domingo, 26 de octubre de 2014

TABLA CUÁNTICA DE SANACIÓN (extracto del libro La Vida LRV y JGD)


TABLA CUÁNTICA DE SANACIÓN
Tabla orientativa para explicar cómo liberar energías enfermas internas basadas en el escrito Lo Que Creas 2 del libro La Vida. Esta tabla es solo indicativa, no es para seguir al pie de la letra. Ayuda a ver más claro el panorama general de expulsar las toxicidades reales y liberarlas. No necesariamente es para todos ni para hacerlo por el orden establecido. Realizado en tabla pero podría servir otro tipo de estructura. Leer tanto por filas como por columnas. Y tampoco es un método, sencillamente es una guía aproximativa para aquellas personas que quieranverse libres de cárceles.
PRESENTE
PASADO
SENTIR
HECHOS
Hablar de uno mismo
Traerlo al presente
Hablar de todo sentir interno
Mencionar solo la presentación
No involucrar a nadie traspasando su libre albedrío
Comprender lo que en verdad sucedió
Expresar cualquier sentimiento sucedido entonces
No extenderse en hechos pasados
Escucharse al hablar
Comprender que liberas emociones atrapadas
Permitir lágrimas, llanto, cualquier expresión
No perderse enumerándolos
Hablar de aquello que sea un obstáculo
Ser honesto con lo sucedido
Expresar donde más te inspire
Sólo los suficientes para ubicarse
Repetir los recuerdos encerrados cuanto necesites
Saber que lo estás liberando
Que te renuevas por dentro
Aquellos que te hagan sentir bien
Hablar natural, con calma o sin ella a veces
Comprender que todo fue un teatro para aprender
No dejes de sentirte libre de expresar
Los menos posibles
Tener el deseo de romper toda coraza creada
No culparse por lo sucedido
Cuanto más sientas, mejor
Volver a ellos sólo si son necesarios
Hablar preferible en compañía de alguien más
No perder de vista la inconsciencia de los demás
Aflorar cualquier tipo de sentimiento negativo (rabia, envidia, enfado...)
No compliques nada con muchos hechos
Puedes hacerlo también solo/a, siempre ayuda algo
Nadie te hizo nada
Preferible rescatarlo de forma fácil
La mayoría de ellos no son necesarios
Llevar todo esto a meditación
Sumergirte en él abrazándolo
Se claro con lo que sientes
Déjalos descansar
Tómate a los demás como si fueran tú
Aceptar lo sucedido
Deja caer lágrimas si llegan
Olvida cuantos puedas
Tómate algunos descansos y respira hondo
No culpar a nadie
Se franco con lo que sientas
De nuevo los menos posibles
Practica donde quieras, con quien gustes, sólo o en compañía, pero recuerda, es muy importante hacerse lo más amigo/a posible de aquellas cosas que no nos gustaron que sucedieran en otro tiempo. Esta amistad posible refuerza mucho lo que vas a desarrollar, lo que expulsarás para siempre.
Te abrazamos en valentía, se fuerte, el mundo te necesita sano/a.

http://universo-espiritual.ning.com/

Mensaje Semanal del Maestro Hilarión.

Del 26 de Octubre al 02 de Noviembre, 2014

Amados,

¡Los trabajadores de la Luz en todo el mundo están sosteniendo y anclando la Luz como nunca antes! Cada persona se esfuerza por nutrirse en lo personal haciendo cada día acciones de bondad hacia ellos, pequeñas recompensas que los hacen sentirse reconocidos y vistos. Todos ustedes están aprendiendo que el amor propio es necesario para avanzar en su camino espiritual. El amor hacia uno mismo es un componente vital en el desarrollo espiritual general de cada quien y lo mantiene en equilibrio y armonía, tanto internamente como al mundo que lo rodea. A medida que las distracciones del mundo exterior continúan bombardeando los sentidos, esta práctica los mantiene estables y anclados a tierra. Nunca olviden lo maravillosos que son y que son merecedores de todo lo bueno en el mundo.

La mayoría de ustedes han estado recibiendo más descargas energéticas desde el cosmos y esto requerirá la acostumbrada integración y asimilación. La mayor atención ahora está centrada en avanzar en la contemplación de aquello que les trae alegría y pone de manifiesto su pasión. Gran parte de esto se ha contemplado por muchos meses y ahora se hará mucho más fácil de implementar. A través de su trabajo alquímico han estado aprendiendo cómo manejar su poder de maneras amorosas y constructivas, y esto sólo va a mejorar en los días venideros. Sentirán una sensación renovada de paz, alegría y creatividad y por las maravillas de la vida aquí en la Tierra. Ustedes van a poner sus habilidades, sabiduría y conocimiento en buen uso y de formas que amplíen las posibilidades en sus vidas.

Todos ustedes han estado dejando de lado resentimientos pasados, tristezas y los patrones que ya no les son útiles en su viaje espiritual. Algunos de ellos han estado profundamente arraigados en su subconsciente y estas nuevas descargas de energía están permitiendo la liberación final, trayéndoles un sentido de renovación y de nuevos comienzos. La vida siempre está cambiando y se desarrolla en alineación con la mayor voluntad de su alma. Todo lo que experimentan está diseñado para ayudarlos a expandir su conciencia a fin de que puedan abarcar mayores niveles de amor y sabiduría. Cada experiencia que han tenido, los ha llevado a convertirse en la persona sabia, amorosa y compasiva que son en este momento del ahora. Todo fue y es bueno, ya que ahora es el momento para la transformación positiva y para que se produzcan cambios profundos.

Todos ustedes tienen la habilidad de materializar sus sueños, tanto en su mundo personal y en el gran mundo que les rodea. Se les pide que crean en ustedes, a tener confianza y no dejar que nada se interponga en su camino. Vean cada experiencia como una experiencia de aprendizaje y que cada una se suma al dominio de sí mismos. Hay nuevas y emocionantes vías de apertura para ustedes y es su tiempo de brillar. Esto requiere un corazón abierto para que vean el potencial ilimitado que reside en su interior. Todo lo que les gusta crear, manifestar y lograr ahora está dentro del reino de las posibilidades; todo lo que se requiere es seguir siendo fiel a sí mismos y confiar en que sus ideas e inspiraciones son guiados divinamente.

Ustedes tienen la capacidad de elevarse mental y emocionalmente por encima de todo lo que encuentren en la vida. Desde una perspectiva espiritual, no hay errores en la vida. Mediante la aceptación de todo de lo que son, exactamente como son, verán su vida maravillosamente y por arte de magia transformarse en sincronicidad y orden divino. La fuerza y ​​el compromiso que han demostrado durante tanto tiempo les servirán bien. Continúen escuchando a la guía que proviene de su propia alma. Al centrarse en sus metas con determinación, habilidad y constancia, se llega a ellos. Se están verdaderamente convirtiendo en la luz más clara y más brillante que pueden ser. Aprecien todo lo que ya se ha manifestado en su vida.
Están en el camino correcto y todo va a salir bien.

