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domingo, 26 de julio de 2020

Tao Te Ching. Lao Tse



El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao. El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre. Sin nombre es el principio del universo; y con nombre, es la madre de todas las cosas. Desde el no-ser comprendemos su esencia; y desde el ser, sólo vemos su apariencia. Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo origen, aunque distinto nombre. Su identidad es el misterio. Y en este misterio se halla la puerta de toda maravilla. 

II 

Todo el mundo toma lo bello lo bello, y por eso conocen qué es lo feo. Todo el mundo toma el bien por el bien, y por eso conocen qué es el mal. Porque, el ser y el no-ser se engendran mutuamente. Lo fácil y lo difícil se complementan. Lo largo y lo corto se forman el uno de otro. Lo alto y lo bajo se aproximan. El sonido y el tono armonizan entre sí. El antes y el después se suceden recíprocamente. Por eso, el sabio adopta la actitud de no-obrar y practica una en sin palabras. Todas las cosas aparecen sin su intervención. Nada usurpa ni nada rehúsa. Ni espera recompensa de sus obras, ni se atribuye la obra acabada, y por eso, su obra permanece con él.


III 

No ensalzar los talentos para que el pueblo no compita. No estimar lo que es difícil de adquirir para que el pueblo no se haga ladrón. No mostrar lo codiciable para que su corazón no se ofusque. El sabio gobierna de modo que vacía el corazón, llena el vientre, debilita la ambición, www.bibliotecaespiritual.com 2 y fortalece los huesos. Así evita que el pueblo tenga saber ni deseos, para que los más astutos no busquen su triunfo. Quien practica el no-obrar todo lo gobierna.

IV 

El Tao es vacío, imposible de colmar, y por eso, inagotable en su acción. En su profundidad reside el origen de todas las cosas. Suaviza sus asperezas, disuelve la confusión, atempera su esplendor, y se identifica con el polvo. Por su profundidad parece ser eterno. No sé quién lo concibió, pero es más antiguo que los dioses. 


El universo no tiene sentimientos; todas las cosas son para él como perros de paja. El sabio no tiene sentimientos; el pueblo es para él como un perro de paja. El universo es como un fuelle, vacío, pero nunca agotado. Cuanto más se mueve, más produce. Quien más habla menos le comprende. Es mejor incluirse en él.

VI 

El espíritu del valle no muere. Es la hembra misteriosa. La puerta de lo misterioso femenino es la raíz del universo. Ininterrumpidamente, prosigue su obra sin fatiga. 

 VII 

El cielo es eterno y la tierra permanece. El cielo y la tierra deben su eterna duración a que no hacen de sí mismos la razón de su existencia. Por ello son eternos. El sabio se mantiene rezagado y así es antepuesto. Excluye su persona y su persona se conserva. Porque es desinteresado obtiene su propio bien.
 
VIII 

La suprema bondad es como el agua. El agua todo lo favorece y a nada combate. Se mantiene en los lugares que más desprecia el hombre y,.así, está muy cerca del Tao. Por esto, la suprema bondad es tal que, su lugar es adecuado. Su corazón es profundo. Su espíritu es generoso. Su palabra es veraz. Su gobierno es justo. Su trabajo es perfecto. Su acción es oportuna. Y no combatiendo con nadie, nada se le reprocha. 

IX 

Más vale renunciar antes que sostener en la mano un vaso lleno sin derramarlo. La espada que usamos y afilamos continuamente no conservará mucho tiempo su hoja. Una sala llena de oro y jade nadie la puede guardar. Quien se enorgullece de sus riquezas atrae su propia desgracia. Retirarse de la obra acabada, del renombre conseguido, esa es la ley del cielo. 

 X 

Unir cuerpo y alma en un conjunto del que no puedan disociarse. Dominar la respiración hasta hacerla tan flexible como la de un recién nacido. Purificar las visiones hasta dejarlas limpias. Querer al pueblo y gobernar el Estado practicando el no-hacer. Abrir y cerrar las puertas del cielo siendo como la mujer. Conocer y comprenderlo todo usar la inteligencia. Engendrar y criar, engendrar sin apropiarse, obrar sin pedir nada, guiar sin dominar, esta es la gran virtud.
 
XI 

Treinta radios convergen en el centro de una rueda, pero es su vacío lo que hace útil al carro. Se moldea la arcilla para hacer la vasija, pero de su vacío depende el uso de la vasija. Se abren puertas y ventanas en los muros de una casa, y es el vacío lo que permite habitaría. En el ser centramos nuestro interés, pero del no-ser depende la utilidad. 

 XII 

Los cinco colores ciegan al hombre. Los cinco sonidos ensordecen al hombre. Los cinco sabores embotan al hombre. La carrera y la caza ofuscan al hombre. Los tesoros corrompen al hombre. Por eso, el sabio atiende al vientre y no al ojo. Por eso, rechaza esto y prefiere aquello. 

 XIII 

El favor y la desgracia inquietan por igual. La fortuna es un gran dolor como nuestro cuerpo. ¿Qué quiere decir: favor y desgracia inquietan por igual ? El favor eleva y la desgracia abate. Conseguir el favor es la inquietud. Perderlo es la inquietud. Este es el sentido de «favor y desgracia inquietan por igual» ¿Qué quiere decir: la fortuna es un gran dolor como nuestro cuerpo? La causa por la que padezco dolor es mi propio cuerpo. Si no lo tuviese, ¿qué dolor podría sentir? Por esto, quien estime al mundo igual a la fortuna de su propio cuerpo, puede gobernar el mundo. Quien ame al mundo como a su propio cuerpo, se le puede confiar el mundo. 

XIV 

Se le llama invisible porque mirándole no se le ve. Se le llama inaudible porque escuchándole no se le oye. Se le llama impalpable porque tocándole no se le siente. Estos tres estados son inescrutables y se confunden en uno solo. En lo alto no es luminoso, en lo bajo no es oscuro. Es eterno y no puede ser nombrado, retorna al no-ser de las cosas. Es la forma sin forma y la imagen sin imagen. Es lo confuso e inasible. De frente no ves su rostro, por detrás no ves su espalda. Quien es fiel al Tao antiguo domina la existencia actual. Quien conoce el primitivo origen posee la esencia del Tao.

 XV 

Los sabios perfectos de la antigüedad eran tan sutiles, agudos y profundos que no podían ser conocidos. Puesto que no podían ser conocidos, sólo se puede intentar describirlos: Eran prudentes, como quien cruza un arroyo en invierno; cautos, como quien teme a sus vecinos por todos lados; reservados, como un huésped; inconstantes, como el hielo que se funde; compactos, como un tronco de madera; amplios, como un valle; confusos, como el agua turbia. ¿Quién puede, en la quietud, pasar lentamente de lo turbio a la claridad? ¿Quién puede, en el movimiento, pasar lentamente de la calma a la acción? Quien sigue este Tao no desea ser pleno. No siendo pleno puede quedar en lo viejo sin renovarse. 

XVI 

Alcanza la total vacuidad para conservar la paz. De la aparición bulliciosa de todas las cosas, contempla su retorno. Todos los seres crecen agitadamente, pero luego, cada una vuelve a su raíz. Volver a su raíz es hallar el reposo. Reposar es volver a su destino. Volver a su destino es conocer la eternidad. Conocer la eternidad es ser iluminado. Quien no conoce la eternidad camina ciegamente a su desgracia. Quien conoce la eternidad da cabida a todos. Quien da cabida a todos es grandioso. Quien es grandioso es celestial. Quien es celestial es como Tao Quien es como el Tao es perdurable. Aunque su vida se extinga, no perece.

 XVII 

El gran gobernante pasa inadvertido por el pueblo. A éste sucede el que es amado y elogiado por el pueblo. Después, el que es temido. Y finalmente, el despreciado. Si no hay una confianza total, se obtiene la desconfianza. El gran gobernante practica el no-hacer y así, a la obra acabada sigue el éxito. Entonces, el pueblo cree vivir según su propia ley. 

