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jueves, 6 de agosto de 2020

David Topí: Apertura de la barrera de separación entre la LT33 y la LT42

Como muchos ya sabéis, hace casi un año y medio que se instaló una “barrera” para separar la línea temporal 33 de la línea temporal 42, en los niveles intermedios del plano etérico y mental de la estructura de nuestro planeta. Con esta macro barrera, en enero del año pasado se cerró el paso entre líneas para ayudar a las personas que, durante los años anteriores, habían conseguido elevar su frecuencia de vibración y resonancia por encima de aproximadamente 11Hz en todos sus cuerpos, y así asentarse, y permitirles “escalar” dentro de los subniveles energéticos que esta línea temporal, la 42, posee. El objetivo era que fuéramos acercándonos e intentando que el mayor número de personas se estableciera lo más cerca del subnivel 21, antesala de los procesos que han de darse para luego poder hacer el cambio energético, frecuencial, evolutivo, a eso que hemos llamado “la nueva Tierra”.

Bien, después de este año y medio, y tal como por aquellas fechas también habíamos comentado, esta semana se ha vuelto a abrir, es decir, a retirar, esta barrera que impedía a los cuerpos sutiles, las mónadas que los forman, elevar su frecuencia por encima de 11Hz si estabas en la línea 33, o bajar de 11Hz si estabas en la 42. Desde este momento, ya no existen restricciones ni nada que impida que se pueda dar el paso entre líneas, tanto de la 33 a la 42, o al revés.



Esto significa, pues, que todos los que habéis llegado al subnivel 28 de la LT33 (que tiene siete subniveles más que la 42), si continuáis con los ejercicios y técnicas de subida frecuencial que tenéis publicadas en el blog desde el año 2017 hacia adelante, veréis cómo es posible seguir subiendo de vibración, sintonizarse y “pasar” a la LT42. Aquellos que estamos ahora en la LT42 también es posible que, dependiendo de las circunstancias de cada uno, nos veamos de vuelta en la LT33.

Monitorizando el progreso de cambio

Para asistir en el trabajo que cada uno quiera hacer para mantenerse o seguir subiendo escalones hacia lo más alto de la LT42, os propongo una serie de ayudas que os servirán para comprobar fácilmente dónde estáis en cada momento.

Todos sabéis, porque hemos trabajado mucho con señales y sincronicidades en decenas de artículos, que podemos pedir objetos o elementos en nuestra realidad que ofrezcan confirmaciones a cosas que estemos preguntando, y que es una de las diferentes técnicas que siempre os animo a que uséis para comprobar todo lo que queráis o necesitéis comprobar con vuestro YS.

Para este ejercicio, por lo tanto, escogeremos seis elementos, cosas, objetos, animales, lo que queráis, de la siguiente manera:
Elemento 1: Nos indicará que todos nuestros cuerpos sutiles están en la LT42
Elemento 2: Nos indicará que todos nuestros cuerpos sutiles están en la LT33
Elemento 3: Nos indicará que alguno de nuestros cuerpos sutiles ha subido uno o varios gradientes energéticos dentro de la línea en la que estemos
Elemento 4: Nos indicará que alguno de nuestros cuerpos sutiles ha bajado uno o varios gradientes energéticos dentro de la línea en la que estamos
Elemento 5: Nos indicará que estamos en transición entre líneas desde la LT33 a la LT42 (subiendo)
Elemento 6: nos indicará que estamos en transición entre líneas de la LT42 a la LT33 (descendiendo)

Aquello que escojáis como elementos, objetos o lo que queráis ver en vuestra realidad tiene que ser sencillo de recordar para vosotros. Si vais andando por la calle y lo veis, si sale por la tele, si aparece en un libro, estampado en la camiseta de quien tenéis delante, etc., tenéis que inmediatamente daros cuenta de que es una señal o aviso. Por lo tanto, no puede ser tan extremadamente común que esté por todos lados, ya que sería imposible determinar si es un aviso o no, pero no tiene tampoco que ser tan raro que a vuestro YS le cueste un trabajo enorme modificar vuestro holograma personal para insertar ese objeto en vuestra realidad sin romper las reglas del sentido común.

Recordad que la realidad es una proyección holocuántica, es un holograma, por lo tanto, y lo hemos comentado muchas veces, se puede manipular muy fácilmente desde fuera del mismo, así como desde “dentro”, pues nosotros mismos proyectamos nuestro “mundo” desde la glándula pineal, con el contenido de las esferas mentales y del cuerpo mental. Así que, cuando escojáis qué objetos o elementos usar, tienen que tener cierta lógica para que vuestro YS no rompa ninguna regla de la realidad consensuada al manipular el holograma que proyectáis para insertar aquello que os servirá como aviso.

Y esta codificación se quedará permanentemente registrada para vosotros. Por lo tanto, desde el momento en el que la hagáis hasta que abandonéis este plano y realidad, podéis mantener, si lo deseáis, el mismo código de comunicación con vuestro YS, que irá dinámicamente avisándoos de estos cambios frecuenciales.

Para programar y dar permisos para que esto pueda llevarse a cabo, haremos la siguiente petición a nuestro YS, con una vez es suficiente:


Solicito y doy permiso permanente a mi Yo Superior para que codifique los siguientes elementos en mi realidad con los siguientes significados:

Cuando mi sistema energético y los componentes que me forman se encuentren completamente en la línea temporal 42 solicito ver en mi realidad un XXXXXX (lo que hayáis escogido).

Cuando mi sistema energético y los componentes que me forman se encuentren completamente en la línea temporal 33 solicito ver en mi realidad un XXXXXX.

Cuando alguno de los cuerpos sutiles de mi estructura energética haya subido a un subnivel superior dentro de la línea temporal en la que me encuentro solicito ver un XXXX

Cuando alguno de los cuerpos sutiles de mi estructura energética haya bajado a un subnivel inferior dentro de la línea temporal en la que me encuentro solicito ver un XXXX

Cuando mi sistema energético se encuentre en transición, cruzando desde la línea temporal 33 hacia la línea temporal 42, solicito ver un XXXX

Cuando mi sistema energético se encuentre en transición, cruzando desde la línea temporal 42 hacia la línea temporal 33, solicito ver un XXXX

Solicito y doy permiso permanente a mi Yo Superior para que codifique los elementos y peticiones anteriores de forma permanente en los procesos de proyección y manifestación de mi realidad, de manera que queden fijos y siempre se usen estos mismos códigos y señales para representar y significar lo que ha sido codificado en ellos. Solicito y doy permiso permanente a mi Yo Superior para que, activa y dinámicamente, me vaya mostrando en todo momento que sea necesario los elementos anteriores para indicarme cualquier cambio en la vibración y frecuencia de mi sistema energético con respecto al paso de línea temporal, la subida de mi sistema energético dentro de la misma o la bajada hacia niveles inferiores si se produce tal cosa.

Solicito y doy permiso permanente a mi Yo Superior para asistirme a elevar mi frecuencia de resonancia y vibración y continuar elevándola hacia los niveles más altos de la línea temporal 42, anclando, fijando y asentando todas las partículas que me forman para sostener la vibración más elevada que en cada momento haya podido alcanzar. Gracias.



Como es posible que este tema para muchos lectores ya sea “agua pasada” y que ya ni recordemos los ejercicios y el trabajo que hicimos hace ya casi dos años para movernos a la LT42, seamos conscientes de que retirar la barrera hace que tanto se facilite la subida hacia la LT42, como la “caída” hacia la 33 de quien no consiga mantener su frecuencia vibracional.

Recordad que los cuerpos que se mueven entre líneas son el físico (del 1.2 al 1.7), el etérico, el emocional, el mental y el causal, con lo que si os da un aviso de que alguno de esos cuerpos ha variado hacia arriba o hacia abajo, y queréis saber cual, tendréis que hacer luego la pregunta concreta a vuestro YS por otro lado o con algún otro método u señal.

Membranas ralentizadoras entre subniveles

Como la posibilidad de una caída masiva hacia la LT33 ya estaba prevista, y tal y como ya hace meses también habíamos publicado, se han instalado membranas de “contención” energética entre todos los subniveles de la línea 42, que lo que hacen es “ralentizar” la reducción de vibración de las mónadas si se ven “estiradas hacia abajo”, hacia niveles más densos y “negativos”, de forma que se permite a la personalidad tomar consciencia de que se está bajando con las señales que hemos solicitado, y darnos tiempo para volver a hacer los trabajos energéticos para recuperar el subnivel “perdido”.

Estas “membranas” no impiden la bajada de vibración, solo la ralentizan, de forma que ese aproximadamente 5-6% de la humanidad que sigue en la línea 42 no se vea arrastrada a la 33 de repente por lo que REC o SC planeen o vayan a hacer para ello.

Queda en nuestras manos, pues, en nuestro trabajo individual y personal, el seguir recorriendo el camino hacia niveles de realidad superiores y moviéndonos hacia el nivel 21 de la LT42. Buscaré todas las formas posibles de consolidar esos anclajes en la LT42 e iré publicando todo lo que pueda recibir al respecto, para que ahora que ya no tenemos “red”, a pesar de todo, sigamos escalando, y no volviendo al campo base de los niveles inferiores de la LT33 del que ya, hace años, muchos de nosotros partimos para intentar no volver más.

Un abrazo,

David Topí

jueves, 2 de julio de 2020

David Topí: Estudio de los números y decodificación actualizada: El Cero


Ahora que hemos completado la introducción teórica a la aparición y función de los números, empecemos a decodificar los conceptos imbuidos actualmente en cada uno de los campos numéricos de nuestro planeta, en el plano mental. Esto es, cojamos unos “prismáticos virtuales de consciencia”, y enfoquemos a una de las franjas del plano mental donde se encuentran todos los campos numerológicos, y, una vez localizados, veamos “cuantas tuberías” conectan a cada campo con qué arquetipos, lo cual nos ayudará a comprender, en estos momentos, cuales son las cualidades primarias que cada número representa.

El cero

El cero representa el sustrato base con energía de “neutralidad”. Explicar la “neutralidad” es sencillo si comprendemos cómo están formadas las partículas de energía que componen todo lo que existe y que llamamos “mónadas”, como ya sabéis y tenéis también explicado en el glosario, haciendo referencia al nombre que le otorgó Pitágoras en sus enseñanzas metafísicas a este componente “ínfimo” de la Creación.