Hasta la próxima semana…

YO SOY HILARION
©2014 Marlene Swetlishoff / Tsu-tana, Guardiana de las Sinfonías de la Gracia.  

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Gracias por incluir el enlace arriba indicado cuando publiquen este mensaje.

sábado, 25 de octubre de 2014

Tu eres todo lo que te afecta en cualquier sentido.

En el momento en que retiras de ti todo bloqueo que te impide una relación nítida con alguna faceta específica de ti mismo, el entorno dejará de ser amenazante y se convertirá en la expresión y el canal de la energía que permita que tu naturaleza fluya libremente en su más elevado aspecto.
Cuando una relación te hace daño, esto sucede porque la vibración de la emisión del otro, en lugar de llegar a tu consciencia directamente, choca, y se fusiona, con un bloqueo que imposibilita la correcta recepción de la información.
Este bloqueo es una densidad que impide la interpretación, ya que la información se dirige directamente a ese espacio de dolor en el que finalmente queda atrapada, entonces saltan los resortes de la reproducción del sufrimiento, con una respuesta afín de vuelta.
Pero sucede más: Este mismo dolor bloqueado es el que se “extiende” hasta la otra persona para ser atraído nuevamente por ti.
Es decir: si tienes una herida emocional, ésta no queda inerte, sino que cobra vida y busca realizarse dentro del concepto de dualidad.
¡Todo lo que existe tiende a la búsqueda del re-conocimiento de “sí mismo”! Por lo tanto, cada bloqueo en ti es un algo creado dentro de tu campo energético, con tu propia energía personal, que se ha independizado de su fuente, creando una identidad propia. En el momento en que se reconoce como “algo”, busca la dualidad, dentro de la cual le sea posible convertirse, por un lado en parte pasiva (receptiva), y por otro lado emisora, es decir, en la expresión activa de su naturaleza. En su proceso de expansión, cuenta con el campo vibratorio que pertenece a la naturaleza sobre la que se ha generado y, en ella, las dualidades pueden expresarse a través de:
- El cuerpo (en forma de desequilibrios físicos).
- El entorno (en forma de conflictos con pareja, padres, hijos, amigos, compañeros, etc.).
- La vida (como circunstancias que te llevan hacia un límite en un nivel determinado).
De tal forma, todo conflicto físico, emocional o vital depende exclusivamente de ti. El foco, entonces, de la solución nunca está en el objeto exterior, puesto que el exterior es la proyección que la naturaleza primaria de “eso” utiliza para re-conocerse.
El único modo de librarse de estos conflictos es buscar el Foco, y Disolverlo.
Todos estos focos son pequeños “yoes” que se fueron creando a lo largo de la vida, en función de experiencias que impactaron, en algún momento, en la identidad personal y no encontraron salida. Al no encontrar una vía de escape, quedaron impresos en el campo aurico personal.
En general (es decir, si no se ha realizado un trabajo consciente de liberación), todas las personas conviven con esos “yoes”. Es posible, aplicando una honrada búsqueda, seguir la pista de estos conflictos hacia dentro del Ser, hasta detectar el conflicto inicial y, tras ello, devolver la vibración densa, la energía atascada, al Todo, logrando así librarse progresivamente de esos “yoes”. Pero, curiosamente, sucede con frecuencia que las personas sienten que con ello se les va la vida, que al liberarse de sus emociones aniquila, asimismo, su poder. Pues bien, todo ello está formado de ego. En cada liberación de ello, se libera ego, y es aquí donde se empieza a sentir el vértigo de perderse a sí mismo. Sentís, “si pierdo el ego, desaparezco”. Pero existe una confusión importante a éste respecto. Y ahora te pregunto: “Cuando se pierde el ego, ¿qué queda? Piénsalo, ¿qué queda de ti si no tienes ego?
Aquí es donde quiero dejar una cosa clara: el ego no es “tú”, y no te sirve para sobrevivir, ni para definirte, ni para expresarte, ni para amar, ni para divertirte…
Naces sin ego. Y, sin embargo, desde que naces, e incluso antes, eres alguien específico en el mundo, ¿verdad? Desde que naces, hay algo que define que tú eres tú. ¿Qué es ese algo? Lo que te define y te defiende en este mundo es: Tu Identidad.
El ego, entonces, es el sustituto, usurpador, de tu Identidad.
¿Crees que sin ego tienes que anularte, que soportar lo intolerable, que sufrir, que aguantar, que…? No es así. Tu identidad es aquello que contiene, y por tanto expresa, lo que Eres, y de tal modo configura lo que vives.
En el momento en que dejes de vivir con el ego, y vivas a través de tu identidad, nada de ti buscará un foco de proyección para volver a ti a través de ninguna persona, situación o enfermedad; todo fluirá de acuerdo a lo que tú Eres, así la cualidad de lo que llegue a ti y lo que Eres, y, por tanto expresas, será la misma.
Cuando tu ego no exista, y sea tu identidad la que viva la vida, todo llegará a ti en y desde su más pura esencia. Y lo que ahora te ocasiona conflicto, o bien dejará de existir, o podrás interpretarlo de forma que no te dañe, de forma que cuando llegue a ti pueda seguir su camino, mientras tú te mantienes en la vibración pura y genuina de tu ser, de lo que Eres, expresado en el mundo de las formas a través de tu identidad, y reflejando, para ti, una vida, relaciones y salud, que te llevarán a la consecución de la felicidad, como resultado de la expresión de llevarse a cabo, en todos esos ámbitos, la naturaleza que Eres.
No sufras más. El sufrimiento es un error. Entrega la fuente de tu sufrimiento a la vibración más elevada de ti, y se deshará. Entrégamelo a mí, y te liberarás.
Tú eres la parte de mí que se expresa en la materia, y yo Soy tu sustento. Siempre apoyo lo que tú Eres, porque eso es lo que Yo Soy.
Graciela Bárbulo

viernes, 24 de octubre de 2014

La vibración del cuerpo físico y los alimentos.