XVIII 

Cuando se abandona el Tao aparecen la bondad y la justicia. Con la inteligencia y la astucia surgen los grandes hipócritas. Cuando no existe armonía entre los seis parientes, se necesita la piedad filial y el amor paternal. Cuando hay revueltas en el reino, se inventa la fidelidad del buen súbdito.  

XIX 

Rechaza la sabiduría y el conocimiento, y aprovechará cien veces más al pueblo. Rechaza la benevolencia y desecha la justicia, y el pueblo volverá a la piedad y el amor. Rechaza la habilidad y su provecho, y no habrá más bandidos ni ladrones. Pero estas tres normas no bastan. Por esto, atiende a lo sencillo. y genuino, reduce tu egoísmo, y restringe los deseos.

XX 

Suprime el estudio y no habrá preocupaciones. ¿Qué diferencia hay entre el sí y el no? ¿Qué diferencia hay entre el bien y el mal? No es posible dejar de temer lo que los hombres temen. No es posible abarcar todo el saber. Todo el mundo se enardece y disfruta, como cuando se presencia un gran sacrificio, o como cuando se sube a una torre en primavera. Sólo yo quedo impasible, como el recién nacido que aún no sabe sonreír. Como quien no sabe adónde dirigirse, como quien no tiene hogar. Todo el mundo vive en la abundancia, sólo yo parezco desprovisto. Mi espíritu está turbado como el de un ignorante. Todo el mundo está esclarecido, sólo yo estoy en tinieblas. Todo el mundo resulta penetrante, sólo yo soy torpe. Como quien deriva en alta mar. Todo el mundo tiene algo que hacer, sólo yo soy un inútil. Sólo yo soy diferente a todos los demás porque aprecio a la Madre que me nutre.

XXI 

La grandeza de toda virtud reside en su fidelidad al Tao. El Tao es algo confuso e intangible. Es confuso e intangible, pero tiene formas. Es confuso pero brillante porque abarca muchas cosas. Es profundo y oscuro pero contiene una esencia. Esta esencia es verdadera. Desde los tiempos más remotos conserva invariable su nombre. Es el origen de todos los seres. ¿Cómo conocer el origen de todos los seres? Por esto mismo. 

XXII 

Lo humillado será engrandecido. Lo inclinado será enderezado. Lo vacío será lleno. Lo envejecido será renovado. Lo sencillo y puro será alcanzado, pero lo complicado y extenso causará confusión. Por esto, el sabio abraza la unidad y es el modelo del mundo. Destaca porque no se exhíbe. Brilla porque no se guarda. Merece honores, porque no se ensalza. Posee el mando, porque no se impone. Nadie le combate porque él a nadie hace la guerra. ¿Son acaso vanas las palabras del antiguo proverbio: www.bibliotecaespiritual.com 9 «lo humillado será engrandecido»? Por esto mismo, el sabio preservará su grandeza. 

XXIII 

Hablar poco es lo natural. Un huracán no dura toda la mañana. Un aguacero no dura todo el día. ¿Quién hace estas cosas? El cielo y la tierra. Sí las cosas del cielo y la tierra no pueden durar eternamente, ¿cómo las cosas del hombre? Así, quien sigue el Tao se une al Tao. Quien sigue la virtud, se une a la virtud. Quien sigue el defecto, se une al defecto. Quien se identifica con una de estas cosas, por ella es acogido. Pero a esto no se da suficiente crédito.

XXIV 

Quien se sostiene de puntillas no permanece mucho tiempo en pie. Quien da largos pasos no puede ir muy lejos. Quien se exhibe carece de luz. Quien se alaba no brilla. Quien se ensalza no merece honores. Quien se glorifica no llega. Para Tao, estos excesos, son como excrecencias y restos de comida que a todos repugnan. Por eso, quien posee el Tao no se detiene en ellos.
 
XXV 

Antes aún que el cielo y la tierra ya existía un ser inexpresable. Es un ser vacío y silencioso, libre, inmutable y solitario. Se encuentra en todas partes y es inagotable. Puede que sea la Madre del universo. www.bibliotecaespiritual.com 10 No sé su nombre, pero lo llamo Tao. Si me esfuerzo en nombrarlo lo llamo «grande». Es grande porque se extiende. Su expansión le lleva lejos. La lejanía le hace retornar. El Tao, pues, es grande y el cielo es grande. La tierra es grande y también lo es el hombre. En el universo hay cuatro cosas grandes, y el hombre del reino es una de ellas. El hombre sigue la ley de la tierra. La tierra sigue la ley del cielo. El cielo sigue la ley del Tao. El Tao sigue su propia ley. 

XXVI 

Lo pesado es la raíz de lo ligero. La calma somete a lo agitado. Así, el sabio cuando viaja no se aleja de la caravana. Aunque pueda disfrutar de las cosas más excelsas, conserva su paz y se hace superior. ¿Cómo el dueño de diez mil carros puede obrar con ligereza en el imperio? Quien se comporta ligeramente pierde la raíz de su poder. Quien se ofusca, se pierde a sí mismo. 

XXVII 

Un buen caminante no deja huellas. Un buen orador no se equivoca ni ofende. Un buen contable no necesita útiles de cálculo. Un buen cerrajero no usa barrotes ni cerrojos, y nadie puede abrir lo que ha cerrado. Quien ata bien no utiliza cuerdas ni nudos, y nadie puede desatar lo que ha atado. Así, el sabio que siempre ayuda a los hombres, no los rechaza. El sabio que siempre conserva las cosas, no las abandona. De él se dice que está deslumbrado por la luz. Por esto, el hombre bueno no se considera maestro de los hombres; www.bibliotecaespiritual.com 11 y el hombre que no es bueno estima como buenas las cosas de los hombres. No amar el magisterio ni la materia de los hombres, y aparentar ignorancia, siendo iluminado, éste es el secreto de toda maravilla.

XXVIII 

Quien conoce su esencia masculina, y se mantiene en el principio femenino, es como el arroyo del mundo. Mientras sea como el arroyo del mundo la virtud eterna no lo abandonará, y retornará a la infancia. Quien conoce su propia blancura, y se mantiene en la oscuridad, es como ser el modelo del mundo. Mientras sea como el modelo del mundo, la virtud eterno no se alterará en él, y retornará a lo absoluto. Quien conoce su gloria, y se mantiene en la desgracia, es como el valle del mundo. Mientras sea como el valle del mundo la virtud eterna le colmará y retornará a la sencillez. Lo sencillo, cuando se divide, modela todos los útiles. El sabio, cuando gobierna rige a todos los ministros y así conserva la unidad.

XXIX 

Quien pretende el gobierno del mundo y transformar éste, se encamina al fracaso. El mundo es. un vaso espiritual que no se puede manipular. Quien lo manipula lo empeora, quien lo tiene lo pierde. Porque, en las cosas, unas van por delante, otras detrás. Unas soplan suavemente, otras con fuerza. Unas son vigorosas, otras débiles. Unas permanecen, otras caen. Por esto, el sabio rechaza todo exceso, www.bibliotecaespiritual.com 12 evita lo pródigo y rebaja toda exhuberancia. 

XXX 

Quien gobierna ateniéndose a Tao no acosa al mundo con las armas porque es un uso que tiende a retomar. Donde acamparon las tropas sólo pueden nacer espinas y zarzas, y tras los ejércitos, vienen los años de miseria. Así, el hombre bueno se conforma con lo obtenido sin usar la violencia. Y todo lo toma sin enorgullecerse, sin jactancia, sin obstinación, sin enriquecerse. Porque, las cosas, cuando han llegado a su madurez empiezan a envejecer. Esto ocurre a todo lo opuesto a Tao. 

XXXI 

Las armas son instrumentos nefastos. El hombre de Tao nunca se sirve de ellas. El hombre de bien considera la izquierda como sitio de honor, pero permanece a la derecha cuando porta armas. Las armas son instrumentos nefastos, no adecuados para el hombre de bien. Sólo las usa en caso de necesidad, y lo hace comedidamente, sin alegría en la victoria.  El que se alegra de vencer es el que goza con la muerte de los hombres. Y quien se complace en matar hombres no puede prevalecer en el mundo. Para los grandes acontecimientos el sitio de honor es la izquierda, y la derecha para los hechos luctuosos. El segundo jefe se coloca a la izquierda, y el primer jefe a la derecha, que es el lugar reservado en los ritos fúnebres. Quien haya matado debe llorar con dolor y tristeza. La victoria en la guerra debe seguir el rito funerario.

