando toda la energía psicológica e impidiéndote usarla para lograr tus metas. Por desgracia, muchas personas pasan su vida siendo víctimas del miedo. El temor a lo desconocido y a abandonar la zona de confort que han construido les impide explorar nuevos horizontes, precisamente los horizontes donde se encuentran sus sueños.


Si tienes grandes sueños, pero por algún motivo te sientes atascado, es probable que se deba a que estás destinando demasiada energía a alimentar tus miedos, inseguridades e incertidumbres. En su lugar, deberías comprender que para alcanzar cualquier sueño que sea realmente importante, debemos estar dispuestos a asumir cierto grado de riesgo.


Una buena estrategia para reencauzar esa energía psicológica consiste en proyectarte al futuro dibujando paso a paso las metas que quieres alcanzar, en vez de quedarte atascado alimentando diferentes tipos de pensamientos negativos.


Cada vez que vengan estos pensamientos, comprende que es el miedo quien está hablando y no permitas que te robe una energía tan valiosa. Entonces ocurrirá el milagro que tanto esperabas, ese milagro que muchas veces está al alcance de la mano pero que no se materializa porque te ha faltado el coraje para abrazarlo.

https://www.rinconpsicologia.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

El Trastorno por Estrés Post Traumático TEPT: origen, síntomas y tratamiento.Por Sergio Muñoz Collado


Los seres humanos, a lo largo de nuestra historia, hemos vivido numerosas catástrofes naturales, como inundaciones, huracanes, terremotos, etc., y también, desgraciadamente, conocemos el terror que nosotros mismos producimos, como la guerra, el terrorismo, la violencia de género, la delincuencia, etc. Este tipo de acontecimientos, que hoy denominamos traumáticos, han estado permanentemente presente a lo largo de toda la historia de la humanidad y en todas las culturas, hasta tal punto que algunos autores señalan que la reacción frente al trauma, el actualmente denominado Trastorno por Estrés Post Traumático (TEPT), es una reacción anormal a hechos relativamente habituales. De hecho, se calcula que cada año hay más de 150 millones de personas afectadas directamente por algún desastre. Autores como Breslau, Kessler, Chilcoat, Schultz, Davis y Andreski señalan recientemente que el 90% de los norteamericanos estaría expuesto a un acontecimiento estresante, tal y como es definido por el DSM-V.



Nuestra respuesta a situaciones traumáticas

Sin embargo, la manera de responder a estos acontecimientos es muy variada. Mientras que en la mayoría de las personas sus efectos negativos se mitigan e incluso desaparecen con el tiempo (es más, pueden tener incluso efectos de crecimiento personal), otras experimentan secuelas a largo plazo, incluso de por vida, si no reciben el tratamiento adecuado. En un informe del año 2000, el Department of Health and Human Services de EEUU estimaba que el 9% de las personas expuestas a un acontecimiento estresante desarrollaría un TEPT.

Así pues, la exposición a un acontecimiento traumático es un requisito necesario pero no suficiente para desarrollar secuelas patológicas significativas. Un 9% es una minoría de las personas que han estado expuestas a un estresor. Por tanto, no es en absoluto descabellado pensar que pueden existir mecanismos de recuperación y curación naturales. En este sentido, puede que una intervención prematura o excesivamente agresiva incluso interfiera con estos mecanismos naturales.
Antecedentes del TEPT

A pesar de que, como acabamos de indicar, tanto los acontecimientos traumáticos como las respuestas patológicas que pueden desencadenar han estado presentes a lo largo de toda la historia de la humanidad, sin embargo, el TEPT fue reconocido por primera vez como entidad diagnóstica diferenciada en el año 1980, en la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III, APA, 1980). Desde entonces, este trastorno se incluye dentro de la categoría de los trastornos de ansiedad, debido a que se considera que su sintomatología fundamental consiste en la presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.


La inclusión de este trastorno en el DSM se debió en gran medida a la presión ejercida por los veteranos de la guerra del Vietnam. Este colectivo quería contar con una categoría diagnóstica que reflejara las secuelas psicológicas de la guerra y, además, que justificara poder recibir el diagnóstico de un “trastorno mental”, con su consecuentes beneficios médicos y sociales. Obviamente, el trastorno se conoce desde antes de 1980, y podemos encontrar descripciones en la poesía de Homero, de Shakespeare o de Goethe. En la tradición psicopatológica se conocía bajo etiquetas muy diversas, como la “neurosis traumática” de Oppenheim, la “neurosis de guerra”, el “síndrome Post-Vietnam”, la “fatiga de batalla”, el “choque de bombardeo” shellshock), etc.