Todo en el Universo vibra. Todo lo que tenga energía material e inmaterial. Absolutamente Todo! Desde el mas pequeño átomo, las moléculas de agua, las células, hasta las piedras, los planetas, las galaxias, etc. Incluso hasta la luz y los sonidos son frecuencias de vibración. A esto se refiere la Ley Metafísica de Vibración y la Ley de Correspondencia que dice “Como es arriba, es abajo”, es decir, tal como es en el mundo micro (átomos, células, etc.) es en el mundo macro (planetas, galaxias, etcétera).
Nuestro cuerpo es energía y como materia universal que es, como seres de luz que somos y debido a que nos componemos de muchos átomos, partículas, moléculas y células, este no esta exento de vibraciones. Estas vibraciones están tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestros cuerpos sutiles (mentales, emocionales, espirituales, etcétera)
Los cuerpos sutiles son bandas de energía de diversa intensidad y de diferentes frecuencias de vibración que rodean e interactúan con el cuerpo físico. Estos cuerpos trabajan de forman conjunta, afectando e interactuando unos con otros todo el tiempo.
Existen una variedad de campos de energía que rodean y emanan del cuerpo físico. Estos incluyen, pero no se limitan a energías de luz, electricidad, calor o térmica, de sonido, magnético y electromagnético. Algunos de estos campos de energía son generados dentro del cuerpo y otros son recibidos de afuera y luego transformados por el cuerpo a través de los chakras, que son el enlace entre el mundo fisico y los cuerpos sutiles.
El CUERPO FÍSICO es el más denso de todos y es el que nosotros los humanos (gracias a la ciencia occidental) conocemos tan bien.
cuadro
Dentro del mismo plano físico encontramos lo que se denomina el CUERPO ETÉRICO. Por definición científica, el éter es considerado como un estado intermedio entre la materia y la energía pura. Algo de eso encontramos en el cuerpo etérico de todos los seres. El etérico es un cuerpo de energía formado por finísimos hilos de luz, que se entrelazan formando algo así como una red intrincada. El cuerpo etérico funciona como el intermediario entre el físico y los demás cuerpos que integran al ser humano.
Toda la información que viene del cuerpo físico y deba alcanzar a los cuerpos (o planos) más elevados, pasa necesariamente a través del etérico. De manera inversa, todo aquello que desde los cuerpos más sutiles deba llegar a manifestarse a través del cuerpo físico, pasa necesariamente a través del cuerpo etérico.
Una función sumamente importante del cuerpo etérico es la de conferir vida al cuerpo físico. Es por esta razón que en otras disciplinas similares, al cuerpo etérico se lo denomina “cuerpo vital”.
Toda energía manifestada, incluso en forma material, tiene su particular Código Energético, cada pensamiento que tenemos, cada emoción y sentimiento que experimentamos, cada palabra que decimos, cada actitud que adoptamos, tiene su particular frecuencia vibratoria que afecta a nuestra Energía Vital (Cuerpo etérico) y tiene también su repercusión en todo el Sistema Energético afectando a cada uno de nuestros cuerpos.
Pues bien, CADA ALIMENTO QUE TOMAMOS TAMBIÉN TIENE UN CÓDIGO VIBRATORIO, su particular energía y frecuencia vibratoria que afecta directamente a nuestro cuerpo físico-etérico afectando así al resto de nuestros cuerpos, a todas nuestras células órganos y a la calidad y cantidad de nuestra energía vital.
Para que un alimento pueda contribuir al mantenimiento y mejora de nuestra salud física y bienestar emocional, es totalmente necesario que la energía y la frecuencia vibratoria del alimento se armonicen con nuestra propia Energía Vital y frecuencia vibratoria. Cuando la frecuencia vibratoria de un alimento, armoniza con la frecuencia vibratoria de nuestras células, se establece una sinergia o interacción positiva, la cual repercute positivamente en todos nuestros cuerpos, incrementando nuestra VITALIDAD y SALUD.
Cuando la frecuencia vibratoria del alimento, no armoniza con la de nuestras células, lo que se produce es un desequilibrio en todo nuestro Sistema Energético, creando el ambiente ideal para que proliferen las enfermedades.
Muchos de los alimentos que tomamos, ya sea por la sobrecarga tóxica que contienen (restos de abonos químicos, fitosanitarios, hormonas, aditivos…), ya sea por la propia naturaleza del alimento, tienen una vibración negativa, que afecta negativamente a nuestra salud cuando los tomamos. Para verlo más claramente hablemos de las frecuencias vibratorias de salud y de las frecuencias vibratorias de la enfermedad
En 1992, Bruce Taino llevó a cabo en la Universidad Estatal de Cheny (Washington), el estudio de la frecuencia vibratoria media del cuerpo humano sano y determinó que durante el día esta era de 62 a 72 MHz. Averiguó igualmente que cuando se reduce la frecuencia vibratoria de una persona, el sistema inmunológico se ve comprometido. Si la frecuencia se reduce a 58 MHz, aparecen los síntomas del resfriado o la gripe a los a 42 MHz sobreviene el cáncer y a los 25 MHz se inicia la muerte. A medida que baja el tipo de vibración, las sinapsis del cerebro se dañan. Sus conclusiones fueron contundentes, dietas grasientas y altas en hidratos de carbono matan de hambre a las células del cerebro. Los sustitutos del azúcar tales como los edulcorantes destruyen las terminaciones nerviosas. Sus investigaciones recogían el testigo de las iniciadas por el Dr. Royal Raymond Rife (1888-1971)… Veamos las frecuencias vibratorias de los alimentos.
Actualmente, hay estudios que han demostrado que, en sólo tres segundos, tras un sorbo de café, la frecuencia de una persona se reduce en 14 MHz. Sin ninguna intervención para reequilibrarla, la frecuencia de esa persona tardará tres días en volver a la normalidad (algunos expertos señalan que la inhalación de aceites esenciales recupera la frecuencia bioeléctrica perdida en menos de treinta segundos). De la misma forma, un pensamiento negativo puede reducir la frecuencia de una persona de 10 MHz, mientras que una actitud mental positiva puede elevarlo en 10-15 MHz.
Considerar los alimentos desde el punto de vista de la luz que contienen contribuye a una visión más holística sobre la nutrición humana. Del estudio de las frecuencias corporales se desprende el interés de conocer las frecuencias de las sustancias que comemos, respiramos o absorbemos. Hoy diversas investigaciones nos permiten conocer la frecuencia vibratoria (la luminosidad de los alimentos.). Los alimentos procesados o en conserva y los de procedencia animal tienen una frecuencia de cero. Los productos frescos se sitúan de media en los 15 MHz, las hortalizas de 12 a 22 MHz y los frutos de árboles y arbustos de 20 a 27 MHz. Entre los alimentos de mayor frecuencia luminosa, por encima de los 50 MHz, encontramos el cacao y chocolate sin procesar, la espirulina, el limón, las algas, etc. Esto también demuestra que el régimen alimentario rico o basado primordialmente de estos alimentos es a la vista de la “pirámide de luz de los alimentos” el que mejor se adapta para mantener un alto grado de energía en el conjunto del cuerpo.
La medida de la luminosidad de los alimentos es un dato que ilustra su capacidad nutritiva en una visión más holística. En síntesis, no hay duda que la luz, como frecuencia vibratoria nutritiva, absorbiendo la que contienen los alimentos, es esencial en la dieta humana.
Si continuas ingiriendo alimentos de baja vibración energética de nada te servirá estar meditando 6 veces al día, estar haciendo las posiciones más complicadas de Yoga, repetir mil veces las palabras “te amo, lo siento, por favor perdóname, gracias” o cualquier otro método espiritual. La vibración que logres subir con cualquier técnica espiritual, la bajarás de nuevo al comer alimentos de baja vibración… Entonces, busca tu propio equilibrio, escucha a tu cuerpo, RESPONSABILIZATE DE TU PROPIA VIBRACIÓN!!
Alimenta tu cuerpo con consciencia y, como dijo Hipócrates, “deja que los alimentos sean tu medicina y que la medicina sea tu alimento”
CON AMOR, LUZ Y PRESENCIA
Tomado de http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.es/2014/07/la-vibracion-del-cuerpo-fisico-y-los.html
http://angelesamor.org/

jueves, 23 de octubre de 2014

La sabiduría del organismo.


