viernes, 27 de abril de 2018

LA SABIDURÍA TRANSFORMADORA Y LIBERADORA. Por Ramiro A.Calle



Ya nos previno Buda: "La mayoría de las personas envejecen como bueyes, ganando en kilos pero no en Sabiduría". La Sabiduría hay que conseguirla, poniendo los medios necesarios para ello, tal como ese trabajo interior que nos ayuda a superar la ofuscación y obtener la visión de lo que se nos escapa. Es discernimiento puro, visión penetrativa y lúcida, el entendimiento correcto que conduce a la acción recta.

El conocimiento ordinario tiene tanto de ilusorio como de real. No transforma. Es acumulación de datos e información y tiende a la visión parcial, etiquetando y rotulando, sin una visión panorámica y clara de lo que es e incurriendo con demasiada frecuencia en el dogmatismo o en estrechos puntos de vista. El conocimiento no modifica a la persona, no cambia sus actitudes. El puro saber libresco y la erudición, tampoco.

Todos nos pasamos conocimientos. Tú me pasas tus conocimientos y yo te paso los míos. El conocimiento va y viene, pero no ha demostrado la menor eficacia en humanizar a la persona y realmente modificar sus actitudes. Es un saber prestado, basado en lo conceptual, sometido a toda suerte de interpretaciones y al juego de espejos distorsionantes de la mente. Por eso solo hasta cierto grado es de fiar. Pero la Sabiduría está mucho más allá del conocimiento ordinario; es otro tipo de saber, que transforma y cambia la actitudes y el modo de ser. Así como el conocimiento es transferible, la Sabiduría no lo es. Tú tienes tú Sabiduría y yo tengo la misma. La Sabiduría es una manera muy especial de ver y proceder; es una visión penetrativa, intuitiva, clara y lúcida de lo que es. El conocimiento no nos hace proceder en consecuencia, porque no es saber auténtico y profundo; la Sabiduría, sí.

La Sabiduría se va ganando por uno mismo, aprovechando las enseñanzas y métodos que nos han legado las mentes más autorrealizadas. Así como el conocimiento ordinario nos estanca, la Sabiduría nos permite avanzar por la senda de la compresión profunda, el autoconocimiento y la mutación de la consciencia. Nos facilita el entendimiento correcto que nos permite ver más allá de las apariencias e irnos desprendiendo de la influencia del pequeño yo. La sabiduría es conocimiento y percepción de Ser. Libera. Todas las prácticas meditacionales tienen a superar la ofuscación de la mente y que pueda así eclosionar la esclarecedora energía de la Sabiduría. De la meditación brota la Sabiduría y de la Sabiduría surge la libertad interior y la independencia mental.

El trabajo interior o sobre uno mismo se basa en la superación de las tendencias insanas de la mente, la autoobservación, el conocimiento de sí, el esfuerzo consciente para reorganizar la vida psiquica, el metódico cultivo de la atención y llevar ésta a la vida diaria, la práctica de técnicas psicosomáticas, la meditación, el mejoramiento de las relaciones con los demás y la acción más consciente y desinteresada.

La ignorancia básica de la mente debe ir superándose mediante la visión esclarecida y penetrativa que permite descubrir lo que fluye más allá de los viejos modelos mentales y de las apariencias.La meditaicón no es todo,pero juega un papel primordial,porque le enseña al practicante a saltar fuera de la sombra de la mente condicionada y que se realimenta de otro modo ad infinitum con sus reactividades, viejos patrones, asociaciones mentales mecánicas y todo tipo de condicionamientos que se perpetúan en el inconsciente y hacen a la persona mecánica al pensar, al hablar y al actuar, robándole su independencia interior y creándole sufrimiento.

La meditación es el arte de la detención consciente para poder ir conectando con el origen de la mente o raíz del pensamiento, donde surge una experiencia por completo desconocida e insospechada hasta que no se vive. Ha sido una constante en la sabiduría oriental el ofrecer enseñanzas y métodos para descondicionar y desautomatizar la mente para que pueda surgir otro tipo de percecpión múcho más esclarecida y libre de autoengaños. Como explico en mi relato espiritual "El Faquir", se trata de acceder a la no-mente o la denominada Mansión del Vacío (NIrmanaka), que facilita una experiencia transformativa y más allá de las limitaciones del pensamiento ordinario. La meditación es la muerte temporal del ego para que pueda eclosionar el Ser o Vacío Primordial.

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