Sabemos que el mundo está hecho de átomos, que están hechos de electrones, protones y neutrones y estos están formados por quarks y partículas sub-atómicas. Si seguimos “dividiendo” las partículas en partículas más pequeñas, el límite lo encontramos en la “mónada”, que es la partícula más pequeña en la que se puede subdividir los componentes de todo lo que existe. Evidentemente, estamos a millones de órdenes de magnitud de algo que seamos ni siquiera capaz de conceptualizar matemáticamente, y mucho más lejos de poder llegar a descubrirlo o acceder a este nivel con la tecnología actual que tenemos.

La mónada pues, siendo esta partícula indivisible, tiene tres componentes o tres vectores cada uno de ellos con un tipo de carga: carga o polo positivo, carga o polo negativo y carga o polo neutro. Además, toda mónada posee tres atributos: la consciencia, la energía y la capacidad de formar materia, en diferentes grados y configuraciones según si una mónada ha de ser usada para crear una flor o para formar una membrana dimensional en el plano mental de un planeta.

Puesto que las mónadas se pueden reconfigurar existen aquellas en las que predomina el polo positivo y, por lo tanto, forman campos de energía que nosotros denominamos “energías positivas”, o existen mónadas en las que predomina la carga negativa y forman todo tipo de energías “negativas” y “densas”. De igual forma, existen mónadas de carga neutra, donde el tercer vector o polo es el predominante sobre los otros dos. De esta manera, cualquier campo de energía formando por mónadas neutras, es un campo “neutro” por defecto, sin carga y sin polaridad.

Y esa es la estructura del campo numérico asociado al número “cero”. Este campo se formó por la necesidad inicial de dotar de una base o sustrato a todos los demás campos, de manera que la combinación de algo con “neutro” pudiera ser usado para cancelar un efecto, para disolverlo o para mantenerlo estable, por este motivo, si a algo le sumas o restas “cero”, queda igual que estaba (estabilidad), si algo lo multiplicas por cero lo eliminas (“disolvilidad” de la energía) o si algo lo divides por cero no se puede, dándole “inmutabilidad”. Son diferentes cualidades que quizás a nivel matemático no tienen mucho sentido cuando hacemos ecuaciones o fórmulas, pero a nivel energético sí, porque se suman campos de números con el “campo cero” y esos campos refuerzan su posición, disuelven conglomerados ya creados o alteran la estructura existente para poder pasar a crear otra o modificar lo que sea necesario.

El campo numérico del cero, por lo tanto, sirve como comodín para todas las operaciones energéticas de mantenimiento planetario, y todos los seres y jerarquías y grupos que trabajan para que todo en la Tierra fluya y funcione lo mejor posible lo usan regularmente como les es necesario.

Arquetipos conectados al cero

A nivel psicológico y energético, este campo numérico también tiene ciertas cualidades, pero no aparecen en los resultados de las operaciones que hacemos cuando reducimos letras o palabras a números o hacemos cálculos genéricos con fechas para ello. Sin embargo, el cero imbuye los arquetipos de sostenibilidad, inmutabilidad, fijación y enraizamiento (o sustrato para algo), de manera que se puede usar siempre que sea necesario para alguna operación energética de este estilo.

Además, el cero está conectado al arquetipo global de “existencia”, “consciencia” y “equilibrio”. Existencia porque desde el “cero” se puede poner en marcha el componente “existir” desde la Fuente, que, literalmente, está representada por el “cero” en la zona que llamamos “la región de la manifestación en potencia” y que ahora vamos a explicar.

El origen de las mónadas

Si todo está hecho de “mónadas”, ¿de dónde salen las “mónadas”? Las mónadas salen de la “Fuente” dirían nuestras enseñanzas metafísicas. Pero, “la Fuente” ¿Qué es?

Es una de las cosas más complejas de explicar, pero para poder entendernos, pongamos que todos los universos que existen están ubicados “alrededor” de un punto “central” que no rota y que está “estático”, con lo que no hay “tiempo”. El tiempo es dependiente del espacio y del movimiento en el espacio nace el desplazamiento del tiempo (el tiempo simultáneo sigue siendo “tiempo” donde todo pasa a la vez, y el movimiento de la esfera de consciencia humana, como hemos visto en otros artículos, es lo que crea la impresión del tiempo lineal para nuestra personalidad).

Por lo tanto, donde no hay movimiento no hay tiempo, y si un punto “central” al que todos los universos están conectados está estático, ese punto es “atemporal” y ese punto no forma parte de la “Creación” sino que es la “Fuente” de la Creación.

En esta “Fuente”, por denominarla así, existen procesos internos de generación energética que son el equivalente a una fábrica donde existe una materia “prima” sin trabajar y de la misma emerge un producto hecho y acabado. La Fuente no es un “ser”, es un mecanismo de transformación. La materia prima que la Fuente “autogenera” es la cualidad que nosotros conocemos como “existencia”, aunque sea algo difícil de conceptualizar, pero imaginemos que “existencia” es un tipo de “plasma” que la “Fuente” puede crear.

Del plasma “existencia” que es como un campo infinito “inherente” a la “Fuente, los procesos de la “Fuente” crean “mónadas”, que son insufladas a los universos para crear “cosas” en ellos por combinación de las mismas. Visto con otra analogía, es como si la “Fuente” generara largas planchas de “existencia” y sus procesos de creación las “troquelan” y las convierten en mónadas con consciencia, energía y capacidad de formar materia.

Por lo tanto, el “plasma de existencia” se encuentra en el interior de la “Fuente”, y esto se denomina la “región de lo no manifestado”, y en el momento en el que el “plasma de existencia” se “troquela” y da lugar a trillones de trillones de mónadas y estas son “volcadas” en los universos, tenemos la “región de la Creación manifestada” y todo lo que ella contiene. La Fuente transforma “existencia” en mónadas, y las mónadas son las piezas del Lego que forman la Creación.

Por lo tanto, la “Fuente” es el cero, es la región de lo “estático”, la base, el sustrato para todo, y de ella “nace” todo lo demás. Entender de dónde nace la “existencia” es demasiado complejo ahora y necesitamos eliminar algunos topes en las esferas mentales para ahondar en este tema, algo que ya haremos más adelante. De momento, centrémonos en el origen del “cero” y a partir de aquí veremos como se construyen los demás números.

Un abrazo,

David Topí

sábado, 27 de junio de 2020

David Topi: La conexión de los arquetipos numéricos al inconsciente colectivo de la humanidad


Como os decía en el último artículo, para poder entender el significado de cada número, ahora que ya sabemos que su simbolismo está relacionado localmente con el estado energético de la psique de nuestra civilización y el estado vibracional de nuestro inconsciente colectivo, tenemos que explicar en detalle cómo se crean las conexiones entre “cualidades” y “campos numéricos”. Empecemos por lo primero.

¿De dónde nacen las “cualidades” humanas tales como la paciencia, la fuerza, la simpatía o el carisma? Esta pregunta es realmente difícil de contestar, porque literalmente son rasgos de nuestra personalidad que vienen de serie en todos nosotros, siempre los hemos tenido como raza y todo el mundo conoce a alguien que tiene una o muchas de cualquiera de las cualidades que podríamos anotar en una lista de varios cientos de páginas. Así pues, “están en nosotros”, pero, ¿por qué?

Principalmente porque las hemos heredado, tanto de asimoss como de aquellas otras razas que dieron parte de su genética para crear al ser humano, así como de aquellos otros niveles superiores que forman nuestra estructura, como podría ser el alma o el Yo Superior. Y si hemos heredado y desde los inicios de nuestra historia hemos poseído ciertas cualidades, comportamientos y características, estos, ¿de dónde provienen inicialmente?

Pues provienen también de energías que tienen cualidades que nosotros luego llamamos “paciencia” o llamamos “valor”, llamamos “voluntad” o llamamos “pereza”. Es decir, todo lo que nosotros a nivel emocional, psicológico o espiritual podemos describir como una faceta de nuestro carácter y de nuestra forma de ser, nace de un “concepto” energético, presente en el plano mental del planeta, con esas mismas características.

Para entendernos fácilmente, imaginemos que hay una enorme piscina de energía que contiene la energía de la “calma”, y una tubería que sale de esa piscina y nos conecta a todos los seres humanos a esa piscina. Pero la tubería es diferente para unas personas que para otras, así que, en algunos casos, hay mucha más energía de “calma” fluyendo hacia el sistema energético de alguien y formando parte de sus “cualidades” mientras que para otras personas hay menos “calma” conectada a ellas, y, por lo tanto, no es una característica tan marcada.

Pero, por otro lado, esa otra persona tiene una conexión mucho mayor con la energía de la “piscina” que contiene “creatividad”, y otra conexión enorme con la balsa de energía que corresponde al concepto de “comunicación”, así que, cuando esa persona se muestra al mundo como es, podemos describirla como alguien comunicativa, creativa pero no demasiado calmada.

Estos arquetipos siempre se forman en el plano mental de cada planeta y para cada raza, así que, para la humanidad, existe un arquetipo que representa el concepto de cada uno de los miles de rasgos emocionales, intelectuales, espirituales, etc., que poseemos, mientras que, en otras razas, existen otros rasgos diferentes que tienen que equivalente en sus planos mentales con sus arquetipos correspondientes.

Así, no importa qué tipo de cualidad o comportamiento o rasgo del carácter tengamos, hay un “campo de energía” mental que sostiene, crea y hace de repositorio o contenedor para lo que ese comportamiento representa, de manera que, según la configuración energética de cada persona, la mezcla de todas las conexiones con todos los arquetipos a los que estamos conectados (a través de programas instalados en las esferas mentales y en la esfera de consciencia, en el patrón conductual, en el ADN y en otros componentes de nuestra estructura) nos hace ser de una manera o de otra, o nos hace tener un carácter más determinado por unos rasgos que por otros.