Estos textos de T.C.Fry y de H.M Shelton, ponen de relieve la sabiduría infinita del cuerpo humano. Al tomar conciencia de ello, vemos que lo único por hacer es: confiar plenamente en los poderes del organismo, establecer las condiciones más favorables para restablecer el estado de salud y dejar que el cuerpo trabaje sobre sí mismo. Una vez que proporcionemos al cuerpo las condiciones más favorables para una buena salud, el organismo repondrá su estado en todos los casos. Es preciso recordar que el cuerpo siempre busca lo mejor para el organismo y actúa únicamente con el fin de reponer su estado de salud.
No existe ningún elemento o factor que posea la inteligencia o el poder de realizar las funciones corporales; por esta razón, la mejor medida es dejar que sea el propio organismo el que realice todas las funciones. Todo aquello que se encuentre en el interior del organismo funciona bajo una única premisa: servir como material que el cuerpo necesita o bien provocar la aparición de toxinas o problemas letales. Recordemos que toda sustancia inservible para el organismo actúa como elemento tóxico. Este es un tópico prácticamente invariable.
Tenga siempre presente que la única sanación existente es la desarrollada por el propio organismo y, por lo tanto, no existe otra sanación posible.
La idea principal es mostrar la inmensa inteligencia del cuerpo humano y su infinidad de provisiones para dotar al ser humano de bienestar y longevidad. El organismo cuenta con miles de “ángeles de la guardia”, mecanismos de control y regulación, que velan continuamente por el mantenimiento del equilibrio orgánico ideal. No obstante, cuando el organismo sufre de forma reiterada, los impedimentos de unas condiciones adversas, estos “ángeles de la guarda” pierden su efectividad.
Es evidente nuestra incapacidad intelectual para comprender la sabiduría del organismo, cuya magnitud y eficacia rebasa nuestras posibilidades. El cuerpo no necesita que le ayudemos, aunque podamos proporcionarle apoyo. Lo único que necesita el organismo es poder administrar adecuadamente sus necesidades de forma independiente. Es decir, nuestro único apoyo debe consistir en crearle las condiciones higiénicas más idóneas, una tarea que no requiere excesivo esfuerzo por nuestra parte. Asimismo es incuestionable:
- Que la ley y el orden dominan en el reino de la vida.
- Que el ser humano no debe entremeterse en un dominio vital cuya sabiduría supera, con creces, la suya.
- Que el organismo actúa correctamente bajo todas las circunstancias.
- Que es erróneo tratar de suministrar al organismo otra cosa que no sea lo exigido por el instinto o la sabiduría innata.
Los hechos destacables se pueden resumir en 10 puntos:
1. La inteligencia innata opera con gran eficacia sobre el organismo y sus trillones de células. Esta inteligencia orgánica es inherente y automática. Se transmite constantemente de generación en generación.
2. La inteligencia interna y la programación suministran y anticipan las necesidades que el cuerpo necesita.
3. La perfecta nutrición de cada una de las trillones de células que componen el cuerpo humano, así como la nutrición de la población que la componen, compuesta por cuatrillones de mitocondrias y orgánulos, requieren una logística y una inteligencia que sobrepasa los límites imaginables de cualquier habilidad intelectual.
4. Cada célula que se encuentra en el interior del organismo es fundamental para el perfecto funcionamiento del cuerpo. El organismo es parsimonioso y no tolera la existencia de numerosas sustancias tóxicas.
5. El cuerpo actúa con firmeza cuando debe protegerse de invasiones exógenas. Por esta razón, provoca la aparición de miles de tumores y otras salidas de emergencia para garantizar la vida y salvar al organismo.
6. El organismo posee “enzimas asesinas”, denominadas lisosomas, que utiliza para digerir tumores cuando posee la cantidad de energía precisa, como sucede cuando se encuentra en estado de ayuno.
7. Aquellas células que se encuentran tan intoxicadas que han perdido toda su funcionalidad se convierten en células cancerígenas. El resto de células se encargan de aniquilarlas dichas células, siempre que posean la cantidad precisa de vitalidad residual y las fuentes sean las correctas.
8. El cerebro es el motor del organismo y su inteligencia supera ampliamente todas las existentes.
9. El organismo es el único agente que cuenta con las fuentes, el poder y la pericia necesarias para mantener su entorno y sus operaciones en pleno rendimiento y para restaurarlas si sufrieran algún daño provocado por factores adversos.
10. Casi las personas que sufren problemas son víctimas de una programación viciada. A menudo es necesario cambiar por completo el trasfondo ideológico de las personas para enseñarles a librarse de su sufrimiento e infelicidad.
El ser humano posee en su interior una inteligencia y un orden tan perfecto que nuestros intelectos se ven incapaces de comprender. Aunque muchas personas nunca admitirán su incapacidad por saber y comprender, debemos aceptar que nuestras capacidades son muy limitadas. No podemos comprender el concepto de la infinidad y estamos completamente desorientados por la presencia de numerosas realidades de la existencia.
La arrogancia y las malas acciones que provocan una mala influencia sobre las personas, surgen como consecuencia de una educación reductiva, de la soberbia y del autoritarismo que reinan en muchos ambientes. En cambio, la humildad o la bondad, virtudes tan preciadas por la humanidad, fluyen de la sabiduría intelectual y de la comprensión. La sabiduría reconoce nuestra naturaleza finita y admite la ignorancia, un acto de humildad. Esta virtud no suprime nuestros impulsos innatos para buscar nuevos conocimientos, sino que surge de una comprensión que estimula la búsqueda de una sabiduría mayor. El verdadero conocimiento nos motiva constantemente para que avancemos en nuestra exploración y desarrollo.
Toda esta visión se centra en un campo sobre el que se ha investigado e indagado bastante poco. Cuando nos encontramos ante la inmensa multitud de facultades que posee en su interior el cuerpo humano, debemos tener un respeto reverencial frente a la gran inteligencia desplegada en cada uno de los trillones de procesos que tienen lugar diariamente en el organismo y la gran precisión que observamos. No podemos hacer otra cosa que aceptar que el cuerpo humano opera sobre unos principios que manifiestan el dominio de la ley y el orden en el reino orgánico. Debemos aceptar que nuestra constitución se basa en este orden. Y cada uno de nuestros actos debe ajustarse a las leyes universales de la existencia.
Nuestra intención es mostrar la magnitud de la inteligencia innata; de la sabiduría inherente del organismo que supera miles de veces la inteligencia de la que hacemos alarde continuamente. Su poder es tan inmenso que podríamos tacharlo de pasmoso, sorprendente. Sin embargo, mostrarla inmensidad de la inteligencia innata no es una tarea fácil, puesto que apenas existen estudios que versen sobre este tema. No obstante, podemos analizar y apuntar algunas de las muchas manifestaciones de la sabiduría orgánica innata.