XXXII 

El Tao, en su eternidad, carece de nombre. Aunque mínimo en su unidad, el mundo no puede contenerla. Si los príncipes y los reyes pudieran permanecer en el Tao todos los seres se les someterían. El cielo y la tierra se unirían para llover dulce rocío El pueblo, sin gobierno por sí mismo se ordenaría con equidad. Cuando en el principio se dividió, dando formas a a todas las cosas, tuvo nombres. Con los nombres supo contenerse, y así, no corre peligro. El Tao es al universo como los riachuelos y los valles son respecto a los ríos y al mar.

XXXIII

El que conoce a los demás es inteligente. El que se conoce a sí mismo es iluminado. El que vence a los demás es fuerte. El que se vence a sí mismo es la fuerza. El que se contenta es rico. El que se esfuerza sin cesar es voluntarioso. El que permanece en su puesto, vive largamente El que muere y no perece, es eterno.

XXIV

El gran Tao es como río que fluye en todas las direcciones. Todos los seres le deben la existencia y él a ninguno se la niega. Cuando realiza su obra, no se la apropia. Cuida y alimenta a todos los seres sin adueñarse de ellos. Carece de ambiciones, por eso puede ser llamado pequeño. Todos los seres retornan a él sin que los reclame, y por eso puede ser llamado grande. De la misma forma, el sabio nunca se considera grande, y así, perpetúa su grandeza. 

XXXV

El que guarda la Gran Forma es el modelo del mundo. El mundo no sufre mal alguno y queda en paz, prosperidad y equilibrio. La música y los manjares detienen al caminante, pero lo que exhala el Tao no tiene sabor. Se mira el Tao y no complace a la vista. Se escucha el Tao y no complace al oído. Se bebe del Tao y es inagotable.

XXXVI

Quien quiera contraer algo, antes debe extenderlo. Quien quiera debilitar algo, antes debe fortalecerle. Quien quiera destruir algo, antes debe levantarlo. Quien quiera obtener algo, antes debe haberlo dado. Así es el misterio profundo. Lo tierno y lo débil vencen lo duro y fuerte. No debe salir el pez de 'a profundidad de las aguas. Ni deben exhibirse los objetos más valiosos del reino

XXXVII

El Tao, por su naturaleza, no actúa, pero nada hay que no sea hecho por él. Si los príncipes y los reyes pudieran adherírsele, todos los seres evolucionarían por sí mismos. Si al evolucionar apareciera el deseo de obrar, yo lo mantendría en la simplicidad sin nombre. En la simplicidad sin nombre no existe el deseo. Sin deseos es posible la paz y el mundo se ordena por sí mismo. 

XXXVIII 

La virtud superior no se precia de virtuosa, esa es su virtud. La virtud inferior aprecia su propia virtud, por eso no tiene virtud. La virtud superior no actúa ni tiene objetivos que alcanzar. La virtud inferior actúa y tiene objetivos que alcanzar. La bondad superior actúa y no tiene objetivos. La justicia superior actúa y tiene objetivos. El rito superior actúa y, si no halla respuesta, la fuerza. Así, perdido el Tao, queda la virtud. Perdida la virtud, queda la bondad. Perdida la bondad, queda la justicia. Perdida la justicia, queda el rito. El rito es sólo apariencia de fidelidad y origen de todo desorden. El conocimiento es sólo flor del Tao y origen de la necedad Así, el hombre grande observa lo profundo y no lo superficial. Se atiene al fruto y no a la flor, rechaza esto y prefiere aquello. 

XXXIX

Lo que antiguamente llegó a la unidad: El cielo, en su unidad, obtiene la claridad. La tierra, en su unidad, se torna quieta. www.bibliotecaespiritual.com 16 Los espíritus, en su unidad, se hacen poderosos. El valle, en su unidad, se vuelve lleno. Todos los seres, en su unidad, se reproducen. Los príncipes y los soberanos, en su unidad, pueden gobernar el mundo. Si el cielo no fuera claro, se descompondría. Si la tierra no fuera estable, se derrumbaría. Si los espíritus no fueran poderosos, perecerían. Si el valle no fuera pleno, desaparecería Si los seres no se procrearan, se extinguirían. Si los príncipes y reyes no destacasen, perderían el gobierno. Así, la nobleza tiene su raíz en la vileza. Lo alto tiene por fundamento lo bajo. Por esto los soberanos se llaman a sí mismos «el huérfano», «el indigno», «el pobre». ¿No es esto considerar al humilde como su raíz? El honor máximo es de aquel que no lo pretende. No se debe preferir ser como el jade, sino como el más vulgar guijarro. 

XL

El retorno es el movimiento del Tao. La debilidad es la manifestación del Tao. Todos los seres han nacido del Ser y el Ser ha nacido del no-ser. 

XLI

El espíritu superior que oye hablar del Tao, lo practica con diligencia. El espíritu mediocre que oye hablar del Tao, tanto lo conserva como lo pierde. El espíritu inferior que oye hablar del Tao, ríe ruidosamente. Y, por esta risa, se conoce la grandeza del Tao. Lo dice el proverbio: Iluminar con el Tao es como oscurecer. Progresar con el Tao es como retroceder. Engrandecer con el Tao es como vulgarizar. La virtud superior es semejante a un valle en su oquedad. El supremo candor es semejante a la ignominia. La vasta virtud es insuficiente. La virtud ya fundada es indolente. La virtud más pura es como un adulterio. El Tao es como un gran cuadrado que no tiene ángulos, www.bibliotecaespiritual.com 17 como una gran vasija que se elabora lentamente, como un gran sonido de escasa tonalidad, como un gran cuerpo sin forma. El Tao es oculto y sin nombre. Pero el Tao es generoso y realiza todos los seres. 

XLII

El Tao engendra el Uno, el Uno engendra el dos, el dos engendra el tres. El tres engendra todos los seres. Todos los seres llevan la sombra a sus espaldas y la luz en los brazos. Y el aliento de la nada resuelve la armonía. Aquello que el hombre aborrece, la soledad, la pobreza, la indignidad, es el título requerido por los soberanos. Porque lo que se disminuye crece y lo que se engrandece es disminuido. Yo enseño lo que otros han enseñado: «el hombre violento no tendrá una muerte natural». Esta es la guía de mi enseñanza. 

XLIII

Lo más blando del mundo vence a lo más duro. La nada penetra donde no hay resquicio. Por esto conozco la utilidad de la no-acción. Enseñanza sin palabras. Eficacia en la no-acción. Pocos en el mundo llegan a comprenderlo. 

XLIV

¿Qué es más íntimo a nuestra naturaleza, la fama o el propio cuerpo? ¿Qué es más apreciable, la salud o la riqueza? ¿Qué nos duele más, ganar una cosa o perder la otra? Quien mucho estima su nombre, despilfarra su amor. Quien mucho acapara, mucho pierde. Quien se contenta con poco nunca es agraviado. Quien se contiene no sufre peligros y vivirá largamente.

XLV 

La mayor perfección es de apariencia imperfecta, pero su acción es inagotable. La mayor plenitud es de apariencia vacía, pero su acción es inagotable. La mayor rectitud es en apariencia retorcida. La mayor habilidad es en apariencia torpe. La mayor elocuencia es en apariencia incongruente. El movimiento vence al frío. La quietud vence al calor. La quietud absoluta es la norma del mundo.

XLVI 

Cuando el Tao reina en el mundo los caballos de guerra acarrean estiércol. Cuando no hay Tao en el mundo los caballos de guerra abundan en los arrabales. No hay mayor error que consentir los deseos. No hay mayor desgracia que ser insaciable. No hay mayor vicio que ser codicioso. Quien sabe contentarse siempre está saciado. 