EL TEPT actualmente se concibe como un trastorno que aparece como respuesta a una situación altamente estresante. Este trastorno se caracteriza por la presencia de las siguientes manifestaciones sintomáticas relacionadas con la exposición a ese acontecimiento traumático.
Signos y síntomas del TEPT
Re-experimentación intrusiva del acontecimiento traumático

Son re-experimentaciones del acontecimiento traumático de carácter intrusivo, que pueden provocar en la persona una reacción de estrés y de ansiedad muy parecidas a las ocurridas durante el trauma original. Aquí se incluyen síntomas que van desde flashbacks, pesadillas, etc. Esta re-experimentación puede llegar a provocar una “re-traumatización”, perpetuando el trauma, y “fijando” a la persona en un acontecimiento al que está siendo continuamente re-expuesto.
Evitación

La evitación de los recordatorios del trauma es uno de los síntomas más comunes del TEPT, y se puede manifestar de diferentes formas. La persona puede presentar conductas de evitación para no tener que afrontar cualquier recordatorio de la experiencia traumática. Por otro lado, el afectado puede evitar los recuerdos del trauma por medio de mecanismos disociativos o síntomas de amnesia. Finalmente puede mostrar “desapego” afectivo a través del consumo de sustancias, dedicación excesiva al trabajo u otras actividades, etc.
Embotamiento

El entumecimiento o embotamiento emocional puede expresarse como depresión, anhedonia, falta de motivación, pero también como reacciones psicosomáticas, o estados disociativos.
Hiperactivación autonómica

Los sujetos pueden presentar determinados estímulos emocionales y físicos como si aún persistiera la amenaza, aunque esta activación autonómica no tiene ya la función adaptativa de alertar al organismo del peligro. Esta hiperactivación lleva asociada problemas de sueño, pueden tener miedo de sus pesadillas, su sueño se interrumpe pues se despiertan tan pronto comienzan a tener un sueño, por miedo a que éste se convierta en pesadilla. La hiperactivación fisiológica que experimentan estas personas también interfiere con su capacidad para concentrarse. Estas personas suelen tener problemas para recordar cosas cotidianas. Pueden incluso volver a estadios anteriores de afrontamiento del estrés, perdiendo su capacidad para cuidar de sí mismos, mostrando una dependencia excesiva, perdiendo el control de esfínteres en niños, etc.

Reacciones emocionales intensas

Relacionado con lo anterior, existen dificultades en la regulación del afecto. Estas personas pueden responder a los estímulos con reacciones intensas y desproporcionadas (enfado, ansiedad, pánico, etc.), lo que puede incluso llegar a intimidar a los demás. Pero también pueden quedarse paralizadas.
Conductas agresivas hacia otros y hacia sí mismos

Las personas traumatizadas pueden manifestar conductas agresivas hacia otros o hacia ellos mismos. Por ejemplo, los abusos infantiles incrementan la probabilidad de conducta delictiva y criminal en la edad adulta.
Curso y prevalencia del TEPT

El TEPT es uno de los trastornos mentales más comunes. En cuanto a su prevalencia global se cree que oscila entre el 1 y el 14%. Esta gran variabilidad puede deberse a que los diferentes estudios han utilizado criterios diagnósticos variables y han estudiado poblaciones diferentes. Por ejemplo, los datos en estudios realizados sobre individuos de riesgo (veteranos de guerra, víctimas atentados terroristas, etc.) oscilan entre el 3 y el 58%. En cuanto a la prevalencia a lo largo de la vida, se estima que oscila entre el 1.3% y el 9% en la población general y al menos 15% en población psiquiátrica.

Por lo que se refiere a su aparición, puede darse en cualquier edad, incluso durante la infancia. Además, suele aparecer bruscamente, y aunque la sintomatología suele aparecer en los primeros 3 meses posteriores al trauma, también puede manifestarse tras un lapso temporal de meses, o incluso años.