Cuando finalice la lectura del texto propuesto, conocerá la existencia de una providencia interna que debería respetar. Asimismo, comprenderá que las cualidades orgánicas son tan poderosas que jamás podrá olvidar la siguiente recomendación: jamás interfiera en el dominio vital. Su ayuda nunca será beneficiosa para el organismo, lo único que puede provocar es la aparición de problemas. El conocimiento y la sabiduría que la civilización humana ha desarrollado desde los albores de la humanidad hasta nuestros días no pueden igualarse a la inteligencia exhibida en las operaciones celulares que tienen lugar en el interior del organismo.
Lo único que usted puede hacer para ayudar al organismo es ordenar el entorno externo para que éste sea lo más propicio posible para el cuerpo humano. Recuerde bien: ¡Lo único que puede hacer por el organismo es dejar que trabaje sólo! Él sabe lo que hace, pero usted no.
LA INGENIERÍA DE LA VIDA – Por el Dr. Herbert M. Shelton (1895-1985)
El proyecto de ingeniería más sofisticado de todos los que conocemos hasta ahora, es la creación de un perfecto organismo animal a partir de un minúsculo óvulo. Piense por un instante en la maravillosa estructura arquitectónica que supone el cuerpo humano.
Miles de elevadores y poleas utilizados en cada una de sus acciones; numerosos canales de conducción, a través de los cuales se realizan los procesos de distribución alimenticia y eliminación de líquidos residuales; sensores que regulan la temperatura corporal adaptando sus acciones y funciones a cada uno de los entornos y necesidades existentes; un grandioso sistema nervioso; ojos, oídos… Consideramos la radio como un invento grandioso, sin embargo nuestro organismo posee mecanismos de “emisión” y “recepción” inexistentes en la actualidad. Todos los inventos humanos tienen su génesis en el organismo animal.
Cuando estudiemos las maravillas del organismo, sus estructuras, sus funciones, su desarrollo, su evolución y sus numerosas capacidades y poderes, debemos tener presente que la fuerza que las creó y las mantiene, se encuentra en su interior. El poder o inteligencia que hace posible la transformación de un óvulo fertilizado en un cuerpo perfectamente desarrollado es sólo una parte de la fuerza interna que controla incesantemente cada una de sus actividades.
El origen de esa fuerza intrínseca es totalmente desconocido, ésta puede ser un poder inteligente o una energía invisible, pero lo cierto es que su objetivo final es alcanzar el mayor grado posible de complejidad y funcionalidad. El motor que garantiza el mantenimiento, desarrollo y estado de salud del organismo parece guiarse por los dictados de nuestra inteligencia interna, y no por la inteligencia consciente del hombre. De hecho, a menos que garanticemos que algo pueda surgir de la nada, que esa inteligencia pueda surgir de algo que carezca de inteligencia, debemos creer que la inteligencia consciente del hombre es una parte subordinada de una inteligencia muy superior que controla y dirige su vida y que se encuentra en su interior.
Si observáramos algunas de las hazañas mecánicas que el organismo efectúa cuando se encuentra enfermo, aceptaríamos sin ninguna duda la siguiente afirmación de Sylvester Graham: “El instinto orgánico actúa en cada una de estas operaciones con determinación y racionalidad para eliminar la causa que ha originado el problema”.
Comencemos analizando el proceso natural que el organismo inicia cuando surge una herida, un rasguño o cualquier otro problema epidérmico. Aunque consideremos este proceso como un acto puramente mecánico, debemos señalar que en él actúa la misma inteligencia que, de forma tan magistral, transformó una pequeña partícula de protoplasma en un cuerpo perfectamente desarrollado.
Cada vez que la piel sufre una rotura o corte, existe una exudación de sangre que se coagula formando una costra hermética. Esta costra protege la herida y permanece durante el tiempo que sea preciso. En el interior del organismo, justo debajo de la mencionada costra, comienzan a sucederse una serie de acontecimientos de suma importancia. En primer lugar, el cuerpo envía a la zona dañada una gran cantidad de flujo sanguíneo, mientras que los tejidos, nervios y células musculares que se encuentran en ambos lados de la herida comienzan a multiplicarse con rapidez formando un “puente celular” que une las dos orillas de la herida.
Todas estas operaciones se llevan a cabo bajo un estricto control y orden. Las células que se acaban de crear en los vasos sanguíneos se unen a las células que se encuentran en el otro lado para restablecer, de forma ordenada, los canales de circulación. Del mismo modo, y bajo el mismo sentido del orden, se unen los tejidos conectores. Con una precisión y pericia comparable a la de un especialista en sistemas de comunicación, las neuronas reparan la línea que se había cortado. Una vez que se vuelve a establecer la comunicación celular, los órganos vuelven a la normalidad, restableciéndose el orden entre los músculos y tejidos de la zona. Un espectáculo sin dudas sorprendente, aún más si se tiene en cuenta que no se ha producido ni un sólo error.
Cuando la herida desaparece y se establece en su lugar el espacio de piel necesario, la costra que se había formado en la zona dañada comienza a desaparecer, ya que su trabajo ha finalizado. Durante el período de tiempo en el que su utilización fue necesaria, la costra permaneció fuertemente unida a la piel, dificultando de esta forma su extracción, sin embargo, cuando su función finaliza, el organismo la mina hasta que cae sola.
Con pruebas tan evidentes como ésta, es imposible poner en tela de juicio la sinonimia existente entre el poder inteligente que creó nuestro organismo y el poder que lo cura. ¿Acaso necesitamos alguna prueba más contundente que el orden y los medios utilizados en el proceso curativo, dos cualidades idénticas a las utilizadas en el proceso de creación, mantenimiento y modificación del organismo en su relación con los elementos esenciales de la vida?
Sin embargo, podemos ver con mayor claridad la magnitud de la naturaleza si observamos el proceso de curación que tiene lugar cuando un hueso se fractura o rompe. Desde el preciso instante en que el cuerpo sufre una rotura ósea, la inteligencia que nos creó a partir de un óvulo, comienza a trabajar duramente para reparar el daño ocasionado. El organismo segrega una sustancia líquida sobre la superficie ósea en ambas direcciones desde el punto de fractura. La zona bañada por el líquido se endurece rápidamente hasta convertirse en una sustancia ósea que se une firmemente a las dos secciones del hueso. Este “anillo óseo” permite que el cuerpo utilice el miembro hasta que la naturaleza pueda reparar el daño. Por medio de un proceso de multiplicación celular, similar al visto anteriormente en la herida epidérmica, los extremos del hueso vuelven a unirse y, con ello, se restablecen los canales de circulación. Cuando finalizan estos procesos de reparación, el “anillo óseo” comienza a suavizarse y a ser absorbido, excepto una pequeña parte que se adhiere definitivamente al punto de fracción.
