jueves, 9 de febrero de 2017

Escuchado al Sanador… Dios en mí. Por Ashamel Lemagsa.


Amados…

A veces sentimos que la carga es demasiado pesada…

Que no tenemos la suficiente fuerza para cargarla día tras día…

Que la vida solo nos muestra el lado doloroso y ese final feliz tan esperado es inalcanzable…

Nuestra autoestima es…Muyyyy baja, nos colocamos en una posición vulnerable y lo peor de todo es que no somos conscientes de ello.

Entonces…

Iniciamos un recorrido de terapias, sanadores, curanderos, chamanes, etc.

Podemos tener suerte y llegar a seres anónimos, luminosos, sin fines de lucro, que solo buscan ayudar al otro desde el amor y la entrega.

En este caso, ellos, abrirán los senderos para que nosotros tomemos las riendas de nuestras vidas, son guías que nos dejan siempre la libertad de elección, respetando nuestro libre albedrío.

Pueden armonizar nuestros cuerpos espirituales y el físico y al finalizar la terapia sentirnos en equilibrio, pero…

Si no hacemos nuestra parte de de esfuerzo personal y cotidiano de soltar pensamientos de bajas frecuencias o negativos, emociones violentas o si continuamos escuchando a nuestro ego, ignorando los llamados del corazón, pues la terapia será en vano y a la larga o a la corta, seguiremos perdidos.

También puede suceder que llegamos  a un sanador/ar que construyen una imagen de ellos mismos totalmente falsa y solo buscan una respuesta favorable y económicamente rentable de sus pacientes y aquí me detengo un instante para dejar en claro como no debe ser un sanador/ra, aceptando que es tan Humano como Divino como todos nosotros, pero nosotros al optar por una terapia o un sanador/ra debemos tener en cuenta:

*Un sanador/ar más allá del color de la ropa, generalmente blanca, que utilice debe transmitir paz desde el corazón, debemos sentir desde nuestro corazón, que podemos confiar y para ello debemos ser sinceros y conscientes de lo que sentimos, no dejarnos llevar por lo que otros nos dicen del sanador/ar y ante la duda es preferible no realizar la terapia.

*Para confiar en la Terapia que nos ofrece, no puede obligarnos a realizar prácticas que no deseamos, ni fuimos a buscar a la terapia, como por ejemplo, mantener relaciones sexuales con él o ella, como camino para nuestra sanación.

*Un Terapeuta no puede, por ejemplo, ser droga dependiente o alcohólico, pues ese caso su dependencia lo aleja de la luz.

*Un Terapeuta puede ser cordial con sus pacientes, pero si en su vida cotidiana es agresivo, indiferente, cruel con sus propios seres queridos como la familia, hay un desequilibrio mental y emocional, entonces su sanación es casi una fantasía propia de la dualidad.

Con esto quiero dejar en claro que…

Un Terapeuta es Humano y puede que tenga que atravesar dificultades como cualquiera de nosotros, pero en él o ella debe sobresalir el amor, por sobre todos los acontecimientos de la tercera dimensión que este viviendo en el momento de hacer la terapia.

Por ello debe existir coherencia entre su vida privada y su vida pública.

Quien predica lo que no es, en algún momento, la verdad se sabe…

Las energías actuales sacan a la superficie todas nuestras sombras, y también las del terapeuta.

La energías que ingresan en la actualidad al Planeta son sanadoras, pues ya no se puede ocultar nada!

Bienvenidas sean!!!!!

La Luz nos conduce a nuestro lugar real, según nuestras frecuencias, por lo tanto, a no desanimarse, a bendecir nuestro lugar y tanto nuestras luces como las sombras que nos muestran, pues nos dan la sagrada posibilidad de soltar, sanar desde nuestro verdadero lugar…

Dios en nuestros corazones!!!

Nuestro verdadero sanador, guía y sendero.

Los amo.


Con Amor, Ashamel Lemagsa.



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