El curso puede ser muy variable a lo largo del tiempo, y tanto los síntomas en sí mismos, como la predominancia relativa de cada uno de ellos, varían mucho a lo largo del curso de trastorno. También se producen variaciones importantes en la duración de los síntomas. Aproximadamente la mitad de los casos suele recuperarse espontáneamente en los 3 primeros meses. Sin embargo, en la otra mitad los síntomas pueden persistir incluso más allá de los 12 meses posteriores al acontecimiento traumático y suelen requerir de atención terapéutica para su recuperación.

Según diferentes estudios, los dos predictores más importantes son la historia de traumas previos (aquellas personas que han estado más expuestas a traumas previos son más propensas a desarrollar un TPET) y la reacción en los momentos posteriores al hecho (las personas que manifiestan reacciones predominantemente disociativas tienen peor pronóstico).

Por lo que se refiere a otras variables predictoras, los factores más señalados son la intensidad, la duración y la proximidad de la exposición al acontecimiento traumático. Algunos estudios también han indicado que la calidad del apoyo social, los antecedentes familiares, las experiencias durante la etapa infantil, los rasgos de personalidad y los trastornos mentales preexistentes pueden influir en la aparición de este trastorno, aunque el TEPT puede aparecer en individuos sin ningún factor predisponente, sobre todo cuando el acontecimiento es extremadamente traumático).

Por otro lado, también existen diferencias culturales importantes, en función del valor que se da a las pérdidas humanas en diferentes culturas. También otros valores culturales y religiosos pueden influir en la respuesta al estrés. Por ejemplo, parece ser que las filosofías budistas e hinduistas manifiestan características que pueden considerarse como factores de protección, como por ejemplo la aceptación del dolor y del sufrimiento, la comprensión de que el futuro traerá alivio a través del renacimiento, etc. Estas características podrían maximizar la recuperación de las personas traumatizadas.

Por último, por lo que respecta a las características del hecho traumático en sí, parece que ciertos estresores tienen más posibilidades de desencadenar un TEPT que otros. Como ya hemos indicado, los acontecimientos traumáticos infringidos por el ser humano parecen tener más probabilidades de disparar un TEPT, especialmente cuando se trata de familiares directos o de personas en las que se debería confiar, o cuando se ha padecido presión para silenciar el acontecimiento; también suelen ser más “traumatizadores” los acontecimientos repetidos y reiterativos y los que se sufren a una edad más temprana.
Diagnóstico diferencial y comorbilidad

Muchos de los síntomas que manifiestan las personas diagnosticadas de TEPT pueden confundirse con otros trastornos psicológicos, como el trastorno depresivo, el trastorno de somatización, la simulación, el trastorno límite de la personalidad (TLP), el antisocial, e incluso hasta con algún tipo de trastorno psicótico. En estos casos hay que valorar hasta qué punto los síntomas son respuesta a un acontecimiento traumático y se manifiestan síntomas de los tres grupos indicados previamente (re-experimentación, evitación/embotamiento e hiperactivación).

Hay que tener en cuenta que aunque el TEPT es un diagnóstico relativamente fácil de hacer cuando se conoce la existencia de un acontecimiento traumático, o cuando el paciente informa de la relación entre su sintomatología y un suceso altamente estresante, sin embargo, cuando los síntomas son de aparición tardía, puede que no sea tan evidente esa relación, especialmente para el paciente, por lo que el clínico debe valorar la existencia de tales experiencias, ya que la historia de acontecimientos traumáticos es un elemento clave para el diagnóstico diferencial.

Por lo que se refiere a la comorbilidad asociada al TEPT, ésta es tremendamente elevada. Según la literatura, hasta un 80% de pacientes diagnosticados de este trastorno tiene al menos otro diagnóstico psicopatológico más, siendo los más frecuentes el alcoholismo o abuso de drogas(60-80%), los trastornos afectivos (26%-65%), los trastornos de ansiedad (30-60%), o los trastornos de personalidad (40-60%).


En cuanto a la asociación con el abuso de sustancias, éste suele ser una estrategia frecuente para tratar de huir o de esconder el dolor asociado a la experiencia traumática. Los estudios indican que los pacientes que presentan ambos trastornos muestran una mayor gravedad y peor respuesta al tratamiento y tienden a abusar de drogas “duras” como cocaína y opiáceos. Además, la presencia de ambos trastornos suele estar asociada con otros problemas, como la mendicidad, la violencia doméstica, problemas médicos y dificultades en la implicación terapéutica.