XLVII

Sin salir de la puerta se conoce el mundo. Sin mirar por la ventana se ve el camino del cielo. Cuanto más lejos se va, menos se aprende. Así, el sabio, no da un paso y llega, no mira y conoce, no actúa y cumple. 

 XLVIII 

Por el estudio se acumula día a día. Por el Tao se disminuye día a día. Disminuyendo cada vez más se llega a la no-acción. Por la no-acción nada se deja sin hacer. El mundo siempre se ha ganado sin acción. La acción no es suficiente para ganar el mundo. 

XLIX 

El sabio no tiene un espíritu constante. Hace suyo el espíritu del pueblo. Ama a los buenos y también a los que no son buenos, y así consigue la bondad. Confía en el sincero y también en los que no son sinceros, y así consigue la fidelidad. El sabio vive en el respeto de todos. A todos reúne en su espíritu. El pueblo vuelve hacia él sus ojos y acerca sus oídos, y el sabio los trata como a niños.


Vivir es llegar y morir es volver. Tres hombres de cada diez caminan hacia la vida. Tres hombres de cada diez caminan hacia la muerte. Tres hombres de cada diez mueren en el ansia de vivir. ¿Cómo puede sobrevivir el décimo hombre? He oído decir que quien sabe cuidarse viaja sin temor al rinoceronte ni al tigre, y va desarmado al combate. El rinoceronte no encuentra donde hincarle el cuerno, ni el tigre donde clavarle su garra, ni el arma donde hundir su filo. ¿Por qué? Porque en él nada puede morir. 

LI 

El Tao engendra. La virtud nutre. La materia conforma. La energía perfecciona. Por esto, de todos los seres no hay ninguno que no venere al Tao y estime la virtud. Esta veneración al Tao y la estima de la virtud no es impuesta sino una eterna inclinación espontánea. Porque el Tao los engendra, www.bibliotecaespiritual.com 20 la virtud los nutre, los hace crecer, los perfecciona, los conserva, los madura y los protege. Engendrar y criar, engendrar sin apropiarse, obrar sin pedir nada, guiar sin dominar, esta es la gran virtud. 

LII

Todo cuanto existe tuvo un origen, la madre del mundo. Quien conoce a la madre conoce a los hijos. Quien conoce a los hijos preserva a la madre y su vida no correrá peligro. Tapa los orificios, cierra las puertas, y vivirás sin fatiga. Abre los orificios, aumenta los trabajos, y estarás indefenso toda la vida. Ver lo pequeño es clarividencia. Conservarse débil es fortaleza. Usar la luz para volver a la claridad, y proteger el cuerpo de todo daño, es vestirse de eternidad. 

LIII 

Quisiera poseer la sabiduría para poder marchar por el gran camino sin temor a desviarme. El gran camino es llano pero la gente ama los senderos. La corte de todo tiene abundancia pero los campos están llenos de malas hierbas y los graneros vacíos. Vestirse ropas lujosas, ceñir afiladas espadas, hartarse de bebida y de manjares, retener grandes riquezas, es como el robo; no es Tao. 

LIV 

Lo que está bien plantado no será arrancado. Lo que está bien abrazado no será soltado. A los antepasados ofrecerán siempre sacrificios los hijos y los nietos Si la cultiva en sí mismo su virtud será verdadera. Si la cultiva en su familia su virtud será abundante. Si la cultiva en su pueblo su virtud será grande. Si la cultiva en el Estado su virtud será poderosa. Si la cultiva en el mundo su virtud será universal Por esto, conoce a otros por sí mismo; conoce las familias por la virtud de su familia; conoce los pueblos por la virtud de su pueblo; conoce los estados por la virtud de su estado; conoce el mundo por la virtud del mundo. ¿Cómo saber que así se conoce el mundo? Por esto mismo. no se le puede despreciar 

LV

Quien alcanza la mayor virtud es como un recién nacido. Los reptiles venenosos no le pican. Las fieras salvajes no le atacan. Las aves rapaces no le arrebatan. Tiene blandos los huesos y débiles los tendones, pero agarra firmemente. Ignora la unión de los sexos, pero posee la íntegra plenitud de su esperma. Grita todo el día, pero no enronquecer; es la perfecta armonía. Conocer la armonía es eternidad. Conocer la eternidad es ser iluminado. Intensificar la vida es nefasto.  Controlar el aliento es fortaleza. Los seres, cuando han llegado a su madurez, empiezan a envejecer. Esto ocurre a todo lo opuesto a Tao. Y lo puesto a Tao pronto acaba. 

LVI 

Quien le conoce no habla y quien habla no le conoce. Tapa los orificios, cierra las puertas, suaviza las asperezas, disuelve la confusión atenúa los resplandores, se identifica con el polvo, esta es la unidad misteriosa. No se le puede atraer; no se le puede rechazar; no se le puede beneficiar; no sele puede perjudicar; no se le puede honrar; Por esto, es lo más valioso del mundo. 

LVII 

Con rectitud se gobierna el Estado. Con sagacidad se lucha en la guerra. Con la no-acción se conquista el mundo. Cómo lo sé? Por esto: Cuantas más limitaciones y prohibiciones haya, más pobre será el pueblo. Cuantas más armas, mas desorden habrá en el reino. Cuanta más astucia, mas hechos extraños ocurren. Cuantas más leyes y decretos, más ladrones aparecen. Por esto el sabio dice: Yo nada hago y el pueblo por sí mismo progresa. Yo quedo en la quietud y el pueblo por sí mismo mejora. Yo no negocio y el pueblo por sí mismo se enriquece. Yo nada deseo y el pueblo por sí mismo vuelve a la sencillez. 

LVIII 

Cuando el gobierno es inactivo, el pueblo es diligente. Cuando el gobierno es activo, el pueblo es indolente. La desgracia reposa en la dicha, y la dicha reposa en la desgracia. ¿Quién conoce el punto medio? No hay una norma. La rectitud degenera en extravagancia y la bondad en monstruosidad. Mucho tiempo hace que el hombre se engaña por esto. Así, el sabio es recto pero no tajante, anguloso pero no hiriente, firme pero no insolente, claro pero no deslumbra

LIX 

En el gobierno de los hombres y al servicio del cielo, lo mejor es la moderación. La moderación todo lo somete. Quien consigue pronto el sometimiento, acumula mucha virtud. Con la virtud acumulada, vencerá en todo. Venciendo en todo, llegará a límites insospechados. Puede incluso apoderarse del reino. Poseyendo a la Madre del reino, puede durar mucho tiempo. Es el camino de la profunda raíz de la sólida base, del largo vivir y vista duradera.

LX 

Se gobierna un gran Estado con el cuidado conque se fríen los pececillos. Si se gobierna el mundo con Tao, los manes de los muertos no usarán su poder. No porque los manes no se hagan espíritus, sino porque éstos no dañarán a los hombres. Los espíritus no dañarán a los hombres, y tampoco el sabio los daña.  Si no se perjudican mutuamente, la virtud reúne a ambos. 

LXI 

Un gran reino es un cauce profundo hacia el que todo fluye. Es la hembra del mundo. La hembra, por su quietud, vence al macho y perma- nece abajo. Un gran reino se humilla ante el pequeño, y así lo posee. Un reino pequeño se humilla ante el grande, y así se engrandece. Uno vence humillándose y el otro quedando abajo. El gran reino desea reunir y criar. El pequeño reino desea servir. Para provecho de ambos y el logro de sus deseos, el más grande debe mantenerse abajo. 

LXII 

El Tao es lo más profundo de todos los seres. Es el tesoro del hombre bueno, y el amparo del que no es bueno. Las bellas palabras ganan honores, los bellos actos elevan al hombre. Así, al coronarse un emperador, y nombrar a sus tres ministros, mejor que llevar jade en las manos, y presentar la cuadriga, vale más cumplir con Tao. Los antiguos estimaban a Tao porque quien busca su posesión, aleja la culpa. Pero esto, es lo más valioso del mundo.