Si golpea su dedo con un martillo, el resultado será un moretón bastante doloroso. Su aparición se debe a una efusión de sangre bajo la piel, seguida de una pequeña inflamación y descoloramiento. Parte del tejido sufrirá una ligera mutilación y las células quedarán destrozadas, muchas de ellas llegando a morir. Sin embargo ¿se queda el dedo así toda su vida? Por supuesto que no. Con el paso de los días el tejido dañado será sustituido por uno nuevo y las células sanguíneas muertas desaparecerán a través de los vasos sanguíneos. Al poco tiempo, la inflamación cederá, el dolor desaparecerá y pronto nos olvidaremos del moretón. Este es otro ejemplo que nos demuestra la gran inteligencia que posee la fuerza que controla y dirige cada una de las acciones del cuerpo. Una vez más somos testigos de su maravillosa eficiencia.
Ahora bien, esta gran inteligencia que observamos en los procesos de autocuración, reparación y ajuste que tienen lugar en el interior del organismo no sólo se observan en situaciones tan complejas como las mencionadas, sino que también puede darse en cualquier otro accidente más común, como la simple introducción de una astilla en la piel. Cuando esto sucede, el organismo no procede a su retirada de forma inmediata. La naturaleza, o fuerza vital, hace gala de su destreza y lo elimina por nosotros. El dolor y la inflamación provocada por su introducción van seguidos de la formación de pus, que destruye el tejido hasta alcanzar la superficie de la piel. El paulatino crecimiento de la capa de pus finaliza en el instante en el que rompe definitivamente la superficie de la piel y sale al exterior, transportando la astilla.
La formación de abscesos en el interior del cuerpo es otro ejemplo más de la destreza arquitectónica del organismo. Éstos se encuentran separados del resto de los órganos y sistemas orgánicos por un muro formado por tejido granulado que impide su propagación y la expulsión de pus en la circulación.
Cuando el cuerpo sufre la aparición de una apendicitis, los intestinos que se encuentran alrededor del apéndice crean adhesiones que forman un muro de contención que impiden la propagación del problema y en cuyo interior se forman los abscesos. La zona de menor resistencia suele ser el interior de los intestinos y por lo tanto, si los médicos no interfieren en el proceso, casi todos los casos finalizan con la ruptura de los abscesos y la expulsión del pus a través de las cámaras.
Si se aplica una bolsa de hielo uno o dos días antes de iniciarse el tratamiento ordinario, se producirá un considerable descenso en el esfuerzo necesario para la elaboración del muro que separa el apéndice del resto de la cavidad abdominal. Sin embargo, si no aplicamos ninguna bolsa de hielo, el organismo creará un muro de separación entre el apéndice inflamado e infectado y el resto de la cavidad. La bolsa de hielo interfiere en las operaciones curativas y protectivas iniciadas por el propio organismo con tanta virulencia, que uno de los cirujanos de abdomen más importantes en el mundo de la medicina declaró: “Rechazo con rotundidad la utilización de bolsas de hielo y en aquellos casos en los cuales se utilizan, anuncio siempre por adelantado que posiblemente tendrá el apéndice gangrenado. Y casi nunca me equivoco. En aquellos casos en los que existan indicios de apendicitis, no debería usarse bolsa de hielo bajo ningún concepto”. La naturaleza realizará su propio trabajo como considere oportuno y cualquier intento por asistirle debe considerarse como una interferencia perniciosa y entrometida.
La inflamación aguda del riñón finaliza normalmente en buen puerto, sin embargo, a veces se puede complicar con la aparición de una supuración acompañada de ciertos abscesos, principalmente en las zonas cálidas del organismo. La cantidad de sustancia que un absceso de riñón puede descargar suele ser enorme, sin embargo, la naturaleza expulsa esta sustancia de forma magistral.
Existen numerosos canales a través de los cuales puede expulsarse el pus que se forma en losabscesos. La inflamación puede extenderse hasta adherirse finalmente al diafragma. Antes de que esto suceda, el organismo forma alrededor del absceso una capa densa formada con tejido cicatrizado. Cuando la inflamación llega hasta el diafragma, prosigue su camino hasta alcanzar los pulmones, adhiriéndolos al diafragma. Desde este momento, el riñón, el diafragma y los pulmones forman una sola unidad. Sin embargo, la fuerte unión que existe entre cada uno de los órganos impide que la pus se introduzca en las cavidades peritoneal y pleural. Mientras tanto, el organismo forma una pequeña cavidad en el pulmón a través de la cual vierte el pus en un tubo bronquial. Finalmente, el cuerpo expulsará las sustancias tóxicas por medio de la tos, vaciando el absceso y dejando la cavidad completamente limpia. El muro que se había formado en torno al conducto del absceso se fortalece y contrae hasta que sólo quede una cicatriz, cerrando con ello el agujero. En este momento, el paciente recupera la salud.
El absceso también puede dirigirse hacia otras direcciones, hacia abajo o hacia el lado. En tales casos, el proceso es completamente igual, excepto que ahora el riñón se unirá al estómago, a los intestinos o a la pared del abdomen mediante la inflamación. Si la adhesión se realiza al estómago o a los intestinos, el absceso perforará ambos órganos y el pus se expulsará a través de las cámaras. Sin embargo, si el absceso se adhiere a la pared del abdomen, el pus se expulsará a través de la piel. En ambos casos, la herida producida por la expulsión del pus cicatrizará y el paciente recuperará su estado de salud. En algunos casos, el absceso descarga directamente en el interior de la vesícula, pasando posteriormente a los intestinos. Esta situación recibe el nombre de “punto de partida”.
Algunas veces se da el caso de personas muy débiles cuya naturaleza no le permite culminar la conexión entre los diferentes órganos. Cuando esto sucede, el pus termina por introducirse en la cavidad pleural (empinema) o en la cavidad abdominal, provocando una peritonitis o, a veces, la muerte.
Otro ejemplo de la magnitud y efectividad con la que opera la naturaleza en nuestro interior se da en aquellos casos en el que aparecen cálculos biliares cuya dimensión le impide pasar del conducto biliar al intestino delgado. Cuando esto sucede, el organismo provoca la inflamación de la vesícula biliar hasta que se adhiere a la pared intestinal e inicia un proceso ulceroso que finaliza con la apertura de un pequeño orificio que comunica la pared de la vesícula y la pared intestinal. Una vez finalizado este proceso, las piedras se deslizan a través de la cavidad y se expulsan por medio de las cámaras. Cuando la vesícula vuelve a su estado normal, la pequeña cavidad se cierra y el organismo recupera la normalidad. A veces, el organismo elimina estas piedras a través de la pared abdominal y la piel.