Un mapa de conexiones heredado

Esto además se complica si pensamos que los rasgos y las “conexiones” con estos arquetipos no solo las vamos creando a lo largo de la vida, sino que muchas de estas “tuberías” ya las heredamos según la configuración del carácter de nuestros padres, que, estando ellos mismos conectados a múltiples arquetipos que han ido forjando su forma de ser a lo largo de su vida, nos “traspasan” a nivel de ADN (físico y energético) una serie de parámetros que, desde el mismo momento de nacer, nos enchufan a una serie de rasgos que ellos mismos también poseían, así, decimos que “heredamos” el carácter de los padres en diferentes proporciones y grados, aunque en realidad, deberíamos decir que heredamos “el mapa de conexiones” de nuestros padres con las estructuras mentales y energéticas de nuestra psique común y, de ahí, siguiendo ese “mapa de conexiones” y otros parámetros que tienen importancia también (como las influencias planetarias y “cósmicas” que nos influyen), creamos y desarrollamos nuestra propia personalidad, estado emocional, capacidad psíquica, etc.

Por eso, y para los interesados en el tema, la numerología se complementa con el estudio de las cartas natales astrológicas, pues la influencia de fuertes campos energéticos provenientes de los diferentes planetas y elementos del sistema solar, también abren o cierran más las tuberías de los arquetipos hacia nuestra estructura emocional y mental, de manera que, por haber nacido en un determinado momento, habrá ciertos parámetros del carácter que vienen marcados porque la resonancia de ese día con alguno de los arquetipos era más fuerte, y, por lo tanto, “bajó más flujo” a nosotros de un determinado tipo que si hubiéramos nacido al día siguiente donde, las fuerzas planetarias, estaban sujetas a otro tipo de influencias mayores y hacían resonar con más fuerza otros arquetipos mentales que son los que “enviaron más flujo” de sus cualidades a todos los que ese día estaban “enchufándose” a ellos.

Además, puesto que a lo largo de los siglos los arquetipos de las diferentes cualidades humanas han ido cambiando, también lo han ido haciendo las composiciones psicológicas y emocionales de la humanidad, con lo que la estructura mental que luego termina conformando aquello que somos a nivel de personalidad, de carácter, de forma de ser, se ha ido transformando con el tiempo, y ahora mismo la descripción, vibración y contenido de una cualidad cualquiera, puede ser bastante diferente a como esa cualidad era percibida y manifestada en la época babilónica o en la prehistoria, debido a todos los cambios que ya hemos explicado.

¿Y la conexión con los números? ¿Cuántos arquetipos se conectan a cada número? ¿Cuántas cualidades y fuerzas imbuyen cada número y a cuántas representa?

En general, todos los campos numéricos, como seres conscientes que son en sí mismos, pueden tener conexión en mayor o menor grado con cualquier otro campo de energía y contenido en cualquier parte de la estructura de la Tierra, porque, como hemos dicho, los números fueron creados para poder saber cómo había que mezclar componentes para poder crear cosas, y en qué proporción hacerlo.

Por lo tanto, ningún número o campo consciente numerológico tiene acceso vetado a ningún otro campo de energía, concepto, materia, flujo o partícula de la Creación. No es posible bloquear esto, sería como si dijéramos, el elemento primario “rojo” no puede nunca ser conectado al campo numérico del ocho. Esto implicaría que nunca podríamos decir mezcla “ocho partes de rojo” pues no habría conexión entre el elemento a mezclar y la proporción que el número indica.

Por lo tanto, todos los números están conectados a todo lo que existe, y por esa razón todo lo que existe siempre se puede estudiar a través de los números y las proporciones que los forman. Pero, también es correcto, que no todos los campos numerológicos imbuyen en sí mismos todas las cualidades, de manera que una cosa es poder trabajar con el arquetipo del concepto “tal”, y otra cosa que, en la energía del número seis, el arquetipo del concepto “tal” se haya integrado para formar parte del mismo.

Esto hace que cada número quizás imbuya una decena, quizás algo más, de cualidades “primarias”, y luego un poco de aquí y un poco de allá. Un rasgo presente fuertemente en el “tres” puede aparecer levemente en el nueve, por conexiones y similitudes, pero no significa que todo lo que el tres representa, el nueve lo represente exactamente igual incrementado exponencialmente.

Por ello, cuando estudiemos las cualidades primarias de cada número ya en los próximos artículos, haremos hincapié en las que son más destacadas, están más presentes, más imbuidas y más representativas, sin que eso signifique que descartemos completamente que presente otras menores, pero no serán tan importantes a la hora de entender sus características principales, al menos en estos artículos introductorios que estamos haciendo sobre esta “numerología actualizada”.

Un abrazo,

David Topí

lunes, 22 de junio de 2020

David Topi: La vibración de los números, frecuencias y energías que representan.


Llevamos ya varios artículos introduciendo conceptos de cierto grado abstracto numerológico y vamos a ir afinando poco a poco en el tema para terminar dando más detalles sobre los mismos. Así, tal y como hemos dicho en el último post, cada número tiene asociada una o varias cualidades. ¿De dónde provienen las cualidades que estos números representan? Hemos visto que provienen de los arquetipos a los que están conectados, pero, ¿por qué se conectan a unos arquetipos y no otros? Es decir, ¿por qué el arquetipo de la “paciencia”, que es un campo de energía con unas cualidades asociadas de “calma” y “sosiego” están más conectados al número ocho, por ejemplo que a otros campos numéricos?

De nuevo, es un tema de resonancia y “mezcla” de energías. De igual manera que no se puede mezclar agua y aceite, porque sus densidades y composición impiden que puedan unificarse en una única sustancia homogénea, hay energías de “cualidades” como la paciencia, o la estabilidad o cualquiera de las otras características humanas, que no se pueden “enchufar” fácilmente a los campos de energía numéricos para que ese “número” tenga imbuidas las cualidades de ese arquetipo o característica.

Por lo tanto, para que el número “uno” pueda asociarse al “inicio” de algo, el arquetipo de “arrancar” o “empezar” tiene que vibrar o ser capaz de sintonizarse con el campo de fuerza numérico del “uno”, y, como son compatibles, se hace perfectamente, pero, por el contrario, el arquetipo de “inicio” no es tan compatible con el campo de energía del número seis, así que no se puede decir que el número seis representa el inicio de nada, ya que no posee la energía que “activa” algo nuevo cuando queremos o necesitamos ponerlo en marcha.

Estas vibraciones, la “sintonicidad”, de unas cualidades determinadas con unos campos numéricos determinados, es lo que ha ido variando a lo largo de los siglos, pues al haber cambiado la vibración de los conceptos y cualidades, también ha cambiado la resonancia y “facilidad” de conectar unos con otros, o de rechazo de unos con otros, pues los cambios son en ambas direcciones. De esta manera, conceptos y cualidades que hace mil años resonaban con un número, ahora no lo hacen tanto, o, por el contrario, lo hacen muchísimo más, como si las moléculas de agua y aceite hubieran encontrado la forma de fusionarse de alguna manera, o al revés, como si ya ni siquiera pudieran tocarse estando juntas en el mismo recipiente.

Puesto que los conceptos y arquetipos de cualidades son campos de energía con cierto contenido y todos están en el plano mental y conectados a la psique humana, cuando la humanidad varia su definición, entendimiento, uso y aplicación de ciertos conceptos, hace variar rápidamente el arquetipo del que este depende, y al variar el arquetipo mental, varia su composición energética, con lo que, si las partículas que forman el campo del concepto “simpatía” cambian internamente, por ejemplo, su resonancia con el campo de energía de los números también cambia, y entonces, el arquetipo “simpatía” tendrá más afinidad y facilidad de conexión con un número determinado ahora en el siglo XXI que la que tenía en el siglo II, a pesar de que, simplemente, la simpatía es la simpatía, pero su vibración o su significado, y sobre todo su uso como definición de una cualidad humana, ha ido evolucionando siglo tras siglo y cultura tras cultura, alterando su arquetipo a lo largo de la historia y provocando cambios en la asignación numérica del concepto “simpatía”, el concepto “tristeza” o el concepto “carisma” con los números que ahora los representan.

También los seres conscientes que dan lugar a los números evolucionan

Esto en cuanto a los conceptos y cualidades que asociamos a los números, pero, ¿han cambiado los campos o sustrato base de esos mismos números? Hemos dicho que los campos de consciencia numéricos son “seres” que tienen unas ciertas cualidades y que son requeridos para formar otros elementos, pues ellos determinan la proporción de cada elemento que es necesario para crear algo nuevo. Por lo tanto, ¿han cambiado o evolucionado estos “seres conscientes” que son el sustrato energético para cada número?

Pues es correcto, indudablemente lo han hecho, pues todo evoluciona en la Creación y nada se mantiene nunca estático, así que incluso la base energética que cada magnitud numérica representa ha ido evolucionando, y el “ser” consciente del “número cinco” ahora es algo diferente a como era hace cinco mil años, tanto en nuestro planeta como en cualquier otro, pues estos campos son universales, en el sentido “cósmico” del término.

Pero poder analizar la evolución de los “seres” que forman los números es realmente complejo, pues son vastos flujos de energía y campos que, literalmente, ocupan y están presentes en todos los planos del universo y en todos sus subniveles, por lo que no hay manera de realmente describir su evolución, avance o cambio, pero sí que podemos definir sus variaciones en nuestro planeta, pues la parte que está imbuida en las estructuras de la Tierra para poder formar todo lo que existe en ella, es más fácil, relativamente, de evaluar y revisar cómo ha ido cambiando.

Cambios que acompañan el cambio de la consciencia planetaria

El desarrollo de la “consciencia de los números” ha ido de la mano del desarrollo de la consciencia del planeta y de su logos, el ser que usa la Tierra como avatar de igual manera que nosotros, a nivel de alma, usamos el cuerpo físico como vehículo evolutivo. A medida que la consciencia planetaria iba creciendo y avanzando, los campos energéticos numéricos también lo han ido haciendo, adecuándose al nuevo nivel que en cada momento poseía el logos planetario para poder servir como sistema de medida para mantener la estructura del planeta “funcional” y adecuado a las necesidades de la vida consciente en la Tierra en cada momento.

Esto ha sucedido igual en cada planeta del universo, de manera que cada número ha ido adquiriendo una cualidad “local” en cada planeta según el desarrollo de la consciencia planetaria de ese sistema, y, por otro lado, se ha mantenido invariable en su estructura más básica en todo el universo, para que el concepto de “tres” siguiera siendo el concepto de “tres” en cualquier lugar del cosmos, pero su vibración, energía, cualidad y aplicación se haya adecuado “localmente” a cada esfera planetaria.