LXIII 

Actuar y no actuar, realizar y no realizar, sabroso e insípido, grande y pequeño, mucho y poco, en todo rige la virtud. Acomete la dificultad por su lado más fácil. Ejecuta lo grande comenzando por lo más pequeño. Las cosas más difíciles se hacen siempre abordándolas www.bibliotecaespiritual.com 25 en lo que es más fácil, y las cosas grandes en lo que es más pequeño. El sabio no emprende grandes cosas, y en ello está su propia grandeza. El que promete a la ligera merece poco crédito. El que todo lo encuentra fácil difícil le será todo. Por esto, el sabio en todo considera la dificultad, y en nada la halla. 

LXIV

Lo que está en reposo es fácil de retener. Lo que no ha sucedido es fácil de resolver. Lo que es frágil es fácil de romper. Lo que es menudo es fácil de dispersar. Prevenir antes de que suceda, y ordenar antes de la confusión. El árbol que casi no puede rodearse con los brazos, brotó de un germen minúsculo. La torre de nueve pisos, comenzó por un montón de tierra. El viaje de mil [ li ], empezó con un paso. Quien actúa, fracasa. Quien tiene, pierde, Por esto, el sabio nada hace y no fracasa; nada posee, y nada pierde. El hombre suele malograr la obra cuando va a con- cluirla. Cuidando del final como del principio, ninguna obra se perdería. Por esto, el sabio aspira a no desear nada y a despreciar lo valioso. Aprende a no aprender, regresa por el camino que los demás ya han recorrido, y así, sin atreverse a obrar, favorece la evolución natural de todos los seres.

LXV 

Los antiguos que seguían el Tao no esclarecían con ello al pueblo; lo conservaban, por el contrario, en su sencillez. Si un pueblo es difícil de gobernar, es culpa de los avispados. Quien gobierna con la inteligencia www.bibliotecaespiritual.com 26 arruina el Estado. Quien gobierna sin servirse de la astucia enriquece el Estado. Conocer estas dos cosas es conocer la verdadera norma. Conocer esta norma es poseer la misteriosa virtud. La misteriosa virtud es profunda y extensa; es lo inverso a todas las cosas, pero por ella todo se armoniza. 

LXVI 

Los ríos y los mares son los reyes de los Cien Valles porque se mantienen abajo. Por esto, pueden ser reyes de todos los valles. Así, el sabio que quiere ser superior al hombre se rebaja en sus palabras. Para ser la cabeza del pueblo, se queda atrás. Así, el sabio permanece arriba y el pueblo no siente su peso. Conserva el primer puesto y no molesta al pueblo. Todo el mundo lo alza con entusiasmo sin cansarse de él. Como a nadie combate nadie le ataca.

LXVII

En el mundo todos dicen que soy grande y no lo parezco. Porque soy grande no lo parezco. Si lo pareciera hubiera dejado de serio, y hace mucho tiempo que sería pequeño. Poseo tres tesoros que guardo: el primero es amor, el segundo es moderación, el tercero es humildad. Por el amor puedo ser valeroso. Por la moderación puedo ser generoso. Por la humildad puedo ser el primero. Pero sin amor no se puede ser valeroso, sin moderación no se puede ser generoso, sin humildad no se puede ser el primero. 
De otro modo se camina a la muerte. Quien ataca con amor, vence. Quien se defiende con amor, es firme. Quien por el cielo es salvado, le protege el amor.

LXVIII

El buen militar no es belicioso El buen guerrero no es irascible. El buen vencedor evita la guerra El buen conductor de hombres, se supedita a ellos. Esta es la virtud de no-combatir para poder conducir a los hombres. Este es el modo más perfecto de unirse a la norma del cielo. 

LXIX 

Dice un viejo proverbio militar: «Es preferible ser huésped que anfitrión. Es preferible retroceder un pie que avanzar una pulgada». A esto se llama progresar sin avanzar, rechazar sin usar los brazos, replicar sin herir, y vencer sin armas. No hay peligro mayor que desestimar al enemigo. Así se arriesga el tesoro. Por esto, el ejército más afligido por la guerra, alcanza la victoria. 

LXX 

Mis palabras son fáciles de comprender y fáciles de practicar. Pero nadie en el mundo las comprende, nadie las practica. Mis palabras tienen su fundamento y los actos tienen su dueño. Pero nadie los conoce y nadie me conoce a mí. Raros son los que siguen y éste es el máximo valor. El sabio oculta bajo pobres vestidos piedras preciosas en su pecho.

LXXI

Conocer y no saberlo, ésta es la perfección. No conocer y estimarse sabio, éste es el mal. Conocer el propio mal es liberarse de mal. El sabio no tiene mal; porque lo reconoce no lo padece. 

LXXII 

Si el pueblo no teme el peligro, le amenaza el peor peligro. No padezcas por tu casa estrecha, no padezcas por tu vida pobre. No permitas la pena y no la sufrirás. El sabio se, conoce y no se exhibe. Se ama a sí mismo pero no se a recia. Deja esto y sigue aquello. 

LXXIII

El valor del osado le conduce a la muerte. El valor del prudente le conserva la vida. Uno es el perjudicado y el otro el beneficiado. Del que resulta dañado, ¿quién sabe los motivos del cielo? Esta es la duda del sabio. El camino del cielo es saber vencer sin combatir, responder sin hablar, atraer sin llamar, y actuar sin agitarse. Amplia es la red del cielo y de anchas mallas, pero nada se le escapa. 

LXXIV

Sí el pueblo no teme la muerte, ¿Cómo atemorizarlo con la muerte? Pero si teme la muerte, www.bibliotecaespiritual.com 29 lo que siempre teme, y el que viola la ley puede ser apresado y matado, ¿quién se atreverá a hacer este mal? La muerte s6lo es propia de un verdugo. Quien mata en su lugar es como sustituir al carpintero en el uso de su herramienta, raro es que no se hiera la mano. 

LXXV

El pueblo tiene hambre porque los monarcas exigen muchos impuestos, Por esto tiene hambre. El pueblo se rebela porque el monarca actúa demasiado. Por esto se rebela. El pueblo no teme la muerte porque vive con dificultad. Por esto no teme la muerte. Quien vive con mucha dificultad no puede estimar la vida. 

LXXVI

El hombre al nacer es blando y flexible, y al morir queda rígido y duro. Las plantas al nacer son tiernas y flexibles y al morir quedan duras y secas. Lo duro y lo rígido son propiedades de la muerte. Lo flexible y blando son propiedades de la vida. Por esto, la fortaleza de las armas es la causa de su derrota, y el árbol robusto es abatido. Lo duro y fuerte es inferior y lo blando y frágil es superior

LXXVII

El camino del cielo semeja a quien tensa el arco. Humilla lo alto y alza lo bajo. Rebaja lo que sobra y completa lo que falta. El camino del cielo es quitar al que le sobra www.bibliotecaespiritual.com 30 y dar al que le falta. El camino del hombre, sin embargo, es muy distinto: quita al que le falta y añade al que le sobra. ¿Quién ofrece al mundo todo lo que le sobra? Sólo quien tiene el Tao. El sabio hace y no retiene, nada exige por su obra y oculta su sabiduría.

LXXVIII

Nada hay en el mundo tan blando como el agua. Pero nada hay que la supere contra lo duro. Lo blando vence a lo duro, lo débil vence a lo fuerte. Nadie desconoce esta verdad pero nadie la practica. Por esto el sabio dice: Aquel que asume todas las corrupciones de un reino, merece ser su soberano. Aquel que soporta todos los males de un reino, puede ser soberano del imperio. Las palabras de la Verdad parecen paradójicas.

LXXIX

Aunque la paz se haga entre grandes enemigos, persiste entre ambos el rencor. ¿Es esto un bien? El sabio prefiere la peor parte de un contrato, y no se querella con los demás. El virtuoso se atiene a lo acordado. El que no tiene virtud persigue su ganancia. El camino del cielo a nadie favorece, pero siempre beneficia al hombre bueno.

