Amados...
Los años pasan inexorablemente, nada los logra detener, ni las cirugías, ni las cremas, ni los deportes, pues ellos cada año dejan una impronta en nuestro organismo, mente o emociones.
Pero no son tan negativos como nos hacen creer, las creencias sean sociales, comerciales, farmacéuticas o familiares.
Pues los años nos dan para aquellos que trabajamos en nuestro interior desde siempre, a pesar que algunos nos consideraban, un "poco raros", ermitaños o anti sociales, siempre estuvimos más integrados a la realidad que aquellos "socializados".
Los años pasan, pero hasta nuestro último instante de vida, estamos aprendiendo esa lección "adeudada", ese conocimiento no tenido en cuenta, ese perdón postergado, ese dar gracias que habíamos olvidado.
Los años pasan y agradezco que aún sea así, pues aunque aparecen nuevas arrugas y mis pasos sean más lentos, cada día tengo la oportunidad de disfrutar un nuevo amanecer, puedo compartir los latidos de mi corazón humano con la Divinidad que habita en mí.
A veces nos asusta el pasar de los años, por el miedo de perder autonomía, porque la memoria se diluya en el pasado, dejando de lado el presente, pero estos miedos son fruto de la falta de aceptación y fe en dejarnos fluir en manos de la Vida.
La Vida, sabe a dónde debemos ir y por qué iremos allí, entonces...
Sin miedo, con valor, fortaleza, coraje y sabiduría, digamos...
SI!!!!! a la Vida!!!!!!
Aquí estoy, seguimos caminando juntas en la fe y la esperanza de llegar a buen puerto en el momento que deba ser y como la Divinidad así lo disponga.
Los Amo.
Con Amor, Ashamel Lemagsa.
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