miércoles, 30 de abril de 2014

¡EL CUERPO GRITA! LO QUE LA BOCA CALLA…”



“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”. Bach.
Muchas veces…
El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.



El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.



El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.



La diabetes invade cuando la soledad duele.



El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.



El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.



El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.



La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.



Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.



El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.



La presión sube cuando el miedo aprisiona.



Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.



La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, ¡Te avisa que te estás equivocando de camino! El camino a la felicidad muchas veces no es directo. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISION, Un potente motor llamado AMOR, Un buen seguro llamado CREENCIA, Abundante combustible llamado PACIENCIA, Y sobre todo un experto conductor llamado DIOS…

DIALOGANDO CON SU NARIZ
-El aire es un símbolo del padre y la nariz se suele relacionar con el sexo masculino. ¿Podría tener alguna conexión el moqueo constante que padezco con mi padre?
-Yo sólo soy tu nariz. No pretenderás que lo sepa todo, sin embargo haces bien en considerarme como una maestra útil…
-Te pregunto directamente: ¿Para qué tanta mucosidad? ¿Qué utilidad puede tener?
-La mucosidad es una barrera defensiva que sirve para protegerte de posibles infecciones. Cuando se convierte en un tapón deberías preguntarte: ¿Qué es lo que no dejas que aflore a tu conciencia? Busca tus emociones bloqueadas y dales salida. En cualquier caso, lo que no lloran tus ojos saldrá a través de mí en forma de mocos
-¿Esta mucosidad no se deberá a un proceso alérgico?
-La alergia nace en relación a un trauma. Los mocos de hoy pueden darte pistas sobre lo que quedó por sanar en el pasado.
-¿Qué hago?
-Baja hasta lo más profundo del pozo, que eres tu mismo, en busca de respuestas útiles. Después, ¡pasa a la acción!

NO ESTOY A GUSTO EN MI PIEL
-Lo demuestra mi psoriasis, los granos que siempre me acompañan, las manchas, etc.
-Considera que yo -tu piel- soy la mejor maestra a la que tienes acceso. ¿Te alejas de los demás para no tocar ni dejar que te toquen? Busca las causas profundas de tal actitud y enfréntate a ellas (muchas de se crean durante la infancia)
-Sólo eres piel, no quieras atribuirte más importancia de la que tienes
-Soy la frontera que comunica a tu cuerpo con el exterior. Es improbable que puedas ver con tus propios ojos cómo está tu hígado pero a mí me verás siempre. Como es arriba es abajo, como es afuera es adentro, tu historia se escribe sobre mi superficie, por eso lo se todo sobre ti.
-¿Algún consejo útil que puedes darme?
-Confía en ti mismo y en la vida. Deja de defenderte de peligros imaginarios. Aléjate de las personas tóxicas. Acaricia y déjate acariciar. Da sin esperar nada a cambio. Acepta tu imagen…

EL ESTÓMAGO Y LOS MIEDOS EXISTENCIALES
Una mujer de edad avanzada describe sus síntomas a un médico: “Mi estómago hace años que no es capaz de digerir la comida. La vomito, sólo puedo tomar caldos y cada día que pasa estoy más delgada…”
-Responde el médico: “Debe saber que en el estómago se recogen muchas de las impresiones que vienen del exterior, todo aquello que debemos tragar, digerir y asimilar en la vida”
-¿Cuál es la mejor forma de observar los problemas de estómago?
-Como un maestro que nos enseña que todo requiere su tiempo y al que le gusta ser escuchado atendiendo a sus sabias señales. Es como un segundo cerebro que funciona con la intuición más que con la razón. ¿A qué edad empezaron estos problemas?
-Mis problemas digestivos empezaron a los 76 años -la edad que tenía mi madre cuando murió, una figura posesiva.-. También me obsesiona la locura, perder la cabeza, como le pasó a ella.
-Este problema puede ser como una queja respecto a lo recibido en la vida. ¿Por qué no acepta que puede vivir más que ella y que no tiene por qué repetir su destino? Dígame también cómo le gusta organizarse diariamente
-Me gusta que todo esté perfectamente controlado… y tengo la sensación de que se me escapan demasiadas cosas.
-Aquí aparece la relación que tuvo con su madre. Devuélvale a ella lo que es suyo: la obsesión, el miedo a perder el control, etc. Céntrese en lo que puede hacer y permita que los otros se equivoquen tanto como lo deseen. La vida es una escuela para todos.

PERDER PESO, ¿QUIÉN LO DECIDE?
Marisa se encontró con su doctor, ese tan particular que había llegado al pueblo, en la puerta de la pastelería, a punto de poner un pie en el escalón de entrada al establecimiento.
-Doctor, si quiero perder peso, si sé que no me conviene entrar, ¿por qué estoy cayendo en la tentación? ¡Me atraen tanto esos merengues de fresa del escaparate!
-Es una cuestión de toma de decisiones, Marisa. Para elegir si entras o no entras en este local lleno de azúcar, sustituto para el inconsciente del amor que no te dan, se pone en marcha un debate interno entre tu yo consciente, tu cuerpo sabio y tu cuerpo programado.
-Me interesa… ¡cuántos personajes!… explíquemelo mejor- dijo la paciente mientras bajaba el pie de ese escalón.
-El yo consciente te diría que tomarte un par de pasteles te aleja de tu finalidad, claro que. si no lo escuchas… Tu cuerpo sabio puede que tropiece al entrar o que te haga sufrir una indigestión esta tarde, claro que, si no lees sus mensajes…. Tu cuerpo programado se guiará por el hábito, entrará y se zampará los merengues…
-Me ha convencido, doctor. ¡Son dos contra uno!… Paso de largo y me programaré  mejor para cuidarme, dar y recibir amor, ¡hay algo más dulce!