El doctor en medicina J. F. Baldwin, miembro del Colegio de Cirujanos de Estados Unidos, relata en una revista especializada sobre transfusiones sanguíneas cómo una pequeña muestra de ingeniería orgánica puede mostrarnos la ingeniosidad de la naturaleza en sus esfuerzos por prolongar la vida humana, a pesar de los esfuerzos realizados. Al finalizar una operación que realizó a una mujer de mediana edad quien durante muchos años había sufrido continuashemorragias de los intestinos, afirmó: “En la operación extirpé una maraña de intestino delgado realizando una anastomosis, como es normal. Después de examinar el trozo de intestino extirpado, observamos que se había producido una obstrucción abdominal, pero que la naturaleza la había eliminado por medio de una ulceración que tuvo lugar entre los rizos adherentes del intestino que se encontraban encima y debajo de la ulceración. Sin embargo, la úlcera continuó actuando en el interior del organismo provocando la aparición de una anemia. Después de ello, la mujer se recuperó sin ningún problema y volvió a la normalidad”.
Cuando escuchamos casos como éste, en el que el organismo pliega y une dos partes del intestino y crea una úlcera con el fin de formar un conducto en torno a la obstrucción, la única explicación razonable es la existencia de una verdadera fuerza inteligente. Sin lugar a dudas, la úlcera podría haberse curado al finalizar su trabajo, es decir la formación del conducto, sin embargo, la situación no se lo permitió. La naturaleza posiblemente comunicó una y otra vez, en un lenguaje inconfundible, que cesara la ingestión de alimentos, para culminar de esta forma el proceso de curación. Sin embargo, la superficie ulcerada continuó padeciendo la llegada de sustancias nutritivas y fármacos.
Cualquier absceso o gangrena que se forme en el interior del cuerpo se encuentra aislado del resto del organismo por una pared de tejido granulado. La parte de tejido dañada desaparece y es sustituida por otro tejido nuevo.
Cuando hablamos del proceso de encapsulamiento nos referimos al proceso mediante el cual rodeamos un cuerpo o una sustancia con una cápsula. Una cápsula, también conocida con el nombre decista, está formada por una cavidad forrada, según su origen, de endotelio (en cuyo caso reciben el nombre de cistas de exudación, formada sobre cavidades ya existentes de tejido conectivo) o de epitelio (conocida como cistas de retención y cuya formación se realiza sobre cavidades epitelial) y en cuyo interior existe un fluido o semifluido. Ambos tipos se engloban dentro de una clase más amplia llamada cistas de distención.
Las cistas de retención surgen cuando los conductos y glándulas del aparato de eliminación sufren una obstrucción. Las sustancias segregadas por las glándulas se introducen en las cavidades que posteriormente serán cubiertas por una pared fibrosa. Pueden surgir en cualquier estructura glandular, como el páncreas, los riñones, las glándulas salivales, las glándulas mamarias o las glándulas sebáceas (quistes).
Cuando el organismo presiente la existencia de un cuerpo extraño, inicia un proceso de eliminación para expulsarlo del cuerpo. El primer paso, es formar una inflamación y supuración. Si ello no fuera suficiente y el cuerpo todavía permaneciera en el interior, el organismo forma una cápsula que contiene una sustancia líquida y cuya misión será dejarla sin ningún poder ofensivo.
Algo parecido sucede en los pulmones con los gérmenes. Rausse pensó que este fluido era una especie de sustancia mucosa en la que se desarrollaba también las sustancias químicas nocivas que las dejaban inofensivas. En su libro Guía de curación mediante el agua, anunció que dicha teoría no podía demostrarse todavía: “Esta teoría se basa en los principios incontrovertibles de la naturaleza en el mundo orgánico y alimenticio, donde actúa de forma similar bajo las mismas circunstancias. Por esta razón, podemos afirmar que la teoría que le acabamos de mostrar no pierde credibilidad, ya que somos incapaces de reconocer con nuestros ojos, debido a su tamaño, los átomos perjudiciales y las diminutas redes que existen a su alrededor o mostrarlos por partes”.
El encapsulamiento de sustancias tóxicas, como tejidos muertos, gérmenes, parásitos, y otros cuerpos extraños, tiene como objetivo dejarlos inofensivos ante el organismo. El proceso y la estructura que desarrolla son simplemente medidas defensivas. Una vez más, debemos resaltar las numerosas y variadas medidas de emergencia que el organismo tiene a su disposición.
La formación de cálculos biliares, y otras piedras, es un ejemplo más de la pericia arquitectónica y mecánica del organismo, cuyo fin último es preservar la vida del cuerpo. En aquellas personas que sufren de tuberculosis, los puntos más afectados de los pulmones suelen ser las zonas donde se forman las piedras. En el momento en que se produce dicha formación, la enfermedad finaliza en esa región. Las autoridades sanitarias consideran que la naturaleza emplea este medio para aislar el bacilo del tubérculo.
Al igual que sucede en los pulmones, la formación de piedras en la vesícula y en los riñones es el resultado final de la inflamación y posee, sin lugar a dudas, una finalidad definitiva y útil. También es cierto que a veces su tamaño es tan grande que puede provocar la aparición de ciertos problemas, sin embargo, recuerde que su tamaño depende directamente de la gravedad de la situación. La mayoría de los cálculos biliares suelen ser lo suficientemente pequeños para pasar sin que la persona note su existencia. Existen muchos casos de personas que han muerto con cálculos biliares sin tan siquiera percatarse de su existencia. Los problemas sólo aparecen en el momento en el que deben eliminarse del organismo y, únicamente, en aquellos casos en el que su tamaño le dificulte pasar el conducto biliar con facilidad. Cuando una piedra puede atravesar todo el conducto con facilidad, pero se encuentra con dificultades para atravesar el pequeño orifico que conecta la vesícula con el intestino, podrá atravesarlo con bastantes problemas y provocará la aparición de grandes dolores.
Sin embargo, este dolor cesará, en el preciso instante en el que atraviese el orificio. (El paciente creerá que el dolor desapareció gracias al medicamento que había tomado y pensará que fue éste el que le “curó”.)
El término trombo se refiere a un pequeño coágulo de sangre que se forma en los vasos sanguíneos. Cuando aparece en la sangre uno de estos coágulos, decimos que el cuerpo ha sufrido una trombosis y que los vasos se han obstruido. No son más que el resultado de una herida y una inflamación y pueden provocar la obstrucción total de los vasos.