En cuanto a los trastornos afectivos, es muy frecuente observar episodios depresivos posteriores, caracterizados por pérdida de interés, disminución de la autoestima e incluso en los casos de mayor gravedad, ideaciones suicidas recurrentes (presentes en el 50% aprox. de víctimas de violación).

Por último, enfatizar la presencia frecuente de episodios de ira y agresividad, que aunque son reacciones muy comunes entre las víctimas de un trauma, pueden llegar en algunos casos a alcanzar límites desproporcionados e interferir significativamente en el funcionamiento diario de los pacientes.
Intervención y tratamiento

Lo primero a enfatizar, y en lo que concuerdan la mayoría de los autores, es que la experiencia de un trauma en sí misma no es una justificación suficiente para recibir tratamiento, sino que deben estar presentes otras manifestaciones psicopatológicas relacionadas con ese acontecimiento, como las listadas en el TEPT u otro diagnóstico (depresión, trastornos de ansiedad, etc.).

Los procesos psicológicos que se consideran responsables del desarrollo y del mantenimiento del TEPT es la evitación, tanto la evitación activa de los recordatorios del trauma, como el embotamieto emocional, que se considera como un escape emocional cuando la evitación activa no tiene éxito. Por tanto, no es sorprendente que un elemento común de muchos enfoques terapéuticos haya sido precisamente la exposición y el procesamiento de los indicios internos y externos relacionados con el trauma.

Los principales enfoques para el tratamiento del TEPT son.
Farmacoterapia

Generalmente se recomienda el uso de psicofármacos en personas cuyos problemas de ansiedad, insomnio, etc. puedan ser muy invalidantes, también las que no quieran o puedan implicarse en un tratamiento psicológico focalizado en el trauma. Es también recomendable para aquellas personas que estén bajo la amenaza de traumas posteriores (p.ej., violencia doméstica), o se estén beneficiando poco o nada del tratamiento psicológico focalizado en el trauma, etc.
Psicoterapia psicodinámica

Existen bastantes diferencias en los enfoques terapéuticos surgidos desde las aproximaciones psicodinámicas. El “procesamiento” (debriefing) constituye la estrategia básica para abordar la reacción del estrés catastrófico agudo, junto con las técnicas de “abreacción”, apoyo y auto-cohesión.
Hipnoterapia o hipnosis clínica

El uso de la hipnosis para el tratamiento del trauma tiene una larga historia, que se remonta a los trabajos de Freud. Existe una serie de razones para usar la hipnosis y técnicas afines en el tratamiento de los trastornos post-traumáticos: Primero, las técnicas hipnóticas pueden integrarse fácilmente en diversos enfoques terapéuticos, como la terapia psicodinámica, cognitivo-comportamental y farmacológica. Segundo, los pacientes con TEPT suelen tener una mayor respuesta a las sugestiones hipnóticas que otros grupos clínicos y ‘normales’. Tercero, un elevado porcentaje de pacientes con TEPT sufren síntomas disociativos y la hipnosis puede ayudar a los pacientes a modular y controlar la aparición involuntaria de estos fenómenos y a recordar la información traumática olvidada.

Así, la hipnosis puede tener varias utilidades en el tratamiento del TEPT (sugestiones de apoyo, trabajo con las memorias traumáticas, reinterpretación cognitiva de sucesos traumáticos) y pude utilizarse en diferentes etapas (establecimiento de la relación terapéutica, disminución de la sintomatología, reintegración psicológica, laboral y social del paciente).
EMDR: movimientos oculares, desensibilización y reprocesamiento

El Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) consiste en una forma de exposición, acompañada de movimientos oculares sacádicos. En esta técnica, el paciente se focaliza en una imagen o memoria perturbadora, mientras que debe seguir los movimientos de uno de los dedos del terapeuta. Después de cada secuencia, el paciente indica su nivel subjetivo de ansiedad y su grado de creencia en pensamientos positivos.
Tratamientos cognitivo-conductuales (TCC)