LXXX 

Un reino pequeño, de poca población, no emplearía todas sus cosas. Los habitantes temerían la muerte y no se alejarían en largas expediciones. Aunque tuvieran bancos y carros, no los utilizarían. Aunque tuvieran armas y corazas, www.bibliotecaespiritual.com 31 no las mostrarían. El pueblo volvería a ocuparse de anudar cuerdas. Y encontraría sabrosa su comida, buenas sus ropas, tranquilas sus casas, alegres sus costumbres. En dos reinos vecinos, tan cercanos que mutuamente se oirían sus perros y gallos, las gentes morirían muy viejas sin haberse visitado jamás. 

LXXXI

Las palabras veraces no son agradables, y las agradables no son veraces. El hombre bueno no gusta de discutir, y el que discute no es hombre bueno. El sabio no es erudito y el erudito no es sabio. El sabio no atesora, y ofreciendo a los demás, se hace rico. El camino del cielo beneficia y no perjudica. La norma del sabio es obrar sin combatir. 

FIN 
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viernes, 28 de julio de 2017

Libro: LA MAESTRIA DEL AMOR. Por Dr. Miguel Ruiz. Introducción.


Una guía práctica Para el arte de las relaciones 

Los toltecas 

Hace miles de años los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como «mujeres y hombres de conocimiento». Los antropólogos los han definido como una nación o una raza, pero de hecho, fueron científicos y artistas que crearon una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. Establecieron una comunidad de maestros (naguales) y estudiantes en Teotihuacán, la ciudad de las pirámides en las afueras de Ciudad de México, conocida como el lugar en el que «el hombre se convierte en Dios». A lo largo de los milenios los naguales se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto. La conquista europea, sumada a un agresivo mal use del poder personal por parte de algunos aprendices, hizo necesario proteger el conocimiento de aquellos que no estaban preparados para utilizarlo con buen juicio o que hubieran podido usarlo mal, intencionadamente, en beneficio propio. 

Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca se conservó y transmitió de generación en generación por distintos linajes de naguales, y aunque permaneció oculto en el secreto durante cientos de años, las antiguas profecías vaticinaban que llegaría el día en el que sería necesario devolver la sabiduría a la gente, como ha sucedido ahora con el doctor Miguel Ruiz, un nagual del linaje de los Guerreros del Águila, que ha sido guiado para divulgar estas poderosas enseñanzas. 

El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se caracteriza por facilitar el acceso a la felicidad y el amor. 


Un tolteca es un artista del amor, un artista del espíritu, alguien que, en cada momento, en cada segundo, crea el más bello arte: el arte de soñar. 
La vida no es más que un sueño, y si somos artistas, crearemos nuestra vida con amor y nuestro sueño se convertirá en una obra maestra de arte. 


Introducción 

El maestro 

Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar. 

Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera». El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: «Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó. Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. 

Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí. El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?». El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. 

La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó. Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?». 

De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó, volvió a preparar de nuevo todas las cosas. Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?». 

Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó. Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato. Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz». 

Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño. «¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra.» El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes. Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí». El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al maestro. 

Dr. Miguel Ruiz. 

miércoles, 20 de julio de 2016

UN MANUAL PARA LA ASCENSIÓN: ASCENSIÓN: ¿QUÉ ES?, Capítulo 1. Serapis (Thot, Hermes)


PRIMERA PARTE
1. ASCENSIÓN: ¿QUÉ ES?
La ascensión es básicamente un cambio de frecuencia y un cambio de foco de la conciencia.
Este libro considera la energía como la "cosa" que subyace a todas las cosas. Esta energía colabora y se combina de maneras indescriptiblemente complejas para formarte a ti, a todo lo que conoces y a todo lo que no conoces.
Las dos principales características, o cualidades, de la energía son: su amplitud y la tasa a la cual vibra, o sea, su frecuencia. Tu cuerpo físico, las emociones, los pensamientos y el espíritu, todo, está hecho de esta "cosa", combinándose de una manera tal, que te convierte en un ser único, en todo el universo. Debido a que la energía que eres tiene una frecuencia, tú la puedes cambiar. Eso es todo lo que la ascensión es. A medida que elevas la frecuencia más baja de tu cuerpo físico, éste se vuelve menos denso e incorpora gradualmente energía de frecuencias más elevadas. A medida que lo hace, verás cosas y pensarás cosas que no te eran posibles antes. Literalmente te convertirás en un ser de la quinta dimensión, operarás en la quinta dimensión y trabajarás con seres de la quinta dimensión. Las frecuencias más bajas, las del miedo y de la limitación, se derrumbarán y vivirás en un estado que denominarías de éxtasis, en unicidad con tu espíritu y con el espíritu de todos los demás. Eso es la ascensión.
Necesitamos definir ahora otro término. Veremos que, en realidad, la noción que tienes acerca de lo que es tu espíritu, mi espíritu, el espíritu de él, el espíritu de ella y así sucesivamente, es un concepto lineal, limitante y, sencillamente, equivocado. Una vez que seas capaz de trascender los niveles más bajos de la separación del plano físico, sólo habrá el ESPÍRITU --una energía, siempre cambiante, que es y está en unicidad consigo misma; que has llamado Dios, Todo Lo Que Es, la Fuente, el Gran espíritu, y un sinnúmero de otros nombres. Yo uso la palabra en mayúsculas ESPÍRITU para estos casos en que la separación es innecesaria. En otros casos uso la palabra "yo-espíritu" para denominar una porción individualizada del ESPÍRITU, asociada contigo, como una encarnación y con todas tus encarnaciones a lo largo del tiempo, y además asociada con los niveles no físicos y más elevados de tu ser. Pero, recuerda, hemos transigido con esta definición para podernos entender solamente; sólo hay un ESPÍRITU. Voy a usar ambas definiciones indistintamente.
El ESPÍRITU aparenta individualizarse para poder ejecutar una función específica, tal como la de ser tú. El ESPÍRITU opera a través de un pequeño punto o foco, específico de tu conciencia, el cual se encuentra concentrado en el interior de tu cuerpo físico. Este es el tú que se conoce a sí mismo como el tú, como tu personalidad, y es lo que yo denomino el "yo-ego". Tú, tu ego, es una manifestación de ti, de tu yo-espíritu, pero con una peculiar característica, propia del "yo-ego": desconoce que pertenece al ESPÍRITU, quiero decir, ¡hasta ahora!
El término "yo-ego" no lo uso para disminuirte de manera alguna, sino para re-enfocar tu atención, desde tu ego que mira hacia afuera, hacia lo que en verdad eres: un punto focal que mira hacia adentro, desde el interior de tu "yo-espíritu". Esto a la vez, es la función de tu ESPÍRITU. En otras palabras, eres el ESPÍRITU en acción.

INVOCACIÓN A LA LUZ
Yo vivo dentro de la Luz.
Yo amo dentro de la Luz
Yo río dentro de la Luz
Yo Soy sostenido y nutrido por la Luz.
Yo dichosamente sirvo a la Luz.
Porque Yo Soy la Luz
Yo Soy la Luz. Yo Soy la Luz.
Yo soy. Yo Soy. Yo Soy.
Del Arcángel Ariel