En los intestinos existen numerosas glándulas de pequeño tamaño compuestas de una estructura linfoidea, similares a las amígdalas de la garganta. Se conocen con el nombre de placas de Peyer. En los casos de fiebre tifoidea, estas placas aumentan su tamaño (hipertrofia) e incluso pueden segregar pus. A veces, mudan de piel, en cuyo caso puede producirse una hemorragia si los vasos sanguíneos que se hallan en esa zona no están muy obstruidos. Si la obstrucción sanguínea no se ha culminado o se ha realizado de forma incorrecta, el organismo sufrirá unahemorragia interna. Éste es otro ejemplo de cómo funciona la naturaleza en nuestro cuerpo. Estas obstrucciones pueden extenderse al sistema circulatorio central y desplazarse hasta algún punto clave donde su tamaño podría ocasionar graves consecuencias, como el corte de riego sanguíneo a algún órgano, proceso que causaría su muerte o inanición (esto sólo sería posible si se produjera un corte en una de las “arterias centrales”). Las arterias anastomosis establecerían inmediatamente una circulación colateral o compensatoria que permita suministrar sangre al órgano afectado.
Si aplicamos a la piel una fricción o fuente de calor con gran intensidad y duración, se formará una ampolla. Ésta se crea de la siguiente forma: el organismo vierte una sustancia líquida, suero o agua, procedente de los tejidos y vasos circundantes en un “espacio” que separa la dermis de la epidermis, con el fin de alzar la epidermis y proteger los tejidos que se encuentran debajo de ella. El fluido existente en la bolsa mantiene alejado el calor o, en el caso de una quemadura solar, los rayos solares, y lo protege de cualquier roce.
Como puede observar, este pequeño detalle es un ejemplo más de las medidas defensivas del organismo. En ambos casos, la inflamación y la curación surgen después de la ampolla, y en el caso de la quemadura solar, la piel se protege de ulteriores quemaduras con la aparición de la pigmentación.
Lo mismo sucede con la aparición de callos en manos y pies provocados por un roce constante. El oficinista que realiza trabajos manuales, descubrirá que sus manos son demasiado débiles para trabajar con herramientas. Sin embargo, después de trabajar varios días con estos instrumentos, descubrirá que la piel de sus manos se ha endurecido de forma considerable, hasta el punto que no aparecen más ampollas.
Los tumores surgen de una forma muy parecida. Su aparición probablemente se deba a un intento de endurecer los tejidos irritados como una medida defensiva. El endurecimiento de la piel y los tejidos es una medida defensiva que tiene lugar en cualquier parte del organismo donde exista una irritación. Algunas de las zonas más comunes son la boca, el estómago y los intestinos, principalmente en aquellas personas que ingieran constantemente sal, condimentos y sustancias farmacológicas. La aplicación continua de nitrato de plata convierte la superficie mucosa sobre la que se utiliza en una especie de cuero medio vivo. Otros órganos también sufren un proceso de endurecimiento ocasionado por la exposición continua a sustancias tóxicas.
Entre los ejemplos más destacados cabe señalar el de la toxemia, condición que requiere en ciertas partes del organismo barreras defensivas más grandes que las normales. Cuando las células normales de una parte del cuerpo se encuentran tan dañadas que no pueden resistir por más tiempo el abuso de las toxinas, el organismo pone en marcha los sistemas defensivos más utilizados y la naturaleza pone en pie de batalla a su ejército mejor preparado. Una vez levantada una barrera de células pertenecientes a tejidos conectivos, inicia una lenta, pero fructífera batalla contra las toxinas, mientras continúa alzando más barreras. Este proceso puede continuar hasta que el tumor alcance proporciones incluso peligrosas. Si no fuera por esta barrera, las causas que provocaron su creación habrían destruido la vida mucho antes. El objetivo del tumor no es otro que el de prolongar la vida del organismo.
Algo parecido sucede en las plantas que padecen la invasión de parásitos. Las grandes excrecencias que observamos en algunos robles surgen como consecuencia de la acción de las larvas de ciertas moscas. Esta mosca deposita sus huevos bajo la corteza del roble. Las larvas procedentes de los huevos segregan una sustancia, cuya composición tóxica provoca la aparición de una masa tumorosa. Los parásitos son también los responsables de la creación de una masa tumorosa en la raíz y tallo de los repollos. De igual forma, los olivos y otros árboles sufren también la aparición de esta masa cancerígena. En el caso del cedro, la existencia de hongos en su corteza provoca la aparición de una vegetación un tanto peculiar que recibe el nombre de “escobas de brujas”.
Como puede observar, existen numerosos ejemplos en los que la naturaleza origina medidas defensivas similares. La formación de tumores se debe, sin dudas, a una variación en las relaciones complejas que determina el crecimiento normal y debemos considerarla como una medida natural de protección. Un tumor nunca es fuente de peligro hasta que comienza a descomponerse.
En la inflamación de los riñones producida por un problema renal, los constituyentes normales de la orina disminuyen, ya que éstos permanecen en la sangre en vez de ser eliminados. La necesidad de expulsar de la circulación elementos tóxicos, como las sales, que generalmente se eliminan a través de los riñones, y la necesidad de mantenerlos disueltos en líquidos mientras se mantengan en el interior del organismo, provoca la aparición de retención de líquidos (hidropesía) en numerosas partes del cuerpo, especialmente en los tejidos que se hallan bajo la piel o en las cavidades del organismo. Cuando se recupera la función renal, el fluido hidrópico se introduce poco a poco en la circulación, donde finalmente se elimina.
Un aneurisma es una dilatación localizada en una parte específica de una arteria. Cuando las paredes arteriales se debilitan en un punto determinado, la presión sanguínea puede ocasionar su ruptura, fortalecer algunas de sus capas o provocar su abultamiento. El organismo pone en marcha su mecanismo de defensa de forma inmediata y crea una pared de tejido nuevo alrededor del aneurisma. Si ésta se rompiera y la sangre se esparciera entre los órganos, el organismo crearía una pared de tejido cicatrizado en torno al aneurisma para reducir la pérdida de sangre. Esto se conoce como aneurisma disecante.
Como podrá observar, el número de ejemplos que nos demuestra la magnitud y eficacia con la que el organismo protege sus propios intereses e inicia las medidas de emergencia que estime oportunas, es bastante amplio. Cuando estudiamos el gran mecanismo del cuerpo humano, la eficacia de cada uno de sus órganos, su pericia al encontrar las medidas de emergencia más eficaces, sus poderes de autocuración y recuperación casi ilimitados, no podemos sino evocar una gran admiración por sus poderes curativos y aceptar con resignación la ineficacia de los medios “curativos” del ser humano.
Dr. Herbert M. Shelton

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