Luego, puesto que la aplicación “local” que cada planeta o logos planetario hace de los campos numéricos es la base para la aplicación que nosotros hacemos para nuestros estudios numerológicos, la vibración de cada número, como hemos mencionado, es tremendamente diferente en diferentes sistemas y puntos de la galaxia, incluso dentro de nuestro sistema solar, haciendo que un “nueve” vibre de forma bastante distinta aquí que en Alfa Centauri, o que el seis tenga una composición a nivel de partículas y frecuencia completamente, casi, diferente a la que tiene en cualquier sistema de Sirio, por decir algo.

Estas frecuencias y vibraciones de los números luego se vuelven a diferenciar mucho más a medida que se añaden y se conectan arquetipos de cualidades a ellos, como hemos visto, así que el arquetipo de “flexibilidad” o de “empatía” conectado al campo base de un número aquí puede ya no parecerse en nada, en el resultado final, al conjunto de ese número y ese arquetipo en cualquier otra parte incluso de nuestro sistema solar.

Cada número se interpreta según su sistema de referencia

¿Cómo nos podemos entender, hipotéticamente, entre civilizaciones y razas si cada número ya representa algo tan diferente? En general, hay que ir más allá del estudio de los números cuando quieres entender algo que cae fuera de tu sistema de referencia, de la misma manera que no podemos entender el sistema de vida de una tribu perdida en el Amazonas con un sistema de referencia que se basa en el estilo de vida de Nueva York, de manera que no nos sirve el manual sobre cómo se vive en Nueva York si queremos saber cómo se vive en la selva.

Por el mismo motivo, no podemos usar los métodos y técnicas numerológicas que tenemos fuera de nuestro planeta, fuera de nuestra psique colectiva y fuera de los campos mentales y psíquicos de la humanidad, porque no arrojarían una descripción adecuada y correcta sobre aquello que estamos analizando, al caer su composición, fuera de nuestro campo de referencia y parámetros “conocidos”.

Así, ahora que más o menos hemos sentado las bases de este conocimiento, podemos empezar a estudiar “localmente” todo el conjunto de números y sus cualidades, como se mezclan y combinan, de qué manera y que proporción, para formar todo lo que conocemos, y empezar a comprendernos mejor como raza, como personas y como civilización, a partir del resultado de esos números que analizaremos un poco en los próximos artículos.

Un abrazo,

David Topí

martes, 16 de junio de 2020

David Topí: Interdependencia entre números y arquetipos mentales



Puesto que los dibujos que usamos para los números son una convección y decisión “humana” y han sido desarrollados por varias civilizaciones a lo largo de nuestra historia, tal y como hemos visto en el último artículo, estos no van a cambiar, o no parece que, de momento vayamos a hacerlo, manteniendo “fijos” los grafismos que usamos para representar cada cantidad.

Pero eso no quiere decir que no cambie la energía del campo “numérico” que ese símbolo imbuye y representa, y eso sí que es algo que ha ido alterándose con el paso de los siglos y que, en estos momentos, queda muy lejos de las energías y arquetipos iniciales que teníamos para cada número cuando nuestros ancestros sumerios, asirios o egipcios estudiaban o desarrollaban sus conocimientos numerológicos y matemáticos con estos.

De la misma manera que cuando tenemos un elemento conectado a otro, como por ejemplo un tubo de riego conectado a un grifo, la boquilla de salida del tubo de riego siempre es un elemento fijo e inalterable, pero lo que puede fluir por ella depende de lo que se “inyecte” en el otro extremo donde se encuentra el grifo. Es decir, aunque el número como símbolo esté inalterado (el elemento “boca de la manguera”), el fluido energético que circula y al que esta manguera se conecta varía según cambian las estructuras planetarias y sus energías, los campos mentales donde se ubican los arquetipos, los “campos de datos” asociados a los números, etc.

Para entender esto mejor es necesario recordar las explicaciones que hemos ido dando estos años sobre la estructura de nuestro planeta en sus tres primeros niveles, y analizar donde se encuentra “el agua” que luego circula por la manguera hasta poder llegar a “la boca de la manguera”.

El recorrido desde la parte mental a la parte física

Ya conocemos que la Tierra tiene su parte física y su parte “energética”. El plano físico y sólido es la base más densa de la estructura del planeta que habitamos, y existen otros muchos niveles no físicos ni perceptibles a nuestros sentidos o tecnologías que completan toda la estructura del planeta. Si la “boca de la manguera” de nuestro ejemplo se encuentra en el plano físico, la “tubería” o manguera en sí se encuentra en el plano etérico, que corresponde al segundo nivel estructural en densidad y materialidad. Este plano etérico como ya sabéis contiene todas las estructuras “energéticas” que forman el plano físico, y toda la energía de los planos superiores de la Tierra para poder “densificarse” y convertirse en algo “sólido” han de “bajar” desde el plano mental y superiores hacia el físico pasando por el plano etérico y sus “tuberías”.

Luego, si el plano físico es la parte más densa y luego tenemos el plano etérico, entre medio de estos dos hay partículas de un campo de energía que conocemos como el “sustrato astral”, igual que también existen entre el etérico y el siguiente nivel, el plano mental, donde vuelve a haber partículas de sustrato astral que sirve como “pegamento” para que todos los planos y niveles estén bien cohesionados entre sí.

Así, el siguiente nivel estructurado después de los dos anteriores es el plano o campo mental, en el cual se acumulan todas las “formas mentales”, ideas, conceptos, arquetipos, pensamientos, conocimientos, etc., de todo lo que “existe” a nivel etérico y físico. Por esta razón, el concepto de que el “dos” significa “tal cosa”, está codificado en el arquetipo “dos” del plano mental, y que una “casa” física representa tal otra cosa, también esta codificado en el arquetipo “casa” del mismo plano mental.

De esta manera, y como podemos imaginar, cada significado para cada símbolo, cada dibujo, cada número, cada palabra, cada “cosa” que nosotros podamos usar, está “guardado”, codificado, programado y archivado en su correspondiente “campo de conocimiento” y arquetipo mental, y, si cambia el concepto o cambia el contenido del arquetipo de “eso”, cambia su energía, su codificación, su vibración, la forma en la que se puede usar o dejar de usar, la manera en la que afecta por resonancia a los planos inferiores, etc.

Y todo eso sin que haya cambiado en el plano físico el grafismo o simbolismo de lo que estamos representando, aunque la palabra “casa” tenga un significado ahora, por ejemplo, diferente al que tenía hace veinte mil años (de cueva a edificio de ladrillos, por ejemplo), y el símbolo del cinco actualmente tenga un significado diferente, o algo diferente, al significado que tenía en el antiguo Egipto o en cualquier otra época anterior.

¿Por qué varían los significados y contenidos arquetípicos de las cosas?

Varían porque esos significados y conceptos están asociados a frecuencias y vibraciones, y dependen de las partículas y el contenido imbuido en ellas que forman esos arquetipos ubicados en el plano mental, de manera que, con el paso de los siglos, la estructura planetaria de todos sus planos ha cambiado enormemente en frecuencia, así que las partículas que forman el campo de conceptos que representa el “nueve”, por ejemplo, ha variado enormemente respecto a cómo era ese “campo” antiguamente y el contenido que tenía.

Además, las personas, con la influencia de nuestra psique e inconsciente colectivo, que se ubica igualmente en el mismo plano mental donde se ubican todos los demás campos de conocimientos y conceptos, ha influenciado y alterado también (parcialmente) el contenido de los arquetipos numéricos.

Por esa razón, cuando en un estudio psicológico, por ejemplo, hace tres mil años podríamos decir que una persona presentaba las cualidades “tal”, “tal” y “tal” debido a la reducción numerológica de su nombre, fecha de nacimiento y otros datos numéricos que nos definen a todos, ahora esos rasgos psicológicos, basados en el resultado que nos den los números para esa persona, son algo o bastante diferentes, dependiendo de la combinación de arquetipos y cuánto hayan alterado, cambiado o modificado los conceptos que representan en estos últimos tres o cinco mil años.

Esto no quiere decir que todo lo que sabemos de los números es incorrecto, o que los miles de libros de numerología que se han publicado a lo largo de la historia estén completamente errados o desfasados, pero sí que, dicen nuestros Yo Superiores, hay bastantes correcciones que hacer y hay que hacer bastantes actualizaciones en muchos de los conceptos, definiciones y resultados combinatorios para actualizar las explicaciones y representaciones “actuales” a los números “de siempre”, según el contenido presente ahora en el inconsciente colectivo, en el conjunto de los campos numéricos en nuestro plano mental y según la vibración en estos momentos de los planos, estructuras y sistemas energéticos de nuestro planeta,
de nuestra raza y de nuestros vehículos evolutivos.

Un abrazo,

D
avid Topí


lunes, 8 de junio de 2020

David Topí: El origen de los números, su conexión con los diferentes planos, estructuras energéticas y estructuras del Universo–Parte 1 y 2


Parte I
 
Hemos hablado anteriormente en algunas de las preguntas que habéis ido haciendo así como en algún articulo del blog que los conceptos numerológicos que poseemos y usamos en la actualidad no están “actualizados”. Hemos comentado brevemente la razón de que esto sea así, pero quizás cuesta de entender el por qué, ya que, al fin y al cabo, ¿no son todos los números siempre iguales?

En cierta manera es correcto. Un “uno” siempre es un “uno”, por muchos años que pasen, siglos o cambios en nuestra psique común, civilización o sociedad. Así que, en teoría, resulta raro preguntarse por qué hay que actualizar los conceptos “numerológicos” según la situación energética de nuestro inconsciente colectivo, de nuestra vibración y frecuencia como especie, y del estado actual de nuestra evolución a nivel global.

La explicación que dimos en su momento como respuesta a vuestras preguntas, es que ese “uno”, o el número que sea, no solo representa una unidad matemática de medida para contar o hacer sumas, para saber la cantidad de algo, sino que ese “uno” es un símbolo para un arquetipo que representa una energía y que posee un contenido asociado a una magnitud, la cual, aunque se use desde hace milenios para expresar la misma cantidad de manzanas en un canasto, no representa la misma energía cuando se usa para medir procesos psicológicos, octavas y cambios evolutivos, avances o alteraciones en corrientes energéticas o modificaciones en los campos y estructuras del ser humano.