DIALOGANDO CON SUS MIGRAÑAS
-“Estoy hasta la coronilla” de este dolor intenso acompañado por nauseas y vómitos que me impiden ver, oír y oler bien. ¡Lo que daría por unas pastillas milagrosas que lo resolvieran!
-Migraña: Trato de decirte, sin necesidad de palabras, que debes ser lo que en verdad quieres ser. Deja de vivir inmerso en el “no puedo” y abandona la idea loca de que por depender de los otros vas a ser más querido. ¿Qué utilidad puede tener vivir invadido en tu propio territorio?
-¿No acabo de comprender por qué te comparan con un orgasmo cerebral?
-Migraña: Los deseos sexuales no pueden intelectualizarse, ya que de ese modo no se satisfacen. Cualquier cosa que no esté bien “digerida” provocará dolor de cabeza y después vómitos. ¡Ahí tienes una clave!

UN CORAZÓN QUE FLORECE
Debajo de aquella camisa cerrada hasta el cuello, había un corazón marchito.
-Me siento vacío y cansado, necesito la energía del amor para poder latir con energía.
Su desconsolado llanto despertó al sabio interior que habita en cada uno de nuestros cuerpos:
-En lugar de lamentarte por tus carencias comienza a dar. Un corazón sano es el que mantiene un equilibrio perfecto entre el dar sin esperar nada a cambio y el recibir con agradecimiento.
Al cabo del tiempo, detrás de una camisa abierta se hallaba un corazón floreciendo…

¿ME QUEDO AFÓNICO PORQUE REPRIMO ALGO QUE DEBERÍA DECIR?
Se había quedado, otra vez, afónico y con la voz ronca. Se preguntó: “¿Será este frío invierno el responsable? ¿O el dolor de garganta refleja heridas emocionales de las que no se defenderme? “
Recordó que la garganta y las cuerdas vocales eran vías de expresión, para recibir de la vida lo que nos alimenta, enriquece, nutre, etc.
En realidad se estaba tragando lo que pensaba, sin ser capaz de pronunciar ninguna palabra. Su irritación se había quedado instalada allí.
Se dijo a sí mismo: “Si soy capaz de expresar, de dar salida a esos sentimientos bloqueados, la afonía desaparecerá como ha venido… “

EL DOLOR DE CABEZA COMO MENSAJERO
-¡Has vuelto a hacerlo!- le dijo la mente consciente al cuerpo.-Otra vez has caído en repetir ese patrón de comportamiento que te lleva al malestar…  claro, como tienes esa fe ciega en tu cerebro programado… y dicen los neurólogos de la plasticidad del cerebro…
-¡Qué quieres!, -respondió ofendido el cerebro programado- mis redes neuronales son como autopistas  seguras y pides que con nuevos hábitos y creencias se vayan construyendo nuevos caminos por en medio de la nada, ¿qué seguridad me da eso?… no es tan fácil…
El cuerpo, hizo un dolor de cabeza, como cada vez que discutían su mente consciente y su cerebro programado. Ese dolor actuó de mensajero, de manera que la fortaleza de los nuevos hábitos y la convicción en las nuevas creencias reprogramaron el cerebro, creándose esas “nuevas carreteras” que llevaban al bienestar.

¿ERA EL MIEDO LO QUE SE ESCONDÍA DETRÁS DE SU LUMBAGO?
Fueron sus vértebras lumbares las que le dijeron que el miedo las agarrotaba más que todas las hernias discales, los problemas articulares y los problemas de columna juntos.
Tuvo que responderse: ¿Miedo a qué?
Tal vez un rechazo inconsciente a los cambios que la vida le planteaba. Al cambiar de hábitos abandonaría la zona segura para entrar  en lo desconocido. ¡Ahí estaba la clave!
Las vértebras añadieron: “Nos bloqueamos cuando percibimos señales de que no vas a poder hacer frente a todas tus responsabilidades, y que lo que en verdad te gustaría es salir corriendo”.
Quedaba claro que el mejor remedio no serían las pastillas, sino la flexibilidad. Dejar de querer controlarlo todo, confiar en lo nuevo y aceptar cualquier ayuda que viniera del exterior. En ese instante la sangre -la vida- volvería a oxigenar la zona del conflicto y el lumbago desaparecería sin dejar rastro.


UNA CHARLA CON LA ESPALDA-

Miro pero no te veo, sólo te siento.
-Soy el lugar en el que que depositas todo aquello a lo que no quieres enfrentarte: miedo, tristeza, etc. Soy el almacén de muchos de los conflictos no resueltos de tu presente y pasado.
-Dicen que eres el sostén del cuerpo y supongo que el dolor es el mensajero que trata de comunicar que algo falla. ¿Me falta apoyo porque cargo con algo que no me pertenece? ¿Dónde he de buscar las pistas que me faltan?
-Localiza el punto de la columna vertebral que te duele. La zona baja está conectada con la parte sexual creativa, la media -dorsales- se relaciona con tu parte emocional y la alta -cervicales- con la intelectual.
-¿Y después que hago?
-Si no actúas esta información será completamente inútil. ¿Tienes capacidad para decidir? ¿Eres consciente de la parte de ti mismo que estás negando? ¿Enfrentas los obstáculos o escapas por la tangente? ¿Eres flexible?
-¡Estaba buscando respuestas, no más preguntas!

Fuentes:

http://planocreativo.wordpress.com/ y http://sincrodestino2012.ning.com/

2 comentarios:

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