En general, los tratamientos derivados del enfoque cognitivo-comportamental han producido el mayor número de estudios controlado y los estudios más rigurosos. Este tipo de tratamientos suele incluir diversos procedimientos y estrategias, como la psicoeducación, la exposición, la reestructuración cognitiva, y técnicas de manejo de la ansiedad. Parece que tanto los procedimientos de exposición prolongada como el entrenamiento en inoculación al estrés son las tácticas más eficaces para reducir los síntomas del TEPT.
Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) intenta promover las habilidades de las personas para hacer y mantener compromisos para cambiar su comportamiento. De este modo, se anima a los pacientes a identificar metas en sus vidas y a comprometerse en acciones que sean consistentes con esos valores.



Referencias

Breslau, N., Davis, G.C., y Andreski, P. (1991). Traumatic events and post traumatic stress disorder in an urban population of young adults. Archives of General Psvchiatrv. 48, 216-222.

Breslau, N., Kessler, R., Chilcoat, H., Schultz, L., Davis, G., y Andreski, P. (1998). Trauma and posttraumatic stress disorder in the community. Archives of General Psychiatry, 55, 626-633

Echeburúa, E. (2004): Superar un trauma el tratamiento de las víctimas de sucesos violentos. Madrid: Pirámide

Foa, E. B., Keane, T. M., y Friedman, M. J. (2000). Practice guidelines from the international society for traumatic stress studies: Effective treatments for PTSD. New York: The Guilford Press.

Heltzer, J.E., Robins, L.N., y McEvoy, L. (1987). Post-traumatic stress disorder in the general population. New England Journal of Medicine, 317(26),1630-1634.

Spiegel, D. (1989). Hypnosis in the treatment of victims of sexual abuse. Psychiatric Clinics of North America, 12, 295-305.

Spiegel, D., y Cardeña, E. (1990). New uses of hypnosis in the treatment of posttraumatic stress disorder. Journal of Clinical Psychiatry, 51, 39-43.

Spiegel, D., Koopman, C., Cardeña, E., y Classen, C. (1996). Dissociative symptoms in the diagnosis of acute stress disorder. En L. Michelson y W. J. Ray (Eds.), Handbook of Dissociation (pp. 367-380) Nueva York: Plenum.

https://www.psicoactiva.com

Respuestas #3. Por David Topi.


Aquí tenéis una nueva entrega de las preguntas que me habéis hecho llegar a través de twitter, tal y como explicamos en esta entrada.

12.¿Qué he de hacer para ayudar a un ser querido en la desprogramación de las esferas mentales?

Cada persona ha de tomar las riendas de su propio camino evolutivo. No se puede forzar a nadie, así que para asistir a otras personas, se les puede dar información, compartir lo que uno sabe, enseñar lo que se ha aprendido, mostrar el camino, guiarlos, pero no se puede hacer el trabajo por nadie porque depende de esa “personalidad” el trabajo con su YS para poder asimilar, integrar y comprender los procesos por los que está pasando. Tanto los trabajos con las desprogramaciones que hemos publicado, como cualquier otro tipo de trabajo evolutivo pasa por la toma de consciencia de la persona de lo que está haciendo, pasando, viviendo y, por lo tanto, tiene que ser un trabajo consciente para que tenga efecto y el YS de la persona considere que se ha hecho el esfuerzo y se ha recorrido el camino para que pueda ir moviéndose en su propia octava evolutiva. Recordad que no hay juicio de valor asociado desde esos niveles de percepción, nada es bueno, ni nada es malo, simplemente las cosas están como están sin que nuestros YS consideren que una persona que se encuentra en un nivel sea mejor o peor que otra que se encuentra en otro.

13. Quiero saber por qué los que somos más conscientes de este despertar somos los más atacados por estas razas involutivas

Precisamente por eso, porque somos los más incómodos para el sistema. Míralo de esta manera, si tuvieras un grupo de tomates a tu cargo, que son tu alimento, tus recursos y encima fueran algo así como tus esclavos y mano de obra, y se pusieran a rebelarse, a no querer someterse, a saber más de la cuenta, etc., posiblemente irías a pararles los pies a los tomates “rebeldes”, de manera que, aquellos que son los que más saben y están más despiertos, son los que más palos reciben por parte de los que les controlan. Algo así pasa con la raza humana, algunas razas nos consideran de su propiedad porque intervinieron en nuestra creación, somos producto de sus manipulaciones genéticas (el cuerpo que usamos, no el ser que somos) y, por lo tanto, nos usan como recursos, alimento energético y otras cosas.