Por lo tanto, matemáticas aparte y uso cotidiano de los números para contar cosas y hacer fórmulas o llevar un registro de datos para nuestra coordinación como sociedad, los números son símbolos que representan y codifican una parte de la estructura de la Creación, del universo, del sistema solar, del planeta y del ser humano. Representan elementos de su psique y de su estructura sutil, representan movimientos en la creación de la realidad, representan alteraciones y parámetros de cómo está construido el mundo, en todos los niveles, desde el plano más físico y denso hasta el nivel más alto en frecuencia de la Tierra, y todo eso cambia con el tiempo, de manera que, en general, la mayoría del conocimiento numerológico que tenemos, heredado de antiguas civilizaciones como la sumeria o la babilónica, pasando por la egipcia y posteriores, nos ha sido dado y lo seguimos manteniendo en la actualidad tal y como estaba siendo estudiado hace miles de años, cuando las frecuencias planetarias eran otras, cuando los campos mórficos de la Tierra y de la humanidad tenían otra composición y vibración, cuando la psique individual y colectiva de cada ser humano se regía por unas energías diferentes a las actuales, etc.

Esto hace que números que eran considerados “maestros”, “mágicos”, “divinos” o con “poder”, ahora se encuentran en franjas que nosotros consideraríamos números de “baja vibración”, pues tenemos acceso a corrientes energéticas más elevadas que aquellas a las que podían acceder nuestros antepasados babilónicos, y, por lo tanto, los números que representan estas “nuevas vibraciones” en la actualidad son los nuevos números “maestros” o “elevados” y los dígitos anteriores que se usaban hace varios milenios con esa denominación, ahora, para nosotros, son números cuya frecuencia es más baja, e incluso negativa, con respecto a la frecuencia actual versus la que tenía para nuestros antepasados.

Así, hay todo un cambio respecto al significado de estos símbolos numéricos, porque todo depende del estado frecuencial del planeta y sus energías, que son los que están codificados en esos grafismos, sea en la forma de un siete o tenga la forma de un once, pero no dejan de ser arquetipos y bloques de conceptos que nosotros diagramamos de una forma determinada para poder describir cómo funciona el mundo en el que vivimos y sus estructuras teóricas, leyes y normas de funcionamiento.

Por lo tanto, todas nuestras fórmulas siguen usando los mismos dígitos para hacer sus operaciones matemáticas, y nuestras ecuaciones no varían un ápice y, cuando se suman dos más dos, en las leyes y estructuras actuales, seguiremos poniendo un cuatro como resultado, pero el contenido vibracional del dos y del cuatro es diferente ahora que hace siglos, y los campos energéticos a los que el “dos” y el “cuatro” están conectados han cambiado mucho, por lo tanto, su impacto en la psique humana, en el destino, en la trama sagrada, en la creación de la realidad, etc., también lo ha hecho, y eso es lo que vamos a ver un poco a lo largo de dos o tres artículos para poder entender, mucho mejor, toda la filosofía pitagórica y de los grandes maestros de la antigüedad, que veían en las matemáticas y en los números la solución a todos los enigmas del universo y las herramientas para comprender la infinita belleza y armonía que existe en la Creación.
El origen de los campos de energía que representan “cantidades”

¿Cuál es el origen de los números? ¿Por qué existen y quién los inventó? ¿Son iguales en todos los lugares del universo para otras razas y civilizaciones? ¿Los seres no físicos, los “guías espirituales” u otros tipos de vida consciente usan números para “sus cosas”?

Empecemos por conceptos más genéricos y vayamos desarrollando la teoría hasta entender cómo hemos llegado a tener esos grafismos que representan cantidades de cosas que usamos para hacer funcionar nuestra sociedad.

Todo está formado por diferentes combinaciones de campos energéticos, partículas de muchos tipos y diferentes gradientes frecuenciales. Esto es válido tanto para nuestro planeta como para cualquier otro elemento o componente de cualquier sistema galáctico en cualquier punto del universo. Estos campos energéticos y partículas se agrupan entre sí para formar niveles más densos y sólidos o más etéreos y ligeros, y de ahí nacen todas las combinaciones de elementos, conocidos y no conocidos, que forman luego la materia, que forman luego las estructuras planetarias, que forman las estructuras de los cuerpos sutiles del ser humano o de cualquier otra raza, etc.

Cada tipo de energía resultado de cada combinación de partículas y fuerzas obtiene una única “variable” que identifica “cómo” es esa energía y fuerza. Es decir, cuando se juntan un cierto tipo de campos de fuerza, y ciertas partículas forman conglomerados dentro de esos campos y se forman elementos con la sustancia de ese campo de partículas, hay algunas características que son exclusivas para ese tipo de formación o elemento y que son diferentes de las características de otros elementos formados por la combinación de otros tipos de partículas.

Así, cada cosa que existe tiene unas cualidades y “algo” que las define de “la manera en la que son” y con las características que poseen. Ese “algo”, de momento todavía no es un número, pero es la base para su creación y aparición como forma de identificación de “eso” de cara a todo lo demás.

Mezclando elementos y tipos de partículas para obtener otros más complejos

Bien, si tenemos un “identificador energético” para cada tipo de energía, de elemento, de fuerza o de campo de flujo “cósmico” y de ahí nace todo lo demás, la mezcla de diferentes “materias primas” en esos niveles da como resultado otros elementos mucho más complejos que también tendrán sus propias características, y que podrán ser identificados si analizáramos esas características y cualidades específicas. Por ejemplo, tenemos los tres colores primarios, el rojo, el azul y el amarillo, y todos los demás colores pueden ser creados mezclando esos tres.

Si dijéramos que la cualidad “rojo” es una característica de un cierto tipo de energía y combinación de “algo” que para nosotros denota la frecuencia del rojo, y lo mismo para el azul y para el amarillo, esto sería, de alguna manera, una forma de describir los elementos primarios “cósmicos” que, cuando se mezclan, dan lugar al resto de cosas, dando a cada elemento unas cualidades que se pueden medir o analizar, si supiéramos cómo o tuviéramos tecnología o herramientas para ello.

Luego, la mezcla de colores primarios da otros colores que tienen otras características, y esas características ya son diferentes a las características y cualidades de los elementos que las forman, por lo que, por ejemplo, el color verde, o elemento “verde”, es más que la suma del azul y el amarillo, que son sus elementos base, y podemos hablar de una tonalidad verde con una frecuencia determinada sin necesidad de decir que, para explicar lo que es el verde, hay que hablar siempre del azul y del amarillo primero y usar las cualidades y descripción de sus colores base para explicarle a alguien la cualidad “verde” de algo.

De esta manera, mezclando elementos, mezclando partículas, sumando energías, se van creando miles de millones de diferentes tipos de “cosas” que existen por doquier en eso que llamamos la “Creación” y cada elemento que existe en ella, sea material y perceptible a nuestros sentidos o sea “energético” y no perceptible por nosotros, tiene sus propias cualidades y parámetros y características, que pueden ser medidas y anotadas y usadas para describir ese elemento.

Los números son campos de energía

Si más o menos hasta aquí lo vamos comprendiendo, entonces el origen de los números irá quedando claro si entendemos que los números son también energía, una combinación de diferentes campos de partículas llamadas “mónadas”, hechos de diferentes mezclas de esas mónadas que nacen para poder saber “cómo” hay que mezclar el resto de elementos para formar los componentes del universo.

¿Esto qué quiere decir? Quiere decir que para saber que una receta de cocina tiene que hacerse con varios ingredientes necesitamos saber la proporción de cada ingrediente que debemos poner para hacer el plato en cuestión. De manera que, a nivel “cósmico”, necesitamos tener una medida de qué cantidad de cada elemento “primario” es necesario combinar para obtener otro tipo de elementos para formar otro tipo de “cosas”, de nuevo, tanto a nivel material como energético.

Por lo tanto, desde cada “nivel de consciencia” que existe dentro del universo, luego dentro de cada cúmulo de galaxias, luego dentro de cada galaxia, luego dentro de cada sistema solar y luego dentro de cada planeta, existen “campos de energía” que tienen diferentes “cualidades cuantitativas” y que son usados para saber la proporción de “cuánto” hay que mezclar de cada elemento primario para poder crear otro tipo de elementos de orden mayor. Estos campos de energía “cuantitativa” dan información al resto de seres, fuerzas y consciencias de la cantidad y la proporción de “algo” para crear otro “algo” y hay un campo “numérico” para cada cantidad que conocemos.

Representando los campos numéricos con grafismos

Así, los “números”, como grafismo en nuestra escritura o sistemas de lenguaje, son los “dibujos” que representan esos campos de energía que son usados por niveles evolutivos enormemente grandes a nuestra percepción, para saber cómo y de qué manera combinar partículas, mezclar campos, incrementar o combinar energías, etc., para poder formar un planeta, crear un plano físico o uno etérico, manifestar vida de una forma u otra, o, simplemente, tener una magnitud de la cantidad de “algo” que forma cada cosa que vemos en nuestra realidad.

De alguna manera, y aunque suene raro, estamos diciendo que los números son representaciones de campos de fuerza consciente, campos de consciencia, “seres conscientes” si se quiere ver así que sirven para que otras inteligencias y consciencias planetarias, solares, galácticas, cósmicas, etc., puedan crear todo lo que existe, y estos “campos de consciencia numéricos” son los que se usan para ordenar las proporciones de cómo el resto de elementos se juntan entre sí, se combinan o se fusionan para ello.

Estos “campos numéricos”, pues, son universales, en el sentido de que existen de forma idéntica por todo el universo como “forma energética” pero luego, dentro de cada planeta, cada raza y cada civilización los representa de forma diferente, los diagrama con diferentes símbolos y los usa a diferentes niveles de profundidad y conocimiento para la gestión de su realidad, de su sociedad, de su “mundo”.