Canalizado por Tachi-ren

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CAPÍTULO 1
¿QUÉ ES LA ENERGÍA?
Cada uno de ustedes posee un número de cuerpos. Ustedes están bien familiarizados con uno de ellos, el cuerpo físico, pero mucho menos con el cuerpo emocional, con el mental y con el espiritual. Todos estos cuerpos están compuestos de energía, pero esa energía no pertenece al espectro electromagnético con el cual están familiarizados, como la luz, las ondas de radio y los rayos X. Hablo de la energía que subyace, que se encuentra detrás, de esta energía que te es familiar; y detrás de lo que llamas la materia. No puede ser detectada por los instrumentos de tus científicos porque esos instrumentos también están hechos de materia y ningún instrumento puede detectar frecuencias más elevadas que aquellas de las cuales está hecho.
La energía de frecuencia más elevada es la energía de la Fuente. Es la energía, a partir de la cual, se deriva la energía de la tercera dimensión, como la luz, por ejemplo. Pero toda energía es un continuo y, para fines de nuestra discusión, podemos pensar en ella bajo la forma de infinitas cantidades de "unidades", cada una consciente, a su propia manera. Estas unidades de energía acuerdan participar en esquemas de consciencia de un orden muy elevado, tales como yo mismo o como las células de tu cuerpo. La energía forma lo que tú y yo somos; y su estado de alerta constituye, a su vez, la base de la consciencia que tenemos acerca de nosotros mismos. Es de lo que estamos hechos. En retorno, nuestro sentido de ser organiza las unidades de energía y provee de una estructura sicológica para ellas, mediante la cual las unidades se pueden expresar a sí mismas.
El universo está organizado para permitir que unos estados de ser de energía, tales como yo mismo, puedan desempeñar una función. Cualquier nombre que usemos hace referencia a la función que estemos desempeñando cuando nos estamos comunicando con ustedes y ninguno de ellos implica que haya identidad alguna dentro del ESPÍRITU. Cualquier nombre que usemos tiene apenas el único propósito de ser conveniente para la comunicación con tu mente consciente. A pesar de que soy consciente de ser energía pura del ESPÍRITU, no me considero a mí mismo como poseedor de ninguna otra identidad distinta a la función que desempeño. Soy la energía que constituye el estado de ser denominado la función de Serapis, en este momento; pero esta energía se está elevando y cambiando constantemente.
Ustedes pueden imaginarse, para esta explicación, que la energía está dividida en octavas, ocupando la Fuente la octava más elevada y el plano físico, la más baja. Yo, y otros niveles de tu ser, existimos y desempeñamos nuestras funciones en estas octavas. Imagínatelas como si fueran las varias bandas de tu radio de FM y como si cada ser, tal y como yo, fuera una estación en particular. Cada banda capta un rango diferente de frecuencias; pero cada uno de nosotros operamos en todas las bandas. Ocupamos la misma posición relativa, en el dial, en cada banda, elevando progresivamente la frecuencia. O para usar la analogía del teclado de un piano, uno está hecho de la misma nota relativa en cada octava del teclado, siete en este caso. Si tus notas individuales, dentro de cada una de las siete octavas, fueran tocadas simultáneamente, el sonido resultante sería la totalidad de tu ser: un sonido muy hermoso.
Recuerden que estas analogías ni siquiera se acercan a poderles transmitir la verdadera historia. Hay muchas bandas y un número infinito de notas en cada una. También, en estos niveles, se la pasan ustedes permanentemente mezclándose con otras energías para realizar ciertas funciones.
No sólo mi ser está compuesto de energía, sino que cualquier cosa que concibo se manifiesta través de la ulterior organización de unidades de energía. Cuando voy a crear algo, desde un átomo hasta una galaxia, primero proyecto un campo receptivo, análogo al espacio, y luego irradio unidades de energía en su interior, organizadas de acuerdo con mi intención o con mis formas de pensamiento.
La única manera de crear algo es organizando este suministro ilimitado de unidades de energía, de acuerdo con la intención. Así pues, el ser que conozco como yo mismo, más todo aquello que creo o destruyo, está compuesto de energía. De nuevo, está energía no es ni el calor ni la luz que ustedes conocen, sino una energía mucho más sutil, más parecida a la energía de uno de sus pensamientos.
Esto genera muchas preguntas interesantes acerca de las dimensiones de la energía, como la naturaleza del espacio y del tiempo.

EL ESPACIO
Dije que proyectaba un campo receptivo, análogo al espacio, en cuyo interior yo irradiaba unidades de energía de acuerdo con mi intención. Este es un orden de espacio mucho más elevado que el espacio físico y, en términos de ustedes, no se necesitaría ningún espacio en absoluto. Pero él sería, sin embargo, igualmente real para mí, hasta en el último detalle, tal y como las dimensiones de un cuarto lo son para ti. Yo proyecto, o me imagino, este espacio, y es igual a como otros, como yo, están proyectando el espacio tridimensional en el cual viven ustedes.
Ustedes pueden haber escuchado que el espacio físico no es más que una forma de pensamiento o la construcción de una idea. Esto levantaría la pregunta de ¿quién es el que tiene este pensamiento? Tranquilícense. Hay entidades inmensas "pensando", de manera muy diligente, el espacio tridimensional de ustedes, manteniéndolo, con una claridad y un enfoque que no pueden ser descritos. Para muchos de ustedes, otros niveles de ustedes mismos, son parte de esto.
El espacio que concebimos es susceptible, o conducente, para la energía, al igual que una carretera es más "conducente" a los vehículos que el terreno subyacente; o que un alambre conduce mejor la electricidad que el aire que nos rodea. El espacio, por lo tanto, es un campo creado para conducir la energía. En los planos más elevados, creamos nuestro propio espacio; en el plano físico, otros niveles del propio ser de ustedes crean el espacio físico en el cual ustedes viven. Y es a la vez un campo unificador y uno separador: unificador, en el sentido de que permite que lo que irradiemos adentro de él pueda interactuar; y separador, en el sentido de que está organizado para que las radiaciones no se sobrepongan. Imagínense yuxtaponer unos objetos, por ejemplo, dos apoyos para libros, de biblioteca. No se mezclan el uno con el otro debido a que el tipo de energía que proyectamos mantiene sus campos separados.