Cuando un ser humano empieza a despertar y darse cuenta de ello, directamente se le cataloga como “incómodo”, “peligroso” o “muy peligroso” y todos los esfuerzos para bloquearlo, limitarlo, frenarlo, etc., son puestos en marcha contra esa persona. La otra cara de la moneda, es que al crecer, avanzar y despertar, las fuerzas positivas que nos asisten también se ponen en marcha, así que si empiezas a trabajar con tu YS, tus guías, tu “equipo de trabajo y apoyo” que todos tenemos, tienes tanta ayuda, protección y apoyo como ataques recibes por el otro lado. Siempre se protege y cuida al que intenta salir de este juego y manipulación, pero es un proceso arduo porque siempre intentan que no lo hagas y a veces los ataques que se reciben son brutales.

14. ¿Es posible que el grupo de personas que no están en un nivel cero del proceso (que quizá están en los niveles más altos de la 33, frecuencialmente hablando), logren conectar con la LT 42?

Si estás en los niveles más altos de la línea 33, pero no has movido ningún cuerpo a la 42, no va a ser posible que des el salto ahora. La analogía sería como estar en un edificio de X pisos, en el piso más alto, así que ves la ciudad desde el nivel más elevado de tu línea temporal, pero el edificio al que quieres ir, que es el edificio de la línea 42, está a más de un kilómetro de distancia. Para saltar del nivel más alto del edificio de la 33 al nivel más bajo del edificio de la 42 tienes que dar un salto energético-frecuencial que no está ahora mismo al alcance de ningún ser humano, pues es el equivalente a impulsarte solo con los pies para dar ese salto kilométrico. Si ya tienes uno de tus cuerpos en esa línea temporal, entonces es como tener una cuerda que une ambos edificios, y desde el nivel más alto de la 33 puedes pasar al nivel más bajo de la 42 moviendo tus “partículas” y sistema energético por esa cuerda que representa el puente que tu cuerpo sutil más elevado ya ha tendido entre líneas.

15. En una lectura de registros mi YS indicó que ningún cuerpo sutil estaba alineado, pero podría lograrlo en esta encarnación. ¿Es posible que mi YS considere que una respuesta negativa, aflojaría esfuerzo y se perdería logros evolutivos así no me alinee con la LT 42?

En este caso, te diría que lo que puedes lograr en esta encarnación es la preparación para que en la siguiente estés listo para entrar directamente en la línea 42, de manera que con tu YS completes ahora todos los procesos necesarios para que en esa “futura” vida puedas iniciar el “nuevo curso escolar”. Hemos de recordar que ningún YS considera bueno o malo estar o no estar en una línea o en otra, como decía en un artículo anterior, el análisis de la línea a la que pertenecemos se hace por “evaluación” del estado de consciencia de una persona, a partir del nivel de expansión que su esfera de consciencia ha adquirido hasta el momento, y el contenido y vibración de los cuerpos sutiles, por lo tanto, para el YS simplemente puede quedar aún asignaturas por cursar y desea prepararse en esta encarnación para aprobar todas ellas y luego, después de las “vacaciones en casa” (periodo entre vidas, en tiempo lineal) volvemos y ya entramos en el siguiente curso en la nueva realidad.

16. ¿Trabajar puntualmente en las esferas mentales es igual a trabajar en cada uno de los cuerpos sutiles?

No, no tiene nada que ver, o al menos no directamente. Las esferas mentales son seis estructuras “esféricas” que conforman los diferentes niveles de nuestra psique, por lo tanto, pertenecen y funcionan como parte del cuerpo mental. Cada cuerpo sutil es como un “traje” que poseemos, y de estos tenemos nueve en total, aunque en general, el ser humano solo tiene los cinco inferiores desarrollados: el físico, etérico, emocional, mental y causal. Por lo tanto, el trabajo con las esferas mentales es el trabajo con la mente, con la psique, con la parte cognitiva del ser humano donde se encuentran los programas, arquetipos, patrones, sistemas de creencias, etc. Y aunque el estado mental de una persona y el nivel de programación o desprogramación que haya conseguido influencia al resto del sistema energético, si se desea trabajar en los cuerpos sutiles para limpiar, desbloquearlos, sanarlos, etc., se tiene que hacer directamente sobre ellos.


un abrazo,

David Topí




Cómo afectan las sustancias tóxicas a los 7 chakras del cuerpo humano?