De ahí que, si tuviéramos que hablar con una civilización “lejana” y decirles que nosotros ocupamos el tercer planeta de nuestro sistema solar y les mandamos el número “3” con la forma en la que nosotros lo dibujamos, posiblemente no entenderán el concepto gráfico del número, pues para ellos la energía de la cantidad “tres” son unos palos cruzados y unos puntos por encima, por decir algo, pero si entenderán que la energía del “tres” representa una magnitud y un orden, una posición y una cantidad que es equivalente a un tercer nivel de “grado numérico” que es idéntico para todos los sistemas de todo el universo, pues el campo de energía que representa el número “tres” es un campo común para todos y, no importa como lo representes, se entiende el concepto de “tres” y la magnitud y cantidad que representa.

De esta manera, todas las civilizaciones de todo el universo, a nivel “matemático” se pueden entender entre ellas más allá de lenguajes o palabras, y quizás más allá de grafismos para representar símbolos, si solo pudiéramos comunicarnos las cualidades y características de aquello que queremos expresar y hacerles comprender que estamos representando “tres” de algo con un dibujo de una determinada manera, y ellos nos dirían que entienden perfectamente ese “tres” de algo aunque su dibujo y símbolo para ello sea otro.

Por lo tanto, los números tienen un origen “cósmico”, se usan y fueron creados como sistemas energéticos de formación y mezcla de elementos y partículas para poder crear todo lo que existe, y son universales para todos los seres estén donde estén y se encuentren en el nivel evolutivo, zona del espacio, planeta o raza a la que pertenezcan.

Con esta base introductoria, desarrollaremos en el siguiente artículo un poco más de cómo se formaron y cómo se usan para crear todo lo que existe, y por qué, como decían los pitagóricos, las matemáticas son la clave para comprender el universo.


La conexión de los números con todas las estructuras del universo Parte II


Puesto que los números son representaciones de campos energéticos conscientes, tal y como hemos dicho en el artículo anterior, y son necesarios para crear y amalgamar, construir y formar todo lo demás, existen conexiones de esos campos de energía numérica con cualquier entramado que forme cualquier estructura, dimensión o plano, y, por esta razón, se pueden usar los significados de los números para definir y explicar también las cualidades de aquello que están ayudando a construir, pues analizando la proporción de elementos (representada por los campos de energía numéricos usados para construir ese “algo”) podemos obtener las cualidades que imbuye el resultado final y comprender, y desmenuzar, una parte de la energía y estructura de aquello que ha sido construido en base a la mezcla de ciertas energías en cierta proporción cada una.

Pero, si los números o los campos de energía numéricos solo muestran la proporción de cada elemento dentro del resultado final, ¿por qué analizando los números comprendemos o podemos obtener información del elemento final si no está hecho de números sino de otras energías combinadas con ayuda de números?

Es decir, si hago un pastel, lo que define el pastel no es que haya puesto 300gr de harina y 2 huevos, el pastel no está definido por el número 300 ni por el número 2, sino que está definido por las cualidades de la harina y las cualidades de los huevos, con lo que no tiene sentido que yo, analizando matemáticamente y numéricamente el pastel, pueda saber nada de cómo sabe, que textura tiene, cuál es su densidad o cremosidad, etc.

Sin embargo, no es del todo correcto, porque para formar la harina también se han tenido que combinar ciertos elementos en el trigo en una cierta proporción, de manera que la energía de los números está mezclada de forma muy precisa dentro del componente harina, así como del componente azúcar, así como del componente huevo, o del componente chocolate. De esta manera, todo, absolutamente todo, puede ser analizado en base a la proporción de las energías numéricas que lo componen, porque los números poseen unas cualidades universales “primarias” que, al mezclarse, dan como resultado unas cualidades universales secundarias, que al mezclarse entre sí, dan unas cualidades y características de orden superior, etc.

Por este motivo, todo en el universo puede reducirse a números y todo puede ser estudiado a través de los números, y todo puede ser analizado según las propiedades de los números, y su mezcla, combinación y proporción nos puede explicar con mucha precisión cómo es el elemento final resultante de la combinación de todos sus ingredientes, que son el resultado de la combinación de elementos más primarios en una cierta proporción, que son combinación de elementos aún más primarios también en una cierta proporción, y, así, hasta el “origen” de todo.

Puesto que los números se encuentran en la base de todo, están conectados con todo. No solo porque los usemos para medir la posición de algo (por ejemplo, el plano físico del planeta es el plano “1”, el plano etérico es el plano “2”, etc.), sino porque, además, las cualidades de los campos de energía del “1” son necesarias para crear los planos “físicos” de cada planeta o de cada cuerpo, así como las cualidades del campo de energía del “2” son necesarias para crear las estructuras etéricas de cada planeta, sistema solar, del sistema energético del ser humano o el equivalente en cualquier otra raza.

Todos los planos, dimensiones, estructuras, niveles frecuenciales, etc., están conectados a los números, están en su base, y sus cualidades dependen de esos campos de energía numéricos. La energía del “dos”, por ejemplo, no está tan presente en el plano mental porque es la energía del número tres la que se necesita para crear las estructuras mentales y conscientes de todos los sistemas planetarios, así como de la psique de todos los seres humanos.

Esto no quiere decir que no haya nada asociado al 1, al 2 o al 8 en el plano mental, todo lo contrario, todos los números están en todos lados, pero la base primaria sobre la que se forma el plano físico, por ejemplo, es la energía del “uno” y la base primaria del plano mental es la energía del “tres” y luego están todas las otras energías de todos los otros campos numéricos en determinada proporción dentro de cada plano, sistema y componente, cada una en la cantidad exacta para que ese componente haga lo que está diseñado para hacer y funcione como está diseñado para funcionar.

Al no haber nada que no esté formado por campos de energía numéricos, como hemos dicho, ninguna estructura de ningún rincón del universo tiene “falta” de ninguna cantidad, y todos los números están presentes en todos lados, simplemente en diferente proporción y con diferentes combinaciones. De aquí salen también los conocimientos matemáticos, más avanzados o menos, que algunas razas o seres tienen respecto a otros. Es decir, la raza humana posee solo un conocimiento matemático muy básico, sabemos combinar números para calcular fórmulas que demuestran teorías sobre cómo creemos que funciona el universo, las leyes de la física, del espacio y del tiempo, etc., pero existen tantísimos otros niveles de uso de este conocimiento matemático al que aún no hemos accedido, que nuestro uso de los números para entender al ser humano, al planeta, a la estructura del sistema solar y del cosmos es aún muy rudimentario y basado solo en aquello que hemos llegado a comprender y plasmar en los pocos milenios que llevamos como civilización.

Quizás con el tiempo podremos descubrir mucho mejor el poder de los números y su utilidad, su uso y combinación para poder entender el cosmos y sus leyes y nos ayude a buscar y darle sentido a la “existencia” como tal, a la que, literalmente, podemos ponerle números a todo para entenderla y desmenuzarla en sus componentes más primarios y descubramos así los aspectos energéticos que forman todo lo que nosotros damos por sentado en nuestra realidad y aquello que la compone.

Un abrazo,

David Topí


domingo, 10 de mayo de 2020

David Topi: Redes móviles. Protección y refuerzo del sistema energético frente al daño que causa. Parte 4



Como hemos visto en todos los artículos anteriores, el bombardeo incesante de radiación electromagnética causa continuamente micro-disfunciones en todo el sistema energético y físico, de forma que, paulatinamente, vamos perdiendo calidad de vida, bienestar físico, “salud”. Cada persona reacciona diferente a todo esto. En general, la manipulación de la realidad y las disfunciones que hemos visto en la glándula pineal con las antenas 1G y 2G son iguales para todos, en el sentido de que todos nosotros nos vemos igual de atacados por estas frecuencias y de ahí que tenemos siempre nuestra glándula pineal, proyectora de la realidad individual, “abrasada” por esta emisión y radiación. Luego, los cuerpos sutiles se ven más o menos afectados, así como el cuerpo físico, dependiendo del estado de robustez, salud y frecuencia de vibración de cada uno de nosotros, con lo que, a no ser que seamos extremadamente sensibles a la radiación electromagnética (que incluye el bombardeo de wi-fi, microondas, la televisión, los móviles, etc.) más o menos somos capaces de tirar adelante cada día sin notar los micro-daños que nos causa la sopa de “ondas” que nos rodea.

La mejor solución, es la más complicada de llevar a cabo

Evitar esto es tremendamente difícil, o mejor dicho, es muy fácil, pero no es factible para la mayoría de seres humanos. Sería necesario irnos fuera de las ciudades, principalmente, y vivir en zonas sin cobertura móvil y con el mínimo posible de emisiones electromagnéticas alrededor. Como veis, la solución es muy sencilla, pero el estilo de vida de la mayoría de la humanidad imposibilita que se pueda llevar a cabo. ¿Qué sucedería si, de repente, nos vamos fuera del alcance de ondas de móvil, de radio, de televisión, de microondas, de wi-fi, etc.? Sucedería que, en pocas semanas, veríamos nuestra salud cambiar y mejorar a un nivel que ni siquiera hubiéramos pensado que podríamos llegar, veríamos nuestra pineal proyectar sin distorsión aquello que pudiéramos llegar a emitir (teniendo en cuenta las desprogramaciones que hemos hecho en los últimos años para ello), y veríamos nuestra calidad de vida aumentada en muchos % sin saber cómo ni la razón del cambio. Como digo, es una solución sencilla de explicar, muy difícil de llevar a cabo.

Como segunda opción, reforzar nuestro sistema energético

Por lo tanto, ya que tenemos que vivir en ciudades y lugares donde vamos a estar 24h al día inmersos en campos de radiación electromagnética, usando el móvil y pasando muchas horas delante de la televisión, la segunda opción más óptima es mejorar enormemente nuestra estructura energética. Al final, lo que marca cuánto daño nos hace una onda es la robustez de la energía que esa onda se encuentra cuando choca con nosotros, es decir, si nuestras “vibraciones” son altas y potentes, las ondas de emisión electromagnética encuentran una barrera que disminuye mucho el daño que pueden hacernos, algo así como si a una nave espacial de cualquiera de vuestras series favoritas le activáramos los escudos energéticos para defenderse de los rayos laser de las naves enemigas. Esto se consigue con mucha sanación, cuidando mucho la salud física, haciendo todo tipo de ejercicios para incrementar nuestra energía interna, etc. Al ponerte en el nivel en el que puedes “filtrar” y frenar una parte de todo lo que te bombardea, disminuyes el potencial daño que esto te puede hacer, que es diferente a bloquearlo por completo, pero es mejor que dejar que nos impacte y cause daños que se manifiestan a la larga como todo tipo de problemas, enfermedades y disfunciones.