EL TIEMPO
Desde mi perspectiva, y también desde la de otros niveles del ser propio de ustedes, el tiempo, tal y como lo conocen, sencillamente no existe. Yo, y otros niveles de su propio ser, participamos plenamente en el presente, pasado y futuro de este planeta, simultáneamente. Soy consciente, con una intimidad semejante a la que ustedes tienen para su actual encarnación, de que algunas fracciones de mi energía están encarnadas en muchos sitios de la historia de la Tierra. Esto se debe a que no estoy constreñido por un cerebro lineal sino que uso el conocimiento directo. Es ahí donde radica la gran diferencia.
El cerebro físico opera de manera secuencial, con un tiempo finito, necesario para procesar cualquier información sensorial. Sin negar para nada su asombrosa estructura, el cerebro y el sistema nervioso son lentos. Cuando te estás quemando un dedo, lo retiras de la estufa o sueltas la paila caliente. Podría tomarte hasta un segundo entre el contacto inicial y la acción de soltar. Otros proyectos más complejos, tales como diseñar una nueva casa o un sistema por computador, podría tomarte meses o años, debido al tiempo que se necesita para procesar los pensamientos en el cerebro.
Algunos proyectos son tan extensos que no se pueden completar en el lapso de una sola vida del participante; y, de esta forma, se creó el concepto de la historia. Alguien que nazca hoy debe ser informado de lo que ha sucedido en el planeta hasta hoy, o por lo menos, de algunas partes seleccionadas de lo sucedido. Algunas personas se la pasan toda una vida registrando lo sucedido y contándoselo a los demás; todo ello debido a que la sinapsis (o conexión) del cerebro físico se toma unos pocos milisegundos para encenderse.
Los niveles no físicos de tu ser no tienen esta limitación. Por medio del conocimiento directo de la energía de los acontecimientos, yo puedo hacer conexión con cualquier punto que pienses, de la historia o del futuro de tu planeta, con igual facilidad.
Les sugiero que intenten visualizar cómo se siente esto. Imagínense que son un aspecto de la frecuencia más elevada de su propio estado de conciencia y están mirando, abajo, a varias personas, cada una de las cuales, está en un momento distinto de la historia. Mediante la simple intención, ustedes se pueden mezclar con cualquiera de ellas o con todas ellas a la vez, convertirse en ellas y conocer cada faceta de lo que están pensando y sintiendo; debido a que ustedes son ellos. Digamos que eres un especialista en cristales de la Atlántida, un soldado romano, un campesino medieval y, por supuesto, el tú que conoces hoy. Inténtenlo. Sientan cómo cada uno de ellos percibe el tiempo, cómo lo percibes tú y cómo ustedes interactúan.
Ahora, todo se planeó cuidadosamente para que fuera de esta manera desde un comienzo. Sin embargo, no tenía porqué ser de esta manera y otras especies en otros sistemas de realidad lo hacen de una manera muy distinta. Su especie, en particular, tomó una decisión colectiva, a un alto nivel del ESPÍRITU, para crear literalmente la sensación del transcurrir del tiempo y así gozar de varias herramientas de aprendizaje. Una de ellas, el karma, o la ley del equilibrio, se basa en el concepto de que si una persona X afecta la vida de una persona Y, de cualquier manera, entonces como efecto de eso debe haber una reciprocidad. Así, Y deberá afectar la vida de X de la misma o similar manera y crear así un equilibrio energético. Ahora, esto lo he simplificado mucho, pues existen muchas excepciones para esta reciprocidad; pero desde la perspectiva de X y de Y, en el plano físico, X tiene que actuar primero y luego Y. Era necesario tener algún marco de referencia para impedir que todo se sucediera al mismo tiempo; de lo contrario, X y Y serían incapaces de resolver cuál es la causa y cuál, el efecto. El marco de referencia elegido fue el de la percepción del tiempo. Para adoptar esta percepción lineal del tiempo, ustedes no tuvieron que crear nada nuevo sino solamente descartarse de su habilidad de experimentar el tiempo simultáneo. La construcción del cerebro, que la especie eligió para el cuerpo del ser humano, mantuvo esta construcción de manera perfecta. Por supuesto, desde una perspectiva más elevada, las acciones de X y de Y ocurren simultáneamente y el intercambio queda sujeto a la coreografía de sus niveles no físicos.
Me he extendido explicando el punto del tiempo simultáneo, porque ello explica porqué la energía disponible para crear es ilimitada: la misma unidad de energía puede estar en innumerables puntos de la línea del tiempo físico, con una gran facilidad, mediante la simple declaración de su intención. Las unidades de energía pueden conformar al cortador para cristales de la Atlántida, a la espada del romano y al azadón del campesino, de manera simultánea y, teniendo en cuenta la naturaleza juguetona de la energía, se va a divertir con la ironía involucrada.
Estoy hablándoles de la percepción de ustedes respecto al tiempo, no de la arbitraria división de él en unidades, tales como las horas, los minutos y los segundos. Ésta es apenas el resultado del tamaño de la vara de medición y tiene muy poco que ver con su percepción del tiempo. Ahora, el tiempo del reloj les parece muy real, basado, como aparenta ser, en el movimiento del planeta alrededor del sol. No existe ninguna razón real por la cual deban organizar sus actividades de acuerdo con la luz y la oscuridad. Sencillamente, les es conveniente. También es conveniente tener el planeta rotando alrededor del sol, equilibrando las fuerzas centrípetas y centrífugas. Por percepción del tiempo, quiero decir que ustedes son capaces de percibir la duración; y cómo perciben un acontecimiento y luego otro, y después otro.
Si ustedes pudieran experimentar todos los acontecimientos de una sola vez, el tiempo no se constituiría en ninguna obstrucción sensorial, ni en limitación para ustedes. Imagínense un gran tapete hecho de hilos verticales y de tramas horizontales. Cada hilo vertical sería como un punto percibido del ahora y las tramas horizontales representarían el espacio. Los hilos diagonales de colores que representan el dibujo del tapete serían los acontecimientos de tu vida, ocurriéndose en el tiempo y en el espacio. Ahora, imagínense a un diminuto insecto moviéndose sobre el tapete. Si lo hiciera horizontalmente, experimentaría a cada punto del ahora sucesivamente pero estaría atascado en un sólo sitio físico. Ocasionalmente se tropezaría con un hilo de colores y experimentaría un diminuto pedazo de tu vida. Si asciende verticalmente sobre el tapete, se movería a través de espacio pero quedaría atascado en el ahora y así experimentaría todo lo que sucede a través del espacio pero en un sólo momento. Vería cual fotografías todo lo sucedido en el planeta en un determinado instante, incluyendo un instante de tu vida. Obviamente, si nuestro insecto se vuelve inteligente, seguiría uno de los millones de hilos coloreados y entonces experimentaría la vida de una persona.
Desde tu ventajoso punto del "afuera" podrías ver todo el tapete: tiempo, espacio y el trabajo de tejido de las vidas de las personas. Podrías, si lo deseas, dejarte caer sobre cualquier punto y experimentar sus vidas con ellas. Pero estarías muy ocupado porque te darías cuenta de que existen millones de tapetes colgados al lado de este, prolongándose hasta el infinito, y además los hilos de colores realmente van de un tapete al otro, tejiéndose en tres dimensiones --los universos paralelos de los cuales has oído hablar. Y aún más: podrías ver borrosamente unos tapetes fantasmas que resplandecen cerca de sus versiones físicas: los tapetes de los planos superiores. ¿Habrá alguien mirándote de la misma manera en que tú estabas mirando al insecto a medida que él se movía sobre el tapete, con su cabecita hacia abajo, diligentemente siguiendo un pequeño hilo?

EL MOVIMIENTO
Los dos componentes, espacio y tiempo, te llevan al tercero: el movimiento. Para moverse entre dos puntos en el plano físico se requiere tiempo. Históricamente llegaste a necesitar meses para viajar entre la costa oriental y occidental de los Estados Unidos. Hoy apenas te toma unas 6 horas. El plano físico tiene un límite teórico: el de la velocidad de la luz. A esta velocidad podrías hacer el crucero en apenas un sesentavo de segundo. Pero el movimiento es un fenómeno del plano físico únicamente y no ocurre de la misma manera en los planos más elevados. Esto se debe a que el espacio es un campo creado; los puntos en ese campo, en realidad, no están separados por nada y todo existe lo uno encima de lo otro. Tus científicos están sorprendidos al ver cómo dos electrones, en sitios diferentes, parecen ser capaces de comunicarse instantáneamente. La razón es que la energía consciente, que se manifiesta como partículas sub-atómicas, no está en el "espacio", en absoluto. La energía existe en el brillante punto del Uno, es decir, en la mente de Todo Lo Que Es; y proyecta imágenes, que aparentan ser partículas subatómicas. Debido a que todos los electrones se proyectan desde el mismo punto Uno, no es sorprendente que cada uno de ellos sepa lo que el otro está haciendo.
El tiempo es apenas la duración percibida que se necesita para moverse entre dos puntos, el cual es de cero por fuera del plano físico, debido a que todos los puntos coexisten simultáneamente. Ya que el tiempo es simultáneo más allá del plano físico, si fueras un electrón (por ejemplo, ESPÍRITU funcionando como un electrón), podrías proyectarte al punto A y al punto B al mismo tiempo, y por lo tanto la idea de moverse entre el punto A y el punto B carecería de significado.
Espero haberles podido transmitir el sentido de los fundamentos del plano físico (espacio, tiempo y movimiento). De hecho, son leyes locales, arbitrarias, aplicables al plano físico, de las frecuencias de la Tierra. Son sus sentidos los que crean la percepción de ellas. Sentir el espacio y el tiempo son funciones del intelecto y fueron construidas dentro del cerebro para apoyar a la especie humana, sobre este planeta. Ellas son herramientas de enseñanza, al igual que en sus escuelas, los estudiantes se ponen de acuerdo (usualmente) para reunirse en un salón, a una hora en particular, para una aprender una lección sobre un tema ya acordado.
De igual manera, en el nivel físico, todos los miembros de una especie deben ponerse de acuerdo respecto a ciertas cosas, para que la visita de campo al Planeta Tierra, tenga significado. Y uso el término "visita de campo" con toda intención pues es importante que amplíen sus percepciones, hasta el punto en el cual sean conscientes de sí mismos como un inmenso ser, de visita en este rincón del universo, capaz de hacer arreglos para disfrutar de "pequeñas escapadas", cada una de las cuales es una encarnación física, para las cuales ustedes "se ponen" un cuerpo distinto y una personalidad diferente; y así todo se vuelve muy interesante. Las escapadas pueden ser placenteras o, si ustedes se olvidan respecto a quienes son, no placenteras; pero lo que si pasa, es que ustedes ¡aprenden un montón en cada una!
En el siguiente capítulo, vamos a penetrar más profundamente en la naturaleza de la materia física, como una onda permanente de la octava más baja de la energía y demostrar cuán fluido es aquello que han dado por hecho como "sólido”.
UN MANUAL PARA LA ASCENSIÓN
 Serapis (Thot, Hermes)
Canalizado por Tony Stubbs