Reiki -chakras

En el universo, todo es energía. Estas palabras se atribuyen a Albert Einstein y denotan que aún lo que el ojo humano percibe como materia sólida, no es ni más ni menos que energía más densa. Nuestro cuerpo físico es el de energía más compacta y densa, pero existen otros 6 cuerpos que se encuentran rodeándolo y entrelazándose entre ellos: el emocional o astral, mental inferior, etérico, mental superior, electrónico y causal. 

Así también, existen centros energéticos conocidos con el vocablo sánscrito (hindú antiguo) “chakras”, que significa "rueda que gira". Estos vórtices energéticos reciben, distribuyen y expulsan la energía. Cuando uno o varios de ellos se desbalancea, va bloqueando verticalmente a los demás y se produce un desequilibrio en la persona a nivel físico (enfermedad), mental, emocional y también a nivel espiritual. Si bien el espíritu de este artículo no es juzgar en modo alguno el accionar de los adictos, puede decirse que las drogas afectan el adecuado balance de los centros energéticos y los dañan; lo mismo ocurre con algunas sustancias tóxicas pero socialmente “aceptadas” (como algunos fármacos, tabaco) y otras como el café y el azúcar, que cuando su uso es desmedido, se convierten en adicción.


Adicciones y cuerpo sutil

Las drogas manufacturadas resultan ser más perjudiciales que las orgánicas, ya que el organismo posee sustancias similares a estas últimas. A largo plazo, también los humos y desechos industriales pueden resultar igualmente nocivos. Existen otras adicciones que no se relacionan directamente con sustancias, pero que también perjudican al individuo en forma similar con respecto al normal funcionamiento de chakras y cuerpos sutiles (compradores compulsivos, ludópatas, work alcoholic, etc.).

Cuando la persona logra abandonar el hábito, se deben volver a sanar los chakras para que se reconstituya el flujo energético y se disuelvan los bloqueos, lo que evitará recaídas. Este proceso puede ser muy doloroso, ya que se va sanando gradualmente, como si fuera por capas, hasta llegar a la causa profunda que provocó la adicción, lo que puede provocar “crisis” de miedo, rabia, ansiedad, etc. al sentirse desconectados del amor y que, además, reflejan la resistencia inconsciente del individuo a recuperarse. Este misoneísmo (aversión a lo nuevo) se debe a que el adicto está familiarizado con el estado “cerrado” y sus bloqueos, y cuando comienza a reponerse, siente un profundo miedo al paso hacia un estado para él desconocido, aunque represente su sanación.

Bloqueo hacia abajo

Si bien cada sustancia adictiva se relaciona directamente a un chakra, todas “empujan” la energía hacia abajo bloqueando los chakras inferiores e impidiendo el libre flujo energético hacia los superiores en mayor o menor medida (según de cuál de ellas se trate). Se produce, de esta manera, un efecto similar al de una cañería obstruida en el primer tramo de su recorrido. El uso abusivo de cualquiera de estas sustancias deteriora el balance de todos los centros de energía y de los cuerpos sutiles, provocando que la persona comience a sentirse alejada del flujo de energía vital.


Chakras y tóxicos

Cada chakra se ve afectado de manera directa por algún tipo de abuso de estas sustancias:
Coronario: drogas sintéticas, cocaína , marihuana

Tercer ojo: café, cocaína, fármacos, marihuana, tabaco

Timo: Marihuana, drogas sintéticas

Corazón: azúcar, tabaco, fármacos alcohol

Plexo solar: azúcar, café, tabaco, heroína

Chakra sexual: azúcar , alcohol, anfetaminas, cocaína

Chakra Raíz: azúcar, cocaína, café, marihuana, heroína


Por Adriana Ginatto, Master Reiki y co-organizadora del grupo "Reiki al servicio"
clarin.com
http://saikualternativo.blogspot.com.ar/