Bloquear por la noche la emisión y recepción de ondas

Puesto que esta segunda solución también es un trabajo paulatino y continúo a lo largo de toda la vida, al menos mientras no podamos huir de ciudades y lugares electromagnéticamente cargados, como hemos dicho, tenemos también que ayudarnos con algunos elementos externos para minimizar este impacto. Una de las primeras acciones que son recomendables es apagar todo lo que emite radiación durante la noche, es decir, como mínimo, el wi-fi en casa y los móviles y tablets dejarlos en algún tipo de caja o bolsa de Faraday. Como os decía en los artículos anteriores, todo aquel que tenga un móvil 4G está ya conectado a la IA que gestiona la programación de la humanidad de forma “individual”, y se aprovechan especialmente los periodos nocturnos para conectar el móvil con los programas de las esferas mentales que hemos explicado en el segundo artículo de esta serie, y “reprogramar” al individuo o insertar en él cualquier cosa. Esto no lo hace un asimoss o un humano, en general no hay nadie detrás de este trabajo, ya que fue puesto en modo “automático” y dejado en manos de una IA la inserción regular y paulatina de “actualizaciones” en la psique humana cuando se creyera conveniente, algo así como cuando las apps del móvil se actualizan en segundo plano mientras el teléfono está inactivo o estamos haciendo otras cosas. Lo mismo con las esferas mentales de todos nosotros y de ahí la importancia de la desconexión que os había explicado en el segundo artículo.

El colocar todo lo electrónico durante la noche al menos en una caja de Faraday que sea lo bastante buena para bloquear todo tipo de emisión y recepción de ondas, evitará que el móvil se ponga a emitir hacia nosotros, y por lo menos, reduciremos el alcance de esta manipulación psíquica.

Sistemas de absorción electromagnética

Luego, para mantener la casa, nuestra vivienda, lo más limpia posible de ondas electromagnéticas, es recomendable usar piedras que absorban radiación. En general, las piedras negras tipo turmalina lo hacen, los ópalos, la obsidiana, etc. Ojo, estas piedras y minerales tienen otras propiedades para otras cosas, es cuestión de consultar guías de gemoterapia, pero sirven para disminuir algo (no son la panacea), la polución electromagnética de casa. Además de eso, es recomendable aumentar la vibración de la vivienda con piedras de alta energía. Yo tengo cuarzos enormes repartidos por ciertas partes de casa, turmalinas al lado de los ordenadores, la tele, el router, amatistas y otras piedras en las paredes por dónde van los cables de la luz, etc. Es cuestión de investigar y aprender un poco sobre el uso de los minerales y ver cómo y dónde colocarlos, y confirmar que su ubicación es correcta con vuestro YS para que os indique, mediante señales, péndulo o como sea, que ponéis los minerales adecuados en el punto correcto.

Levantando muros energéticos

Otra manera de bloquear la entrada de polución electromagnética, es solicitar a vuestro YS unas “paredes energéticas” alrededor de la vivienda. Lo mismo que os decía del escudo energético de la nave, pues ahora para la casa. Os inventáis una petición siguiendo los modelos que ya tenéis de otros artículos para pedirle a vuestro YS que cree unas paredes “energéticas” (se ubicarán posiblemente en el plano 1.2 o superiores de vuestra casa) que filtre y disminuya todo lo posible la radiación externa que llegue a vuestra vivienda. Además, pedid que esas paredes se mantengan permanentemente con la energía de la propia Tierra, pues de lo contrario desaparecerán con el tiempo si no están “enchufadas” a alguna fuente de alimentación que las mantenga “sólidas”.

Más o menos con todo esto conseguimos que, cuando estemos en casa, podamos estar algo más protegidos y recibir algo menos de bombardeo y radiación electromagnética. No son protecciones que reduzcan al 0% la cantidad de la misma que recibimos, pero nos ayuda a mantener el equilibrio y el balance para poder usar la tecnología móvil cuando nos haga falta intentando que el daño que esta nos causa se minimice en lo posible.

Un abrazo,

David Topí


martes, 5 de mayo de 2020

David Topí: Redes móviles. Cómo ha cambiado la sociedad y nuestro comportamiento. Parte 3



Si alguien nos pudiera ver desde muy alto, pero no ver lo que hacemos ni lo que somos, lo que construimos o lo que ejecutamos, sino solo lo que pensamos como una enorme masa de energía que fuera dando forma a lo que la humanidad va consiguiendo cocrear, posiblemente se daría cuenta de que hay dinámicas sociales que van siempre en varias direcciones, pero unidas por un hilo conductor que parece mover a nuestra civilización en una dirección determinada.

Determinar esa dirección y luego poder analizar los elementos clave de la misma es lo que nos daría la oportunidad de poder decir con cierta objetividad hacia dónde se encamina el crecimiento y desarrollo personal, social y colectivo de nuestra especie, y es de alguna manera lo que nuestros Yo Superiores hacen cuando miran las líneas temporales para ver que diferentes escenarios, de todos los que existen simultáneamente, son los que tienen más probabilidades de manifestarse en cada momento a nivel físico.

De alguna manera, las preguntas que nuestros YS se “hacen”, en sus términos, son del estilo de ¿estamos creciendo en consciencia social? ¿Somos más amables los unos con los otros? ¿Se ayudan y asisten los pueblos de la Tierra más entre ellos? ¿Podemos decir que nos hemos convertido en una sociedad más humana o más fría, más distante o más artificial? ¿Podemos cambiar el rumbo de nuestro crecimiento sí supiéramos cómo?

El móvil lo cambió todo

Ya hemos comentado en los artículos anteriores que la tecnología móvil ha cambiado mucho nuestra percepción de la realidad y nos ha aislado en gran parte a unos de otros moviendo toda la interacción personal hacia el mundo virtual y las redes sociales. Pero es anti-natural en un amplio sentido del término, pues el ser humano es un ser amigable, racional, colectivo y emocional por naturaleza, y eso es “peligroso” para REC y SC, de ahí que se entregara y construyera todo lo que hemos explicado anteriormente para disminuir ese potencial colaborativo “presencial”.

Así que, si le preguntamos a nuestros YS: ¿qué perspectivas se están abriendo paso con marcado acento y con alto grado de impacto en la forma en la que nos comportamos unos con otros? indudablemente nos dicen que nos estamos volviendo mucho más introspectivos debido al uso de la tecnología móvil, pues ya hace años que hablamos mucho menos con las personas de nuestro entorno, e incluso con nuestra pareja, sí tenemos un móvil cerca con el cual consultar cualquier cosa de cualquier app en cualquier momento, estemos en casa o en un restaurante cenando y celebrando nuestro aniversario. Ya no preguntamos por la dirección de cómo se va a algún sitio a los locales de ese lugar porque Google Maps nos lo indica sin problemas, y, en general ya no hace falta hablar con casi nadie para conseguir casi nada porque podemos rellenar formularios, hacer pedidos por internet o enviar correos electrónicos que suelen suplir el papel de la conversación directa para la inmensa mayoría de cosas.

Nada es bueno, ni nada es malo, así es como se han dado las cosas

Como todo, no entro a valorar sí esto es positivo para nosotros o no lo es, mi YS me ha enseñado siempre que nada es “bueno” o “malo” per se, que todo depende del uso que se le da y que cada uno usa y aplica la tecnología y las comodidades que esta nos brinda como cree oportuno, pero es una constatación a vista de pájaro que, en el ámbito social, cada vez somos personas más recluidas cada uno en nuestro universo particular sin mayor interés por el universo particular de los demás que lo que sea estrictamente necesario para la convivencia diaria, el trabajo o las obligaciones familiares. Del resto, el móvil se suele encargar de ello.

De esta manera, la sociedad se vuelve más cerrada y menos dispuesta a abrazar intercambios con otros miembros de la misma, algo ya de por si complicado con esta psicosis colectiva actual a contagiarnos por la transmisión del virus, lo cual repercute en todas las áreas y mecanismos que la hacen funcionar y nos aboca a depender más de la tecnología que de nuestra propia psicología para poder intuir o tratar con alguien sobre algo. Los emoticonos del WhatApps, Telegram o Signal dicen mucho más de nuestro estado de ánimo que lo que marcan nuestros rasgos faciales o cómo tenemos los ojos ese día que nos hemos levantado algo apáticos o decaídos.

Por lo tanto, mires donde mires en las líneas temporales, esta tendencia no disminuye, sino que se acrecienta con cada año que pasa y con cada avance tecnológico. REC y SC han conseguido que algo presentado para hacernos la vida más fácil esté creando que vivamos la vida más aisladamente, algo que suele ir contranatura de cómo el ser humano ha funcionado a lo largo de su historia. No es que dejemos de ser “sociales” que sabemos cooperar en grandes números y de forma eficiente, es que simplemente a la mínima que podemos evadirnos de esa relación con el resto de congéneres, buscamos oportunidades para ello.

Una gran parte de la responsabilidad, es de la programación de nuestra psique

Es verdad que la responsabilidad de una gran parte de esta situación la tienen los sistemas psicológicos y la programación del ser humano, y los miedos a que estas interrelaciones con los demás nos perjudiquen de alguna manera. A veces no es fácil lidiar con extraños, hacerles comprender lo que queremos decir o necesitamos, no tenemos ganas de aguantar el estado de ánimo de los demás y mucho menos tener que estar detrás de ellos para solucionar o terminar algo, así que es del todo comprensible que prefiramos hacer todo más anónimamente, más tecnológicamente y con menos agobios que los que la interacción humana a veces causa. Como todo, hay grados en los que una relación con otros miembros de nuestra especie puede resultar incluso tóxica, psicológica y energéticamente hablando, mientras que en otras ocasiones pueden ser un bálsamo de alivio, ánimo, apoyo o asistencia.

Pero sí, la tendencia es irnos hacia nuestro mundo personal con mayor asiduidad, y esta tendencia empieza a gestarse desde los primeros años de vida pues cada vez cuesta más hacer amigos en la infancia que duren hasta la vejez, y también en el ámbito macro hay más reticencias a que los pueblos, las sociedades y los países entre sí mantengan ciertos lazos de amistad o de hermandad, más allá del simple título que nuestras ciudades pueden intercambiar con otras ciudades con las que “nos llevamos bien” o “nos caemos simpáticos”.

Entonces, y volviendo a las preguntas hacia nuestros Yo Superiores: ¿tenemos más consciencia ahora? ¿Estamos más desarrollados a nivel evolutivo que hace un año, tres o veinte? En general, lo que se aprecia es que mantenemos el mismo nivel de comprensión de cómo funciona el mundo, la realidad y el universo en el que vivimos. Nos cuesta avanzar no solo en conocimiento científico, sino sobre todo en conocimiento humano, psicológico, e incluso espiritual, que no deja de ser una faceta del ser humano que aunque no se pueda medir de ninguna manera, no deja de estar presente en la vida de todos nosotros.

Este apartado “espiritual” y de crecimiento personal, además, incluido en todas las creencias y sistemas de todos los países del globo, cobra importancia a la hora de decodificar como apreciamos al resto de humanos por lo que son y por lo que hacen, más allá de lo que tengan o de la posición social que posean. Pocas personas suelen encontrar la manera de ver a sus semejantes más profundamente que a través del título o la clase social con la que se presentan al mundo, y enseguida se crean miles de juicios completamente subjetivos sobre algo o alguien simplemente por la apariencia, forma de mostrarse o imagen pública.

Hay, a veces, eones de distancia entre lo que alguien muestra y cómo alguien es realmente, pues somos maestros del disfraz en el comportamiento público hacia el exterior que nos permite acomodar la careta de nuestra personalidad que nos viene bien en cada momento para lidiar con la situación a la que nos enfrentamos. Por lo tanto, se hacen juicios y se critica, se opina y se habla sin tener en casi todos los casos datos y conocimientos reales del por qué de algo, del cómo de algo o de alguien, y del qué de ese algo o de ese alguien. Con esto, forjamos nuestras propias ideas y arquetipos mentales respecto a la situación del mundo, de la vida del vecino o de la panadera del barrio, mientras que, en realidad, ninguno de esos elementos y personas son o se perciben a sí mismos como el resto del entorno pueda estar imaginándoselos en su versión interior del mismo.

Así, la sociedad cada vez es más individualista encerrada en el mundo virtual que la tecnología móvil nos brinda. Sí cada vez opinamos y analizamos al resto desde una visión sesgada que nos da una idea parcial de los demás según lo que sabemos de esas personas por nuestras relaciones virtuales con ellas, cada vez nos encontramos con que nos entendemos menos los unos a los otros. De esta forma, parece claro que la dinámica de los años que vienen va a incrementar esa realidad y convertirnos aún más en aquello que REC y SC ya llevan tiempo creando: un mundo en el que falta ayuda y asistencia de unos hacia los otros, un mundo en el que falta comprensión del prójimo y un mundo donde cada uno prefiere ir a lo suyo antes que dedicar un poco de su existencia a asistir a los demás.

Sin embargo, no es verdad, hay mucha ayuda de unos hacia otros…

Por otro lado, es curioso que justo lo contrario es verdad. Es decir, también es cierto que si nuestros YS desde esta visión a vista de pájaro de las líneas temporales y evolutivas de la humanidad indagan un poco más en detalle, descendiendo a nivel de “calle” a través de su personalidad en el avatar y tratando de encontrar ejemplos de esto que acabamos de contar, se puede dudar sobre las conclusiones anteriores, pues vemos a personas que ayudan a otras a cruzar la calle, vecinos que se ayudan con cosas de casa, vemos a unos niños entregando unas monedas a alguien que las necesita, vemos a la gente darse los buenos días al pasar unos al lado de otros y vemos a alguien a coger amablemente un producto de la estantería superior del supermercado donde otra persona que lo necesita no alcanza.

Y entonces, tras esta visión, nos preguntaríamos, ¿qué falla a nivel macro que no falla en lo individual? ¿Cómo es posible que, en general, haya muchas situaciones en las que podemos constatar que el ser humano es bondadoso, amable, empático y con deseos de ayudar mientras que, luego, vemos que la sociedad está yendo por senderos que apuntan a todo lo contrario?

La respuesta es que individualmente, en general, todos cumplimos con nuestro papel de buenas personas cuando tenemos la oportunidad para ello, no negamos ayuda a quien nos la pide y solemos colaborar con los demás cuando hace falta y es necesario. Pero siempre ponemos un límite, y siempre lo hacemos sí a nosotros nos va bien hacerlo en ese momento determinado y en esa situación precisa, y, en general, no mucho más. Solo cuando cuadra perfectamente con el horario, la agenda del móvil, y no nos interrumpe ninguna otra acción que nos mantiene dentro de nuestro universo particular, es cuando nos atrevemos, y solemos, espontáneamente, hacer pequeñas acciones que sirvan para ayudar a otros.

Esto debería ser al revés, deberíamos vivir la vida de forma natural, social, compartida y colaborativa, y nos meteríamos en nuestro mundo virtual de la pequeña pantalla solo cuando no hubiera nada que hacer en esa primera forma de vivir, pero lo hacemos al revés, levantamos la mano para darle un producto a alguien que no lo alcanza o ayudamos a cruzar la calle a alguien solo sí no tenemos que mandar ningún mensaje, no tenemos que leer algún artículo en el móvil o no tenemos que mirar el estado de nuestras redes sociales. Ahí, entonces, ya no somos seres sociales, amables o colaborativos, básicamente porque desaparecemos del mundo aislándonos en nuestro universo particular y no vemos ni siquiera a quien necesita que se le eche una mano al pasar por su lado (por no decir ya ni de aquellos de dejan de preocuparse por su seguridad básica cruzando la calle pendientes del móvil y no de los coches), y, por esta razón, a nivel macro se percibe esta dinámica social y a nivel micro a veces se puede constatar que a veces es así y a veces no. Es cuestión de cuanto tiempo pasas observando el comportamiento humano a pequeña escala y cuanto tiempo ves las corrientes y analizas las dinámicas en grado mayor.

Es cuestión de equilibrar la balanza de ambos “mundos”

Esta manera de vivir va a ser realmente difícil de cambiar, porque nos hemos vuelto adictos a huir del mundo, pues realmente el mundo de “ahí fuera” tampoco nos ofrece demasiado de aquello que necesitamos para sentirnos a gusto en él. Pero es una trampa psicológica creada por REC, porque el mundo de “fuera del móvil” puede ser como nosotros deseemos que sea, y se nos olvida que tenemos el poder a través de la interacción personal con el resto de seres humanos de alterar y modificar la realidad en la que vivimos sí no nos gusta la pinta que tiene ahora.

Las pantallas, las distracciones, las maratones de series en Netflix, las largas horas pendientes de Facebook y, en general, todo lo que el mundo virtual ahora nos ofrece, y no digo que sea malo ni que sea bueno, es lo que causa la desconexión y la decadencia “evolutiva” de la humanidad, sin que, por otro lado, no podemos negar que es algo positivo leer un libro que nos explique algo a través de nuestra tablet o ver un documental que nos ayude a comprender mejor un tema a través de la televisión. No es ese el problema, sino las prioridades y lo que va primero en la vida de una persona, pues primero se ha consolidado el mundo virtual como referencia para gestionar nuestra vida y luego, sí acaso, viene el mundo real para descansar un poco los ojos y la mente hasta que podamos volver al mismo.

Por esta misma razón, es importante que podamos influir un poco en el balance de ambos “mundos”, que pongamos el acento y la fuerza en el disfrute de lo físico, las relaciones entre personas, salir a hacer actividades a donde sea (cuando nos dejen salir de casa y se acabe el “confinamiento”), escapar de la tecnología cuando se pueda y enseñarles a nuestros hijos a usarla como herramienta de apoyo para las necesidades de sus vidas y no como un lugar de escape y recogimiento para todo el resto de la misma.

La tarea más complicada es para los padres

Los padres, por nuestro lado, quizás tengamos que re-aprender a vivir como hacíamos antes de que existieran los móviles y usarlos como se usan unas llaves, como os decía en los artículos de desprogramación que os he comentado en el post anterior. Creo que muchos habréis leído que los que más saben de tecnología, aquellos “CEOs” de Silicon Valley, son los que menos la usan. Cuando yo trabajaba en Bruselas en una compañía de telecomunicaciones como ingeniero, nuestro director y CEO solo quería usar línea fija, consciente de lo que el móvil suponía, su impacto energético que ya hemos explicado, su “peligrosidad”, etc.

Si pudiéramos llegar a que fuera un aparato que cuando lo necesitas lo coges, haces lo que tengas que hacer, y lo vuelves a dejar en su sitio sin preocuparte sí a los dos minutos ha podido llegar algún nuevo mensaje o alguien ha vuelto a actualizar su perfil social, habremos dado un buen paso para soltar parte del control de REC sobre nosotros. Si eso lo conseguimos, objetivo realmente difícil, estaremos en la senda de manifestar a nivel micro algo que, poco a poco, quizás en décadas, dependiendo de cuanta gente se sume a esta forma de recuperar el control de su realidad y de la interacción humana, se tiene que manifestar a nivel macro como un mejor entendimiento entre pueblos, culturas y sociedades, sin caer en la ingenuidad de que todo va a solucionarse de un plumazo y ningún conflicto jamás volverá a producirse, porque no sería verdad, ya que otros muchos intereses están en juego en estos escenarios y REC y SC seguirán siempre buscando la forma de aislarnos cada vez más y mantenernos enfrentados entre nosotros permanentemente.

Aún así, sería un primer paso y un logro enorme que al menos una parte del tiempo que pasamos metidos en nuestro mundo interior virtual lo trasladáramos al mundo externo real. El tiempo ya nos dirá si hay forma de equilibrar la balanza, y luego ya veremos si podemos reorganizar el estilo de hacer las cosas a partir de ello. Veremos en el siguiente y último artículo de esta serie algo más sobre cómo disminuir el impacto energético que las emisiones electromagnéticas de móviles tienen sobre nosotros, que hemos explicado en los dos artículos anteriores, y espero que hayamos podido ver el doble filo de todo aquello que siempre REC nos entrega como algo que nos hace la vida más cómoda y fácil, pero a un alto coste para todo lo demás.

Un abrazo,

David Topí